viernes, febrero 15, 2008

Ceremonia de Otro Adiós porque 20 Años Suman o Restan Más que Cero


Los escenarios políticos a través de la historia se repiten, Marx en el 18 Brumario dijo que como drama o como comedia, parodia, etc., supuestamente para ser superados en términos de episodio dialéctico que requiere de transformación para cambiar, modificar un padrón conductual colectivo. Lo cierto es que la repetición incluso a nivel individual de una circunstancia, contexto o escenario, tiene que ver con la reproducción precisamente para “limpiar” o modificar un karma a nivel espiritual, emocional, etc., por algo insiste el dicho popular en aquello de cruzarse dos veces con la misma piedra cuando bien pueden ser en algunos casos tres o cuatros, si es que no hemos aprendido ni superado lo que a cada cual le toca.
Todo este preámbulo es simplemente para decir que como otras veces, se reitera la imagen de que la concertación de partidos por la democracia que inicio una era de gobernabilidad en 1.990 está “nuevamente” en una ceremonia del adiós. Parafraseando a Ricardo Solari, actual vicepresidente del Partido Socialista, en un eje de coordenadas tiempo – espacio, hoy, la Concertación no se ubica en el cero, o se está en el negativo o se está en el positivo. Y por reiteración de los ánimos, puestas en escenas, bien pudiera ser que este más en la negatividad.
En efecto, nunca como antes la descomposición o si se prefiere fragmentación había llegados a niveles de expresión tan altos sea a nivel interno, y a nivel externo. A nivel interno, porque dos partidos básicos que conforman dicha articulación política, uno clásico y uno emergente, sin embargo ambos con dos definiciones “modernas” de lo que sean estas instituciones, han sufrido escisiones: el PPD como institución moderna de partido instrumental, y el PDC como institución moderna de partido ideológico han soportado problemas serios, que por cierto han requerido de cirugías mayores, incluso a nivel de gobierno con el cambio de gabinete recientemente realizado, pero que dado su componente autoritario, gerontocrático y misógino vienen a confirmar el retroceso democrático desde la perspectiva ciudadana, y las opciones de mando que impone la era Bachelet a favor y en función de los mismos.
Estas mismas (opciones) dicho sea de paso, vienen a confirmar a nivel externo, la desafección o distanciamiento de la juventud, de las mujeres, principales adherentes al proyecto que eligió a la actual mandataria, y de algunos miembros de la clase política “de y con” la Concertación en cuanto realización actual de gobierno por una parte, y como proyecto futuro de gobierno más allá de la Señora Bachelet por otra, dada la reposición de criterios, liderazgos y formas de liderazgos pasados de moda, y frente a los cuales los mismos actores sociales no sienten ningún compromiso electoral, o perciben falta de compromiso o de palabra empeñada.
Pero hay más por venir y esto se incuba dentro del propio Partido Socialista principal contenedor del gobierno actual de cara a su Congreso de Organización a realizarse en Marzo. Si bien es cierto, los militantes y la actual conducción de esta institución entienden su lealtad absoluta con este gobierno, y eso es como decir que silenciaran sus conflictos ideológicos internos hasta el término del actual gobierno, no todos ni todas entienden la continuidad de la gobernabilidad de la concertación en los mismos términos, ni bajos los mismos mandos, principios, ni propuestas, ni liderazgos.
También allí se revela un cansancio larvado, arrastrado y sostenido desde la recuperación de la democracia que por cierto está llevando a una progresiva desafección y distanciamiento. Los militantes en muchos de sus congresos comunales previos al que se celebrara en marzo, han demostrado y manifestado formas agotadas y clientelares de elección de sus representantes cuyo objetivo es defender tendencias patronales de conducción parlamentaria en las regiones, formas criticas profundas a la continuidad de la forma de gobierno de la Concertación bajo los mismos modos de designación de cargos, y por cierto una descomposición y un cierto relajo por cansancio de la elite política.
En este contexto, se entiende que la dirección del Partido Socialista ha hecho y hace enormes esfuerzos por mantener la unidad y el apoyo irrestricto al gobierno actual, pero no puede ni podrá trasladar ese mismo apoyo ni adhesión hacia un quinto gobierno de la Concertación desde la ausencia o vaciamiento de liderazgos nuevos. En este mismo sentido, se entiende entonces que la actual conducción socialista paga un precio muy alto hacia el interior de dicha organización por liderar y sobretodo simular una coherencia, una consistencia, una sintonía con el actual gobierno que como es de conocimiento público, se trata de una mujer de sus propias filas. Pero, esa adhesión se fragiliza cada día. Se obedece, se acata, se explican y sobre explican en el simulacro las decisiones de la actual mandataria, pero eso no es suficiente para amarrar, proyectar y cumplir con las promesas de campaña que rodearon el imaginario colectivo socialista tanto en la elección de la actual mesa directiva, como del propio gobierno.
De hecho, la promesa de “ciudadanización” en línea con lo que fuera la propia emergencia de la otrora candidata, y que ofertara Camilo Escalona es hoy letra muerta hacia dentro y hacia fuera del partido. Es decir, si algo significó el nombre Bachelet fue precisamente el cambio al interior de la Concertación y del propio PS, pero ese cambio es el que hoy es percibido por la ciudadanía y también por parte de la militancia de base socialista como bloqueada cuando no letra muerta porque no hay en el espacio de la opinión pública líderes que lo proyecten. Y la propia conducción de la actual mandataria, a dos años de gobierno, ha sufrido una reconversión poco feliz que la aleja de su base de apoyo, y, no trasmite esperanzas de posibilidades.
Para cerrar una anécdota de viaje de vacaciones que confirma lo anterior. Mientras viajaba por Bolivia mochila al hombro hippie después de muchos años, me toco alternar con jóvenes mujeres y hombres: argentinos, alemanes, chilenos, uruguayos, brasileños, latinos en general. En un almuerzo en Isla del Sol, (Challa), un alemán preguntó a los/las jóvenes chilenos/as presentes, “¿Qué significaba el gobierno de la mujer Bachelet?”. Y todos los chilenos (mujeres y hombres), ante la mirada inquieta y ansiosa sobretodo de las mujeres argentinas, fueron respondiendo lo siguiente, mientras yo guardaba sepulcral silencio:
“Nos inscribimos por ella, votamos por ella…pero no lo haríamos de nuevo”. “No lo haría porque no me gusta como ha dirigido al país, pensé que sería más fuerte”. “No votaría por la concertación porque no tiene líderes nuevos”. (Ambas mujeres) “Le ha tocado difícil porque ha tenido que hacerse cargo de problemas heredados con anterioridad y no ha sabido cortar por lo sano”. (En su mayoría hombres jóvenes)
Dichas así las cosas, las argentinas y argentinos fueron dando su opinión, taxativa, como suelen expresarse. Para ellas y ellos, el actual gobierno exhibía exceso de represión sobretodo a nivel de los movimientos ciudadanos, especialmente con los indígenas. Y por lo tanto, las promesas de redención que se habían hecho durante la campaña, no se habían cumplido…
En varios sentidos, los jóvenes chilenos y chilenas asintieron…y no refutaron ni contra-argumentaron…

lunes, febrero 04, 2008

Desde Bolivia: Dos años de Gobierno hacia la Revolución Democrática Cultural ( II)


