domingo, marzo 25, 2007

De las Huevadas


¿Hay sentido común para detectar huevadas? De paso, es una conversación sobre los condoros y también tiene que ver con que el cóndor que a su vez es un animal que está en el escudo nacional en Chile, se asocia a una forma de hacer patria o construcción de Estado y al hecho que con la palabra cóndor no alcanza para la huevada.
En palabras elegantes de la política se trata de “chambonadas”, “chascarros”, “desaguisados”. No se trata de crisis de gabinete pero si de gestión, ejecución. También comunicacional e informativo. En eso la mayoría de los medios de comunicación con imagen nacional son benignos.
Interesante. Esta semana escuché un debate universitario sobre el Transantiago en Talca, en la Universidad, y curioso se trataba de jóvenes que no están inscritos en los registros electorales ergo no votan, pero tienen confianza en el proyecto de modernización a largo plazo. Y consideran que es una política pública con problemas de diseño, de aplicación pero reparable, es un proceso que no tiene vuelta atrás. Modificó y modificará las costumbres de la ciudadanía que habita, transita, circula por Santiago Grande, político, cultural, de los negocios y financiero. Al comparárselo con Curitiba se piensa en un tiempo de dos años para su implantación y consolidación.
Interesante forma de cambio de los desplazamientos entre comunas que también inducen a segregación urbana. Cambios en los comportamientos de ubicación de los tiempos laborales, efectos sociales del traslado público. Y como resultado hay más que un empate. Hay un a favor.
Y saben que más, ¡ya está bueno! Dejemos hablar del transantiago por un rato. Las regiones no queremos que nos atropellen con sus problemas de vivir en exceso juntos. ¿Saben? Desde acá les decimos que tienen una oportunidad para diseñar sus formas de acceso a la ciudad del trabajo. Y las personas también pueden reducir su jornada laboral a menos horas de trabajo fuera de su casa. Y renegociar salario, acomodando un horario acorde al ingreso más tarde por la mañana a la jornada laboral.
Pensando que enfrentar el Transantiago es un desafío por entre medio secuela la renuncia de Navarrete que es amigo de Darío Contador, (PS) supone entonces una serie de conversaciones asociadas a Alsacia – Colombia, empresa licitadora del Transantiago con directores que también son del PS, la entrada de Cortazar (DC), Germán Correa (PS) y otros/otras al buque, y coincidentemente con lo anterior, se sugieren cambios políticos.
Sin embargo, existe un consenso generalizado entre los especializados en opinión pública política que hay que distinguir entre los cambios que se sugieren para la conducción y gobernabilidad del Transantiago de los cambios de conducción política y de gobierno que deben generarse a nivel nacional y regional.
Unos serían de corto plazo porque se trataría de liderar y gestionar problemas para mejorar la situación actual de Santiago. Y los otros se tendrían que concordar con ajustes necesarios de aquí al 21 de mayo. En este contexto, se anuncian y dejan de anunciar nombres de la antigua gobernabilidad y de la nueva que entrarían a tañar las castañuelas. Mientras ¿Para que tanto comentario? ¿Tanto paseo de nombres? ¿Tanto apuro?
Las decisiones vendrán a su debido tiempo y parece ser que la Presidenta no solamente se preocupa, sino que también se ocupa de resolver los problemas. Está claro que se importa con lo que acontece y se observa disponibilidades de apoyo a su gestión. Entonces estamos otra vez en el tema de ¿Quién sirve mejor al servicio público? entregando criterios para la selección de quienes ocupen dichos cargos. A veces para que nos gobiernen, también hay que tener disponibilidad de ánimo para dejarse gobernar. Así que por ahora tejiendo unidad en el trabajo podremos construir nuevas confianzas ¿en que? En que más temprano que tarde “las medidas serán tomadas” mientras la semana pasa volando.

jueves, marzo 22, 2007

Una reiterada falla de la cocinera

Mientras la Presidenta viaja, va y viene, en un intento por arreglar y definir posiciones en Sudamérica, en América Latina en general, internamente aún no se desvanecen los últimos desaguisados de nombramientos, censuras, salidas de libreto que solamente denotan improvisaciones y problemas trasnochados de gestión y ejecución política.

¿Serán tiempos de transición? Y ¿de que transición se trataría?

A estas alturas del juego, es decir, a un año de gobierno de la primera mujer presidenta de Chile, y en lo que sea el cuarto gobierno de la Concertación de Partidos por la democracia, en el entendido que la nominación para los cargos de alta, mediana funcionalidad pública, como problema se suponía resuelto en términos de su ineficacia, des prolijidad en beneficio de la pitutocracia, el clientelismo y el cuoteo político; una vez más nos tropezamos con la misma piedra.

En este contexto, parece inútil insistir en un asunto que majaderamente se le ha solicitado a quién ocupa la primera magistratura. Hay que entrar a la cocina y estar atenta minuto a minuto del desposte del animal, incluso en sus elementos de desinterés o de poca monta, sobretodo si de lo que se requiere es reforzar el cambio generacional, la emergencia de nuevos rostros en los cargos públicos. De otro modo, la exposición al error plano, chato parece más un insulto a la ciudadanía y a la opinión pública. Una se pregunta: ¿Cómo tanto? Ni que estuvieran poniéndose de acuerdo en irse pasando goles. Es otra forma de decir, que si efectivamente se trata de entregarle el gobierno a cualquier enemigo emergente, sigan así, lo están haciendo regio. Si quieren aumentar el desafecto de la ciudadanía en relación con ahora el know de los políticos… sigan así, lo están haciendo regio, de una o dos por día.

En efecto, ya hacerse cargo de los errores del gobierno de Ricardo Lagos está siendo un fardo difícil de cargar para que una tropa de inútiles de cuello y corbata comience a jugar a la ruleta rusa. Porque lo que se observa, fíjense bien, no es ni siquiera un problema de liderazgos que se pelean entre sí por brillar más, o conseguir posicionarse como pingos de una carrera electoral. Lo que se observa es dos partidos políticos que ya le están comenzando a pasar la cuenta al gobierno debido a sus problemas orgánicos internos. Se trata del PPD y del PDC.

Es cierto que se ha solicitado Unidad para enfrentar los desafíos y problemas de gobernabilidad que se detectan, pero el asunto es que todas las semanas aparecen nuevos detalles de la coyuntura que en vez de mantener la agenda pública volcada hacia los temas de interés nacional, terminamos tapando hoyos hasta el cansancio. Así el estado de cosas, las fragilidades que se perciben en las modificaciones realizadas emergen como defectos y no como soluciones.

Presidenta, sin vacilaciones porque es el tiempo, consolide los buenos liderazgos emergentes, y deshágase del tejido o de las trenzas que pesan demasiado. Nada a perder y todo a ganar.

lunes, marzo 12, 2007

Del Partido Socialista y del Fin a las eternas re elecciones de los notables


La decisión de profundizar la democracia poniéndole término al uso posidetis, es decir, al supuesto de que, el que tiene un cargo de votación popular lo mantiene en re elección todas las veces que quiera, fue acordada desde 1.998 y consta en el reglamento y los estatutos del Partido Socialista de Chile. Tal cual como se ha publicitado recientemente en la prensa, no es un asunto que pueda ser modificado por un Consejo General que fue la instancia convocada durante los días 9 y 10 de marzo. A lo más podría llegar a ser discutido y modificado en un Congreso de Organización, a realizarse durante el año 2.008 a meses de la elección de una nueva directiva, y a meses por cierto de la designación de los candidatos a concejales y alcaldes.
Puestas así las letras, según consta en los artículos y conforme inspiró el debate socialista, ningún electo puede ir por más de dos periodos a re elección en un mismo cargo. En efecto, la idea que subyace a esta norma es regular la instalación per se de un ciudadano ciudadana en un determinado sillón de elección popular, y con ello, poner fin a las redes políticas de clientela que cualquier cargo de este tipo trae consigo.
Por otra parte, es permitir que otros candidatos o candidatas puedan rotar en un cargo. Se trata de generar y permitir la emergencia de nuevos liderazgos, abrir la participación y por cierto, ampliar la democracia, hacerla crecer en el entendido que estar 8 años en el caso de un concejal, alcalde o diputado, o 18 y más años en el caso de un senador es casi comparable a una forma de ejercicio autoritario y dictador como lo fuere Pinochet. En verdad, no es sano para la democracia que una persona se “aperne” re elección tras re elección en un cargo sin mediar consulta ni evaluación ciudadana previa de su gestión como servidor público. Por lo demás, sabido es que la democracia necesita de recambio, de nuevos rostros, de nuevas generaciones, de nuevos ejercicios de liderazgos conforme incluso ha acontecido con nuestra actual presidenta Michelle Bachelet la cual se impuso más allá de los partidos, incluso más allá de la élite de su propio partido.
En este contexto entonces, incluso de defensa de la democracia, de defensa de su gobernabilidad, de su institucionalidad, de su proyección, de su continuidad y de su reproducción, el socialismo orgánico chileno sancionó este acuerdo en beneficio interno y por cierto ciudadano. Por lo mismo, resulta impropio e improcedente que desde ya algunos connotados busquen sacar provecho en función de su propio interés, llanos a modificar una norma que debiera cumplirse por el bien de Chile. En el entendido además, que debieran también otros partidos buscar una forma de regulación a estos “excesos”.
Por de pronto, al interior del Partido Socialista se sabe que el actual senador por la séptima región Maule Norte Jaime Gazmuri no tendría opción de volver a postularse al cargo. En la actualidad lleva 17 años de mandato y cuando termine en el 2.010 llevara 20 años. Si se le permite la postulación estará en torno a los 30 años en un mismo cargo. Suficiente tiempo como para generar apego hacia una situación ventajosa desde el punto de vista del poder, y no realizar la necesaria evaluación y autocrítica en términos de servicio público, de conducción y de re generación de cuadros políticos.
Es cierto que si se aplica el estatuto en estricto sentido desde 1.998 a marzo del 2.010 fecha de término de su mandato no se cumplen los 16 años, ni los dos periodos matemáticamente, se alcanzan a cumplir 12 años, es decir un periodo de 8, más 4 años. Sin embargo cualquiera que use este argumento entiende que es un subterfugio falaz en relación con el espíritu de la norma, y un golpe mezquino al cumplimiento de la misma. Todos sabemos cual es la intención democrática, y todos sabemos además como se dijo con anterioridad que en este caso, se trata de un líder que lleva 20 años en el cargo. Entró en 1.990.
Más o menos lo mismo ocurre con los senadores Ricardo Núñez y Carlos Ominami, años más o menos, el propio partido, es decir los militantes mandatados por sus comunales y núcleos, fijaron las normas de término. Triste sería entonces que los candidatos a re elección popular cualquiera sea su nombre, buscaran no cumplirlas argumentando que no han tenido tiempo de formar líderes en su región o comuna, o que el partido no tiene líderes de peso que puedan asumir estas tareas. Nadie es eterno, nadie es insustituible y hay muchos que esperan poder participar… se espera por tanto generosidad para poner fin a una forma de hacer política que esta en los limites de la oligarquía y de la corruptela.

