miércoles, julio 25, 2007

El liderazgo de Camilo Escalona en el Partido Socialista


Desde hace algún tiempo se viene construyendo en la opinión pública la necesidad de evaluar el liderazgo ejercido por los presidentes de los partidos políticos de la concertación en aras de definir y delinear la gobernabilidad, y lo que es y sea su forma insertarse en el actual gobierno de la presidenta M. Bachelet.
En efecto, parece más sensato comenzar por el liderazgo testarudo, impreciso, destemplado en juicios y de anteojeras ejercido por Camilo Escalona presidente del Partido Socialista. Sin embargo, antes de la crítica lo primero que se debe aclarar es que: de todas las tendencias que se articulan al interior del Partido Socialista, la que lidera Escalona junto al Tercerismo y un sector de la Mega Tendencia ha sido y es la más sólida, la que concita más adhesión militante, más coherencia, y por lo tanto, es en este contexto, que existió un incuestionable apoyo electoral a su candidatura, suponiendo que ejercería y conduciría a dicha organización hacia un rumbo acorde con los tiempos. Y en efecto, hasta la fecha, ninguna de las otras tendencias de liderazgo como por ejemplo "las grandes alamedas" que articula al otro sector de la mega tendencia y a la nueva izquierda podría constituirse en alternativa de sucesión.
Puesto así los límites, esto no quiere decir que dejemos de ver los errores de conducción a la fecha cometidos, las promesas no cumplidas junto con los silencios, vacíos de liderazgo llenados con autoritarismos parlamentarios a nivel de las regiones, que de seguir operando se pueden transformar en la articulación de un descontento cultural que puede pasarle la cuenta principalmente a la conducción y a la alianza política tendencial que contiene la actual mesa directiva del Partido Socialista.
Los errores son varios pero los resumiremos en tres: el uso no autorizado de la vocería de Camilo Escalona sobre la próxima candidatura presidencial para dirigir, plantear y publicitar nombre de candidato, la vocería exclusiva y excluyente para la nominación de cargos de gobierno del Partido Socialista dejando a las otras tendencias sin salida de negociación lo que ha dificultado y tensionado por una parte, el entendimiento con la Presidenta de parte de los militantes en general, y de los parlamentarios que no son de la tendencia Nueva Izquierda liderada por Escalona por otra. Y finalmente el error más complejo de medir en términos de su eficacia que se refiere a la obtusa forma ejercer la lealtad hacia el gobierno de la presidenta después de 17 años de retorno a la democracia y de la Concertación.
En verdad, todo indica que la cultura política chilena esta embarcada en una transformación de la cual los partidos políticos no están ajenos. Y en este horizonte, la lealtad además de entrar a ser semantizada por las reglas del mercado de la oferta y la demanda, entra también a ser definida en orden a sopesar votos y electores, intereses instrumentales de personalismos políticos, toda vez, que otras formas de presión o negociación han sido canceladas. También, pasa a ser semantizada en función de un soporte ético, conforme el agotamiento del proyecto político democrático del primer periodo de democratización si es que se pudiera así denominar al periodo de transición que condujo Patricio Aylwin, y los dos periodos de consolidación de la democracia formal de recuperación y estabilización de los derechos sociales y políticos conducida por Eduardo Frei Ruiz Tagle y Ricardo Lagos Escobar.
Recuperando lo anterior, podría decirse que parte de los errores que se perciben en la conducción de Camilo Escalona lo son también de otros presidentes de partidos políticos, la cuestión de fondo sin embargo, es que se percibe una suerte de agotamiento para proveer respuestas satisfactorias que se inserten en esta suerte de nueva cultura política de participación ciudadana en elaboración, a la vez que interpelen y aglutinen a las generaciones que no han sido incluidas en la gobernabilidad actual.
En este horizonte es necesario recordar que: Camilo Escalona surge como presidente del Partido Socialista precisamente para encauzar y abrir dicha instancia orgánica a ese movimiento ciudadano que logró llevar a Michelle Bachelet como primera mujer a la presidencia de la República, y ciertamente al paso que va, se ha transformado en un sólido refuerzo autoritario que recuerda en sus formas de reaccionar y conducir, a nivel cultural, al modo como el autoritarismo respondía a los movimientos sociales libertarios. En este ejercicio, la promesa de inclusión, consolidación y transformación de la orgánica partidaria, consensuada con la mayoría de las tendencias, no se cumple, no se propone, no se visualiza.
En concreto, se percibe al presidente tomando decisiones solo, separándose de la alianza política que lo llevó a la conducción, arrancándose con los tarros como se dice en buen chileno. Y por cierto, ya se le comenzó a pasar la cuenta. En verdad, desde que asumió se supo que el 36% de la lista contrincante: “las grandes alamedas” liderada por Isabel Allende le haría oposición. Pero lo que comienza a observarse es que en la propia articulación política que lo escogió, existe fragmentación y molestia. La evidencia aparece en las últimas votaciones en el Senado, que es donde se puede hacer visible y dejar constancia por ahora de dicha malestar.

martes, julio 10, 2007

Se busca… ¿y a mí? ¡Que me registren!


El fallo en torno a la forma de ejercer su función de empresario por parte de la Superintendencia de Valores y Seguros hacia Sebastián Piñera interesa, si y solo sí, se analiza la cuestión de fondo que altera desde hace un tiempo al espacio civil, y vuelve por enésima vez la mirada hacia la élite política, sea de la Concertación o de la Alianza en la pregunta por el sentido y la significación de la experiencia moral. En otras palabras, se trata del delicado y cada vez más frágil vínculo que unifica ese saber consabido y comunicado que permite, desde cualquier posición, reflexionar sobre la presencia de Bien o Mal en la sociedad, y sobretodo observarlo para evaluarlo en su transitividad en aquellos que tienen por misión gobernar, liderar, conducir. Y, por cierto, “denunciar cierta deuda de ese ser” en lenguaje de H. Giannini, si el puente esta quebrado cuando de lo que hablamos es de grupo dirigencial y ciudadanía, o cortado si se trata de un hilo que ya no da para más.
No han querido llamarlo corrupción, no han aceptado ponerle un nombre a la seguidilla de hechos políticos de mayor o menor cuantía que se han detectado en déficit de Bien. Ejemplos: Mop- Gate, Efe, traspaso de industrias del Estado en los 80 a manos privadas, contaminación de ríos, lagos y mares por Celco y otras, situaciones “raras” en los accesos a dineros para investigación (Bunster Ex – Teiteilboim), Chile deportes, Pinocheques, Préstamos SAG, Becas Mideplan, Viviendas, Problemas de gestión mandos medios en Transantiago, dineros tránsfugas de proyectos pro empleo, con un etc., que enumera “casos” y “casos” ad infinitud en desproporción del justo medio, considerando los 15 millones de chilenos y chilenas que somos.
En efecto, la reflexión moral soterrada a la cual se asiste día a día da cuenta de la elaboración de una conciencia ciudadana que viene agitándose por la pérdida de dignidad que el proceso de recuperación de la democracia ha traído consigo. Esta viene siendo construida por dos generaciones: la de los padres y madres que lucharon por recuperarla e instalarla, y la de sus hijos, actuales estudiantes universitarios o profesionales primera generación.
En verdad, analizando junto a los jóvenes universitarios los textos de N. Lechner escritos en la década de los 80 que hablan sobre la construcción del orden democrático deseable desde el autoritarismo, y ya en esos años, sin sentido de futuro para el general; he podido constatar a partir de sus reflexiones que la actual democracia no los compromete, y no lo hace, porque la consideran corrupta, y la que podría comprometerlos, aquella que los interpelaría, los convocaría y por la cual se la jugarían, se da en el espacio de la moral cívica. Es decir, la actual democracia por la que lucharon sus padres en términos de salida de la dictadura y adquisición de derechos no es motivante porque ha devenido en una suerte de decadencia o descomposición. El proyecto individualista, mercantil y familiar lo perciben como asegurable en términos de oferta política sin necesidad de mediar la construcción comunitaria. El problema radica entonces en los círculos de corruptela que no les asegura la movilidad social ascendente y la inclusión por la cual han luchado sus padres, ni les asegura un desarrollo auto sustentable. Por ambos lados entonces, el sentido futuro de la democracia hacia agua.
Por otra parte, la lucha de la generación de sus padres en términos de contenidos morales para la democracia, pertenece al pasado, pertenece a la Concertación, y no necesitan de la misma más allá que observen el desencanto de sus padres por lo cual no se inscriben en los registros electorales. El eje autoritarismo versus democracia ha sucumbido como modelo moral de derechos, como ordenamiento social, como posicionamiento y como donador de identidades políticas.
La lectura que brota entonces desde el alma (aristotélica) es más bien una constatación dolorosa por la falta progresiva en el tiempo de dignidad, y la vulnerabilidad del camino a seguir porque la decadencia y descomposición de la democracia tiene que ver con su élite, con la ausencia de oxigenación, con la pérdida de referentes morales en todos los ordenes de la vida pública, con la ausencia de un reconocimiento por parte de la misma en relación a que el individualismo económico y financiero a minado las raíces de la Polis, y que tal vez sea esta nueva generación de jóvenes, la que viene del movimiento de los pingüinos, la única capaz de dar un giro a la rueda del Saber y del Poder para cambiar las coordenadas economicistas del establishment.
En ese sentido, como jóvenes, futuros profesionales y electores junto a sus padres, buscan al 2.010 un candidato o candidata presidencial que haga una oferta política más allá de la transparencia de la ofensa, de la deuda, o del déficit de Bien. SE trata de pasar de la transparencia de aquello a una oferta de la acción justa y restauradora. Aunque sea precisamente aquí donde radique el peligro neo populista.
Por de pronto, todos los candidatos y candidatas de la Concertación tienen dificultades para hacer una propuesta discursiva que considere una democracia moral. Y no porque la exigencia sea sentar la rigidez del valor y la persecución de la falta, si no porque en su mayoría son percibidos como silentes justificadores actuales de un orden moral decadente y en descomposición: justificadores de la pitutocracia de la familia, los parentescos, la oligarquía, con buenos y bonitos discursos, argumentos impresos en papelería fina. Lo que la gente percibe es que la elite de la Concertación enmascara la verdad moral de su administración, y por otro lado, la élite de la derecha aunque tiene varios candidatos y candidatas presidenciables que pueden hacer este discurso como Evelyn Matthei, Hernán Larraín, ya no Sebastián Piñera, les falta anclaje comunicacional, desarrollo expresivo de la empatía.
Así las cosas, no hay candidatos ni candidatas en competencia. Y la cuestión de la democracia moral como deseos transversales a la cultura política, se viene como demanda en estas elecciones con todo.