Le ha costado en estos dos años ha Evo Morales Ayma posicionar su liderazgo y legitimarlo sobretodo ante ciertos sectores de la población, aunque todo indica que mayoritariamente tendrá y tiene el apoyo para su continuidad aunque tenga que defenderlo con grandes movilizaciones populares en la capital y en las ciudades más importantes del país.
En efecto hacia dentro y desde el punto de vista de género, el conjunto de políticas públicas destinadas a que las mujeres sobretodo de sectores rurales y campesinas alcancen la alfabetización por una parte, aprendan a reforzar sus lenguas originarias sea el aymará y el quechua, y aprendan alguna lengua que las posiciona como micro empresarias sobretodo aquellas que se dedican a cultivar la artesanía, el tejido, etc., le otorga un especial reconocimiento a su liderazgo dado el empoderamiento, el nivel de organización, de participación que se ha conseguido recuperar, y también dado el nivel de adhesión y profundización del significado de lo que sea la revolución cultural para las mismas.
Sin embargo, esta misma evaluación no es comprendida por toda la población que busca oponerse al referéndum de aprobación constitucional precisamente porque se los obligara a una educación bilingüe: idioma de pueblo original (quechua o aimará) más el español. Indican al oponerse como argumento, que no todos los bolivianos y bolivianas son descendientes de pueblos originarios, y que el actual presidente está siendo autoritario actuando solamente en pro de los de su condición e identidad.
Por otra parte, el aumento del salario mínimo hasta más o menos el doble en la actualidad, asociado a las políticas de bonificación mencionadas en el artículo anterior, consolidan al gobierno desde el punto de vista social y precisamente popular, pero como puede verse, no todo es favorable y pueden existir otras lecturas al proceso “cultural”. Según indica la propia ciudadanía ya acostumbrada a lo que denominan un quehacer político “dinámico”, varios serán entonces los conflictos que están ad portas principalmente conducidos por la oposición de la articulación “Podemos” y lo que se denomina el sector oriental de Bolivia, es decir, principalmente la región de Santa Cruz específicamente los empresarios de oleaginaceos (soya y derivados agrícolas), más petróleo, y los ganaderos que representan a los sectores conservadores no solamente al cambio, sino a la nueva constitución que este gobierno ha formulado a través de la “asamblea constituyente”, reactivos a la historia de clase y de etnia, a la memoria boliviana que el propio Presidente encarna. De hecho las negociaciones locales con Santa Cruz serán importantes dado que es el segundo departamento en capacidad exportadora del país junto a Tarija que también se sitúa al Oriente y es el mayor exportador de gas. Ambos departamentos para los efectos de gobernabilidad contribuirán a pagar la bonificación de los adultos mayores, una de las principales políticas públicas de este gobierno. El conflicto aquí es por el manejo y destino de los recursos económicos.
Ahora, desde una oposición política populista del PODEMOS que es evidente y transparenta sus criticas al gobierno, se camufla sin embargo el operar de una oposición política más peligrosa porque opera de manera invisible sobre la cultura política emergente de la revolución democrática. En este caso se trata por una parte de la influencia acostumbrada y por cierto artera, sobre la inteligencia militar boliviana, de parte de los Estados Unidos de América, es decir, existen organizaciones de inteligencia militar bolivianas paralelas a las del Estado – Nación que están siendo financiadas por este país y tal vez otros que no están de acuerdo con los contenidos de la revolución cultural democrática. Estas organizaciones operan para desestabilizar el gobierno y también para desestabilizar la necesaria unidad de la conducción del proceso de validación de la “constituyente”.
Pero hay más. Los propios medios de comunicación de masas muestran cierta hostilidad al gobierno de Evo Morales y esto se expone a través de la forma tradicional en que es entregada, vehiculada: la producción de formas de la noticia y la información aún del todo no democráticas en términos de formación de opinión, de límites o encuadre de la ritualidad ad hoc al liderazgo y conducción del Presidente. En vez de trabajar analíticamente hacia la sociabilidad persistente a los enclaves autoritarios de los rituales de la democracia oligárquica, o mismo de la ritualidad generada por los gobiernos conducidos por militares que emergen en la producción de opinión, se concentran y denuncian aspectos de la pompa, o del carisma diferencial desplegado por el actual mandatario. En este sentido, vienen a reforzar elementos culturales de resentimiento y aristocratizantes que sectores del pueblo han internalizado, y que por cierto no les permiten discriminar lo verdadero, lo justo, lo propiamente democrático que puede resultar ser este gobierno.
En este contexto, pareciera que hay mucho paño que cortar en materia de política pública gubernamental en lo que se refiere a lo propiamente “cultural”, educativo, económico en pro de esta democracia alternativa. Por de pronto, la discusión sobre el sistema provisional y la posibilidad de devolver al Estado el manejo de estos recursos para las jubilaciones de todos los bolivianos junto con los privados es ya otro paso más hacia la recuperación de la sociedad nacional. Recuperarla del neo liberalismo y de las leyes del mercado. Un asunto que por cierto en Chile aún es impensable.