domingo, marzo 04, 2007

Deseos Concebidos

Después de un año de gobierno y al celebrarse una conmemoración más del 8 de marzo, día internacional de la Mujer, me imaginé que haría si tuviera la oportunidad de tener a la presidenta Michelle Bachelet al frente. Pensé ¿de qué le hablaría? Y entremedio de tanto desastre de coyuntura, creí que sería bueno hacer una propuesta a un año plazo. Es decir, preguntarle, y preguntarnos todos, chilenos y chilenas, ¿que nos gustaría que a nivel comunitario, a nivel país, sucediera en el gobierno de nuestra primera mujer presidenta a marzo del 2.008?
Y en este ejercicio, se me fueron bastantes ideas. Por cierto algunas ancladas en el presente, como por ejemplo que el aire de corruptela que cada día muestra aristas “locas” como la asignación de becas, la asignación de proyectos a organizaciones fantasmas, los detalles curriculares de la elite política de la familia concertacionista, etc., haya pasado por fin, y ojala se haya extendido en sus mejoras al control meritocrático en las regiones, a las jefaturas de servicio, a las direcciones.
Con el corazón por la boca y en la mano, a un año y medio de las elecciones municipales, es un deseo por el bien de la democracia, que la profundización de la equidad, la transparencia en la selección de los cargos de alta y media responsabilidad pública se haga presente durante el año 2.007. No solamente en la capital del país, sino y por sobretodo en las regiones.
Poner fin al parlamentarismo en los gobiernos regionales, y fin al uso posidetis del que tiene mantiene mas allá de dos periodos electos es una solución para los cargos de votación popular, pero si a esta condición no se le asocia también el corte y cierre de la espiral de movilidad que el parlamentarismo regional tiene enquistado en los aparatos de gobierno, de poco o nada servirá. Es necesaria allí la reingeniería que se esperaba de Lagos Escobar.
Para que decir y una vez más, ojala que la descentralización, la regionalización con sus problemas y sus localismos haya también conseguido ajustes de modernización y de entrega de recursos financieros para un desarrollo sustentable a nivel de: la opinión pública, a nivel de los medios de comunicación de masas, a nivel de profundización de ciudadanía, a nivel de gobierno y que duda cabe, a nivel parlamentario y de los diversos servicios e instituciones del Estado.
Ojala por cierto que a esa fecha contemos ya con una nueva Loce que re organice la educación, con una nueva ley de previsión, con un ministerio de medio ambiente fuerte que haya resuelto por lo menos las cuestiones pendientes de Celco, de las Mineras como Pascua Lama, y la energía nuclear.
Apelo a la consolidación del cambio generacional con nuevos rostros, en lo posible ampliado en capital social, lo que supone visibilizar en democratización a otras familias concertacionistas, más allá de: “las mujeres de”, los maridos de”, los “sobrinos, hijos e hijas, primos o primas de”.
Finalmente, concuerdo con la demanda de Cortés Terzi en el diario la Tercera dominical. Es necesario que el Bacheletismo construya, consolide, genere y reproduzca una hegemonía al interior de la Concertación. En la honradez, en la sinceridad, en la transparencia y en la proyección de una posible lectura de encuestas: Lagos Escobar, Insulza, Alvear no son presidenciables porque no “calientan” el deseo de la ciudadanía. Y por lo tanto no construirán el orden ni la gobernabilidad deseada. A lo más Eyzaguirre podría entusiasmar a la gallada.
En esta materia es importante recordar solamente un detalle en relación con el punto: Bachelet como candidata se construyó un año antes, en un contexto ordenado de significantes políticos. No como ahora que la concertación tiene un atado de líderes por la pendiente y dando cuentas públicas sobre su pasado, a nivel de capital simbólico, todos los días a través de los medios de comunicación de masas nacionales, y regionales.
Entonces, de aquí a un año, esperamos que la Presidenta no solamente haya consolidado su liderazgo sino que haya sentado las bases de la proyección de la nueva generación que acogió e instó a gobernar con ella. De esta manera deseamos que salgan del servicio público en general, los y las que aún tienen que salir, y que emerjan los y las que aún están en las sombras, pero que le hacen mucha falta.

domingo, febrero 25, 2007

De lo picante a lo sabroso


Ya más instalada en la región y en la opinión pública del colador veraniego se destacan comentarios más picantes que vienen de la pluma de Alfredo Jocelyn Holt sobre el currículo “inconcluso” de José Joaquín Brunner, la evaluación del nepotismo y la pitutocracia en el aparato público a través de la radiografía de Dávalos Bachelet y Lagos Weber por Patricio Navia, y por cierto el análisis político sobre la situación de la Concertación de Alfredo Joignant y del gobierno de la actual mandataria de Carlos Peña. De todos: ¡pago para ver y comer! como dicen por estas tierras.
Sea desde el análisis microfísico como desde el análisis más universalista las cuatro cabezas pensantes que de un modo general son referencias de opinión en el país y en los medios santiaguinos, llegan al punto nodal, sobre la “compleja y casi ciega” situación que vive la Concertación de partidos por la democracia de no enfrentar de una buena vez el agotamiento y la insistencia en ciertas maneras, costumbres y modos adosados a la cultura política y a la gestión pública que no se condice con la ética de la responsabilidad ciudadana de cara a la transparencia, la equidad, e incluso a lo que podría llegar a ser una segunda etapa necesaria de modernización y democratización.
Sea en asuntos de agenda pública ya fijados desde el 2.006, sea en los contingentes y coyunturales, lo que se refleja en todas las conversaciones de una manera nítida es que el continuismo de la concertación en el gobierno en las actuales condiciones refleja un cansancio, un agotamiento, un despilfarro, y cierto atisbo de incredulidad o desafecto por parte de la ciudadanía.
Es cierto que la Alianza no retoma la credibilidad ni la adhesión, sin embargo, de aquí a dos años más, de continuar así, a punta de bostezos la gobernabilidad local, regional y nacional, ya en las municipales capaz que consigan atraer una cierta clientela electoral desencantada, que no observa reformas sustantivas en la selección del alto, mediano y bajo escalón público, en la conducción política, en la descentralización, etc.
Por otra parte, es cierto también que la Presidenta mantiene un nivel de adhesión que tiene relación con el modo como ha ejercitado su liderazgo pero esta empatía no es traspasable ni a su equipo de trabajo más cercano, ni muchos menos a los funcionarios mas lejanos en distancia y en mando.
Durante las vacaciones, una amiga feminista histórica me comentaba a modo de corolario que ella pensaba que el gobierno y sobretodo Michelle BACHELET nunca como otro presidente de la República, había tenido los ojos – literal- de los medios de comunicación encima, y sobretodo de los hombres, en su mayoría de derecha, aunque en esto bastante “machistas”, para oponerse a su gestión gobierno y empoderamiento. Nunca como antes los medios de comunicación ventilaron cada detalle de la vida de alguien, de su familia, de sus relaciones, para encontrar algún detalle que expusiera una cierta vulnerabilidad “humana” al fin y al cabo. Cuando no son sus relaciones afectivas pasadas, es porque no la muestra, o no la ostenta en el presente, cuando no fueron detalles de su vestimenta o atuendo, son los kilos demás o de menos, cuando no son sus hijas o hijos, son sus vacaciones y los amigos y amigas en vacaciones y/o en descanso. Es cierto mi amiga trataba de calmar mi propia desmotivación y su argumentación es “absolutamente” verdadera. Valga la cacofonía y la redundancia porque nada es absolutamente verdadero, excepto la vacuidad y la inexistencia del yo.
Pero sigamos, otra amiga cientista política acrecentaba a lo anterior más que aplausos por la decisión en relación a la distribución de la píldora del día después. Y si. Ha sido un avance para mujeres adolescentes jóvenes. Para que hablar del programa de la educación pre escolar, en la que están embarcadas muchas educadoras de párvulos y escuelas a nivel de las regiones.
En efecto, la presidenta enfrenta un año de gobierno con moderadas realizaciones que tienen bastante apoyo en las mujeres, pero poco apoyo en los hombres que desde un criterio más generalista tal vez buscan ver “visibilidades” y no pequeños pasos. Es cierto además que ha tenido que bajarse de un diseño político de empoderamiento tradicional presidencialista como lo fue en la época anterior con los ex presidentes, y mantenerse en su perfil cercano a la gente entregando confianza, y por sobretodo capital social. Eso ha sido tal vez lo más notable.
Pero la cuestión de fondo es que este año, es decir el 2.007 ya no podrá dejar de tomar en cuenta los grandes temas, universalistas, como son: previsión, probidad, lobby, educación (Loce), medio ambiente, seguridad pública, descentralización por dar algunos ejemplos. Por lo tanto, es tal vez este año donde se jugará con mayor fuerza “la diferencia”. Después, puede ser demasiado tarde no para ella, pero si para la coalición que le da sustento a su gobierno.









martes, febrero 20, 2007

Volver al Mundo de estos Fenómenos


De regreso a los padrones habituales de inserción del Yo en la ciudad y en las relaciones sociales, observando los medios de comunicación de masas pareciera que la cuestión del calentamiento global con los consecuentes efectos medio ambientales y el informe entregado a la ONU es lo más impactante. Chile y su alrededor comienza con los recortes de suministro de gas desde Argentina y la necesidad del gobierno de acoger las necesidades de las industrias que se han visto afectadas en su producción principalmente por la protección laboral de los empleados. Y no faltaba más, por cierto que aparece el infaltable desate de toda la parrilla farandulera del festival, ya instalada, con su propaganda vociferante que cada vez tiene menos de carnaval y más de lata. ¡Que aburrido!
En llegando a la capital todo parece mezclarse a problemas de tráfico. Cuesta modernizarse dice el huaso tratando de embarcarse en esta suerte de programa de estaciones y paraderos planificados y acomodados con tickets, tarjetas y de un cuanto hay. ¡Divertido!
Las regiones muy bien gracias. Salen a la luz durante las vacaciones porque ahí los santiaguinos necesitan recargar pilas por esos lugares casi perdidos de la Internet, del celular, de los radares. Mientras, un bostezo somnoliento de marzo prepara los ánimos para la continuidad de más de lo mismo. Inicio del año escolar, celebración de un año del mandatario de turno, del día internacional de la mujer, la preparación para las fotografías, el corte de cintas de inauguraciones, el cocktail y la chamuchina que nos acompaña como el pan de cada día.
Y en política, lo mejor es sin duda el confuso, ambiguo panorama de la concertación y de la alianza por Chile ya que ambos conglomerados no consiguen motivar las adhesiones y participación de la ciudadanía. Cada una enfrenta de distinta manera su fragmentación, la desafección de la gente, la tanática pulsión de ir por la pendiente cuesta abajo con orgullo, pero sin abrir mano de la generosidad para el bienestar de la democracia nacional y regional. Los grupos que manejan el campo de la política cruzados por sus intereses económicos y de ejercicio del poder no alcanzan a respirar más allá de la aspiración a su reproducción que sola suelta agotamiento y a estas alturas contaminación más neurosis. ¡Quién lo diría hiper consumismo! Junto a la infaltable violencia en la calle, en los estadios, en las casas entre medio de asaltos, robos a mano armada y muerte de colocolinos acá, chiítas allá.
Mientras por suerte algunos de vacaciones pueden liberarse de los padrones habituales, aprender a observarlos para no creerse tanto el cuento de la importancia personal, de la circulación de capitales y todo lo demás que la elite bien sabe. O al menos para saber como entrar, de otro modo, al trabajo, a la “civilización” en el año del cerdo.