lunes, junio 25, 2007

Opinión Licanten versus Licancel


Leyendo en una entrevista dominical (La Tercera) al Doctor Honoris Causa A. Touraine sobre Política Europea y Latinoamericana al preguntarse así mismo sobre “¿Que es Chile?” y responderse en la misma línea: “Minas y Banco”, casi en lo que fue una mueca de risa pensé: se le escapó al connotado cientista social agregar detrás de “Minas y Banco”… “Celco”. Es decir forestales, celulosa, que además se abre hacia Brasil y Argentina en sus inversiones y en su modelo de exportación de la explotación de los recursos naturales.
En efecto, nuevamente la empresa que comenzó sus negocios en la Séptima Región del Maule comprando a CORFO a precio huevo lo que hoy es casi un oligopolio Matte Angelini, deja caer su modelo de desarrollo sustentable, está vez no sobre los Cisnes de cuello negro de las Cruces, sino sobre los pescados, la flora y la fauna de Licanten, del río Mataquito. Sin embargo lo que preocupa desde esta observación por ahora, es la situación y posición del Gobierno, del Estado Nación delante de una tambaleante y porque no decir decadente comunidad de científicos.
Preocupa que el discurso de gobernabilidad sea: “esto no puede volver a ocurrir”, cuando de hecho ocurrió, cuando de hecho instalados como nación en el tráfico del capital hacia la ciencia, el Estado – Gobierno no puede hacer más que lo mínimo: generar un discurso que en su pragmática es vacío de sentido, vacío de orientación, vacío de hacer, vacío de ejecución, vacío de praxis porque la voluntad política no resuelve ya la voluntad económica.
Por cierto sabemos desde Foucault en adelante que hay una relación simbiótica entre el Saber y el Poder. Son dos caras de una misma moneda. Lo sabemos no solamente en un contexto de producción de modernidad, sino, como verdad, conocimiento, tecnología que históricamente genera poder, y a su vez lo construye asociándose con las diversas instalaciones políticas económicas de los respectivos gobiernos.
Sin embargo últimamente, a raíz del caso Bunster - Ex Teitelboin, y por cierto sobretodo a partir de los informes de investigación de las respectivas universidades para el caso de los cisnes de cuello negro en Las Cruces y ahora de los peces del Mataquito se llega a la terrible constatación: el Estado de Chile no tiene infraestructura en el desarrollo de tecnologías limpias, burocracia y capacidad instalada a nivel regional ni a nivel país para construir verdades, conocimientos y argumentos a tiempo, y en el tiempo necesario, a una exigencia de control de gestión, de calidad, de administración, de transparencia en el manejo de fondos de investigación científica. De un modo general se refleja que hay problemas de corruptela y decadencia en el circuito de influencias precisamente allí, en ese espacio donde se entiende debería chorrear un plus o halo ético moral hacia el resto del quehacer o actividades públicas.
Es decir, al problema que el Estado de Chile no tenga ni produzca su propia red de investigación científica para salvaguardar el patrimonio de todos los chilenos y chilenas de la “contaminación” y el desastre medioambiental, lo cual desprovee a la ciudadanía de protección en relación con la preservación; se agrega esta vez que sea la propia ciencia nacional y la inexistencia de una comunidad científica chilena construida sobre un “ethos sólido” la que permita precisamente zanjar los términos de la relación individual y/o de determinadas instituciones con el mercado de las investigaciones científicas y de la producción de saberes “oportunistas” hacia quienes portan o detenta el poder económico toda vez que la mano invisible oculta la racionalidad última de verdad o mentira/verdad.
En síntesis, los científicos y el campo de la ciencia en su proceso de autonomización e individualismo, han generado la venta y compra de conocimientos sin regulación y el mejor postor dueño del capital las usa según convenga porque hay argumentos y verdades para quien quiera comprarlas, mientras el patrimonio y los bienes nacionales comienzan a sufrir el efecto de posibilidad de extinción sin que ninguna acción del Estado permita ponerle freno.
Lo que sucede es que el gobierno y por cierto el Estado de Chile al privatizar la producción y generación de conocimientos y verdades durante los años 80, al entregar las universidades al mercado de la oferta y demanda, se fue quedando sin una política institucional para la investigación desarrollada e implementada para la defensa del medio ambiente y de los bienes nacionales. Y finalmente, la entrada de estas reglas comienza a pasarle la cuenta a quienes debieran generar y producir una ética de las verdades científicas al interior de los propios centros de i9nvestigación y de las universidades. Tal cual están las cosas, hasta los propios científicos han sucumbido al dinero. Y por cierto en la comunidad de investigadores, en las universidades que hacen de espacio que los acoge, no hay moral que detenga este comportamiento depredador y incivilizado.

domingo, junio 03, 2007

De la Imagen Fotográfica al discurso Presidencial del 21 de Mayo

La escritura requiere como otras actividades humanas de una motivación a la base que supone de algún modo el intento mínimo de transformar el mundo de alguien aunque como Narciso sea ni más ni menos que el propio.
La escritura que da cuenta de una opinión o reflexión política del mundo en este caso nacional o comunal más que ordenar datos y editar posiciones supone armar una posibilidad de subvertir coordenadas de interpretación. Y por cierto nada más lúcido, más exorbitante, excitante y glamoroso que redimirse y entregarse a la donación de significados.
La escritura por muy crítica y ácida que resulte tiene la intención de producir el desencuadre, el desencaje, el descentramiento, y por sobretodo, el propio, cuando no hay lector o lectora a la vista. Por eso mismo, más allá de la hermosa desnudez de la cuarentona Bolocco cautiva de su propia imagen y de la imponente discursividad política presidencial del 21 de mayo, cautiva de la pragmática: no hay escritura.
Y no hay escritura porque o salta a la vista la perplejidad, o la contemplación, o la saturación, o el espesor de la expresión de las diferencias sexuales bajo el dominante simbólico masculino, o todas esas formas del ánimo juntas, cuando lo que se busca es precisamente proponer una lectura para el estado de cosas vigente o imperante.
Lo cierto es que no hay escritura que coyunturalmente pueda hacer de soporte para armar el hilo conductor entre la praxis y la palabra, porque en el escenario no hay movimiento, no hay transformación, no hay acción. Ni siquiera la propia. Por cierto Bolocco y Bachelet monopolizan la opinión pública en una versión androcéntrica de reproducción, claro está.
Tal cual como lo propusiera Norbert Lechner, de algún modo la escritura busca aportar a la construcción de un orden social y político deseado y posible, en la tensión de la pulsión transferida y en transferencia. Sin embargo, cuando la referencia de la escritura en este ámbito tiene por horizonte obligado: la imposibilidad, la visión anticipada de la derrota, la reiteración de la escena plutocrática inequitativa, en un juego voraz de simulación ininterrumpida, donde la instalación del engaño bajo el flash - click - flash - click del encantamiento seductor fotográfico busca aletargar una y otra vez a la ciudadanía, entonces, es que el cuerpo de la otrora reina de esta cuarentona belleza es un símil de la larga y angosta faja de tierra. Y por cierto la exposición de su desnudez, un icono insospechado de realización libertaria bajo una estruendosa carcajada como de goleada en el Estadio Nacional. Expresión y expansión maravillosa de un cuerpo sexuado femenino liberado en tierras extranjeras por un hombre cualquiera, fácil de olvidar, y para el que por cierto no se necesita ni se necesitara memoria.
A diferencia y solo a distancia, cuando la referencia de la escritura se debe enmarcar en la pompa del cuerpo presidencial sexuado mujer que a su vez busca mostrar la potencia de un meta-relato narrativo en medio de la reiterada negación androcéntrica, patriarcal y machista ocurre la habituación, la saturación. Entonces, la búsqueda de significación sucumbe ante la inminente instalación histérica y frenética por constituir un simbólico que a modo de paradoja cada día se desabastece, se vacía y deja hacer al saqueo. Se trata de un cuerpo cautivo y cruzado a la administración por el tráfico de capitales de las familias oligárquicas mandarinas.
En efecto, es tal la disparidad y el disparate que se da entre un referente y otro como medidas en la opinión pública: ambos cruzados por la fetichización de los poderes que representan, que se anestesian las sinapsis. Ambos modelos dejan extática, paralizada. Se profundiza entonces la incredulidad y el sarcasmo, el humor negro o amarillo para hablar de aquello, al punto de comenzar a reconocer en el resentimiento social un motor posible de ordenamiento de la escritura crítica. En ese horizonte momentáneo entonces está el silencio como significante de la caída o la risa como gesto improvisado. En la ante sala, todavía un pudor raro como de psicoanálisis ante lo impúdico del robo, del hurto, del asalto a mano armada, del chantaje organizado de la burguesía oligárquica machista y “democrática” que nos toca en suerte padecer.