lunes, enero 28, 2008

Desde Bolivia: La Revolución Democrática Cultural


La semana recién pasada del 21 al 25 de enero en Bolivia Evo Morales cumplió dos años de gobierno de la revolución democrática cultural. Y por cierto aunque queda camino por recorrer y ha habido intentos de desestabilizar su liderazgo, la mayoría de la población principalmente popular ha celebrado por estos días previos además al carnaval que ya se inicia los primeros días de febrero.
Pero, ¿Qué es lo que celebra la mayoría de hombres y mujeres bolivianas de esta revolución? Al parecer son aspectos prácticos, de la organización de la vida diaria y también aspectos políticos como es el “chorreo de capital social y simbólico” por sobre el económico y cultural.
En principio las políticas públicas a nivel nacional e internacional, en relación al tratamiento que el gobierno le ha dado a sus recursos naturales, como los hidrocarburos, el petróleo y sus derivados, han sido bien vistos en términos de nacionalización y subsidios específicos “hacia dentro” al consumo de la bencina para todos aquellos que se dedican al transporte. En este sentido, la política diplomática implementada hacia los países vecinos y fronterizos como una forma de posicionar a Bolivia tiene elementos de aprobación en términos de apropiación de capital económico pero también social, en el sentido de recuperación de dignificación. “Me gusta lo que hizo con los hidrocarburos. Yo soy chofer de este taxi y Evo además me subsidia la bencina así yo puedo trabajar mejor y he podido hasta ahorrar…” comenta el señor del taxi que nos lleva desde el centro de La Paz a Cementerio lugar donde viajaremos a Tiwanaku.
Desde una perspectiva más ciudadana sin embargo hay elementos de la conducción democrática de Evo Morales Ayna que es evaluada por diversos sectores de la población como más que satisfactoria. La política pública de bonificación financiera para jóvenes y niños, estudiantes en general de todos los establecimientos educacionales públicos, entregada a sus familias una vez al año, es considerada uno de sus mayores logros en materia de ayuda, protección desde el Estado hacia los mismos. Se agrega a lo anterior, el apoyo a niños en edad escolar (párvulos y básica) de escuelas públicas al inicio de año en ropa, vestuario y materiales de estudio.
Por otra parte, desde una perspectiva sectorial, también se ha puesto en práctica la política pública de bonificación para el adulto mayor o ancianos. “Todos y todas los ancianos cobran una bonificación solamente por el hecho de ser tales, no importa si son ricos o pobres, cobran igual”, me dice una mujer que ciertamente esta grata de este gobierno.
En efecto, es al parecer la ciudadanía boliviana en general, el campesino y la campesina, el que mejor evalúa el liderazgo del presidente Evo Morales. Sin embargo, hay aspectos intangibles y que forman parte de la biografía de este líder cocalero de Oruro, su procedencia, su esfuerzo, que como investidura asume la Casa de los Presidentes, lo que remite a la donación y porque no decirlo un cierto chorreo de capital social y simbólico a los hombres y mujeres bolivianos de origen más pobre y alejada del mundo urbano. “Ahora podemos entrar a la Casa de Gobierno” me dice una mujer campesina aymará. “Si yo voy, me anotan y puedo entrar”. “Ahora no me pueden echar y tienen que dejar entrar a la chola, a la china, a la que viene de Cochabamba porque Evo gobierna para nosotros, él es uno de los nuestros”.
Hay un halo en esa afirmación que no es oligarquía, no es democracia oligárquica aristocratizante como en general se entiende lo que ocurre con las democracias occidentales. Todo ello, porque este líder es y fue un dirigente social popular incluso sin mayores títulos en términos de posesión de capital cultural, que procede del mundo indígena aymará. Es un hombre que se ha esforzado y está comprometido con su memoria histórica. Y la ciudadanía boliviana se siente, se auto percibe dignificada a través de esta forma de ejercer liderazgo político. Incluso señalan que es por primera vez en la historia de la nación boliviana que es el pueblo el que gobierna. Se podría hablar de clase, porque entienden que fueron los “ricos” bolivianos los que no los dejaban participar en el gobierno y quienes sistemáticamente los excluían, pero también más allá de la clase, es la población de origen étnico preferencialmente aymará la que se auto percibe como sujeto constructor de la revolución democrática cultural.
Por este motivo, se trata de un capital social en términos de ascenso al poder político, en términos de instalación, en términos de linaje de familias el que se democratiza con Evo Morales. Por lo mismo, se trata de un capital social que se transforma en capital simbólico, toda vez que este prestigio, esta fama, esta pompa, así como este proceso de legitimación de este honor, de esta honra, de esta dignidad empodera “ahora en estos dos años” a aquellos y aquellas que históricamente (como Evo) fueron discriminados. Por lo mismo, los rayados en las calles dicen: Evo se queda… así la revolución avanza.

viernes, enero 18, 2008

De “La Compañera Presidenta” a “La Señora Bachelet”

El cambio de gabinete de la actual Presidenta refleja la imposición burda y grosera a la ciudadanía de un diseño político cuya estrategia no es solamente la finalización de los 2 años de su mandato, sino por sobretodo, rayar la cancha en relación a las opciones presidenciales con las cartas marcadas que los partidos políticos de la Concertación han logrado posicionar hasta el momento. Y por cierto con todo ello se destierra definitivamente el criterio de participación ciudadana que inaugurara la propia Sra. Bachelet, así como los criterios de transparencia para modernizar el Estado en la nominación de cargos públicos.
Pero vayamos por parte para que no quede la idea que el disparo fue a la bolea. La elección del Ministro del Interior fuera de ser el más comentado, es claramente la reconfirmación, no solamente de la posición de la actual presidenta del partido demócrata cristiano Soledad Alvear, sino de su deseo de proyectarse hacia La Moneda post Bachelet. Es entonces el primer aceitador de su máquina.
En efecto, el actual ministro Pérez Yoma no solamente no se corresponde con el modelo de trabajo en equipo, ni de la cultura participativa de cercanía a la gente que había prometido en campaña la actual mandataria, sino que al interior de su propio partido su misión es dejar fuera de competencia a Eduardo Frei Ruiz Tagle, profundizar y zanjar las tensiones con un sector de la familia DC dada su participación “insólita” en el silenciamiento de la muerte de Eduardo Frei Montalva, y claramente mantener a raya y alejada a la juventud democratacristiana que no lo quiere dada su historia de trabajo autoritario fuera y dentro del partido.
Pero lo que resulta ser negativo hacia el progresismo y la ampliación de derechos ciudadanos, resulta ser el capital político, simbólico y social hacia la derecha política y económica que por cierto ha visto con buenos ojos y aceptación su arribo a palacio. Así el estado de cosas y siendo mínima en las aspiraciones en materia de seguridad y protección ciudadana, a lo que se puede esperar bajo su mandato es que no haya más muertos por represión en la zona donde se ha radicalizado el conflicto Mapuche, menos muertes por movilizaciones con los actores sociales al movimiento por la educación pública, menos muertes de trabajadores, etc. En su contraparte, la ciudadanía podrá hacer la lectura cuando se vengan los hechos sociales y políticos en relación a como opera dicha mano porque de represión popular sabe.
Pero hay más. La llegada de Sergio Bitar al ministerio que muestra las realizaciones, para como se ha dicho cortar cintas, también es una muestra clara del diseño del PPD post configuración del referente Chile Primero al interior de la Concertación para las próximas elecciones presidenciales y con menor importancia, las municipales. Por cierto, la Señora Bachelet junto con agradecer el “flaco” favor que le hiciera el actual presidente de dicho partido al retirarse del Ministerio de Educación durante el periodo de campaña presidencial, (no se olviden que el primer estallido social que enfrentó la Presidenta provino de dicho sector social con la movilización de los pingüinos); su actual nominación al ministerio es claramente la posibilidad de perfilamiento y posicionamiento como candidato presidencial conforme sean sus deseos ya expresados en la opinión pública con anterioridad. Y de ahí, coloca políticamente un bye pass hacia dos lados, fuera y dentro del partido PPD y la Concertación: hacia Flores (Flower Power de Chile Primero) y potencial candidato presidencial; y hacia Lagos Escobar (nominado como candidato para la re elección presidencial).
Finalmente, llegamos a la imposición del candidato al interior del Partido Socialista desde La Moneda y desde la conducción realizada por Camilo Escalona. Esto es como decir, que la continuidad de Viera Gallo en el Ministerio Secretaria de la Presidencia tiene que ver con el aceitamiento de la máquina, al interior de palacio, de la potencial campaña presidencial de José Miguel Insulza. En efecto, el actual ministro, garantiza a su amigo candidato y actual secretario general de la OEA, la información, la manutención vigente de dicha candidatura, mientras se ve que ocurre en el Congreso de organización preparado para marzo del 2.008 y las elecciones internas a la mesa directiva que buscaría suceder a partir de mayo del mismo año. Mientras, los militantes socialistas están silenciosos hacia fuera, como son los indios antes de la guerra, o cuando se preparan para afilar el hacha, masticando y girando la lengua de los pensamientos con la boca cerrada. Saben que están obligados a ser leales al buen término del gobierno de la Sra. Bachelet, pero en la mayoría de los congresos comunales, en las asambleas a puertas cerradas, las cuitas se están yendo por caminos distintos al diseño ya mencionado. A los indios no les gustan las presiones, ni las imposiciones, de eso sabe muy bien Martner y debería saberlo Camilo Escalona. Lo demás es forzar, torcer el destino y después de 18 años en el gobierno, es mucho pedir.
Así las cosas, el actual equipo político de La Moneda nominado por la Sra. Bachelet garantiza los equilibrios en relación con el futuro político de los candidatos presidenciables y cierra la primavera ciudadana abierta desde el inicio de su posicionamiento en las encuestas, pasando por su elección hasta estos días. Todos los candidatos presidenciales de los partidos de la Concertación que tienen aspiraciones: Bitar o Lagos por el PPD, Alvear por la PDC y Insulza por el PS, desde el diseño y planificación estratégica tienen a un Vidal, un Pérez Yoma y a un Viera Gallo colocando aceite en máquinas de votos. Y como premio de consuelo al PRSD se le da un ministerio de economía manteniendo lo que ya tienen.
Y todos los mandarines contentos Señor (a) contentos…

miércoles, enero 02, 2008

Chile: Que Dos años es Más que Nada...