Eso es todo, a lo lejos alguien canta… a lo lejos.

viernes, febrero 02, 2007

Rayando la Cancha III


Sobre la propuesta de probidad de la Alianza habría que decir que: terminar con los operadores políticos es un discurso. El asunto es ¿Cómo? y en el ámbito de la práctica y de su aplicabilidad en Chile es de una imposibilidad casi absoluta. En su sentido estricto los senadores, los diputados, los ministros, el gobierno, los partidos políticos trabajan con operadores políticos. Y de un modo general son servidores públicos dado que su definición de planta y su encuadre quedo delimitada desde el gobierno de Augusto Pinochet. El punto es que su selección para trabajar en los aparatos y diferentes órganos públicos aunque suba el nivel de exigencia curricular no les da garantía ni les otorga credibilidad moral y ética. Por otra parte, el asunto es que si lo indica un parlamentario o un alcalde para ser privilegiado de entre una terna o en una quina tampoco signifique un respaldo político de un partido o de una orgánica partidaria.
En este aspecto debería hacerse un llamado a los colegios profesionales, a las asociaciones de técnicos para que hagan sus propuestas al país en el sentido de reforzar sus organizaciones en materia de fiscalización en materia de revisión de títulos y membresía.
En relación con las otras propuestas, lo que es definitivo es que si la Alianza no se abre a legislar sobre la inscripción automática no solamente está demostrando una falta de confianza en los jóvenes en general. Lo cual por cierto sería fome. Pero sería además incomodo porque se estaría con ello dificultando la participación democrática lo cual la enmarcaría nuevamente en su rasgo conservador y autoritario. No le haría bien si en efecto quiere ser alternativa real de gobierno al 2.010.
Desde su contraparte política, es cierto que la reforma al sistema binominal y el término del uso posidetis con efecto retroactivo tampoco tiene quórum en la Concertación porque varios senadores y diputados no podrían volver a re elegirse a partir del 2.010. Y por cierto que la regulación del lobby y de la intervención del capital, de los empresarios en la política pondría más de un control democrático al interior de los partidos políticos y de sus dirigentes, sean estos mandatados por sufragio popular o, servidores públicos y elegidos por el gobierno de turno por confianza y a discrecionalidad de la Presidenta o del Presidente, para limitar el tamaño de sus fechorías.
En resumen, no se puede dejar y de hecho no se puede aceptar la autonomía de examen “en y a conciencia” de cada quién, por lo tanto sin regulación y sin aceptar que ella existe aunque sea implícita en la opinión pública. No se puede aceptar el traspaso de los líderes y servidores públicos al mundo empresarial y de los negocios del capital. Y viceversa. Esto es como dejar a la reflexión de la propia conciencia moral y ética el ejercicio casuístico que esconde el interés instrumental financiero. Es como la mano invisible del mercado pero operando esta vez desde la conciencia, como si no existiese a modo de contraparte la sociedad moral para espejear al individuo, sociedad civil y educación cívica, lenguaje, lenguajiar y conversación social sobre el punto. Y evidentemente de parte del individuo, es no querer reconocer que los otros están mostrando algo indebido, impropio.
En efecto, esto conllevará a definir si un parlamentario elegido por sufragio popular y militante de un partido es también un funcionario o servidor público, si un funcionario de alto gobierno tiene que cumplir un tiempo antes de cruzar el puente, o con cuanto tiempo de antelación un candidato empresario debe hacer el fidei comiso ciego, o en que momento de la carrera política los mismos deberían hacer declaración de patrimonio, etc.
A lo anterior deberían agregarse medidas sobre el uso del tiempo de los funcionarios públicos en actos de campaña y en tiempos electorales, así como la suspensión de entrega de obras de parte del gobierno de turno. Ahora esta última cuestión es conversable y debatible porque la derecha económica que participa en la campañas electorales de la derecha política debe también jugar a la transparencia y a la probidad. En este sentido, deberían también regular su forma de participación ya que no pueden abstenerse de participar. Y aquí es necesario que comprendan que es muy difícil solicitarle a un gobierno y a su equipo que no trabaje para una re elección política electoral si la pugna es precisamente con una derecha política que esconde intereses de grupos económicos, verdaderas oligarquías aristocratizantes y plutocráticas, castas regionales enquistadas por familias y linajes, generación tras generación.
Basta recordar que la inequidad en la distribución de la riqueza en Chile no es una historia y por cierto opera a favor del 5% de la población. Esto es una realidad que la democracia no ha tocado. Y la Concertación tampoco. Se podría hasta decir, que la elite política concertacionista ha tenido acceso a la mesa del pellejo de ese 5%. Y eso se ha logrado con el voto. Un voto que puede llegar cansado y anciano al 2.010.
Por todo lo anterior, para hacer ley se espera nuevamente altura de miras de ambas coaliciones políticas.







































































martes, enero 30, 2007

La niña gigante y el Rinoceronte

Si, fue un acierto traer a la niña gigante y al rinoceronte. El asombro, la imaginación y la fabulación se abrieron espacio por las calles de la ciudad y a través de los diferentes canales de la televisión nacional contactaron a todos y todas las chilenas. Alguien dijo que se trataba de una fiesta ciudadana y tiene más que sentido. Tiene interpelación.
Sorprende la forma como apareció la gente para acompañar a esta niña gigante en su paseo por Santiago Centro porque ya no podemos decir que somos apáticos. Sorprende como ella hizo soltar la imaginación, la capacidad de interpretar, de fantasear, de significar las instalaciones previas con los buses amarillos que pronto quedaran obsoletos y las huellas del animal. Sorprende como realizamos el seguimiento de la historia con la caza del rinoceronte incluido, y las respectivas donaciones de sentido que fuimos haciendo para ir haciendo coherente una historia que también nos inundaba y nos permitía conocer nuestro propio imaginario a la vez que recuperar nuestra capacidad de asombro, nuestros propios miedos, nuestras propias miserias.
A la ciudadanía de las regiones, que no está ni ahí con el cuarto de hora que los noticieros centrales televisados a la hora 21.00, y desde hace quince días lo entregan a cubrir el tema del transantiago, observar: primero los buses dados vuelta en plena avenida nos hizo sacar a brillar nuestra mente catastrofista y chaquetera. Poco faltó para ver los incendios provocados por molotov y activistas de los transportes protestando en contra del gobierno. Le estaban pifiando el paño al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet otra vez, ¡que preocupación! Otros sin embargo armaron accidentes automovilísticos con muertes por doquier dado el estresado mundo urbano, llamaron por teléfono, dieron avisos errados, en fin, caímos en la trampa.
Fueron interesantes, cómicas, populares y folklóricas las interpretaciones que fuimos inventando. En efecto, todo eso y mucho más sacó a pasear la pequeña gigante.
Para que hablar del rinoceronte, que nos mostró nuestra rabia. Esa que tenemos contenida y que paseó también su locura por las calles cotidianas del trabajo de tantos y tantas. Aparentemente no le prestamos mucha atención al rinoceronte y a lo que simbolizaba porque preferimos tal vez concentrarnos en la ternura de la infancia. Una vez enjaulada esa furia, simplemente la observamos tras las rejas y hubo compasión para ella.
Pero hay más, por a lo menos durante dos días se silenciaron los políticos con sus enjuagues y peleas de perros viejos y vinagres. Se acabaron las corrupciones, al menos las detuvimos en un entre paréntesis para lavarnos colectivamente de esa ingenuidad, creatividad y sonrisa que caracteriza una infancia no dañada. En verdad, incluso no faltó el que desde este lugar político, sin entender mucho el objetivo de un producto teatral, cultural, y callejero, sacara también a pasear su propio loco o loca de resentimiento social advirtiendo que mejor sería haber gastado el dinero en obras sociales. Hasta ese comentario tenía cabida. En verdad, ojala cada quién chileno o chilena haya podido limpiar y espejear su alma porque estas oportunidades son en verdad únicas en la vida personal y nacional.
Seres inventados y transportados así, permiten en su recorrido sacar a pasear nuestros propios fantasmas, así como destapar nuestros temores, miedos y llevárselos con sus partidas.
Gracias pequeña gigante por venir a Chile. Es un lujo real haberte visto. Por estos días los chilenos y chilenas pueden pensar que la política cultural de los gobiernos de la concertación evidentemente ha tenido un sello de distinción que marca la participación y la renovación de los sentimientos hacia la creatividad y hacia la sanación de todos y todas. Puestas en escenas como estas, donde el pueblo y la ciudadanía libremente pueden tomarse las calles con sus hijos e hijas, de manera gratuita para disfrutar, para gozar, son claramente hechos que modifican nuestros hábitos, nuestros comportamientos y nuestra educación cívica.