domingo, mayo 06, 2007

Fatiga Anunciada

Está bastante enrarecido el clima político nacional por la cantidad de problemas sin solución existentes, pero sobretodo por la notable evidencia de descomposición de la clase y élite política asociada al mundo de los negocios, económicos y financieros en lo que resulta ser una suerte de oligarquía cada vez más anudada a compromisos familiares y nepóticos, sumada a la dificultad de definir y ejercitar un rediseño de recomposición o recambio generacional tecnocrática y profesionalizada a nivel de la concertación, por una parte y, a una escalada de la derecha presente en los medios de comunicación y en la opinión pública en una suerte de incontinencia ansiosa por rayar la cancha, dado que, la misma está vacía o ¿llena?. Es como si el rey estuviera desnudo pero sobresaturado de desnudez.
A los problemas coyunturales y arrastrados como el Transantiago, las muertes de Aysen, los trabajadores forestales, las renuncias de variado tipo sumado a leyes que no se aprueban en el senado y que muestran una cierto nivel de desconcertación y de polvareda que como nunca, no termina de descender y al parecer cada día se le agregan más detalles, se alían, una cierta meridiana claridad que el modelo de libre mercado no resolvió, ni resuelve ni resolverá el problema del desarrollo sustentable ni re distributivo que necesita Chile en el presente ni mucho menos en el futuro.
Se agrega a lo anterior la idea a nivel de la sociedad civil, de que el crecimiento por sí solo no resuelve la desigualdad, ni la equidad ni mucho menos la paridad, así como que el dinero generado producto de la alza del cobre no debiera mandarse al extranjero para entregarlo sin uso, sin aplicación a que se generen dividendos o intereses a largo plazo. En este contexto, cuando no existe una propuesta al menos existe una pregunta en relación a quehacer con el mismo que no concuerda con lo que señala la Hacienda pública.
En efecto, si se entiende que esta es una “ventana de oportunidad” que ha llegado, debería buscársele un destino de inversión acorde sobretodo a nivel de tecnología, conocimiento e investigación lo cual supone pensar y poner al tapete por enésima vez el asunto educacional en relación a lo que Chile necesita, y por lo tanto, supone arriesgar en el diseño una propuesta que no contemple guardarse todo el dinero para el ahorro conforme a los tiempos antiguos “para cuando lleguen los tiempos de las vacas flacas”. Tampoco se trata de entregárselo a los grupos económicos más consolidados para que sigan ganando más sin distribución, ni paridad. Y por cierto en este escenario, las propuestas de profesionales sin intereses familiares parentales y políticos comprometidos, desde fuera de la oligarquía que gobierna, no aparecen con voces lo suficientemente fuertes como para que se amplíen en anclaje y adhesión popular.
Mientras, un raciocinio meridianamente congruente permite observar que la clase política va cuesta abajo en la rodada, no genera confianza, ni bases de gobernabilidad, y a modo de “revival” repone la emergencia de una mentalidad conservadora a nivel financiero que tiende a usar las viejas tesis del desarrollo de la escalera, y no profundiza en desarrollo conforme a la profundización de la libertad conforme a los derechos ampliados, ni a un desarrollo desde el Sur.
Es más pareciera ser que en la elite no hay ideas, y que la descomposición o fragmentación deja al descubierto cada día precisamente los grandes negociados y cuestiones relativas al poder en que están metidas las grandes familias partidarias y dentro de las mismas las tendencias, que por cierto son también las más de las veces “parentales”.
Por otra parte, el desorden es tal en términos de sucesión política, que un sector de esta oligarquía, la que controla la opinión pública asociada a los medios de comunicación y a las empresas de investigación que hacen seguimiento, como no tienen temas de fondo o de país, buscan a modo de entretención con encuestas cada mes o cada semana construir liderazgos fatuos para ver si la ciudadanía “engancha” con uno u otro candidato a modo de querer ya definir y organizar el futuro político. Se trata del control de la fatiga en el uso y abuso de las tecnologías de la información que buscan proponer un diseño de futuro político dado que no existe o no lo hay.
Es tal la desesperación porque aún no surge el sucesor de Bachelet que van y vienen, del pasado y al pasado reciente, buscando, hurgueteando en los laberintos de las salas de vestuario, en la escenografía, cual sería la mejor ocasión copiada de simulacro para el lanzamiento de tal o cual zutano o merengano. En verdad, durante el proceso electoral pasado descubrieron que podían imponer y dirigir las propuestas de candidatos por control remoto a 1 año y medio de las elecciones. Y ahora como son cuatro años de duración del periodo presidencial, comienzan con 2 años y medio de antelación a jugar para controlar el proceso de selección de la ciudadanía. Resulta por cierto tan feo, tan impúdico, mal oliente la compulsión de la élite al tratar de meter o inducir una selección, que por cierto, cualquiera mortal percibe que la intención es otra, o por lo menos sospecha que no quieren que cada quien viva el presente y autodetermine su conciencia cuando corresponda.

domingo, abril 22, 2007

Aún No hay Carrera Corrida

La decisión de la derecha política de votar en contra de la derecha económica en el parlamento un proyecto patrocinado por Hacienda y el gobierno de M. Bachelet a los cuales se le sumaron 3 votos de la Concertación, han colocado a nivel en discusión de la opinión pública (que no es la gente sino los medios de comunicación de masas y los mandarines) el uso del "oportunismo" instrumental en política lo cual dicho sea de paso a nivel local, se conoce desde la recuperación de la democracia a través del voto "útil" de varios concejales que al administrar el pladeco (plan de desarrollo comunal): compran, venden, permutan, arriendan realizaciones de proyectos conforme a intereses económicos personales que no se ubican precisamente en el corazón ni en el interés del pueblo.
En efecto, al oportunismo esta vez se le suma un clima de transversalidad política de la élite mandatada por sufragio y gubernamental en la búsqueda de la participación popular electoral sea a través del: populismo clásico o en redefinición, una redefinición de la democracia, y por cierto del nacionalismo en la era de la globalización. Y de todo aquello con un paso al frente de parte de la derecha política la cual si no da marcha atrás en lo que respecta al corte con la derecha económica, puede en su intento por avanzar al gobierno 2.010 traerle beneficios, no solamente como redefinición económica de un proyecto "libre mercado", sino, asociado a una redefinición de un proyecto político a largo plazo. Esto es como decir que en la era pos pinochet acaban de encontrar el inicio del hilo de la madeja o el punto ido. Resta saber si continuaran desanudándola, hasta rearmar el tejido donde la llave es la apuesta a una redefinición de su "nacionalismo" más allá del huaso y la cueca de salón, mesocrático en la superación del vigente vino tinto en caja, de exportación y la tradicional empanada. Es decir, estamos hablando de un desarrollo sustentable y un crecimiento definido desde un nacionalismo cuyo Estado sea de bienestar y de protección social teniendo como telón de fondo la era post globalización y no al revés.
Por cierto, es de público e histórico conocimiento que la actual derecha política había dejado de lado su inserción ideológica nacionalista con fuerte presencia en sectores medios y no menor expresión en sectores bajos ya desde los 80, y aunque esta actuación en el parlamento pasa inadvertida para la "gallada", si el brote "nacional popular-populista" se elabora culturalmente, bien pudiera dar como resultado: inclusión y pertenencia, toda vez que allí ya existen liderazgos consolidados a quienes este giro no los hace perder anclaje. Además ya la mayoría de los grandes negocios financieros están hechos, de suerte tal que se trataría casi de definir una obra de caridad y de chorrear un poco de toda la ganancia concentrada con los 17 años de dictadura, más los 17 años de la democracia.
En verdad, es otra forma de decir que Bachelet debería cambiar la negociación y el trato construida por Lagos Escobar con los empresarios, la CPC y la SOFOFA porque precisamente se develó el secreto mejor “tapado” de la elite concertacionista, a saber, que durante 17 años se fueron construyendo alianzas financieras y de gobernabilidad con la derecha económica, que dieron como producto de esa relación, la constitución de un capital simbólico además del económico que en la actualidad especialmente la UDI ha decidido evidenciar, cuando no declarar en un quiebre, de cara a las posibilidades reales que otro empresario S. Piñera pueda llegar a ocupar el sillón presidencial, y sacando cuentas de lo que ocurrió en el pasado con esta alianza política de trasvasije y lo que ocurre en el presente.
Este escenario de repetición fue evidente de suyo en la fotografía de los integrantes en la comitiva presidencial a Venezuela, diseñada a la antigua usanza Lagos, Frei, Aylwin, mientras en Chile y en el Senado ya sabemos lo que sucedió. En este sentido, la declaración de buenas intenciones hacia la ciudadanía y la demarcación de contenidos de gobernabilidad por parte de la Presidenta aunque constituyen un rasgo de sinceridad y transparencia, no son garantías que de cumplirse, puedan ser leídas por parte de los electores y electoras solamente en clave de "justicia social distributiva concertacionista”.
Desde la Concertación lo que está ocurriendo con luces encendidas lo plantea Sergio Micco (G80) en la Nación dominical. El concepto de lealtad para la unidad se deteriora con costos para todas las elites partidarias cada día si no se redefine el modelo económico en función de la redistribución, la igualdad, porque el crecimiento puede darse también y además con un rediseño de políticas públicas cuyo patrimonio hegemónico no está en el MIT, ni en Harvard, como otrora estuvo en Chicago. Y por cierto se deteriora más, si la oligarquía concertacionista continúa trabajando con los criterios fijados para la transición y por sobretodo con una derecha política abierta y tal vez decidida a cortar con su cordón económico umbilical.
A sabiendas entonces que este comportamiento de la derecha en el parlamento es solo una primera impronta, puede el gobierno preguntarse si en efecto tiene y dispone de tiempo (en la Moneda) para esperar esa consolidación en términos de proyecto y oferta país, o si define un modo, una vez descubierto el secreto, para construir una relación sana entre la política, el dinero, y quienes poseen capital en Chile, bajo una reorganización precisamente de su propia élite.
Se trata de estar a la altura de los tiempos. Y ya que al parecer ninguna de las dos articulaciones políticas consigue ponerle el cascabel al gato, aunque parezca majadería, el problema sigue siendo de integración nacional, de pertenencia, de cohesión, de procesos de identificación y construcción de actores sociales en la diferenciación cultural. Sigue siendo de modernización de todos los poderes del Estado en probidad y anticorrupción. En este contexto entonces, nadie tiene ganada la corrida, y ambas coaliciones tienen que trabajar para llegar a la meta con todo lo que les falta.