El discurso de defensa hacia la gestión y gobernabilidad de la actual mandataria en lo que van los dos años de gobierno se centra por una parte en la cultura política que ha posibilitado vehicular hacia la opinión pública con énfasis en aspectos sociales con la respectiva constitución de actores en las áreas de educación y trabajo, y por otra, específicamente consolidar en materia de legislación ambas demandas a través de la derogación de la LOCE para concordar un nuevo marco regulatorio a nivel parlamentario, y la inserción y aplicación de la ley de subcontratación.
En efecto, quiérase o no, en estos dos años se han consolidado actores en ambas áreas sociales, han generado cultura política en términos de demandas y han conseguido reconocimiento y legitimación a nivel de la conversación ciudadana, al punto, que la derecha política y empresarial, ha tenido que comenzar a redimensionar el eje ideológico de su posicionamiento y su relación con el actual gobierno.
Es decir, el modelo de vinculación del cual hicieran uso con los gobiernos de la Concertación hasta Ricardo Lagos Escobar inclusive, esta vez no les ha dado resultado, por lo mismo, se han visto en la necesidad de recuperar opinión pública visibilizando su batería conceptual más ortodoxa y no ya tan “neo” liberal, todo ello en pro de la flexibilidad del empleo en el ámbito de la relación capital/trabajo, lo cual quiere decir, mantener sin contrato estable y sin respetar los derechos laborales como son las imposiciones para la salud, las vacaciones, las jubilaciones, etc., en pro del intercambio para la inserción y creación de empleos sobretodo para los jóvenes, las mujeres y otrora los adolescente y niños.
En este contexto, y mirado desde el punto de vista del compromiso ciudadano, evidentemente en el espacio donde más se ha avanzado es precisamente en la aplicación de la ley si se piensa en Codelco, las forestales, y en la consolidación en la opinión pública de que es legítima esta demanda de los trabajadores, así como la discusión en relación sobre el salario ético. Y esta cuestión no tiene vuelta atrás en materia de profundización de la democracia aunque la derecha busque reactivarla a través del “conflicto social” o de clases, lo cierto es que ha entrado como parte de lo que se entiende como justicia de los mínimos.
En el ámbito de la educación, el pacto social logrado con la derecha política y económica vía administración de colegios particulares y subvencionados sigue siendo un avance pero “aguado” en referencia a la solvencia y consistencia de acuerdos sobre argumentaciones procedurales. En efecto, la ley aprobada en el Senado crea la superintendencia, así como las agencias para verificar la calidad de le educación, pero no dice absolutamente nada en relación con lo que movilizó al país en el 2.006, a saber, el destino de la educación municipalizada.
Es decir, se crea un nuevo marco regulatorio, pero este mismo no avanza en los aspectos que interesa y para los cuales se constituyeron actores sociales: padres y apoderados, estudiantes, profesores, etc. Insertos en el sistema de educación municipal, el cual queda intacto, y no se proponen transformaciones. Esto es como decir, que en esta materia específica, este gobierno dejó pendiente una situación para ahorrarse conflictividad con la derecha neoliberal que ingresó a la gestión y gerencia de la educación con el gobierno de Pinochet. En pro del contrato o pacto social, se acepta y aprueba la creación de una súper estructura burocrática para observar como va el negocio de los privados, pero el Estado, no genera una propuesta sólida de Bienestar para lo que el mismo debe gerenciar y administrar como parte de su propio patrimonio y de lo que sea una política social consistente con la forma más eficaz de redistribuir y mejorar la movilidad social.
Pero hay más cultura política social emergente. Los casos sancionados de contaminación de Celco y la forma como el gobierno asumió el conflicto evidentemente dan un buen respaldo a la Presidenta. A diferencia de sus pares anteriores, la conducción dejó que la ley funcionara y que el gobierno trabajara a través del Ministerio de Medio Ambiente, lo cual posibilitó que la ciudadanía tomará nota de que se trata de un problema serio y que no hay que permitir el “dejar hacer libertino” de los empresarios en estas materias. En este mismo sentido, pero haciendo una transferecia temática, más se podria haber avanzado en materia de protección ciudadana si el gobierno "interior" hubiera desde el inicio despejado los caminos para la creación de un Ministerio o Subsecretaria, y no haberse negado a los acuerdos o soluciones burocráticas dads como copromisos de campaña.
Ahora bien, en este mismo contexto de lo sucedido en medioambiente, esta situación asociado a los temas de consumo y necesidades básicas (gas, electricidad, etc.,) han permitido que la ciudadanía comience a informarse y a tomar en consideración aspectos de la vida política que al parecer antes no dimensionaba como también de su incumbencia y participación, se refiere a temas o problemas sociales como son: la cuestión de la energía, su desarrollo y las variables económicas que implican, la cuestión del calentamiento global y sus efectos sobre el clima y en la vida diaria de las personas, la cuestión de las tecnologías, su uso, desuso y absorción, y en este horizonte, lo que sucederá con la toma de decisiones sobre la banda de televisión y comunicación que normará al país: sea europea, norteamericana, japonesa-brasileña.
En verdad, al observar estas cuestiones planteadas para la conversación durante estos dos años asociadas por cierto a una creciente conciencia de género sea por la política de uso de la píldora del día después, sea por el seguimiento de los femicidios que como propaganda instala la cuestión de la contención de formas de violencia ejercida contra las mujeres, lo cierto es que no se puede dejar de destacar “avances” en la cultura política que se perciben no a largo plazo como es lo esperable, sino a corto plazo.
No tenemos que esperar 10 años para darnos cuenta que estos efectos están en el empoderamiento de la ciudadanía al punto que hoy forman parte de sus derechos y de esta misma forma son exigidos al Estado. Un ejemplo claro es el mismo TranSantiago, las demandas de los usuarios y usuarias son por la calidad de vida, sobre la base de que es un deber del Estado proporcionarlas a la ciudadanía como una eficiente política pública. Y es cierto, esta conciencia eigente y critica era impensable hace 10, 7, 6 años atrás.
Por otra parte hacia el exterior, debemos reconocer que producto de las circunstancia el actual gobierno se ha visto en la obligación de concentrar sus relaciones en la propia región, más específicamente en el cono sur, en el MERCOSUR y la zona andina. Es probable que los otros mandatarios concertacionistas hayan invertido más en Estados Unidos, y Europa, sin embargo este gobierno se lo ha visto desplegando como ningún otro un marcado acento latinoamericanista, Se ha preocupado de sus vecinos, de las relaciones políticas y por cierto de los problemas que el vacío de relaciones generará durante los años anteriores. Y aqui, especialmente la actual mandataria ha marcado satisfactoriamente un cambio de estilo, de gestión de enfoque en relación con sus pares concertacionistas. Se ha notado más compromiso.
Finalmente, es cierto que quedan 2 años de gobierno y que las líneas de consolidación están dadas. Sin embargo es obvio que la Presidenta tendrá que ponderar en su liderazgo si concuerda con los conservadores mandarines, pertenecientes a las clásicas familias concertacionistas y parte de la derecha política que le soplan al oído que ya no es tiempo de recambio de dirigencias, ni de nuevos aprendizajes, no es tiempo para la innovación ni para el reconocimiento meritocrático dado que a su juicio ya no se puede abrir mano de la gobernabilidad alcanzada, y por otro lado, una suerte de necesidad de reforzar con ideas, impulso, apertura lo que la Concertación desde dentro necesita a borbotones: aires, rostros nuevos para tiempos, propuestas y proyectos nuevos para este nuevo periodo.
Ponderar la dosis para los ajustes que se necesitan será una tarea de la mandataria Michelle Bachelet durante las vacaciones.