lunes, enero 22, 2007

Del Rayado de Cancha a la Pifiada del Paño en Pelea Trasnochada de Perros Viejos


A estas alturas de las declaraciones que van y vienen de los notables mandarines de nuestra rancia oligarquía de gobierno y de oposición, desde que emergieran los casos de: Chile deporte, las venta y compra de las acciones de LAN, así como los problemas con los programas de empleo, y las consecuentes selecciones para ocupar los cargos de los mandos medios y superiores en el servicio público, lo que va quedando claro es que no hay intenciones de mejorar, de cambiar, de profundizar sobre las redes de corruptela para redefinir funciones, y no solamente transparentar lo que pudiera haber ocurrido históricamente.
En efecto, ahora para deleite de quienes gustan de la farándula veraniega, la elite política chilena brinda: variados comentarios, chismes, enredos, sobre como construyen y regeneran su plutocracia, asociada por cierto a la oligarquía política de esta democracia. Es cierto, no estamos hablando de cuentas en el Riggs, ni violaciones a los derechos humanos, pero si estamos hablando de asociaciones “brujas” para evadir impuestos con facturas o boletas, de porcentaje de dineros de empresarios que ingresan a campañas electorales, de lobby o ejercicio de influencias para la votación de leyes (la de los casinos), de uso indebido de información confidencial en los negocios, y todo junto mientras la selección de personas para ocupar cargos públicos de rango medio como jefaturas de servicio o asesorías y las de alto rango, para variar un poco, se siguen saltando los concursos públicos, y se siguen haciendo por cuoteo clientelístico y partidario con la venia del caudillo regional de turno en contubernio con el ministro de la cartera que corresponda.
Así las cosas, mientras los cahuines de quien sale y quien entra en el festival de idas y venidas a los tribunales se torna en paseo público, los asuntos de interés de gobierno y de estado siguen sin arreglarse, sin horizonte, y a nivel local, comunal, regional, hasta internacional ahora con el TPI, sin solución. A estas alturas por cierto, ante la ciudadanía va quedando meridianamente claro que se trata de una pelea de perros viejos que se van dando sin tregua por cierto, de blindajes para la manutención de los privilegios y capitales sociales adquiridos, donde las intenciones ciertas y efectivas de trabajar por el país en beneficio de mejorar la calidad de nuestra democracia no se ve por ninguna parte.
Con todo ello lo que se pretende es aumentar el desafecto por la participación política, aumentar el desprestigio por el servicio público político en todos sus niveles, precisamente para mantener a la ciudadanía alejada del producto, de la intervención, ya que de por sí se genera la idea que el estado de cosas no puede transformarse porque todos son harina del mismo saco. Este cansancio lleva al camino del abandono, del desgano, y de la observación de los actores, sin compromiso social. Otro modo decir, que se vive un proceso de decadencia o descomposición donde puede correr sangre al río.
La base social incluida la militancia de los partidos políticos sean de la concertación o de la alianza comienzan a agotarse de la ausencia de sentido, y, perciben en la derecha política una manifiesta intención de detener los avances que pudiera realizar el gobierno en materia de ley. Por otra parte, al interior de la Concertación, se observan problemas al interior de la DC que por cierto redundan en problemas de gobernabilidad. Su división interna afecta a los acuerdos y a las posibilidades de enmendar rumbo en materia de zanjar proyectos de ley como los de probidad donde se requiere mayoría simple en el Senado. Todo ello, en un marco donde haciendo los cambios y ajustes de intendentes y de gobernaciones, no se atisba la relación de los mismos, con lo que debiera ser a estas alturas el encuadre o marco general de una propuesta para enfrentar el año previo a las elecciones municipales.
En verdad, no se percibe un diseño estratégico proveniente de la elite política y del gobierno para el ejercicio de un recambio electoral y de inclusión de nuevos electores con vías precisamente a reformar los errores de corrupción detectados para enmendar rumbos ya desde el poder comunal y local. Más bien lo que se observa es la manutención y el uso de las mismas redes de cúpulas, los mismos juegos espurios en la nominación de cargos que redundan en simulacros de ternas donde ya está previamente todo cocinado. Y la Presidenta de la República se va de vacaciones sin entrar a la cocina, sin preguntar que se cocina y quienes son los cocineros nacionales que determinan el menú de las regiones, y de las comunas. Así las cosas, chutamos la pelota para marzo a ver si en una de esas se ordena el naipe y empezamos a cumplir las promesas pendientes: descentralización y regionalización por ejemplo. A ver si en una de esas de entre medio de la descomposición o decadencia, emerge uno o varios sentidos de comunidad y país.

lunes, enero 15, 2007

Rayado de Cancha II: el término del “uso posidetis”

Variadas siguen siendo las entradas o hilos conductores que comienzan a cruzarse en la conversación social sobre la ética, la moral y lo que debieran ser las buenas costumbres de las prácticas en política o en la vida de una polis democrática como dirían los atenienses. En efecto, en función de dirimir en torno a las redes de corruptela que alcanzan a la alta dirección pública, al cuerpo legislativo cuando desde el servicio público salen hacia el mundo empresarial, o al ejercicio no regulado del lobby o influencias del capital sobre materias de ley que han dado como ya se sabe en la “ideología de la corrupción” y, por cierto, a la discusión sobre el quehacer de los operadores políticos en la producción de redes de clientelismo; han surgido propuestas interesantes.
De entre ellas se destacan: legislar sobre la inscripción automática y la apertura del número de candidatos en cada una de las listas en las elecciones para que exista mayor competitividad y participación ciudadana en contra de la perpetuación de las oligarquías y del caudillismo al interior de los partidos, la regulación del tiempo (6 meses) en que un servidor público cualquiera sea la función desempeñada, debiera esperar antes de optar por la privatización, etc. Sin duda son todas formas que ciertamente ayudaran a abrir y oxigenar la democracia.
Sin embargo, un elemento cultural que ya ha sido sancionado estatutariamente al interior de algunos partidos de la Concertación, como es el caso del Partido Socialista, y que aún es proyecto de ley no sancionado en la Cámara de Diputados es el que dice relación con colocarle límites al principio del “uso posidetis”. Un límite que implica considerar con exclusividad dos mandatos o periodos por candidato electo. Esto querría decir que: un “electo” solamente puede ir una vez a la re elección, y al terminar el segundo periodo, que por cierto le da derecho a jubilación, no puede ir a una tercera re elección en ese cargo, en esa región, ni en otra en Chile. El fin del uso posidetis tendría efecto retroactivo, es decir, si comenzara a operar a partir de su legislación, debería incluir a lo menos los últimos dos mandatos o periodos en caso que el “electo” los tuviera: esto es, automáticamente debiera quedar fuera de re elección.
Como es de conocimiento público, en la actualidad, el principio de “uso posidetis” en el ámbito de la competencia electoral ha significado que aquellos candidatos que resultan ser electos en cualquier cargo que requiera adhesión popular, adquieren además para si el derecho de mantener ad infinitum ese cargo, y/o a elegir en ese cargo, a quien ellos estimen para sucederle. Esto traspasado al servicio público de gobierno en la concertación dio origen a la “nomenclatura” o a lo que se ha llamado también el “juego de las sillitas musicales”. En una suerte de traducción actual, el uso posidetis del que tiene mantiene, ha legitimado y permitido que senadores, diputados, alcaldes y concejales, mantengan un ejercicio político de 16 años, vayan a cumplir en un sillón o silla 20 años, y se planifiquen para una re elección a partir del 2.009 o 2.008 de 4 u 8 años más.
En efecto, esta forma de gobierno y de hacer la política en términos de servicio público, ha permitido que precisamente en los niveles locales, comunales y regionales, los mandatados por sufragio popular terminen construyendo redes de circulación que apoyen una lealtad caudillesca, a-crítica, y con redes de circulación cerradas y adscritas a la trenza o sensibilidad de quien ostenta el poder. En estos contextos, por cierto que la moral se debilita y se relaja, sobretodo la que dice relación con las orgánicas partidarias y sus respectivas militancias ya que obedecen a su caudillo, y no al partido político. También se relajan las que dicen relación con la probidad, si cuando de lo que se trata es de mantener y solventar a cualquier precio al “electo” que ya tiene un poder construido de 16 años con redes de influencia traspasables al gobierno.
Es más, se suma a lo anterior, el debilitamiento de las prácticas de cooptación y surgimiento de nuevos líderes en edad, en eficiencia, o en conocimiento, ya que la emergencia de cualquiera de ellos, se transforma automáticamente en un peligro para la trenza o red de clientela ya construida, lo que implica acciones de aislamiento y exclusión. Poner por lo tanto fin al uso posidetis en el parlamento y no solamente al interior de los partidos, como es el caso del Partido Socialista, obligaría a renovar a los dirigentes, a promover la participación política de las nuevas generaciones, a renovar la ideas y las propuestas a nivel país. Y por cierto, permitiría además que los antiguos políticos con tradición como es el caso de Ricardo Lagos, Patricio Aylwin, José Miguel Inzulsa y tantos otros y otras, encontraran un lugar, un especie de areópago planetario, latinoamericano y nacional de gobierno donde pudieran pensar y entregar sus experticias y maestrías.

lunes, enero 08, 2007

Rayando la Cancha

El debate sobre las cuestiones relativas a la probidad versus lealtad tiene a estas alturas del verano como correlato al interior de la Concertación, de los partidos políticos, y especialmente de su elite mandarina: la generación de una conversación que toca varios tópicos los cuales, siempre en el horizonte de la ética, la moral y las buenas costumbres de la vida política, buscan construir un marco normativo sobre y en torno a prácticas que han devenido históricamente en “reprochables”, amorales, o inmorales de frentón.
En efecto, teniendo a modo de contexto histórico, la claridad en relación a que: el levantamiento de la derecha política en relación con los problemas de corrupción o corruptela en lo que se ha dado en llamar “ideología” es una estrategia, al modo español, para ver si mediante este subterfugio consiguen destruir la actual gobernabilidad exitosa de la coalición dado que a la fecha no hay propuestas; el punto o los puntos focales sobre los cuales desde dentro y con una perspectiva país se comienza a realizar la revisión son varios, y su dificultad apunta precisamente a configurar un “ámbito” que permita si no legislar, al menos definir lo que aparece como falto a la moral o a la ética en la perspectiva de lo que son y han sido las definiciones y principios de lucha social de los Partidos Políticos, entiéndase, Partido Radical Social Demócrata, Partido Demócrata Cristiano, Partido por la Democracia y Partido Socialista.
En verdad, dicha cuestión se torna más resbaladiza en las apreciaciones y posturas dado que dicho ámbito está tensionado y referido a la vez: a un ámbito de prácticas, a un ámbito teórico crítico ético, a un ámbito de opinión sobre la moral ciudadana y política en general, a un ámbito subjetivo que implica el análisis y examen de la propia conciencia, y a la combinación de todas las opciones anteriores, sin la construcción de un marco especulativo, filosófico, racional y moderno que precisamente permita dilucidar, más allá de la defensa meramente instrumental que cada actor involucrado realice en su defensa o en la de sus intereses. En este horizonte, se corre el riesgo como comunidad de hablantes e interlocutores validados y legitimados entre sí de construir discursividad, pero no inter subjetividad.
Por otra parte, esta forma de conversación de la elite puede profundizar la brecha ya existente entre los actores políticos (elite concertanista) que construyen discursividad, y la ciudadanía. En efecto, lo que aparece a un observador de las prácticas políticas en el ámbito de la opinión general, es decir, en la ciudadanía, como reprochable y sancionable moral y éticamente es la no consonancia ni concordancia entre lo que su sentido común le dice que es, debiera ser y ha sido históricamente ser: socialista, radical, social demócrata, demócrata cristiano y demócrata; con lo que un dirigente, o mandatario de alguno de esos partidos muestra: en su práctica de trabajo, en su estilo o modo de vida, y en su trayectoria espacio temporal de representatividad social y política.
El sentido común que juzga y emite opinión en torno a los políticos lo hace desde un diferencial semántico propio e inserto en su cultura política, por lo mismo e inserto en ella, no le exige a un líder de la derecha que se supone representa los intereses de la derecha empresarial y económica del país, lo mismo que le exige a un dirigente de izquierda o mismo cristiano o de centro, que se supone está comprometido con los trabajadores y las clases medias, el servicio social y público del país. El diferencial semántico es el que establece precisamente la significación y la variabilidad entre el ser de izquierda, centro y derecha o ser concertacionista o pro alianza.
Es cierto que los procesos históricos y sociales, estamos hablando de Chile durante los 16 años de gobierno de la Concertación, pueden modificar esta comprensión en la ciudadanía sobretodo a nivel generacional, pero los electores de un padrón viejo como es el caso del nuestro, tienen en sus constelaciones mentales las diferencias de clase internalizadas, así como las clasificaciones de los gustos, los estilos y los “habitus” y es posible que no hayan construido otra paralaje política.
[1]
Se trata por tanto, y en honor a los compromisos que a nivel de principios las instituciones políticas han establecido en la defensa de un interés general o universal, como puedan llegar a ser la defensa de intereses: medioambientales, democráticos, pacifistas, feministas, o, de la clase obrera, trabajadora, empresarial, del capital, etc., los que construyan los limites del ámbito teórico crítico ético por una parte, asociado al sentido común de la opinión pública ciudadana en beneficio de la lealtad a los mismos por otra. Ellos permitirán evaluar lo reprochable o inmoral de la práctica, podrán hacer de soporte al vaivén a la conversación, y construir inter subjetividad para el análisis de los contenidos subjetivos de cada conciencia moral. Todo lo anterior por sobre los intereses instrumentales subjetivos de la defensa de una posición e interés particular, en un estado o circunstancia también delimitada.
Finalmente, es cierto que la red conversacional permitirá analizar la paralaje política de cada líder, dirigente o mandatario, pero en los contextos culturales descritos cada quién debería ser capaz de sostener: consistencia, coherencia en términos de compromisos, procesos, modos, estilos de vida, proyecto histórico y existencial porque la propia conciencia no puede arrancársele a un sujeto demasiado mas allá de su sociedad.
[1] Slavoj Zizek, 2.006: Ver Visión de Paralaje, Fondo de Cultura Económica Argentina.