domingo, abril 08, 2007

De la Unidad y Lealtad


La mayoría de los políticos connotados e incluso la actual mandataria desde hace un tiempo vienen solicitando Unidad de la Concertación para poder salir de la crisis de gobernabilidad en la cual se mantiene desde que el movimiento de los pingüinos hiciera escuchar su voz, pasando por el movimiento ciudadano en torno al colapso del proceso de modernización del transporte santiaguino.
Dicha crisis afecta con mayor o menor intensidad por una parte, al gobierno de Bachelet, por otra, a la coalición de partidos que hacen de soporte, y últimamente a la posibilidad de re elección, ergo a la continuidad de un quinto gobierno, lo cual indicaría a estas alturas, que el estado de cosas está afectando al capital político de la Concertación y por lo mismo se interpela al ordenamiento en la lealtad entendida como el silenciamiento de los conflictos internos, a la homogeneización para restaurar lo que se entiende devendrá en una lesión grave de la confianza. Se trata de un sometimiento, o si se prefiere un "disciplinamiento" a lo que se entendía fue la cultura de la transición democrática, a saber, la política de los consensos coordinada por la oligarquía democrática de una elite transversal.
Sin embargo, empezar por cualquiera de los tres ámbitos donde se sitúa la crisis no tiene sentido si no se interroga al mensaje solicitado: Unidad. En verdad, tampoco hace sentido si la misma apelación no se piensa en el contexto histórico de elegir a la que se constituyera en una esperanza significativa para los chilenos y chilenas de tener a la primera presidenta mujer en la historia de Chile con un compromiso de ampliar ciudadanía a través de la paridad, la equidad y la profundización de la democracia, sobretodo precisamente entendida como "emergencia de la diversidad" excluida de la gobernabilidad, administración y distribución durante los 16 años de gobierno anteriores a Bachelet.
Por cierto, se le suma a la crisis, el desgaste no solamente de los mismos rostros y familias de rostros en pantalla o en el escenario político, sino además, los síntomas de corrupción, manejo y circulación de prebendas del Estado en un círculo cerrado a la elite nepotista, y/o enriquecimiento asociado a la misma.
En efecto, los cambios de gabinete realizados dicen mucho más a la luz de estas consideraciones y variables, que a la luz de otras insinuaciones como el logro de efectividad. Y, como bien expresarán los electores, solamente el próximo año se dilucidará si este híbrido de cultura política propuesto y encarnado a través del Ministro Secretario General de la Presidencia conforma y mitiga las necesidades profundas de transformación que requiere la participación en Chile, o si, como se visualiza, los llamados no tienen el anclaje esperado porque lo cierto es que, todo el sistema político de representación está en crisis y el cambio cultural ya ha sido gatillado.
Como bien se sabe a través de los estudios de opinión, tampoco la Alianza consigue proponer o hacer una oferta país que cambie la imagen ya instalada en la ciudadanía en relación a que unos pocos deciden y cortan como se reparten la torta 15 millones de habitantes, y aunque Sebastián Piñera en el pasado fue perdedor por ser precisamente el representante de esta oligarquía financiera y económica, hoy ostenta como nunca, cierta credibilidad precisamente, y esto es lo insólito, porque no esconde quién es. No enmascara su realidad. Y al parecer la ciudadanía comienza a inclinarse hacia esta suerte de “magia” que le chorrea también al candidato UDI Longueira en relación con su dureza. El capital de empatía que sostuvo a Bachelet, se comienza a traspasar no a los macuqueros, negociadores, articuladores, panzer o como se les llame, sino a quienes no oculten lo que son con tics incluidos.
En verdad en este horizonte de comprensión, se podría pensar que la Unidad y Lealtad solicitada es un intento desesperado para que la población olvide que el actual Ministro dejó de ser senador al iniciarse este periodo de gobierno, pasó sin respiro a dirigir una Isapre, un negocio privado, por el que fue cuestionado en términos de ética de la responsabilidad, y por cierto que ahora en la actualidad, neutro de su historia reciente, se embarque como funcionario público de alta responsabilidad en la defensa de una ley de Previsión Social. Por cierto, se trata sin más de un llamado a la incongruencia o a la inconsistencia, al retorno de la esquizofrenia que ya no resulta ser un detalle para la gobernabilidad.
En este mismo sentido entonces, se entiende que no van a cambiar demasiado las cosas, porque no hay esfuerzo político destinado a morigerar la redistribución desigual. Otro modo de decir, que en estos tiempos la lealtad comienza a ser medida como una lealtad con el pueblo, con la gente o con la ciudadanía; y no una lealtad con el partido político o la asociación de partidos, ni con el gobierno. Ni mucho menos con una élite mandatada y enriquecida después de 17 años y más al término de Bachelet. Otro modo de decir que la Unidad solicitada no tiene espacio ni resuena en la ciudadanía como una vuelta atrás, sino como una profundización de la democracia con el objetivo de empoderar a aquellas y aquellos que aún permanecen y han permanecido al margen social. Y por lo tanto en la apariencia, en el reino de la imagocracia, el gobierno gana en orden, gana en efectividad, gana si se entiende como una operación destinada al salvataje. Gana en manejo de la agenda como dicen muchos. Pero pierde en sustancia, en sello propio, en promesa y compromiso.

domingo, abril 01, 2007

Dejar que el tiempo pase...

Solo el tiempo político de mandato del actual gobierno dirá si la vuelta a la política de la búsqueda de los consensos, de las verdades a medias, de la práctica tapada y oculta a la ciudadanía, del retorno al manejo de los intereses y negocios de las familias partidarias y su élite mandarina tendrán un sentido recomposición de la concertación. y por cierto electoral. O no lo tendrán.
Solo el tiempo dirá si los cambios más notorios de Ministros fueron un retroceso o un avance. Y por sobretodo, después que la polvareda baje y deje ver el camino, se sabrá si la derecha mandatada por sufragio, y la empresarial económica transversal y liberal es además de conservadora, machista, misógina y homosexual de closet o a estas alturas ya es capaz de cambiar.
Off the record: “Nada contra la homosexualidad asumida, todo en contra cuando su ejercicio en la etapa adulta de la democracia se oculta tras el ropaje de los "buenos modales y costumbres". Por eso, todo está por verse en este recorrido travestido porque finalmente el tiempo será un sabio mensajero para testear el atrevimiento, el desafío, lo mutante de la cultura política ciudadana de la era Bachelet.
En este contexto, cabe reconocer una sensata veracidad en los dichos y pareceres de Solís en relación con las razones que explicaron el cambio de gabinete, y si es un costo a pagar o no para la coalición de partidos. Se entiende entonces que la llegada de la DC a la cartera de Transporte (y Telecomunicaciones) es además una negociación de intereses económicos, financieros más que especulativos y reflexivos. Se trata de definir la relación gobierno con Sonda, más inversión y sociedad mexicana en un horizonte donde la DC como partido cortará la parte del animal con carta blanca. ¿Un riesgo, una aventura?
En verdad, la participación mexicana está referida a la tecnología de software para el diseño de la retroalimentación en los troncales. Implica el uso de tarjeta masterizada de parte de la emergente ciudadanía metropolitana. Y por cierto, comentario aparte, se trata de que la administración del business esté en las cuatro manos de dos economistas al que los une haber sido formados en la misma escuela americana de Harvard (USA). En clave, entiéndase que además comparten una cierta distancia social y desafección por la ciudadanía. Eso que otrora se llamó “la gente” y más antiguamente “pueblo”. Y su diferencia radica en que al menos uno tiene apoyo de partido político y el otro no.
En el mismo sentido pero desde otra arista donde al parecer se juega con más fuerza la tesis asertiva de Solís (Ex ministro de Justicia) en relación con la explicación de su salida y la de Veloso, el paso del tiempo permitirá comprobar las conjeturas sobre la eficacia de reiterar una instrumentalización impropia de capitales sociales, económicos y simbólicos transversales, representada en la entrada de Viera Gallo, Cortazar y el Ministro de Defensa ex embajador en Suecia Goñi.
Solo el tiempo dirá si sacrificar a Veloso y a Espejo valió la pena. En el caso de Veloso desde el punto de vista de género, de equidad, de inteligencia y por cierto de transformación y apuesta a un cambio cultural no solamente al gabinete político en pro de un encuadre más pro Bachelet sino a la historia de Chile.
En verdad, ella portaba y derrochaba una cierta cualidad de ejercicio de liderazgo que en este mundo aún suele ser patrimonio de circulación de los hombres. A saber, conocimientos, estatura política, entereza, coraje, asertividad para enfrentar los conflictos, y eficacia en el sentido de no perder el tiempo en andar rascándole la cabeza, haciéndole cariños, mimos, o sobándole el lomo a la derecha para avanzar en reformas de previsión, binominal y otras. Sacaba y detectaba donde estaba la paja rápido porque quería trigo.Por eso… el tiempo dirá si el cambio y el sacrificio valieron la pena. O si fueron un retroceso porque la cultura de la élite no estaba preparada. Si fue o no déficit de coaching ontológico.

domingo, marzo 25, 2007

De las Huevadas


¿Hay sentido común para detectar huevadas? De paso, es una conversación sobre los condoros y también tiene que ver con que el cóndor que a su vez es un animal que está en el escudo nacional en Chile, se asocia a una forma de hacer patria o construcción de Estado y al hecho que con la palabra cóndor no alcanza para la huevada.
En palabras elegantes de la política se trata de “chambonadas”, “chascarros”, “desaguisados”. No se trata de crisis de gabinete pero si de gestión, ejecución. También comunicacional e informativo. En eso la mayoría de los medios de comunicación con imagen nacional son benignos.
Interesante. Esta semana escuché un debate universitario sobre el Transantiago en Talca, en la Universidad, y curioso se trataba de jóvenes que no están inscritos en los registros electorales ergo no votan, pero tienen confianza en el proyecto de modernización a largo plazo. Y consideran que es una política pública con problemas de diseño, de aplicación pero reparable, es un proceso que no tiene vuelta atrás. Modificó y modificará las costumbres de la ciudadanía que habita, transita, circula por Santiago Grande, político, cultural, de los negocios y financiero. Al comparárselo con Curitiba se piensa en un tiempo de dos años para su implantación y consolidación.
Interesante forma de cambio de los desplazamientos entre comunas que también inducen a segregación urbana. Cambios en los comportamientos de ubicación de los tiempos laborales, efectos sociales del traslado público. Y como resultado hay más que un empate. Hay un a favor.
Y saben que más, ¡ya está bueno! Dejemos hablar del transantiago por un rato. Las regiones no queremos que nos atropellen con sus problemas de vivir en exceso juntos. ¿Saben? Desde acá les decimos que tienen una oportunidad para diseñar sus formas de acceso a la ciudad del trabajo. Y las personas también pueden reducir su jornada laboral a menos horas de trabajo fuera de su casa. Y renegociar salario, acomodando un horario acorde al ingreso más tarde por la mañana a la jornada laboral.
Pensando que enfrentar el Transantiago es un desafío por entre medio secuela la renuncia de Navarrete que es amigo de Darío Contador, (PS) supone entonces una serie de conversaciones asociadas a Alsacia – Colombia, empresa licitadora del Transantiago con directores que también son del PS, la entrada de Cortazar (DC), Germán Correa (PS) y otros/otras al buque, y coincidentemente con lo anterior, se sugieren cambios políticos.
Sin embargo, existe un consenso generalizado entre los especializados en opinión pública política que hay que distinguir entre los cambios que se sugieren para la conducción y gobernabilidad del Transantiago de los cambios de conducción política y de gobierno que deben generarse a nivel nacional y regional.
Unos serían de corto plazo porque se trataría de liderar y gestionar problemas para mejorar la situación actual de Santiago. Y los otros se tendrían que concordar con ajustes necesarios de aquí al 21 de mayo. En este contexto, se anuncian y dejan de anunciar nombres de la antigua gobernabilidad y de la nueva que entrarían a tañar las castañuelas. Mientras ¿Para que tanto comentario? ¿Tanto paseo de nombres? ¿Tanto apuro?
Las decisiones vendrán a su debido tiempo y parece ser que la Presidenta no solamente se preocupa, sino que también se ocupa de resolver los problemas. Está claro que se importa con lo que acontece y se observa disponibilidades de apoyo a su gestión. Entonces estamos otra vez en el tema de ¿Quién sirve mejor al servicio público? entregando criterios para la selección de quienes ocupen dichos cargos. A veces para que nos gobiernen, también hay que tener disponibilidad de ánimo para dejarse gobernar. Así que por ahora tejiendo unidad en el trabajo podremos construir nuevas confianzas ¿en que? En que más temprano que tarde “las medidas serán tomadas” mientras la semana pasa volando.

jueves, marzo 22, 2007

Una reiterada falla de la cocinera

Mientras la Presidenta viaja, va y viene, en un intento por arreglar y definir posiciones en Sudamérica, en América Latina en general, internamente aún no se desvanecen los últimos desaguisados de nombramientos, censuras, salidas de libreto que solamente denotan improvisaciones y problemas trasnochados de gestión y ejecución política.