lunes, diciembre 17, 2007

¿Aires de cambio? : Nunca tanto, y ni tanto ni tan poco…

Por estos días la opinión pública desde los partidos políticos pasando por los medios de comunicación discuten e insinúan los cambios y ajustes de gobernabilidad y de gobierno con el objetivo de enfrentar las próximas elecciones municipales y porque no decirlo, planificar las elecciones al parlamento y presidenciales suponiendo que a partir de marzo del 2.008 se acorta a la mitad del mandato de M. Bachelet la primera mujer Presidenta de Chile.
En este contexto, se sugieren criterios para la realización de los cambios asociados a lo que está en juego, por una parte, la evaluación de la alta dirección pública nominada por la Presidenta en lo que va de los dos años de cuatro que hacen su mandato, las tareas pendientes suponiendo que se ponderan las promesas y compromisos de campaña, y los intereses de postulación a candidaturas de elección popular desde los actuales funcionarios públicos. En este, sentido y de manera clara la Presidenta ha dado un plazo perentorio: diciembre 2.007 para la renuncia voluntaria de todo aquel o aquella que aspire desde su gobierno algún cargo de elección. Con lo cual se indica que el ajuste y cambios no serán de una sola vez, sino que comenzaran en diciembre y serán por partes. En diciembre saldrán los primeros o primeras por voluntad propia, en enero del 2.008 se harán las evaluaciones de esos cambios, y las evaluaciones de los cargos a nivel nacional y regional de lo que hay en relación a las tareas que vienen y relevantes a concretizar en el periodo que queda, en febrero es probable que se hagan algunos cambios aunque por las vacaciones se entiende que los mismos sean pocos, y definitivamente tal vez al finalizar marzo se terminará dicho proceso.
En este horizonte temporal, cabe formular los criterios políticos y sociales que están en juego en términos de cultura política para la realización de estos ajustes o cambios que bien pudieran consolidar la profundización democrática ciudadana del estilo bacheletista. En principio por cierto está la variable “género”. Aunque las mujeres en cuanto movimiento social consciente de su condición continuara apoyando políticamente a la Presidenta, esto no significa que como tal no esperen nuevamente ser sacrificadas en términos de equidad, cuotas de participación en función del encuadre general de gobernabilidad que destaca el propio femicidio simbólico.
Más allá, están los criterios de recambio generacional y el fin del juego de las sillitas musicales o de la repetición del plato, el cual mezclado con el anterior (género) tuvo un buen punto de partida, pero a mitad de camino fue combinado con un cierto nepotismo por una parte, lo cual ha venido a reforzar la oligarquía democrática ya existente, y por otro lado, un cierto agotamiento del engranaje o del “aceitamiento” de las sillitas que dio como resultado una “suerte de aceptación piola de la corruptela” , que sigue teniendo su piedra de tope a la propia gerontocracia concertacionista que aspira a heredar el capital simbólico y social a los de su propio linaje, más la idea de que un profesional (tecnocracia) sirve en cualquier puesto de gobierno si tiene una visión o proyecto político.
Lo anterior deslinda finalmente en el criterio que combina profesionalismo, en un cierto sentido tecnocracia, necesaria a la gobernabilidad, y visión ética política del servicio público presente y elaborada en la cultura democrática “concertacionista” si es que pudiera llamársele, la cual por cierto se percibe como agotada. Es decir, los funcionarios que otrora -desde 1.990 en adelante-, actuaban bajo un supuesto básico que era la instalación y propagación de una cultura democrática, en la actualidad se ven traspasados en su propio modelo debido al vaciamiento de contenidos ético políticos a corto plazo. Todo ello incluso en el entendido que el género sería el soporte y aporte ciudadano de la actual construcción del orden social. Es decir, el aporte de este gobierno a la concertación es/sería la conciencia de género, la cual en la actual coyuntura se asfixia en su deseo o pulsión de avance por un circuito de reproducción del poder político concertacionista que la fija y obliga a mantener operando el conservadurismo en los criterios de selección.
Y llegamos entonces al problema de fondo sobretodo concentrado en la Democracia Cristiana que como partido de gobierno manifiesta una dificultad para elaborar y aplicar estos criterios democratizadores, y al interior de la cual se manifiesta cierta resistencia a otorgar y respetar el presidencialismo. En efecto, durante los dos años de mandato de la presidenta Bachelet, su gobierno ha tenido que enfrentar dos crisis de dos partidos políticos importantes de un total de cuatro que forman la base de sustentación: el PPD y la DC. Ambas crisis han sido larvadas durante años y se corresponden con intereses, propuestas, proyectos e ideas de liderazgos diferenciales y puestos en conflicto terminal precisamente por una cuestión de delimitar un espacio, una posición y una influencia hacia fuera y hacia dentro del propio partido. Es decir, dado que no se puede crecer hacia fuera, hacia la ciudadanía que aumenta su desafección, entonces se genera antropofagia hacia dentro por fijar y defender propiedad sobre el capital generado.
En este escenario, la pregunta obvia es ¿Cómo zanjara la actual presidenta este dilema? Puede optar por reinstalar al pragmatismo de los viejos tercios y no avanzar en la configuración de la estructura diferencial semántica de género como formato radical de ruptura al conservadurismo y profundización en la equidad. Puede optar por mantener lo que tiene, dando algunas pinceladas que mantengan la tonalidad de lo que hay, generando más desafección, dispersión, falta de cohesión social y una ambigüedad en torno a la cultura ciudadana a la cual se aspira. Puede combinar lo que hay con alguna osadía que llame al desafío suponiendo que las decisiones en el plano de la economía y las finanzas están estabilizadas. Son pocas las combinaciones y por cierto tal vez antes del año nuevo y al finalizar marzo, la mandataria ya nos las habrá despejado. Sabremos como ella querrá pasar a la historia.