lunes, enero 01, 2007

Del flower power yuppie: ni tan volado ni tan hippie

La situación que está experimentando el PPD puede ser observada como un hecho de cuyos efectos la opinión pública sabrá a corto, mediano o largo plazo. Y por cierto si los mismos tendrán resonancia y anclaje al interior de la Concertación, a nivel nacional con más de algún eco ciudadano.
En efecto, por razones más bien de peso histórico, resultaba casi una obviedad pensar la posibilidad siquiera que las otras tres organizaciones que la mantienen con vida política y en la gobernabilidad desde 1.990 a la fecha, es decir, el PRSD, el PS y PDC devinieran en una crisis de disciplina con contenidos éticos y morales que pusiesen en cuestión la convivencia comunitaria de la militancia. Es al revés, comenzó y detonó en el PPD por tratarse de una instancia orgánica y política más bien nueva histórica e instrumentalmente, y no de principios, de proyecto país, más allá de la primera forma de democracia de consensos que se asumió.
En este sentido, los partidos políticos "históricos" tienen y tuvieron más "juego de cintura" para capear las turbulencias y conflictos de intereses de las diferentes familias, entiéndase: nepotismos, capitales sociales, tendencias o grupos que se generasen en su interior. Incluso forma parte de su historia, las luchas por los cambios de conducción, y los posteriores alineamientos, de manera tal, que la Concertación como elite y mandarinato se las había arreglado muy bien para "ordenar" a sus huestes cuando problemas insertos en la "ideología de la corrupción" aparecían. Se usa aquí el concepto de ideología no como cultura pues de este modo se le asigna un peso a los comportamientos políticos definidos, y si como “enmascaramiento de la realidad” porque es precisamente aquello lo que se está tratando y se ha tratado de hacer con lo que ha sucedido.
En efecto, y a modo de ejemplo, la emergencia de los operadores políticos como parte de maquinarias electorales internas y externas a los partidos fue aceptado como “un dato de la realidad política” con la cual se “debía coexistir” y no cuestionar en su modus operandi ya en los momentos en que se escogió a Patricio Aylwin y no a Gabriel Valdés como el primer candidato y posterior presidente de Chile al inaugurarse los gobiernos de la coalición exitosa. Este dato y este deber ser de la conciencia concertacionista fue tal vez la primera máscara aceptada y engullida que a estas alturas de la historia: pasó piola.
Por lo mismo que sea el PPD el partido que después de 16 años de gobierno coloque dicha cuestión sobre la mesa tiene un significado distinto de los cuales es difícil medir su onda expansiva, más allá por ahora de la preocupación por el silenciamiento de los errores como la expulsión de Schaulsohn. Sin embargo, hay algunos elementos del conflicto allí transparentado que comienzan a perfilarse como relevantes para la política futura de la coalición de gobierno si este choclo se desgrana subterráneamente. El primero de ellos es la posibilidad de creación de un nuevo referente que siendo concertacionista, se mantenga crítico en relación con la gobernabilidad y el mandarinato construido por la “concertación de origen y clásica” en su sesgo oligárquico, plutocrático, burocrático y de nepotismo burgués.
En otras palabras, es precisamente por su carácter instrumental, de eficiencia y democrático, que un sector del PPD, él que actualmente cuestiona el nudo semántico “lealtad versus probidad”, puede ser capaz de plantearle al resto de sus socios y socias, militantes de base de la concertación que tampoco están satisfechos pero que se han mantenido callados en honor a la disciplina interna de cada orgánica partidaria, un proyecto de país que la elite y el gobierno en sus 4 versiones han sido incapaces de llevar a cabo en tanto transformación. De facto, los dos últimos gobiernos, Lagos y Bachelet hicieron la promesa de campaña de construir equipos, cambiar el juego de las sillitas musicales y no aceptar la repetición del plato. Aspectos que por cierto en el último caso están por verse ya que aún quedan 3 años de mandato. E incluso ya se puede hacer una investigación evaluativa considerando los cargos públicos nominados por la Presidenta en marzo para contabilizar cuanto de aquello fue efectivamente cambiado, y cuanto viene aún del gobierno de Aylwin. Es decir, se puede evaluar el estado de la nomenclatura y de las sillitas musicales.
En el fondo del asunto, efectivamente en el entendido que los chilenos y chilenas hemos resuelto a partir del los 90, que la mejor casa comunitaria construible para vivir es la democracia concertacionista, pudiera suceder que a estas alturas surja un referente desde su interior que se atreva a cortar el hilo o cordón umbilical definitivamente, y construya un proyecto de país para las próximas presidenciales que en principio comience por limpiar, arreglar y reparar. Y en verdad, si de eso se tratara, habrá flower power transversal militante y ciudadano generacional para rato. ¡Que duda cabe!








sábado, diciembre 30, 2006

Soy demócrata, plutócrata, burócrata… hipócrita y oligarca

Los fuegos cruzados por estrechez de mente y falta de oxigenación de las neuronas de la elite política principalmente de la concertación han marcado estos días, y por cierto se vino a la memoria una canción que popularizara Ángel Parra padre, hijo de la Violeta por allá por los 60-70 decía: soy demócrata, plutócrata, hipócrita…se agrega a los tiempos: burócrata y oligarca.
En efecto, pareciera ser que la capacidad de tener “altura de miras” que es lo que tradicionalmente se le exige a la derecha por ser la perdedora electoral durante estos 16 años, es al menos un valor ético que si poseen, dado que no se le reconoce la posesión de otros en esta suerte de empate en el uso de dineros públicos para campañas políticas en el pasado y en el presente. Y por cierto, todo ello, dada la incapacidad del oficialismo para mirarse a si mismo con precisamente “altura de miras”, reconocerse en sus interlocutores y salir con propuestas serias de tal pantano.
En este país intelectualmente chato, en vez de agradecer las declaraciones que sobre la historia reciente están haciendo personeros políticos como Jorge Schaulsohn, Gonzalo Martner y Edgardo Boeninger, en vez de tomarlas como un desafío, como una posibilidad de profundizar en derecho la democracia que hemos construido con tanto esfuerzo, lo mejor resulta ser construir una defensa discursiva sobre la máscara que incluye la hoguera y la satanización. Es decir, echándose más plata encima, más estuco. Pareciera ser que algunos, por cierto los menos, piensan que colocando la basura debajo de la alfombra se puede obtener mejores dividendos, sin embargo, lo que se observa en la opinión pública es que con distintos matices el tema de la “corruptela” ya se instaló como situación de crisis, y compleja en el cuarto gobierno de la Concertación; y la Presidenta tendrá que realizar un trabajo muy cuidadoso en lo que queda de su mandato si efectivamente no quiere dejar secuelas de nepotismo oligárquico y a estas alturas plutocrático, de redes y circuitos de funcionarios que ella misma ha debido trasladar y alimentar de algún modo hasta ahora a su gobierno.
Es cierto que no se puede poner en duda la legitimidad de la elección de la presidenta, así como la elección de los actuales senadores y diputados de la república, en eso, evidentemente que la derecha actúo con el tejo pasado. Sin embargo, y solamente como señal de que el tema de la corruptela vino para “ciudadanizarse” es curioso como el propio ex presidente Aylwin en entrevista al diario El Mercurio del domingo cita a su propio yerno como el encargado de definir este tipo de situaciones financieras durante su periodo, se refiere a Carlos Bascuñan, y en otros diarios se hace mención a Enrique Correa, su ex ministro.
En efecto, lo que comienza a quedar claro es que el modo de operar implica que la máxima autoridad no sepa, porque por cierto un presidente no puede hacer el trabajo de la cocina. El modus operandi supone entonces colocar a alguien de la “familia” y de confianza para que regle y administre aquellos “bajos” usos del dinero. De ahí ¿debemos entender entonces que durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle continuo el nepotismo y demasíes que se le enrostrara a Ricardo Lagos Escobar para el manejo financiero de los gastos reservados, los fondos para asignación directa, los gastos de campaña y la participación en empresas del Estado? Sin considerar aún los efectos del lobby en ambas cámaras.
Mientras J. Schaulsohn a través de una carta al Tribunal Supremo del PPD insiste en ir al detalle en relación con los primeros elementos de “corruptela” que emergieron con las indemnizaciones a directores de empresas del estado, entre los cuales estaba también Correos de Chile, etc. Y suma y sigue con la historia del jarrón de Corfo, MOP gate, Inverlink, etc.
En verdad, si todo lo anterior, designa un modo de comprensión y significación de la lealtad como el plus de un imperativo categórico moral propio a una cultura moderna y democrática que se instala y se construye para la vida ciudadana por sobre la dimensión de probidad, y donde por cierto se mezcla la forma de construir y hacer el poder político con ribetes patronales, propios a la organización hacendal, del sistema de inquilinaje y feudal, es más que justo, es razonable, solicitarle a la actual mandataria que precisamente, y aunque no le guste, entre a la cocina porque sería nefasto para el país, para las chilenas que votamos por ella, volver a encontrarnos con prácticas típicas de los film del Padrino en sus versiones I, II y III.
La única persona que tiene las riendas para controlar, proponer y zanjar esta situación es la actual mandataria porque es la única que aparece ante la opinión pública como limpia de esa historia “oficial concertacionista”. Por lo mismo, ojala ella pueda definitivamente cortar con este asunto que no da para ser sometido ni dejado a la confianza del inquilino sobretodo cuando se trata de parientes y de formas perversas de comprender la lealtad.
En este contexto, iniciamos el año nuevo bajo el dilema lealtad versus probidad en una cultura política democrática que necesita que la máxima autoridad de la nación tome la sartén por el mango y en la cocina.