¿Serán tiempos de transición? Y ¿de que transición se trataría?

A estas alturas del juego, es decir, a un año de gobierno de la primera mujer presidenta de Chile, y en lo que sea el cuarto gobierno de la Concertación de Partidos por la democracia, en el entendido que la nominación para los cargos de alta, mediana funcionalidad pública, como problema se suponía resuelto en términos de su ineficacia, des prolijidad en beneficio de la pitutocracia, el clientelismo y el cuoteo político; una vez más nos tropezamos con la misma piedra.

En este contexto, parece inútil insistir en un asunto que majaderamente se le ha solicitado a quién ocupa la primera magistratura. Hay que entrar a la cocina y estar atenta minuto a minuto del desposte del animal, incluso en sus elementos de desinterés o de poca monta, sobretodo si de lo que se requiere es reforzar el cambio generacional, la emergencia de nuevos rostros en los cargos públicos. De otro modo, la exposición al error plano, chato parece más un insulto a la ciudadanía y a la opinión pública. Una se pregunta: ¿Cómo tanto? Ni que estuvieran poniéndose de acuerdo en irse pasando goles. Es otra forma de decir, que si efectivamente se trata de entregarle el gobierno a cualquier enemigo emergente, sigan así, lo están haciendo regio. Si quieren aumentar el desafecto de la ciudadanía en relación con ahora el know de los políticos… sigan así, lo están haciendo regio, de una o dos por día.

En efecto, ya hacerse cargo de los errores del gobierno de Ricardo Lagos está siendo un fardo difícil de cargar para que una tropa de inútiles de cuello y corbata comience a jugar a la ruleta rusa. Porque lo que se observa, fíjense bien, no es ni siquiera un problema de liderazgos que se pelean entre sí por brillar más, o conseguir posicionarse como pingos de una carrera electoral. Lo que se observa es dos partidos políticos que ya le están comenzando a pasar la cuenta al gobierno debido a sus problemas orgánicos internos. Se trata del PPD y del PDC.

Es cierto que se ha solicitado Unidad para enfrentar los desafíos y problemas de gobernabilidad que se detectan, pero el asunto es que todas las semanas aparecen nuevos detalles de la coyuntura que en vez de mantener la agenda pública volcada hacia los temas de interés nacional, terminamos tapando hoyos hasta el cansancio. Así el estado de cosas, las fragilidades que se perciben en las modificaciones realizadas emergen como defectos y no como soluciones.

Presidenta, sin vacilaciones porque es el tiempo, consolide los buenos liderazgos emergentes, y deshágase del tejido o de las trenzas que pesan demasiado. Nada a perder y todo a ganar.

lunes, marzo 12, 2007

Del Partido Socialista y del Fin a las eternas re elecciones de los notables


La decisión de profundizar la democracia poniéndole término al uso posidetis, es decir, al supuesto de que, el que tiene un cargo de votación popular lo mantiene en re elección todas las veces que quiera, fue acordada desde 1.998 y consta en el reglamento y los estatutos del Partido Socialista de Chile. Tal cual como se ha publicitado recientemente en la prensa, no es un asunto que pueda ser modificado por un Consejo General que fue la instancia convocada durante los días 9 y 10 de marzo. A lo más podría llegar a ser discutido y modificado en un Congreso de Organización, a realizarse durante el año 2.008 a meses de la elección de una nueva directiva, y a meses por cierto de la designación de los candidatos a concejales y alcaldes.
Puestas así las letras, según consta en los artículos y conforme inspiró el debate socialista, ningún electo puede ir por más de dos periodos a re elección en un mismo cargo. En efecto, la idea que subyace a esta norma es regular la instalación per se de un ciudadano ciudadana en un determinado sillón de elección popular, y con ello, poner fin a las redes políticas de clientela que cualquier cargo de este tipo trae consigo.
Por otra parte, es permitir que otros candidatos o candidatas puedan rotar en un cargo. Se trata de generar y permitir la emergencia de nuevos liderazgos, abrir la participación y por cierto, ampliar la democracia, hacerla crecer en el entendido que estar 8 años en el caso de un concejal, alcalde o diputado, o 18 y más años en el caso de un senador es casi comparable a una forma de ejercicio autoritario y dictador como lo fuere Pinochet. En verdad, no es sano para la democracia que una persona se “aperne” re elección tras re elección en un cargo sin mediar consulta ni evaluación ciudadana previa de su gestión como servidor público. Por lo demás, sabido es que la democracia necesita de recambio, de nuevos rostros, de nuevas generaciones, de nuevos ejercicios de liderazgos conforme incluso ha acontecido con nuestra actual presidenta Michelle Bachelet la cual se impuso más allá de los partidos, incluso más allá de la élite de su propio partido.
En este contexto entonces, incluso de defensa de la democracia, de defensa de su gobernabilidad, de su institucionalidad, de su proyección, de su continuidad y de su reproducción, el socialismo orgánico chileno sancionó este acuerdo en beneficio interno y por cierto ciudadano. Por lo mismo, resulta impropio e improcedente que desde ya algunos connotados busquen sacar provecho en función de su propio interés, llanos a modificar una norma que debiera cumplirse por el bien de Chile. En el entendido además, que debieran también otros partidos buscar una forma de regulación a estos “excesos”.
Por de pronto, al interior del Partido Socialista se sabe que el actual senador por la séptima región Maule Norte Jaime Gazmuri no tendría opción de volver a postularse al cargo. En la actualidad lleva 17 años de mandato y cuando termine en el 2.010 llevara 20 años. Si se le permite la postulación estará en torno a los 30 años en un mismo cargo. Suficiente tiempo como para generar apego hacia una situación ventajosa desde el punto de vista del poder, y no realizar la necesaria evaluación y autocrítica en términos de servicio público, de conducción y de re generación de cuadros políticos.
Es cierto que si se aplica el estatuto en estricto sentido desde 1.998 a marzo del 2.010 fecha de término de su mandato no se cumplen los 16 años, ni los dos periodos matemáticamente, se alcanzan a cumplir 12 años, es decir un periodo de 8, más 4 años. Sin embargo cualquiera que use este argumento entiende que es un subterfugio falaz en relación con el espíritu de la norma, y un golpe mezquino al cumplimiento de la misma. Todos sabemos cual es la intención democrática, y todos sabemos además como se dijo con anterioridad que en este caso, se trata de un líder que lleva 20 años en el cargo. Entró en 1.990.
Más o menos lo mismo ocurre con los senadores Ricardo Núñez y Carlos Ominami, años más o menos, el propio partido, es decir los militantes mandatados por sus comunales y núcleos, fijaron las normas de término. Triste sería entonces que los candidatos a re elección popular cualquiera sea su nombre, buscaran no cumplirlas argumentando que no han tenido tiempo de formar líderes en su región o comuna, o que el partido no tiene líderes de peso que puedan asumir estas tareas. Nadie es eterno, nadie es insustituible y hay muchos que esperan poder participar… se espera por tanto generosidad para poner fin a una forma de hacer política que esta en los limites de la oligarquía y de la corruptela.

domingo, marzo 04, 2007

Deseos Concebidos

Después de un año de gobierno y al celebrarse una conmemoración más del 8 de marzo, día internacional de la Mujer, me imaginé que haría si tuviera la oportunidad de tener a la presidenta Michelle Bachelet al frente. Pensé ¿de qué le hablaría? Y entremedio de tanto desastre de coyuntura, creí que sería bueno hacer una propuesta a un año plazo. Es decir, preguntarle, y preguntarnos todos, chilenos y chilenas, ¿que nos gustaría que a nivel comunitario, a nivel país, sucediera en el gobierno de nuestra primera mujer presidenta a marzo del 2.008?
Y en este ejercicio, se me fueron bastantes ideas. Por cierto algunas ancladas en el presente, como por ejemplo que el aire de corruptela que cada día muestra aristas “locas” como la asignación de becas, la asignación de proyectos a organizaciones fantasmas, los detalles curriculares de la elite política de la familia concertacionista, etc., haya pasado por fin, y ojala se haya extendido en sus mejoras al control meritocrático en las regiones, a las jefaturas de servicio, a las direcciones.
Con el corazón por la boca y en la mano, a un año y medio de las elecciones municipales, es un deseo por el bien de la democracia, que la profundización de la equidad, la transparencia en la selección de los cargos de alta y media responsabilidad pública se haga presente durante el año 2.007. No solamente en la capital del país, sino y por sobretodo en las regiones.
Poner fin al parlamentarismo en los gobiernos regionales, y fin al uso posidetis del que tiene mantiene mas allá de dos periodos electos es una solución para los cargos de votación popular, pero si a esta condición no se le asocia también el corte y cierre de la espiral de movilidad que el parlamentarismo regional tiene enquistado en los aparatos de gobierno, de poco o nada servirá. Es necesaria allí la reingeniería que se esperaba de Lagos Escobar.
Para que decir y una vez más, ojala que la descentralización, la regionalización con sus problemas y sus localismos haya también conseguido ajustes de modernización y de entrega de recursos financieros para un desarrollo sustentable a nivel de: la opinión pública, a nivel de los medios de comunicación de masas, a nivel de profundización de ciudadanía, a nivel de gobierno y que duda cabe, a nivel parlamentario y de los diversos servicios e instituciones del Estado.
Ojala por cierto que a esa fecha contemos ya con una nueva Loce que re organice la educación, con una nueva ley de previsión, con un ministerio de medio ambiente fuerte que haya resuelto por lo menos las cuestiones pendientes de Celco, de las Mineras como Pascua Lama, y la energía nuclear.
Apelo a la consolidación del cambio generacional con nuevos rostros, en lo posible ampliado en capital social, lo que supone visibilizar en democratización a otras familias concertacionistas, más allá de: “las mujeres de”, los maridos de”, los “sobrinos, hijos e hijas, primos o primas de”.
Finalmente, concuerdo con la demanda de Cortés Terzi en el diario la Tercera dominical. Es necesario que el Bacheletismo construya, consolide, genere y reproduzca una hegemonía al interior de la Concertación. En la honradez, en la sinceridad, en la transparencia y en la proyección de una posible lectura de encuestas: Lagos Escobar, Insulza, Alvear no son presidenciables porque no “calientan” el deseo de la ciudadanía. Y por lo tanto no construirán el orden ni la gobernabilidad deseada. A lo más Eyzaguirre podría entusiasmar a la gallada.
En esta materia es importante recordar solamente un detalle en relación con el punto: Bachelet como candidata se construyó un año antes, en un contexto ordenado de significantes políticos. No como ahora que la concertación tiene un atado de líderes por la pendiente y dando cuentas públicas sobre su pasado, a nivel de capital simbólico, todos los días a través de los medios de comunicación de masas nacionales, y regionales.
Entonces, de aquí a un año, esperamos que la Presidenta no solamente haya consolidado su liderazgo sino que haya sentado las bases de la proyección de la nueva generación que acogió e instó a gobernar con ella. De esta manera deseamos que salgan del servicio público en general, los y las que aún tienen que salir, y que emerjan los y las que aún están en las sombras, pero que le hacen mucha falta.