domingo, diciembre 02, 2007

El espectáculo de la otra farándula

Lo que esta sucediendo con los partidos políticos especialmente con los que conforman la Concertación mas allá del desencanto posmoderno era previsible aunque eso no quiere decir que por lo mismo no deje de ser triste y preocupante. Decir “alarmante” como sugiere Cortez Terzi en la Nación Dominical puede sonar demasiado fuerte para los augurios, pero realista.
Es posible también que la emoción de la tristeza sea parte de la experiencia del desencanto en su elaboración analítica, y lo preocupante como ánimo del electorado pueda ser por una parte en términos de paralización y por otra, como factor desvinculante de lo societal.
En este contexto y por tratarse de un referente histórico, la situación que experimenta la Democracia Cristiana emerge como el núcleo más duro de la problematicidad, porque aunque el discurso de Adolfo Záldivar, actor del conflicto puede aparecer en la actualidad como oportunista a secas y sin darle muchas vueltas en relación con la mesa directiva, genera ante la ciudadanía una distorsión en relación con la gobernabilidad a la cual ese mismo partido aspira. Distorsión que dicho sea de paso opera sobre la amnesia de la propia actuación histórica del actor principal. Por lo mismo, una división como la que se destaca en la opinión pública no hace sino que descentrar la base de confianza sea ella frágil o débil como es el caso porque se trata de una ofensa a la propia memoria pero en público. Adolfo Zaldivar se infringe así mismo una herida, como si con el corte quisiera instalar otra "matriz" de comprensión de su conducta política.
Es cierto que más factores influyen como la descomposición del sistema de relaciones de reproducción del campo a la política chilena, pero el otro punto es que por estar apagando el incendio no se generan ideas, acuerdos, política de las significaciones en perspectiva, en el horizonte. Y a cambio, se entrega un escenario de conflictividad que puede tener cierta racionalidad convocante y procedural por el pathos que se destila, pero que sin embargo por no tener sustento, profundidad, intersubjetividad cae al precipicio y no permite recuperar lo que en verdad interesa: construir disciplina pero no con pies de barro, sinceramiento pero no a cuchilladas, erradicación de prácticas de corruptela asociadas a la pitutocracia pero no acusaciones a la bolea.
En este contexto, lo que ocurrió en el PPD tampoco es un detalle aunque es necesario señalar que no se trata aquí de un conflicto con la historia, sino de un conflito al interior del carácter instrumental moderno (ómnibus) que caracteriza a esta institucionalidad. Y lo que sigue desgranándose en relación con la escisión que articula Chile Primero tiene elementos culturales y de asertividad complejos, y por lo mismo interesantes de digerir como formato de toma de decisiones y efectos de paralaje ético - político que al parecer tocan incluso a Renovación Nacional en los ejes de regionalización, descentralización, y transversalización de estos asuntos públicos reiteradamente a la política en general. Es decir, son temas – país que cobran significación para la ciudadanía, pero que a fuerza de torcerle el camino a la democracia, la oligarquía constituida que nos gobierna bajo el sistema binominal los ha postergado para su propia conveniencia.
Así las cosas, la cohesión termina siendo desafecto, presión y conflicto, la posibilidad de generar un nuevo contrato social denuncia “ruidos” por arriba porque las desafiliaciones generan dolor, separaciones costosas y onerosas, pérdidas de articulación en capital social. Sobretodo mirado con perspectiva histórica, las piedras en el zapato terminaron transformándose en callosidad por no haberlas retirado a tiempo. Esto es como decir, que los conflictos cuando no se resuelven generan daños irreparables. Finalmente, no solamente el Partido Democratacristiano o el Partido por la democracia pierden potencia y confiabilidad como tal en términos de oferta de presente y futuro, sino que esto se traspasa a la Concertación y al gobierno. Es decir, si en un momento se decía por la medición de encuestas, que se estaría subsidiando al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, ahora tal vez se de el efecto contrario. Esto es que el gobierno termine pagando los costos de la descomposición y el desencanto posmoderno de parte de la ciudadanía en la política y los políticos
.

miércoles, noviembre 14, 2007

La cohesión y la cumbre Ibero Americana



La cohesión social es un concepto clásico a la Sociología. Su definición y su problematicidad asociado a las sociedades modernas lo observa y define Emile Durkheim sociólogo francés. En términos de redes de circulación de conocimientos e inserción en matrices de producción de sentidos y significados, este concepto se inserta en los modelos y teorías sistémicas de interpretación de las relaciones sociales, general e históricamente resistido por los teóricos “desarrollistas” “dependentistas” de América Latina y tal vez por este motivo, la Cumbre Iberoamericana escenificó la conflictividad y las diferencias de clase o si se prefiere el “estatuto” entre ellas tal como fue observado.

Más aún era de esperar que así fuese, si entre los propios actores se contaba por una parte con la inserción de la estratificación estamental (también en la diplomacia) propia a los gobiernos monárquicos como resabio imperceptible aristocratizante, y por otra, con emergentes culturas democratizadas y/o en proceso de democratización de las formas de participación y expresión de lo popular en la ritualización de lo político. En este contexto, alguien dirá que el modelo sistémico de interpretación de las relaciones sociales “cohesión” le abre las puertas al modelo del “conflicto social” propio de la dialéctica, y por lo tanto en términos teóricos, al uso del concepto y análisis de clases trabajado y elaborado en sociología por Kart Marx y F. Engels. Siendo así, lo que ocurrió en la Cumbre entre el rey y algunos presidentes latinoamericanos, la instalación de la diplomacia chilena, la instalación de producción y circulación de discursividad parece ser una entelequia de lo actualmente existente y porque no decir vigente.