lunes, diciembre 18, 2006

Del cabildeo a la ideología de la corrupción

Interesante conversación generada sobre los dineros dados a los “gastos reservados” durante los gobiernos de la concertación, antes de la misma, y sobre como todo aquello ha llevado al uso de dos nomenclaturas “cabildeo” o “ideología” de la corrupción. Han hablado: un sub-secretario, un ministro y un diputado de ese periodo, entonces a estas alturas el panorama es claro. Se rescata de Schaulsohn (PPD) la puesta en escena de la cuestión ética en torno a la probidad. Así como de Martner, (PS) su precisión en torno a la forma del “intervencionismo electoral” desde los gastos reservados. De los tres, (se suma E. Boeninger, DC), la cuestión ética en relación a la aceptación implícita de una suerte de empate dada la enorme diferencia financiera con la derecha política asociada a la económica para estos afectos y efectos.
Es decir, nuevamente estamos discutiendo un pasado jugado, sancionado con cierto rayado de cancha, que no permite juicio en el sentido jurídico, pero si podría permitir opinión política en el entendido que el próximo año debieran armarse ya las máquinas electorales para las municipales porque ya se están armando las “cajas chicas” y no hay claridad sobre el rol de los operadores políticos todavía.
Y pareciera entonces que por encima “de todo y con todo” se zanja el punto. No alcanza a corrupción, aunque se trata de formas no trasparentadas de remunerar las actividades públicas y políticas, algunas border line con la cultura, las artes, la investigación, etc. En efecto, las influencias y su circulación del mundo de los negocios al político y viceversa, es difícil de precisar. Y lo que genera suspicacia es el silenciamiento del mundo empresarial y financiero en orden a precisar su participación por una parte, y el modo como el gobierno y la élite mandarina cierra filas “negando” la oscuridad y la discusión sobre la memoria, aunque sea de suyo evidente que no hay ilícito, y que si lo hubiera o hubiese ya prescribió.
Por cierto genera doble suspicacia porque no se puede sancionar la palabra, la pregunta, la interrogante de parte de la ciudadanía al menos en relación con el futuro. Al final moros y cristianos, laicos y masones están en esta suerte de olla criolla, mezclados, en el trasvasije de construir, definir, hacer la política mesocrática con dineros del gobierno y de la derecha económica.
Desde la Concertación, si se abre al menos un entre paréntesis para mirar la máscara esto debiera suponer: elaborar esa suerte de inocencia a-crítica con que se enfrenta, se encara, o se enmascara el asunto a nivel de la opinión pública, se encara o se enmascara el manejo de máquinas partidarias y políticas para campañas y para elecciones, sobretodo en un momento donde piensa legislarse sobre los recursos financieros en materia de Educación con la creación de la Superintendencia, en materia previsional, en materia de sub-contrataciones y las respectivas licitaciones.
Lo que interesa analizar para desactivar y sacar el juego de máscaras es la cultura ética distorsionada de aceptación que se ha evacuado durante estos 15 años de democratización como instalación de un modus operandi. Y es esa la cuestión central hacia la que se apunta cuando se habla de ideología, porque es esa misma “discursividad e imagocracia fatua” de negación de la máscara, lo que hace que se instale esta suerte de corrupción, es decir, el gobierno y algunos partidos políticos no quieren ver la máscara y prefieren “bailar con ella”. Mientras la ocultan, en tanto, juegan a reproducir, mantener y consolidar el vicio, la actividad del modo de operar (del operador político) valga la redundancia. Y es ahí, como en el pasado de Ricardo Lagos Escobar, donde tenemos el problema, porque no entramos a definir, a conversar organizadamente como partidos de la concertación, sobre lo que entenderemos por probidad, por transparencia, por lealtad, y chutamos la pelota… en el entendido que la máscara es la ética que generamos, deseamos y compartimos.
Es cierto que en el debate público existirá una tensión entre lo que tenemos, lo que podamos ver, y la fijación del limite imaginario posible hacia donde esperamos llegar como sociedad y comunidad. Es decir, tenemos un espacio democrático que nos da un piso, un suelo y un rayado limítrofe de evaluación y control para mirar lo que hemos construido. Los gastos reservados son lo que son y lo que han sido: “reservados”, lo cual no quiere decir que tengan que continuar siendo lo que fueron y lo que son: “reservados” porque es precisamente eso, y la máscara sobre eso, lo que hace que la ciudadanía lo observe como “corrupción o corruptela”. Es lo “reservado” lo que precisamente necesita “más” transparencia. Es una perogrullada.
La transparencia que se construyó en el pasado en el pacto con Longueira sirvió un tiempo breve, lo cual quiere decir que hemos avanzado en democracia porque ahora necesitamos más, la pregunta es entonces ¿Cuánto es lo que el gobierno y las directivas de los partidos de la concertación están dispuestos a conceder para el 2.008 en el entendido que está en juego de aquí al próximo año, la base electoral municipal, sustento de las otras elecciones incluida la presidencial que viene a posteriori, y que el presupuesto de los gastos reservados del 2.007 ya fue aprobada? Esto es como decir, que “cabildeo” tenemos para rato.


lunes, diciembre 11, 2006

Constitución, la Elección de Alcalde y la Masonería

Por estos días debería realizarse definitivamente de entre los concejales, la elección para escoger al Alcalde, el cual por cierto debiera terminar el periodo después de la salida de Roberto Urrutia. Y por lo mismo, dada la situación en la cual se encuentra el Municipio, esta elección más que convocar intereses personales, individuales, egoístas, de corto plazo, debería ser vista como una oportunidad para recuperar la dignidad de los habitantes de Constitución y evaluar no solamente la gestión del otrora Alcalde concertacionista del cual la justicia ya diera su veredicto, sino también de quienes han pasado como Alcaldes subrogantes o suplentes, todos ellos de la derecha política hasta ahora, y durante los dos periodos en que como se ha observado, se interrumpió a aquel que fuese electo por sufragio popular.
En este contexto, sorprende entonces comenzar a escuchar rumores ciudadanos acerca de cómo la Respetable Masonería Comunal estaría fuertemente presionando para dilatar el proceso de elección, debido a que no se producen acuerdos entre miembros masones que aspiran llegar a la Alcaldía, o miembros masones que no quieren perder los cargos que han logrado obtener durante esta última gestión de suplencia, y que por cierto vienen también de épocas anteriores. Es decir, se trataría de una institución de orden espiritual que estaría amparando el clientelismo político en el espacio público.
Sin el ánimo de ofender, y con mucho respeto, asombra escuchar como personas o individuos involucran a una institución que tiene un prestigio mundial, internacional en relación con la calidad de sus miembros y los principios filosóficos que sustenta. En efecto, es de conocimiento público la suerte de secretismo que envuelven las prácticas de sus miembros, no solamente en el espacio propio a su ejercicio, la logia, sino en el espacio público y político lo que incluye apoyos, cooperación en orden a preservar la fraternidad de sus hermanos. Es de conocimiento público que tienen formas especiales de reconocerse entre ellos a través de signos en los modos de firmar, de colocar sus nombres para precisamente poder ayudarse cuando se requiera.
Y aunque históricamente esto ha sido una forma de instalación que ha ayudado a la circulación de un capital simbólico y social aspiracional, con movilidad social ascendente, es decir, una forma que ha permitido la circulación del reconocimiento, el prestigio, la honorabilidad, la honra de un determinado grupo de personas, preferentemente hombres, hacia y en el espacio público político, para precisamente destacar y preservarse, allí, donde el Estado Republicano Chileno había sido incapaz de establecer la debida separación con la Iglesia Católica; no se puede en la actualidad, usar estos mismos criterios para abonar a la “pitutocracia”, a la corrupción, a la falta de compromisos que sacan a relucir poderes fatuos y egoístas que no alcanzan a ser democráticos, ni mucho menos solidarios o fraternos, sino, poderes fácticos autoritarios y poco civiles.
En verdad, la cultura política democrática desde el gobierno de Ricardo Lagos y sobretodo en el actual gobierno de Michelle Bachelet viene dando muestras y señales claras en relación con la separación del criterio religioso católico de las decisiones que involucran gobernabilidad, ética, e incluso ciencia en beneficio de la ciudadanía. Por lo mismo, ya no se necesitan de formas de protección ni de padrinazgo que antaño, cuando la mayoría de los estadistas eran católicos confesionales, se necesitaban para progresar en Chile.
En la actualidad lo que la ciudadanía necesita es precisamente ampliarse en derechos humanos, en derechos cívicos y sociales, en respeto a las instituciones y a sus procedimientos, sobretodo cuando estas son frágiles por malos manejos financieros, ausencia de liderazgo, mediocridad en el trabajo técnico y profesional. Se necesita extender la fraternidad universal hacia la sociedad civil. En este mismo sentido entonces, lo que se espera de esfuerzos intelectuales como los que aporta la Masonería a la vida nacional y comunal, es precisamente que valore sus propias normas que históricamente son reconocidas como intachables en la aplicación a los hombres que integran su membresía. Y digo hombres porque aquí se trata de una institución espiritual machista. No como en otros países, Francia por ejemplo, donde se considera que las mujeres también tienen un lugar espiritual de desarrollo que aportar a la sociedad, al conocimiento y a la humanidad.
Dicha y expuesta de este modo el estado de la situación, es conveniente que cada ser humano asuma su responsabilidad política y pública ante la ciudadanía de acuerdo al Estado de Derecho, y por lo mismo que como sujetos individuales no se amparen en una institución espiritual de prestigio y renombre para ocultar sus errores (públicos). Así como la calidad que un miembro de la logia tiene de estar “en sueño” no se puede revocar, ni cambiar, ni alterar conforme procedimientos que son externos al orden y funcionamiento institucional. Es decir, no se pueden trasladar criterios del mundo ciudadano político al mundo masónico, ni modificar o alterar procedimientos que han sido decididos en instancias “privadas” esotéricas por circunstancias públicas y políticas.
Esto es como decir que, ojala los concejales sean capaces de respetar y considerar a las mayorías electorales a la hora de escoger al nuevo Alcalde y que el espiritualismo de los funcionarios públicos municipales si es que está presente, se oriente de una buena vez con una lógica altruista y de buen servicio público porque Constitución es eso lo que necesita.
Y por cierto, hasta la muerte del general es otra señal que esas relaciones tutelares políticas y sociales, autoritarias, construidas durante el oscurantismo de la dictadura para protegerse en estos tiempos se acaban. El tiempo de la vida humana se encarga de oxigenarlas.