domingo, febrero 25, 2007

De lo picante a lo sabroso


Ya más instalada en la región y en la opinión pública del colador veraniego se destacan comentarios más picantes que vienen de la pluma de Alfredo Jocelyn Holt sobre el currículo “inconcluso” de José Joaquín Brunner, la evaluación del nepotismo y la pitutocracia en el aparato público a través de la radiografía de Dávalos Bachelet y Lagos Weber por Patricio Navia, y por cierto el análisis político sobre la situación de la Concertación de Alfredo Joignant y del gobierno de la actual mandataria de Carlos Peña. De todos: ¡pago para ver y comer! como dicen por estas tierras.
Sea desde el análisis microfísico como desde el análisis más universalista las cuatro cabezas pensantes que de un modo general son referencias de opinión en el país y en los medios santiaguinos, llegan al punto nodal, sobre la “compleja y casi ciega” situación que vive la Concertación de partidos por la democracia de no enfrentar de una buena vez el agotamiento y la insistencia en ciertas maneras, costumbres y modos adosados a la cultura política y a la gestión pública que no se condice con la ética de la responsabilidad ciudadana de cara a la transparencia, la equidad, e incluso a lo que podría llegar a ser una segunda etapa necesaria de modernización y democratización.
Sea en asuntos de agenda pública ya fijados desde el 2.006, sea en los contingentes y coyunturales, lo que se refleja en todas las conversaciones de una manera nítida es que el continuismo de la concertación en el gobierno en las actuales condiciones refleja un cansancio, un agotamiento, un despilfarro, y cierto atisbo de incredulidad o desafecto por parte de la ciudadanía.
Es cierto que la Alianza no retoma la credibilidad ni la adhesión, sin embargo, de aquí a dos años más, de continuar así, a punta de bostezos la gobernabilidad local, regional y nacional, ya en las municipales capaz que consigan atraer una cierta clientela electoral desencantada, que no observa reformas sustantivas en la selección del alto, mediano y bajo escalón público, en la conducción política, en la descentralización, etc.
Por otra parte, es cierto también que la Presidenta mantiene un nivel de adhesión que tiene relación con el modo como ha ejercitado su liderazgo pero esta empatía no es traspasable ni a su equipo de trabajo más cercano, ni muchos menos a los funcionarios mas lejanos en distancia y en mando.
Durante las vacaciones, una amiga feminista histórica me comentaba a modo de corolario que ella pensaba que el gobierno y sobretodo Michelle BACHELET nunca como otro presidente de la República, había tenido los ojos – literal- de los medios de comunicación encima, y sobretodo de los hombres, en su mayoría de derecha, aunque en esto bastante “machistas”, para oponerse a su gestión gobierno y empoderamiento. Nunca como antes los medios de comunicación ventilaron cada detalle de la vida de alguien, de su familia, de sus relaciones, para encontrar algún detalle que expusiera una cierta vulnerabilidad “humana” al fin y al cabo. Cuando no son sus relaciones afectivas pasadas, es porque no la muestra, o no la ostenta en el presente, cuando no fueron detalles de su vestimenta o atuendo, son los kilos demás o de menos, cuando no son sus hijas o hijos, son sus vacaciones y los amigos y amigas en vacaciones y/o en descanso. Es cierto mi amiga trataba de calmar mi propia desmotivación y su argumentación es “absolutamente” verdadera. Valga la cacofonía y la redundancia porque nada es absolutamente verdadero, excepto la vacuidad y la inexistencia del yo.
Pero sigamos, otra amiga cientista política acrecentaba a lo anterior más que aplausos por la decisión en relación a la distribución de la píldora del día después. Y si. Ha sido un avance para mujeres adolescentes jóvenes. Para que hablar del programa de la educación pre escolar, en la que están embarcadas muchas educadoras de párvulos y escuelas a nivel de las regiones.
En efecto, la presidenta enfrenta un año de gobierno con moderadas realizaciones que tienen bastante apoyo en las mujeres, pero poco apoyo en los hombres que desde un criterio más generalista tal vez buscan ver “visibilidades” y no pequeños pasos. Es cierto además que ha tenido que bajarse de un diseño político de empoderamiento tradicional presidencialista como lo fue en la época anterior con los ex presidentes, y mantenerse en su perfil cercano a la gente entregando confianza, y por sobretodo capital social. Eso ha sido tal vez lo más notable.
Pero la cuestión de fondo es que este año, es decir el 2.007 ya no podrá dejar de tomar en cuenta los grandes temas, universalistas, como son: previsión, probidad, lobby, educación (Loce), medio ambiente, seguridad pública, descentralización por dar algunos ejemplos. Por lo tanto, es tal vez este año donde se jugará con mayor fuerza “la diferencia”. Después, puede ser demasiado tarde no para ella, pero si para la coalición que le da sustento a su gobierno.









martes, febrero 20, 2007

Volver al Mundo de estos Fenómenos


De regreso a los padrones habituales de inserción del Yo en la ciudad y en las relaciones sociales, observando los medios de comunicación de masas pareciera que la cuestión del calentamiento global con los consecuentes efectos medio ambientales y el informe entregado a la ONU es lo más impactante. Chile y su alrededor comienza con los recortes de suministro de gas desde Argentina y la necesidad del gobierno de acoger las necesidades de las industrias que se han visto afectadas en su producción principalmente por la protección laboral de los empleados. Y no faltaba más, por cierto que aparece el infaltable desate de toda la parrilla farandulera del festival, ya instalada, con su propaganda vociferante que cada vez tiene menos de carnaval y más de lata. ¡Que aburrido!
En llegando a la capital todo parece mezclarse a problemas de tráfico. Cuesta modernizarse dice el huaso tratando de embarcarse en esta suerte de programa de estaciones y paraderos planificados y acomodados con tickets, tarjetas y de un cuanto hay. ¡Divertido!
Las regiones muy bien gracias. Salen a la luz durante las vacaciones porque ahí los santiaguinos necesitan recargar pilas por esos lugares casi perdidos de la Internet, del celular, de los radares. Mientras, un bostezo somnoliento de marzo prepara los ánimos para la continuidad de más de lo mismo. Inicio del año escolar, celebración de un año del mandatario de turno, del día internacional de la mujer, la preparación para las fotografías, el corte de cintas de inauguraciones, el cocktail y la chamuchina que nos acompaña como el pan de cada día.
Y en política, lo mejor es sin duda el confuso, ambiguo panorama de la concertación y de la alianza por Chile ya que ambos conglomerados no consiguen motivar las adhesiones y participación de la ciudadanía. Cada una enfrenta de distinta manera su fragmentación, la desafección de la gente, la tanática pulsión de ir por la pendiente cuesta abajo con orgullo, pero sin abrir mano de la generosidad para el bienestar de la democracia nacional y regional. Los grupos que manejan el campo de la política cruzados por sus intereses económicos y de ejercicio del poder no alcanzan a respirar más allá de la aspiración a su reproducción que sola suelta agotamiento y a estas alturas contaminación más neurosis. ¡Quién lo diría hiper consumismo! Junto a la infaltable violencia en la calle, en los estadios, en las casas entre medio de asaltos, robos a mano armada y muerte de colocolinos acá, chiítas allá.
Mientras por suerte algunos de vacaciones pueden liberarse de los padrones habituales, aprender a observarlos para no creerse tanto el cuento de la importancia personal, de la circulación de capitales y todo lo demás que la elite bien sabe. O al menos para saber como entrar, de otro modo, al trabajo, a la “civilización” en el año del cerdo.

Eso es todo, a lo lejos alguien canta… a lo lejos.