Dichas así las coordinadas y ordenadas en esa perspectiva, lo que ocurrió fue una escenificación de los conflictos no solamente de clases, sino una irrupción de revival de trato propio a relaciones colonialistas entre vasallos y la Monarquía o el Imperio. Pareciera ser que en eso, aún las formas sociales se resisten al cambio, a las transformaciones dadas las peculiares formas de liderar procesos de democratización (Brasil, Bolivia, Argentina, Venezuela y Chile) por dar algunos ejemplos que van construyendo cultura política diferenciada a los modelos clásicos, y por lo mismo hasta en democracia se generan tensiones a modo de proyecciones y transferencias no resueltas del todo o como reserva del mecanismo de defensa principal: represión o recalque de la conquista, del encuentro y/o desencuentro. Los más posmodernos dirán sin embargo que es un efecto de la farándula política que también existe ¡que duda cabe! Pero también es cierto que los grandes intereses económicos españoles presentes a modo de capital globalizado en la región solamente fueron denunciados y no transparentados en sus efectos y sus controles como es el caso de las empresas de electricidad. Y por otra parte, también es cierto que el nombre de la Cumbre daba para pensar al más ingenuo por no decir pajarón de los mortales afines a las áreas de las ciencias sociales, y ya con algunas lecturas en el cuerpo, que iba a darse una suerte de resistencia ideológica activa de parte de los actuales países alineados al concepto de la “revolución”. Y esto vale entonces para quién le puso el nombre asociado a la sociología inglesa o norteamericana, si como parece ser quería verificar cual sería el comportamiento de los connotados políticos de Ibero América, desde los que son nobles de sangre y título, hasta los que se creen aristócratas, se arriman a tratan de parecerlos, hasta los populáricos de siempre. En verdad lo que queda claro es que la socialdemocracia latinoamericana no es la europea, y no es desde el tratamiento que se le da a los obreros y obreras, a los universitarios, a los intelectuales, científicos, etc., en el marco de lo que sea generar cohesión para políticas públicas.
Cerrado de este modo entonces el nombre y el tema de la Cumbre, lo que resulta más interesante en términos de intención futura son: la facilitación de la movilidad de los alumnos de pos grado, el convenio de seguridad social, todos los referidos a la regulación de la tecnología en Ibero América, especialmente la carta Iberoamericana de Gobierno electrónico, y las más sociales ecológicas como la del agua potable y la red de bancos de leche humana. En efecto, el convenio de Seguridad Social si acepta aplicarse debería contener una fecha de inicio de aplicación para que fuera útil a personas vivas que han estado trabajando en otros países. Ideal sería que fuese con efecto retroactivo a los vivos al momento de jubilarse, dado que en la época autoritaria muchos chilenos y chilenas trabajaron en países y esto modificaría en parte sus jubilaciones.
En los asuntos de demanda sobre equidad de Género, de mejorar la calidad del trabajo y otros similares, es interesante constatar como vuelven a emerger a modo de simulacros los clichés de turno para pasar “topísimo” y quedar regio con la fauna adscrita y circulante. Sobretodo solicitar la equidad de género parece ser la muletilla que se repite en todas las reuniones justo al momento de decir adiós nos vemos en la próxima: reglas de buena enseñanza al momento de despedirse o ponerse en la buena con la anfitriona.
Por lo mismo sobre la equidad de Género, y a nivel de exigencias en términos laborales, de contrato y de trabajo…correrá mucha agua bajo el puente antes que el machismo sea simbólicamente desterrado de los espacios laborales. Véase a modo de ejemplo el aparato diplomático chileno y la discriminación positiva. Véase también los espacios de asesoría de gobierno y de la actual presidencia…En efecto, mientras el androcentrismo sea el circulante dominante en los espacios intelectuales y de ejercicio de poder político, la ascendencia de las mujeres en vez de ser elaborado, se transforma en reductos de pugnas que parecen interminables y para las cuales ni la cohesión ni las políticas públicas con regulación tienen poder de influencia.

jueves, noviembre 01, 2007

El retorno de Soda Stereo


Hablar del recital y regreso de Soda Stereo es primero que nada recuperar un punto de partida para luego decir que lo importante por ahora es su legado o herencia musical hacia las nuevas generaciones. Es decir lo importante del retorno es volver a reconectarse con el tiempo de emergencia de Soda, allá por los años 80, el contexto social y político imperante, recuperar ese público o audiencia musical desde el actual vacío de lo que sea el pop rock latino por una parte, para desde allí, descubrir esa memoria, esos recuerdos, y ofrecerlos a la luz y a la resignificación como impronta a lo que sea el público o audiencia actual juvenil del nuevo milenio. En este sentido por esta vez, se pasan por alto algunos detalles de la magistral puesta en escena de su retorno en Chile, las cuales con algunas descualificaciones de los bajos en uno o dos temas, que dicho sea de paso más los incomodaron a ellos como Banda que al público de la cancha o la galería, viene a confirmar, que el problema o asunto bien pudiera estar más en la recepción, en la codificación, que en la ejecución.
Por lo mismo, se insiste que lo central es plantearse el retorno desde el legado o herencia de Soda a las nuevas generaciones rockeras “pop” en medio de la cultura del reggeaton, el perreo y la escasa audición en sintonía, más asimilable al tarreo. Por este camino entonces, aflora la memoria de la propuesta artística que la banda aportó al rock y al pop latino. En principio entonces hay que recuperar la propuesta estética en el orden visual, plástico de los hombres soda, Cerati, Alberti y Bosio en un contexto de dictadura por una parte, y el revival generacional ochentista de la cultura heroica a lo Che Guevara sesentera por otra. En efecto, esa vertiente, emergen tres jóvenes burgueses, preocupados de proponer un estilo musical, y un estilo en términos de moda masculina. En efecto, Soda trasciende la oscuridad propia del gris dictatorial pinochetista – videlista – galtieri militarizado, hacia los colores fuertes celeste, calipso, amarillo, rojo, brillante y saltón. Junto todo aquello a esos “raros peinados nuevos” como bien sugiere Charly Garcia, y por cierto, lo hace como propuesta hacia la masculinidad aún machista ochentera.
Un porcentaje alto de los hombres de esa generación, nuestros hombres, cambiaron y comenzaron a preocuparse de su forma y su figura después de Soda o junto a Soda, y por cierto la barba artesanal lana hippie criolla, comenzó a pasar a la historia lentamente... La solemnidad de la muerte, de la tortura, de la represión, de la violación a los derechos humanos como cultura, fue quebrada con la impulsión a la danza, al baile, el ritmo, a los colores brillantes, dorados y plateados que lucían los integrantes de Soda Stereo. El quiebre musical y estético removió las dos caras del machismo latino a esa fecha existente: la del militar y la del militante. Y la remoción se hizo desde una propuesta que descentraba a ambas como posibilidades de continuidad. Los peinados nuevos eran discontinuos porque conjugaban lo corto y lo largo, lo lizo con lo crespo, lo parado con lo dócil.
Pero hay más, literariamente Soda da un giro musical y artístico. Las letras de las músicas de Soda son exactamente poemas que retratan la vida hiper moderna, en ese tiempo pos moderno, desencantado, estableciendo la conexión entre el mundo cotidiano de la tecnología y la ciencia, los medios de comunicación de masas y que hoy se calibra desde la Televisión, la farándula, las cirugías de silicona y el calentamiento global, pero desde un discurso experiencial y sutilmente moral.
La propuesta de Soda en eso, se anticipó al movimiento intimista, afectivo que sugiere el retorno al mundo privado por saturación o cuestionamiento del mundo público. Fueron de un cierto modo feministas. Y la crítica de sus letras se inserta precisamente no en el espacio político, sino en el espacio emocional descentrando el individualismo que allí se construía por una parte, y el consumismo del mercado por otra. El trabajo literario entonces retoma la introspección para desde la reflexión íntima cuestionar el orden de la pareja, de la vida familiar, y salir al mundo ecológicamente percibido ya como contaminado.
Sin embargo, lo más impresionante del asunto es que en ese momento, dada las coordenadas políticas, la intersección o paralaje de Soda en términos de posicionamiento y anclaje en el espacio de la cultura artística y popular en Chile fue débil por no decir inaceptable del todo. A la música y a los músicos se les exigía un compromiso “burdo” y casi panfletario en contra de la dictadura, y la propuesta de Soda era ¡muévanse, bailen!, ¡pónganse bonitos! Es decir, hay desilusión, hay “latex” pero podemos caminar juntos como tribu urbana. Y clero, el horno social no estaba para esos bollos tan sutiles.
Entonces y en ese contexto, la apuesta de Soda retomo otro sentido: acercar públicos, acercar mundos porque los integrantes de Soda no eran proletarios, ni obreros, eran hijos de la burguesía y no tenían otra pretensión. Y desde ese lugar, “pequeño burgués” podían ya vislumbrar ciertos malestares, y sudarlos. Mientras, jóvenes tiesos, duros, saturados de tanto dolor por una parte, y de tanto aburrimiento por otra, se encontraban para danzar en espacios de multimedia. Su oferta fue el placer, la seducción, recuperar la pulsión libidinal y hacerla explotar ante la pantalla.
Con el pasar de los años 80 a los 90, el grupo se posiciona y delimita su propio público. Afirma su propuesta en términos de letras y afina su instalación musical donde el golpe de la batería corta y quiebra, el bajo soporta e intensifica. Luego viene la separación.
Y nada es casualidad, reaparecen en este nuevo siglo, para acompañar a los sobrevivientes del anterior por una parte, y para mostrarles a los hijos e hijas de esa generación, los jóvenes actuales, que hay un rock literario, estéticamente vigente y comprometido musicalmente. Por lo mismo su oferta se vuelve a levantar sin tanta luminaria, oropel y brillantina porque también ya con la madurez no es necesaria. Muchos menos de cara al uso que de ella puedan hacer los medios de comunicación de masas. Entonces, se puede hacer música rock latino, en castellano, literaria, crítica, reflexiva, intimista, sin borrarse, sin tanta droga, sin tanto consumo.
Se puede caminar la tarde, las tardes, pasándola bien, construyendo afectos…y se puede hacerlo entre padres e hijos, madres e hijas escuchando la misma música y bailando el mismo toque rítmico con sinceridad, “tranqui o tranquilein john way”. Podemos compartir los mismos espacios democráticos de la cultura. Y ese es el aporte de Soda en este tiempo: poético, estético y musical. En efecto también musical por el sonido, el ritmo, la cadencia, entre medio de tanta basura que se escucha por ahí. Todo ello sin entrar por ahora en detalles, de cual más y cual menos basura latina, anda por ahí.