lunes, diciembre 04, 2006

De un Estado Cautivo

En la discusión sobre el presupuesto para el 2.007, el senador A. Allamand (RN) enfrentó las medidas de transparencia propuestas por el gobierno definiendo la situación actual que se vive con esta conceptualización política. Y de hecho frente a la opción de contratar a todos los funcionarios a honorarios que cumplen 12 meses o 10 meses en el Gobierno en la actualidad, preguntó: y “¿qué va a pasar con los que trabajan tres meses en una instancia del gobierno, después de los cuales son cambiados o emigran otros 3 meses para otra repartición, después de los cuales paran un mes o dos y re comienzan 3 meses en otra instancia o vuelven a la primera de la cual partieron, y cada una de ellas son dependientes de diferentes Ministerios pero todos al fin y al cabo son parte del gobierno hasta completar un año de trabajo a honorarios?”
Se agrega a lo anterior, la posible asociación que se puede hacer entre esta situación y la ley de subcontratación, que de acuerdo a la lectura por cierto es o resulta ser en algunos casos una falacia.
También y como forma de continuar con la transparencia poniéndole fin a esta suerte de corruptela clientelar, se ha solicitado al actual gobierno que entregue la nómina de los funcionarios a honorarios de todas sus reparticiones públicas y las coloque visible en sus respectivas páginas web institucionales.
En verdad, estas dos propuestas sumadas a la ley de subcontratación que busca aprobarse surgieron varias dudas y por cierto comentarios por ahora inexplicables. Es decir a las interrogantes del senador frente a lo cual se hizo un silencio en la sala de los legisladores, se sumaron otras por cuenta de la ciudadanía en la evaluación de sus propias experiencias de trabajo.
Por ejemplo: ¿Qué se entenderá por “gobierno” y “funcionarios públicos” para efecto de aplicación de la ley? ¿Se acogerán a esta condición de contratación los funcionarios municipales que históricamente son también funcionarios públicos y que en la actualidad trabajan “a contrata”, o “a proyecto”?. Los propios profesores municipalizados que cada año son contratados para prestar servicios en las respectivas escuelas o liceos municipales o particulares subvencionadas ¿son “funcionarios públicos” para efectos de esta ley?, ¿lo mismo corre para los funcionarios del área de la salud en los consultorios comunales u hospitales? O para aquellos que trabajan conforme a los planes de empleo que se van renovando cada tres meses, ¿corre para ellos la ley? Y ¿Cómo operara aquí la subcontratación cuando la intermediación la hace una OTEC, o una ex O.N.G.?
Pero hay más, ¿serán como lo son en la actualidad considerados funcionarios públicos los profesores, académicos de las universidades del consejo de rectores, es decir, las que provienen de las antiguas universidades públicas? Y ¿la ley servirá para re encasillar los servicios prestados por los llamados “profesores taxi” generados a partir de la privatización de la educación superior y la educación en general? Es decir, los que son contratados por semestre o trimestre a honorarios, sin considerar los meses de paralización de las universidades en enero y febrero?, ¿Son ellos también funcionarios públicos y esta ley o la de subcontratación podrá ampararlos?
En efecto, como bien se puede observar la situación del “Estado cautivo a una red de corruptela” requiere de redefiniciones mayores, complejas de lo que sea ser funcionario público en un Estado que se pretende sea de Bienestar en una periodo de hiper - modernización y de globalización. Se requiere de una visión de Estado y de gobierno acorde a su población, a su demografía, a las características de su ciudadanía, a su cultura política y al sistema de partidos vigente. No estamos hablando entonces de “situaciones de parche” que se arreglan transparentando determinados problemas usando las TIC o dictando leyes. Este son puntos no menores que ayudan, pero que no son suficientes porque lo que necesita Chile es precisamente repensar el Estado y el Gobierno acorde a los tiempos que se viven y a lo que ha generado su historia en los últimos 35 años de vida social y política.
Es este el desafío del actual gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet si efectivamente quiere revitalizar a la elite política, y a la coalición que hace de sustento al gobierno. Lo demás es estiércol.

lunes, noviembre 27, 2006

Hay que Parar la Farra

Hace algunas semanas la situación generada desde la élite política en Chile hacia los mandos medios, en jerga nuestra llamada “pitutocracia, lobby y operadores políticos” respira mal. Y el problema es que en la medida que pasan los días comienza a quedar la sensación y el registro en la memoria ciudadana que nuevamente la palabras tienen más peso que los hechos, que ni el poder legislativo, ni el aparato de gobierno alcanzan a colocarse a tono con las circunstancias sea para proponer alternativas a los evidentes síntomas de corrupción, sea a los evidentes síntomas de nepotismo asociado a la oligarquía democrática cuando no asociada además a la plutocracia.
La escena es una simulación reiterada de cuadros que se repiten hasta el agotamiento, hasta el hastío. La televisión y los medios de comunicación en general agotan en el intento por mostrar lo que a la luz del sol y de la luna es evidente. A estas alturas podrían más bien parar el manoseo que da cuenta de un modo poco feliz de aquello que “sobra”. Si no lo van a arreglar, si ya sabemos que lo van a negociar de nuevo, al menos no muestren como lo están negociando porque asquea.
En verdad los griegos atenienses y sobre todo Aristóteles y Platón no siendo afines a la democracia hablaron ya de la respectivas desviaciones así se tratase de la aristocracia, de la democracia, en efecto, las llamaron demagogia, corrupción y oligarquía de frentón cuando el gobierno no estaba al servicio del bienestar de la mayoría sino de la minoría o de unos pocos. Y en esta República vemos como aparecen y re aparecen en estos 15 años de gobierno concertacionista formas y modos perversos a los cuales no se les pone atajo, ni control. Y por cierto la derecha tampoco tiene los modos ni la moral histórica para hacerlo.
No se esta hablando de una corrupción generalizada es cierto. Se está hablando de familias, de linajes de las mismas que se escudan al interior de los partidos políticos para insertar sus redes de circulación de capitales económicos principalmente, sociales, culturales, simbólicos y gobernar en su propio beneficio o enriquecimiento primero, de la tendencia de su partido después, del partido en general posteriormente, del conglomerado sea alianza o concertación después y finalmente en beneficio del país: Chile.
La ciudadanía entiende que esta situación no es generalizada. Es decir, que no todos los políticos electos, mandatados por el sufragio popular o elegidos por el ejecutivo responden a esta condición. Sin embargo, lo que si queda en evidencia es que es una red de circulación que no tiene sanción desde dentro de los partidos, desde dentro del gobierno y que la red no se corta de una buena vez con la salida definitiva de quienes tienen que hacerlo. Por eso, “Parar la farra” significa exactamente dejar de cometer exabruptos y sancionar a quienes han entendido que ese es el modo de gobernar.
Una buena pregunta por lo tanto para la élite política mandarina sería entonces que precisamente piensen ¿como van a parar la farra? Porque la farra no es darse golpeteos de espaldas y decirse “seamos amigos de nuevo”, “no presentemos proyectos que nos compliquen”, “no alcemos la voz con las diferencias”, “tratemos de sacar los proyectos adelantes”, “ unámonos tras la Presidenta”, o “estamos con usted”. La respuesta a la pregunta es ¿ como estamos gobernando la farra con la Presidenta?, y ¿quiénes se están farreándose el gobierno? Se trata además de una pregunta que para los Socialista tiene memoria.
En efecto, no se trata de una condonación de deudas. Es decir, no se trata de que tal o cual partido o que tal o cual diputado o senador quede empatado con otro en farra, en resaca. Se trata precisamente de “ver la profundidad de la resaca” porque ya está bueno. ¡Ya está bueno ya!. Otro gobierno con esta misma impronta no es elegible, no lo son sus líderes, no lo son sus candidatos. Y no se trata de hacer una limpieza nacista, se trata simplemente de aprender a hacer lo que hay que hacer y cortar por lo sano.