viernes, febrero 02, 2007

Rayando la Cancha III


Sobre la propuesta de probidad de la Alianza habría que decir que: terminar con los operadores políticos es un discurso. El asunto es ¿Cómo? y en el ámbito de la práctica y de su aplicabilidad en Chile es de una imposibilidad casi absoluta. En su sentido estricto los senadores, los diputados, los ministros, el gobierno, los partidos políticos trabajan con operadores políticos. Y de un modo general son servidores públicos dado que su definición de planta y su encuadre quedo delimitada desde el gobierno de Augusto Pinochet. El punto es que su selección para trabajar en los aparatos y diferentes órganos públicos aunque suba el nivel de exigencia curricular no les da garantía ni les otorga credibilidad moral y ética. Por otra parte, el asunto es que si lo indica un parlamentario o un alcalde para ser privilegiado de entre una terna o en una quina tampoco signifique un respaldo político de un partido o de una orgánica partidaria.
En este aspecto debería hacerse un llamado a los colegios profesionales, a las asociaciones de técnicos para que hagan sus propuestas al país en el sentido de reforzar sus organizaciones en materia de fiscalización en materia de revisión de títulos y membresía.
En relación con las otras propuestas, lo que es definitivo es que si la Alianza no se abre a legislar sobre la inscripción automática no solamente está demostrando una falta de confianza en los jóvenes en general. Lo cual por cierto sería fome. Pero sería además incomodo porque se estaría con ello dificultando la participación democrática lo cual la enmarcaría nuevamente en su rasgo conservador y autoritario. No le haría bien si en efecto quiere ser alternativa real de gobierno al 2.010.
Desde su contraparte política, es cierto que la reforma al sistema binominal y el término del uso posidetis con efecto retroactivo tampoco tiene quórum en la Concertación porque varios senadores y diputados no podrían volver a re elegirse a partir del 2.010. Y por cierto que la regulación del lobby y de la intervención del capital, de los empresarios en la política pondría más de un control democrático al interior de los partidos políticos y de sus dirigentes, sean estos mandatados por sufragio popular o, servidores públicos y elegidos por el gobierno de turno por confianza y a discrecionalidad de la Presidenta o del Presidente, para limitar el tamaño de sus fechorías.
En resumen, no se puede dejar y de hecho no se puede aceptar la autonomía de examen “en y a conciencia” de cada quién, por lo tanto sin regulación y sin aceptar que ella existe aunque sea implícita en la opinión pública. No se puede aceptar el traspaso de los líderes y servidores públicos al mundo empresarial y de los negocios del capital. Y viceversa. Esto es como dejar a la reflexión de la propia conciencia moral y ética el ejercicio casuístico que esconde el interés instrumental financiero. Es como la mano invisible del mercado pero operando esta vez desde la conciencia, como si no existiese a modo de contraparte la sociedad moral para espejear al individuo, sociedad civil y educación cívica, lenguaje, lenguajiar y conversación social sobre el punto. Y evidentemente de parte del individuo, es no querer reconocer que los otros están mostrando algo indebido, impropio.
En efecto, esto conllevará a definir si un parlamentario elegido por sufragio popular y militante de un partido es también un funcionario o servidor público, si un funcionario de alto gobierno tiene que cumplir un tiempo antes de cruzar el puente, o con cuanto tiempo de antelación un candidato empresario debe hacer el fidei comiso ciego, o en que momento de la carrera política los mismos deberían hacer declaración de patrimonio, etc.
A lo anterior deberían agregarse medidas sobre el uso del tiempo de los funcionarios públicos en actos de campaña y en tiempos electorales, así como la suspensión de entrega de obras de parte del gobierno de turno. Ahora esta última cuestión es conversable y debatible porque la derecha económica que participa en la campañas electorales de la derecha política debe también jugar a la transparencia y a la probidad. En este sentido, deberían también regular su forma de participación ya que no pueden abstenerse de participar. Y aquí es necesario que comprendan que es muy difícil solicitarle a un gobierno y a su equipo que no trabaje para una re elección política electoral si la pugna es precisamente con una derecha política que esconde intereses de grupos económicos, verdaderas oligarquías aristocratizantes y plutocráticas, castas regionales enquistadas por familias y linajes, generación tras generación.
Basta recordar que la inequidad en la distribución de la riqueza en Chile no es una historia y por cierto opera a favor del 5% de la población. Esto es una realidad que la democracia no ha tocado. Y la Concertación tampoco. Se podría hasta decir, que la elite política concertacionista ha tenido acceso a la mesa del pellejo de ese 5%. Y eso se ha logrado con el voto. Un voto que puede llegar cansado y anciano al 2.010.
Por todo lo anterior, para hacer ley se espera nuevamente altura de miras de ambas coaliciones políticas.







































































martes, enero 30, 2007

La niña gigante y el Rinoceronte

Si, fue un acierto traer a la niña gigante y al rinoceronte. El asombro, la imaginación y la fabulación se abrieron espacio por las calles de la ciudad y a través de los diferentes canales de la televisión nacional contactaron a todos y todas las chilenas. Alguien dijo que se trataba de una fiesta ciudadana y tiene más que sentido. Tiene interpelación.
Sorprende la forma como apareció la gente para acompañar a esta niña gigante en su paseo por Santiago Centro porque ya no podemos decir que somos apáticos. Sorprende como ella hizo soltar la imaginación, la capacidad de interpretar, de fantasear, de significar las instalaciones previas con los buses amarillos que pronto quedaran obsoletos y las huellas del animal. Sorprende como realizamos el seguimiento de la historia con la caza del rinoceronte incluido, y las respectivas donaciones de sentido que fuimos haciendo para ir haciendo coherente una historia que también nos inundaba y nos permitía conocer nuestro propio imaginario a la vez que recuperar nuestra capacidad de asombro, nuestros propios miedos, nuestras propias miserias.
A la ciudadanía de las regiones, que no está ni ahí con el cuarto de hora que los noticieros centrales televisados a la hora 21.00, y desde hace quince días lo entregan a cubrir el tema del transantiago, observar: primero los buses dados vuelta en plena avenida nos hizo sacar a brillar nuestra mente catastrofista y chaquetera. Poco faltó para ver los incendios provocados por molotov y activistas de los transportes protestando en contra del gobierno. Le estaban pifiando el paño al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet otra vez, ¡que preocupación! Otros sin embargo armaron accidentes automovilísticos con muertes por doquier dado el estresado mundo urbano, llamaron por teléfono, dieron avisos errados, en fin, caímos en la trampa.
Fueron interesantes, cómicas, populares y folklóricas las interpretaciones que fuimos inventando. En efecto, todo eso y mucho más sacó a pasear la pequeña gigante.
Para que hablar del rinoceronte, que nos mostró nuestra rabia. Esa que tenemos contenida y que paseó también su locura por las calles cotidianas del trabajo de tantos y tantas. Aparentemente no le prestamos mucha atención al rinoceronte y a lo que simbolizaba porque preferimos tal vez concentrarnos en la ternura de la infancia. Una vez enjaulada esa furia, simplemente la observamos tras las rejas y hubo compasión para ella.
Pero hay más, por a lo menos durante dos días se silenciaron los políticos con sus enjuagues y peleas de perros viejos y vinagres. Se acabaron las corrupciones, al menos las detuvimos en un entre paréntesis para lavarnos colectivamente de esa ingenuidad, creatividad y sonrisa que caracteriza una infancia no dañada. En verdad, incluso no faltó el que desde este lugar político, sin entender mucho el objetivo de un producto teatral, cultural, y callejero, sacara también a pasear su propio loco o loca de resentimiento social advirtiendo que mejor sería haber gastado el dinero en obras sociales. Hasta ese comentario tenía cabida. En verdad, ojala cada quién chileno o chilena haya podido limpiar y espejear su alma porque estas oportunidades son en verdad únicas en la vida personal y nacional.
Seres inventados y transportados así, permiten en su recorrido sacar a pasear nuestros propios fantasmas, así como destapar nuestros temores, miedos y llevárselos con sus partidas.
Gracias pequeña gigante por venir a Chile. Es un lujo real haberte visto. Por estos días los chilenos y chilenas pueden pensar que la política cultural de los gobiernos de la concertación evidentemente ha tenido un sello de distinción que marca la participación y la renovación de los sentimientos hacia la creatividad y hacia la sanación de todos y todas. Puestas en escenas como estas, donde el pueblo y la ciudadanía libremente pueden tomarse las calles con sus hijos e hijas, de manera gratuita para disfrutar, para gozar, son claramente hechos que modifican nuestros hábitos, nuestros comportamientos y nuestra educación cívica.

lunes, enero 22, 2007

Del Rayado de Cancha a la Pifiada del Paño en Pelea Trasnochada de Perros Viejos


A estas alturas de las declaraciones que van y vienen de los notables mandarines de nuestra rancia oligarquía de gobierno y de oposición, desde que emergieran los casos de: Chile deporte, las venta y compra de las acciones de LAN, así como los problemas con los programas de empleo, y las consecuentes selecciones para ocupar los cargos de los mandos medios y superiores en el servicio público, lo que va quedando claro es que no hay intenciones de mejorar, de cambiar, de profundizar sobre las redes de corruptela para redefinir funciones, y no solamente transparentar lo que pudiera haber ocurrido históricamente.
En efecto, ahora para deleite de quienes gustan de la farándula veraniega, la elite política chilena brinda: variados comentarios, chismes, enredos, sobre como construyen y regeneran su plutocracia, asociada por cierto a la oligarquía política de esta democracia. Es cierto, no estamos hablando de cuentas en el Riggs, ni violaciones a los derechos humanos, pero si estamos hablando de asociaciones “brujas” para evadir impuestos con facturas o boletas, de porcentaje de dineros de empresarios que ingresan a campañas electorales, de lobby o ejercicio de influencias para la votación de leyes (la de los casinos), de uso indebido de información confidencial en los negocios, y todo junto mientras la selección de personas para ocupar cargos públicos de rango medio como jefaturas de servicio o asesorías y las de alto rango, para variar un poco, se siguen saltando los concursos públicos, y se siguen haciendo por cuoteo clientelístico y partidario con la venia del caudillo regional de turno en contubernio con el ministro de la cartera que corresponda.
Así las cosas, mientras los cahuines de quien sale y quien entra en el festival de idas y venidas a los tribunales se torna en paseo público, los asuntos de interés de gobierno y de estado siguen sin arreglarse, sin horizonte, y a nivel local, comunal, regional, hasta internacional ahora con el TPI, sin solución. A estas alturas por cierto, ante la ciudadanía va quedando meridianamente claro que se trata de una pelea de perros viejos que se van dando sin tregua por cierto, de blindajes para la manutención de los privilegios y capitales sociales adquiridos, donde las intenciones ciertas y efectivas de trabajar por el país en beneficio de mejorar la calidad de nuestra democracia no se ve por ninguna parte.
Con todo ello lo que se pretende es aumentar el desafecto por la participación política, aumentar el desprestigio por el servicio público político en todos sus niveles, precisamente para mantener a la ciudadanía alejada del producto, de la intervención, ya que de por sí se genera la idea que el estado de cosas no puede transformarse porque todos son harina del mismo saco. Este cansancio lleva al camino del abandono, del desgano, y de la observación de los actores, sin compromiso social. Otro modo decir, que se vive un proceso de decadencia o descomposición donde puede correr sangre al río.
La base social incluida la militancia de los partidos políticos sean de la concertación o de la alianza comienzan a agotarse de la ausencia de sentido, y, perciben en la derecha política una manifiesta intención de detener los avances que pudiera realizar el gobierno en materia de ley. Por otra parte, al interior de la Concertación, se observan problemas al interior de la DC que por cierto redundan en problemas de gobernabilidad. Su división interna afecta a los acuerdos y a las posibilidades de enmendar rumbo en materia de zanjar proyectos de ley como los de probidad donde se requiere mayoría simple en el Senado. Todo ello, en un marco donde haciendo los cambios y ajustes de intendentes y de gobernaciones, no se atisba la relación de los mismos, con lo que debiera ser a estas alturas el encuadre o marco general de una propuesta para enfrentar el año previo a las elecciones municipales.
En verdad, no se percibe un diseño estratégico proveniente de la elite política y del gobierno para el ejercicio de un recambio electoral y de inclusión de nuevos electores con vías precisamente a reformar los errores de corrupción detectados para enmendar rumbos ya desde el poder comunal y local. Más bien lo que se observa es la manutención y el uso de las mismas redes de cúpulas, los mismos juegos espurios en la nominación de cargos que redundan en simulacros de ternas donde ya está previamente todo cocinado. Y la Presidenta de la República se va de vacaciones sin entrar a la cocina, sin preguntar que se cocina y quienes son los cocineros nacionales que determinan el menú de las regiones, y de las comunas. Así las cosas, chutamos la pelota para marzo a ver si en una de esas se ordena el naipe y empezamos a cumplir las promesas pendientes: descentralización y regionalización por ejemplo. A ver si en una de esas de entre medio de la descomposición o decadencia, emerge uno o varios sentidos de comunidad y país.