domingo, noviembre 19, 2006

El futuro funcional de los operadores políticos y los lobbistas

Alternativa en el poder, "nuevas transversalidades" para discutir lo que entendemos por vida (política, biológica, sicológica, consciente, saludable y autónoma), "desafíos políticos con más modernización del Estado" incluido golpeteos en el pecho a modos de "mea culpa" y todo esto a partir de la "notable" conversación sobre el lugar de los “operadores políticos” y de los lobbistas en las redes de la pitutocracia chilensis y del tráfico de influencias.
Y no se entiende porque se asustan tanto, en Brasil con 150 millones de habitantes, nosotros somos 15 no más, por lo tanto allá si que no se conocen los linajes y padrinazgos del Norte con los del Sur por ejemplo, sobretodo los emergentes populares en democracia, cuando se presenta un currículo para ocupar un puesto de trabajo en el "honorable servicio público", la pregunta de rigor del evaluador es: "¿quién te indica? " entonces, el nombre del "influyente capital social" (político) aparece mágico de la boca del principiante operador que por cierto tiene asegurado el primer lugar en la terna, y el cargo o vacante a llenar.
En opinión: por cierto que conmueve la declaración del representante TIC, hilo delgado de esta oligarquía democrática, (Sr. Farias) al señalar ante un canal por vía telefónica, y refiriéndose a él mismo, y al jefe de gabinete renunciado del Ministerio Secretaria General de Gobierno:"nos cortaron la carrera". Triste y compasiva, porque efectivamente esa honradez, esa transparencia, ese reconocimiento público reitera la profundidad del sin sentido del quehacer político en Chile y en general en el mundo. Cabe preguntarse como una obviedad ¿A que carrera se refiere o refería?, ¿con cuales sentidos y significados?, ¿cuales son, eran y serán las aspiraciones de este estrato, casta o estamento social enquistado en la burocracia oligárquica del Estado?
¿Puede ser de otro modo inventada la política?
En efecto, si los dardos de la derecha van hacia Lagos Weber o Depassier, no se resuelve el problema del sentido. Y en verdad si la derecha quiere aportar, no adelanta sacando resentimiento en contra de algunas personas porque el problema del sistema que está dando una señal de feedback desde Frei Ruiz Tagle hacia delante con los “fenómenos de indemnización”. Y no se resuelve de este modo. Y sobretodo no se resuelve así porque esta suerte de clientelismo y apadrinamiento electoral no es una cultura política instalada y generada por la izquierda, el progresismo o el radicalismo. Ha sido generada históricamente en los países por los caudillos, líderes populares, para asegurar su caudal electoral asociada a un cierto uso del componente de "caridad" dada las raíces cristianas y católicas del mandarinato. Es decir, es una práctica también de captar clientelas de parte de la derecha: se sabe de la historia de la entrega del par de zapatos, la de los lentes, etc.
Entonces, el punto es: ¿como diseñar el recambio de la elite y sus equipos que incluyen a los operadores poniendo limites al mandarinato de tendencias, de regiones, de feudos, de fundos?
El punto es ¿como circunscribir el lobby, el traspaso de funcionarios públicos con información confidencial al sector privado?
Podemos quedarnos solamente en las buenas intenciones, de otro modo, es como si no se hubiera encontrado el camino. Hay que pasar a la cocina y no del restaurante sino sobretodo de las casas más chicas a las más grandes, y de las más grandes a las más chicas. Tiene que hacerse la pega que R. Lagos Escobar prometió pero que no quiso hacer ni cumplir: meterse en el área de los peces flacos o de los hilos delgados.
En cuanto al “flower power” pareciera ser que los blogger y las redes pueden hacer un aporte para regular estos fenómenos de clientelismo. En una cultura como la chilena donde no se ve bien mostrar y transparentar los conflictos, donde quienes los plantean son vistos y vistas como desleales al gobierno y a la concertación, o a la empresa, o a la institución; el PPD tiene el desafío potente de mostrar un camino en estas materias dado precisamente porque se trata de una organización nueva, joven, sin tal vez tanta historia de este vicio.

domingo, noviembre 12, 2006

La Pitutocracia de los operadores políticos

Algunos aprendizajes que se pueden tener en relación con el gobierno burocrático militar y el quiebre institucional del 73 es por sobretodo que la burguesía mandatada vía sufragio, es decir política, y la burguesía económica y militar siempre deberán y de hecho han llegado a acuerdos políticos de gobernabilidad antes y después de una crisis. Dichos acuerdos deben producirse para limitar, acotar la democracia.
En el contexto actual de Chile, esto es, aclarar el rol tutelar, clientelar de un Estado Republicano en términos de inclusión, acceso, del pueblo, entiéndase obrero, sectores sociales que aportan principalmente con su fuerza de trabajo manual y brazal al sistema productivo por una parte, y al sistema político en términos de votos para un gobierno por otra.
Es decir, la burguesía necesita concordar como en democracia se reproducen las formas de ampliación de sus redes "familiares", precisamente cuando al calor del proceso de democratización en curso se han abierto compuertas de participación, todo ello, en orden a la transparencia de la administración del Estado, en el entendido que hay dudas acerca de la solvencia, consistencia, coherencia de la acción social ejecutable por “vía clientelar”, es decir, ejecutada vía familias construidas por lazos de parentesco, o adscripción a familias de partidos políticos, o familias religiosas, o definitivamente familias de apadrinamiento por pago de favores políticos a mandatarios (senadores, diputados), representantes del ejecutivo (ministros y su red de funcionalismo) al interior del gobierno, etc.
En efecto, el Senador Hernán Larraín, actual presidente de la Unión Democrática Independiente (Udi) y fiel representante de la burguesía política aristocratizante y criolla de esta país, señaló a la opinión pública que este acuerdo sería posible en la medida que la actual presidenta Michelle Bachelet retire del aparato de gobierno a todos los “operadores políticos”.
A diferencia de Lagos que como buen burgués, gentil hombre, dejó espacio a los empresarios para que mantuvieran sus empresas, en medio de las cuales la burguesía de su propio linaje prosperó y se instaló en la historia de Chile, la actual mandataria aún no sanciona el punto, o si se prefiere la posición de su propia inserción burguesa justificable por su doble inserción (militar y partidaria - socialista) como proyecto. Y es esto lo que preocupa a la derecha en su burguesía económica, y por cierto política de aquí al 2.010 dado que ya en el 2.007 comienzan las largadas de carrera para las elecciones municipales, base y anclaje a su vez de nichos de votantes y de intenciones de proyección política.
En honor a la verdad, todos o muchos de los programas de gobierno como Chile Deporte, Chile Califica, Programa Puente, Chile Solidario, Fosis, Sence, Programas de desarrollo y emprendimiento rural, Programas de empleo, por mencionar algunos de los más conocidos, vienen funcionando con operadores políticos de la Concertación, de los partidos, y de los propios parlamentarios a nivel regional desde 1.990 en adelante. Esto es como reconocer una vez más la existencia de la famosa nomenclatura a nivel de los cargos superiores del Estado, entiéndase directores de empresa, embajadas, etc., y la función del operador político más acotada a rangos intermedios y menores del aparato del Estado y su respectiva burocracia.
Siendo justos entonces, es la primera vez que a la actual presidenta, y a su equipo de gobierno, le toca hacerse cargo de definir la hacienda para el próximo año, y sobre la misma se encuentra con que hay problemas serios de manejo, gerencia y administración.
Esto es como decir, que el senador Larraín atinó al poner el acento en los “operadores políticos” como tema de conversación y delimitación de lugar en los procesos de democratización, vía acción social de una política pública, preferentemente solidaria de parte de un Estado de Bienestar, pero el punto es que no será la actual mandataria quién resuelve, ni decide sobre lo mismo. Son los partidos, son los mandatados por sufragio popular de la Concertación, es decir sus colegas, los que deben transparentar quienes son sus operadores políticos regionales, porque fueron ellos junto a los ministros los que seleccionaron en cada lugar el aparato de gobierno que representaría al ejecutivo, preservando sus intereses por cierto al iniciarse el mandato de M. Bachelet. La cual por cierto, actúa confiada en relación con la información que recibe, y no anda revisando el currículo de cada ciudadano que se le acerca mientras anda de campaña electoral, es decir, no mira el hilo fino de una red de clientela que lleva 15 años en el gobierno. Mientras, la derecha tal vez no la necesita porque para eso tiene el dinero de fundaciones o de sus empresas que bien puede utilizar y regalar para obtener votos. Esto es como decir que hay empate aunque este no le haga bien a la salud de la democracia.

viernes, noviembre 03, 2006

La Pitutocracia: un Desencanto ¿Moderno, Posmoderno, Hipermoderno?

Las redes que operan para definir y delimitar la selección de los funcionarios publicos no va a resolverse con una ley en Chile. Tampoco los llamados concursos públicos como "señal de transparencia".

Es un desencanto de los procesos de modernización. Si. Institucionalización tardía. Si. ¿Y?

No se llame a engaño. El tráfico de influencias, la circulación de información que desde los partidos políticos y sus respectivos mandatarios se hace hacia el ejecutivo para la designación de cargos no es de solución fácil.
Tampoco la tiene la presión económica sobre el cuerpo legislativo lo que se llama clásicamente como “lobby”. Menos aún se resolverá la afanosa cuestión del uso de información privilegiada en los negocios y el dinero en las campañas políticas; así como la entrada en vigencia de un nuevo trabajo para el cual no se requiere título universitario, aunque saber leer, contar, restar y escribir es clave. Se refiere al oficio de “operador político” que en buen chileno es aquella persona dedicada a hacerle caja (financiera) de manera leal y subordinada al líder local, regional que por cierto tiene un caudal electoral nada despreciable.
Estas son prácticas tan viejas como la política y el hilo negro. Es cierto que se ha remozado como producto del marketing político y la especialización de los medios de comunicación de masas en esta modernidad. Pero no se acabarán del todo porque entre otro orden de cosas el Estado de Chile es un país de 15 millones de habitantes. En regiones y comunas las elites políticas, económicas y profesionales se conocen. La burguesía ha desarrollado instrumento también de auto clasificación. Hay ordenamientos de familias parentales, por asociaciones políticas, militares, religiosas y filosóficas (católicas, masónicas, budistas) y por cierto de linajes sociales que tienen antecedencias y consecuencias, incluso en la distribución de los padrinazgos.
Se ha comentado en la opinión pública las nuevas formas de discriminación, pero al punto que aunque suene rancio son interrogantes: ¿Podríamos afirmar que de aquí a 10 años tendremos de Presidente de la República a un obrero, o a un representante de los pueblos primigenios escogidos cualquiera de ellos por votación o sufragio?, ¿Podrán ser Rectores de Universidades? ¿O Sub-secretario de Chile Deportes, o ¿Contraloras General de la República? ¿O diplomático/a? ¿Director de alguna de las empresas del estado como Codelco? O ¿de las que eran del Estado y se privatizaron en tiempos del General?
Ninguna de estas alternativas son pensables que ocurran en Chile. Y eso tiene algo desencanto de la democracia asociado a la modernización, a los procesos de institucionalización, incluido robo de jarrones. Entonces, ¿a que viene eso de rasgar vestiduras si sabemos que la democracia no alcanza para tanto?
La actual elite va a continuar siendo la misma. Se abrió un poco con los pingüinos, pero se cerró de nuevo. Seguirá la misma elite en el poder, casándose entre sí, estudiando en los mismos colegios “picho caluga” y repartiéndose en la metrópoli: la República. Los que tienen que esperar por un contrato de trabajo en el Servicio Público o en la empresa privada seguirán mandando curricula que serán presentadas en ternas, y cuya definición pasara por el llamado telefónico del Senador, del Diputado, dueño o director de empresa, “poderes fácticos” que al fin de cuentas tutelan al candidato o candidata más parecido a lo que necesitan para mantenerse en el poder y/o ayudarlos a escalar algunos peldaños más. Hay que asegurarse el uso posidetis del que tiene mantiene hasta que pueda existir jubilación que en algunos casos se obtiene luego de dos periodos de re elección popular
Así las cosas no interesa que el balón de fútbol circule, sino, más bien interesa que llegue justo al tiempo de cada elección, de la mano y fotografía incluida de las “candidatas y candidatos” de la región, cuando no, de la nación.
Mientras, la propuesta de subir al menos los requisitos de incorporación a cargos de gobierno es una buena idea. Exigir preparación, manejo de tecnología y habilidades comunicacionales así como responsabilidad ciudadana es una forma de hacerse cargo de la accesibilidad a la educación superior que se ha dado en el Chile de los últimos 15 años. Y allí hay democratización.