lunes, enero 15, 2007

Rayado de Cancha II: el término del “uso posidetis”

Variadas siguen siendo las entradas o hilos conductores que comienzan a cruzarse en la conversación social sobre la ética, la moral y lo que debieran ser las buenas costumbres de las prácticas en política o en la vida de una polis democrática como dirían los atenienses. En efecto, en función de dirimir en torno a las redes de corruptela que alcanzan a la alta dirección pública, al cuerpo legislativo cuando desde el servicio público salen hacia el mundo empresarial, o al ejercicio no regulado del lobby o influencias del capital sobre materias de ley que han dado como ya se sabe en la “ideología de la corrupción” y, por cierto, a la discusión sobre el quehacer de los operadores políticos en la producción de redes de clientelismo; han surgido propuestas interesantes.
De entre ellas se destacan: legislar sobre la inscripción automática y la apertura del número de candidatos en cada una de las listas en las elecciones para que exista mayor competitividad y participación ciudadana en contra de la perpetuación de las oligarquías y del caudillismo al interior de los partidos, la regulación del tiempo (6 meses) en que un servidor público cualquiera sea la función desempeñada, debiera esperar antes de optar por la privatización, etc. Sin duda son todas formas que ciertamente ayudaran a abrir y oxigenar la democracia.
Sin embargo, un elemento cultural que ya ha sido sancionado estatutariamente al interior de algunos partidos de la Concertación, como es el caso del Partido Socialista, y que aún es proyecto de ley no sancionado en la Cámara de Diputados es el que dice relación con colocarle límites al principio del “uso posidetis”. Un límite que implica considerar con exclusividad dos mandatos o periodos por candidato electo. Esto querría decir que: un “electo” solamente puede ir una vez a la re elección, y al terminar el segundo periodo, que por cierto le da derecho a jubilación, no puede ir a una tercera re elección en ese cargo, en esa región, ni en otra en Chile. El fin del uso posidetis tendría efecto retroactivo, es decir, si comenzara a operar a partir de su legislación, debería incluir a lo menos los últimos dos mandatos o periodos en caso que el “electo” los tuviera: esto es, automáticamente debiera quedar fuera de re elección.
Como es de conocimiento público, en la actualidad, el principio de “uso posidetis” en el ámbito de la competencia electoral ha significado que aquellos candidatos que resultan ser electos en cualquier cargo que requiera adhesión popular, adquieren además para si el derecho de mantener ad infinitum ese cargo, y/o a elegir en ese cargo, a quien ellos estimen para sucederle. Esto traspasado al servicio público de gobierno en la concertación dio origen a la “nomenclatura” o a lo que se ha llamado también el “juego de las sillitas musicales”. En una suerte de traducción actual, el uso posidetis del que tiene mantiene, ha legitimado y permitido que senadores, diputados, alcaldes y concejales, mantengan un ejercicio político de 16 años, vayan a cumplir en un sillón o silla 20 años, y se planifiquen para una re elección a partir del 2.009 o 2.008 de 4 u 8 años más.
En efecto, esta forma de gobierno y de hacer la política en términos de servicio público, ha permitido que precisamente en los niveles locales, comunales y regionales, los mandatados por sufragio popular terminen construyendo redes de circulación que apoyen una lealtad caudillesca, a-crítica, y con redes de circulación cerradas y adscritas a la trenza o sensibilidad de quien ostenta el poder. En estos contextos, por cierto que la moral se debilita y se relaja, sobretodo la que dice relación con las orgánicas partidarias y sus respectivas militancias ya que obedecen a su caudillo, y no al partido político. También se relajan las que dicen relación con la probidad, si cuando de lo que se trata es de mantener y solventar a cualquier precio al “electo” que ya tiene un poder construido de 16 años con redes de influencia traspasables al gobierno.
Es más, se suma a lo anterior, el debilitamiento de las prácticas de cooptación y surgimiento de nuevos líderes en edad, en eficiencia, o en conocimiento, ya que la emergencia de cualquiera de ellos, se transforma automáticamente en un peligro para la trenza o red de clientela ya construida, lo que implica acciones de aislamiento y exclusión. Poner por lo tanto fin al uso posidetis en el parlamento y no solamente al interior de los partidos, como es el caso del Partido Socialista, obligaría a renovar a los dirigentes, a promover la participación política de las nuevas generaciones, a renovar la ideas y las propuestas a nivel país. Y por cierto, permitiría además que los antiguos políticos con tradición como es el caso de Ricardo Lagos, Patricio Aylwin, José Miguel Inzulsa y tantos otros y otras, encontraran un lugar, un especie de areópago planetario, latinoamericano y nacional de gobierno donde pudieran pensar y entregar sus experticias y maestrías.

lunes, enero 08, 2007

Rayando la Cancha

El debate sobre las cuestiones relativas a la probidad versus lealtad tiene a estas alturas del verano como correlato al interior de la Concertación, de los partidos políticos, y especialmente de su elite mandarina: la generación de una conversación que toca varios tópicos los cuales, siempre en el horizonte de la ética, la moral y las buenas costumbres de la vida política, buscan construir un marco normativo sobre y en torno a prácticas que han devenido históricamente en “reprochables”, amorales, o inmorales de frentón.
En efecto, teniendo a modo de contexto histórico, la claridad en relación a que: el levantamiento de la derecha política en relación con los problemas de corrupción o corruptela en lo que se ha dado en llamar “ideología” es una estrategia, al modo español, para ver si mediante este subterfugio consiguen destruir la actual gobernabilidad exitosa de la coalición dado que a la fecha no hay propuestas; el punto o los puntos focales sobre los cuales desde dentro y con una perspectiva país se comienza a realizar la revisión son varios, y su dificultad apunta precisamente a configurar un “ámbito” que permita si no legislar, al menos definir lo que aparece como falto a la moral o a la ética en la perspectiva de lo que son y han sido las definiciones y principios de lucha social de los Partidos Políticos, entiéndase, Partido Radical Social Demócrata, Partido Demócrata Cristiano, Partido por la Democracia y Partido Socialista.
En verdad, dicha cuestión se torna más resbaladiza en las apreciaciones y posturas dado que dicho ámbito está tensionado y referido a la vez: a un ámbito de prácticas, a un ámbito teórico crítico ético, a un ámbito de opinión sobre la moral ciudadana y política en general, a un ámbito subjetivo que implica el análisis y examen de la propia conciencia, y a la combinación de todas las opciones anteriores, sin la construcción de un marco especulativo, filosófico, racional y moderno que precisamente permita dilucidar, más allá de la defensa meramente instrumental que cada actor involucrado realice en su defensa o en la de sus intereses. En este horizonte, se corre el riesgo como comunidad de hablantes e interlocutores validados y legitimados entre sí de construir discursividad, pero no inter subjetividad.
Por otra parte, esta forma de conversación de la elite puede profundizar la brecha ya existente entre los actores políticos (elite concertanista) que construyen discursividad, y la ciudadanía. En efecto, lo que aparece a un observador de las prácticas políticas en el ámbito de la opinión general, es decir, en la ciudadanía, como reprochable y sancionable moral y éticamente es la no consonancia ni concordancia entre lo que su sentido común le dice que es, debiera ser y ha sido históricamente ser: socialista, radical, social demócrata, demócrata cristiano y demócrata; con lo que un dirigente, o mandatario de alguno de esos partidos muestra: en su práctica de trabajo, en su estilo o modo de vida, y en su trayectoria espacio temporal de representatividad social y política.
El sentido común que juzga y emite opinión en torno a los políticos lo hace desde un diferencial semántico propio e inserto en su cultura política, por lo mismo e inserto en ella, no le exige a un líder de la derecha que se supone representa los intereses de la derecha empresarial y económica del país, lo mismo que le exige a un dirigente de izquierda o mismo cristiano o de centro, que se supone está comprometido con los trabajadores y las clases medias, el servicio social y público del país. El diferencial semántico es el que establece precisamente la significación y la variabilidad entre el ser de izquierda, centro y derecha o ser concertacionista o pro alianza.
Es cierto que los procesos históricos y sociales, estamos hablando de Chile durante los 16 años de gobierno de la Concertación, pueden modificar esta comprensión en la ciudadanía sobretodo a nivel generacional, pero los electores de un padrón viejo como es el caso del nuestro, tienen en sus constelaciones mentales las diferencias de clase internalizadas, así como las clasificaciones de los gustos, los estilos y los “habitus” y es posible que no hayan construido otra paralaje política.
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Se trata por tanto, y en honor a los compromisos que a nivel de principios las instituciones políticas han establecido en la defensa de un interés general o universal, como puedan llegar a ser la defensa de intereses: medioambientales, democráticos, pacifistas, feministas, o, de la clase obrera, trabajadora, empresarial, del capital, etc., los que construyan los limites del ámbito teórico crítico ético por una parte, asociado al sentido común de la opinión pública ciudadana en beneficio de la lealtad a los mismos por otra. Ellos permitirán evaluar lo reprochable o inmoral de la práctica, podrán hacer de soporte al vaivén a la conversación, y construir inter subjetividad para el análisis de los contenidos subjetivos de cada conciencia moral. Todo lo anterior por sobre los intereses instrumentales subjetivos de la defensa de una posición e interés particular, en un estado o circunstancia también delimitada.
Finalmente, es cierto que la red conversacional permitirá analizar la paralaje política de cada líder, dirigente o mandatario, pero en los contextos culturales descritos cada quién debería ser capaz de sostener: consistencia, coherencia en términos de compromisos, procesos, modos, estilos de vida, proyecto histórico y existencial porque la propia conciencia no puede arrancársele a un sujeto demasiado mas allá de su sociedad.
[1] Slavoj Zizek, 2.006: Ver Visión de Paralaje, Fondo de Cultura Económica Argentina.