lunes, octubre 15, 2007

Del Bacheletismo Aliancista


El juego de construcción de identidades es como el juego de construcción del orden social deseado por lo mismo esto de ser “bacheletista aliancista” suena hoy a ser “pokemon pelolais” y ayer “guachaca momio”. En verdad esto es como decir que la fauna crece, se amplia en derechos humanos y la conversación sobre la democracia moral que hará y hace la ciudadanía suponiendo la reformulación del pacto social también experimenta la misma suerte. Y la transformación no es necesariamente travestismo, ni camuflaje porque en los procesos de subjetivación hay memoria y ella contendrá la consistencia para sobrevivir.
Dichas así las palabras, en efecto, se entiende que cuando Bachelet propone la reformulación del pacto o contrato social de acuerdo a los nuevos ejes de modernización e ilustración del siglo XXI, tiene en mente profundizar el pluralismo de la democracia actualmente existente sobre la base de establecer una suerte de descentramiento, por una parte del pensamiento único, y por otra del monismo moral. Del pensamiento único como desplazamiento crítico de los socialismos realmente existentes y vigentes vía partidos políticos, orgánicas y disciplinamientos y cuyo ejemplo hacia la opinión pública se exhibe en el film alemán: “la vida de los otros”. Y del monismo moral, como desplazamiento de acuerdos implícitos desde 1.990 a la fecha entre gobierno e Iglesia Católica, y que tiene como ejemplo por un lado el aborto, y por otro, la significación de la lealtad hacia fuera y hacia dentro de la Concertación respectivamente. Ambos, aborto y lealtad, lo suficientemente instalados en las praxis discursivas locales de la élite mandarina como para mantener cancelada conversaciones y no explicitar políticas públicas.
En este mismo sentido, la propuesta sobre construir un nuevo pacto social tiene como punto de partida el liberalismo político (Rawls) y la ética dialógica (Habermas) ya que ambas buscan acentuar el compromiso con la ciudadanía, el compromiso en la defensa de la justicia, en las democracias modernas sobre la base del pluralismo pero con ciertos contenidos mínimos. Es decir, abre la puerta a la Derecha Política Nacional para que de una buena vez, sobretodo si quiere ser gobierno, se modernice, no valiéndose de la fuerza de las armas y la sedición para mantener el control económico y político del país, sino que, precisamente valiéndose de la democracia como consenso en el sufragio, pueda venir a explicitar los contenidos que la misma tenga sobre lo que sea la “justicia social”, en otras palabras lo que sea una Ética de la Justicia Distributiva.
Por cierto, la invitación incluye a las bases o soportes del actual gobierno para que también puedan explicitar y potenciar la adhesión a la supuesta concepción de justicia. Implícitamente es una interpelación a rayar la cancha en términos de lo que en ciencia política John Rawls denomina como “concepción moral de la justicia (distributiva) para la estructura básica de una sociedad”
[1] y Adela Cortina prefiere nombrar como “ética de los mínimos de justicia a los que una sociedad pluralista no está dispuesta a renunciar”[2], para de este modo apuntar a resolver y fortalecer los acuerdos, y reducir la conflictividad social emergente dada la inequidad.
En este horizonte, lo primero que se pone en discusión a nivel país, es si la élite política posee las habilidades sociales para sostener, hacer seguimiento y desarrollar la trayectoria de este acuerdo desde la transversalidad de los convocados en el entendido además que se vive una suerte de autonomización de la esfera económica al punto que la “cuestión de la distribución” o de la justicia económica resulta ser un asunto de expertos clausurado a los ciudadanos y ciudadanas.
Y en términos de habilidades sociales, lo que surge en el escenario de parte de la derecha son actores como Lavín y Longueira que al parecer entienden el sentido de futuro, la compleja cuestión de la construcción del orden social nacional, el multiculturalismo, la diversidad, la necesidad de salir del subjetivismo moral en pro de la gobernabilidad. Todo ello, porque asumen la universalidad de la propuesta más allá de las chamuchinas y los entredichos locales propios de la farándula y el espectáculo político, lo cual es como decir que saben discriminar el trigo de la paja.
Desde el más acá del gobierno, la discusión puede llegar a ser convocante si se despliega la discursividad hacia aspectos de la vida mundana que se insertan en la experiencia moral del espacio cívico (Giannini, H) y no como un simple juego otra vez de la farándula. Es decir, si es la ciudadanía, los trabajadores, los jóvenes, las mujeres los que puedan comenzar a generar conversación sobre lo que sea justo, lo que sean las normas, en un ejercicio de la razón práctica, y una delimitación de las exigencias con seriedad. Es decir, más allá del legislativo, más allá de los partidos políticos, más allá de las coaliciones, que emerjan los sujetos legitimando/objetivando una ética de los mínimos y por lo mismo comprometiéndose en la construcción de una democracia moral
.
[1] Teoría de la Justicia, John Rawls, 1978 El Liberalismo Político, John Rawls, 1996.
[2] Ciudadanos del Mundo: hacia una Teoría de la Ciudadanía, Adela Cortina, 1997.

miércoles, septiembre 26, 2007

La Vida de los Otros


El film de Florian Henckel Von Donnersmarck no en vano está en las conversaciones de la élite política y tal vez de una cierta ciudadanía responsable de su condición. En efecto, aunque los detalles no parecen importantes, sostienen por una parte la pesadez de la historia y la forma de narración que permite aparecer el sentido del humor, el sarcasmo, el desencuadre de lo absurdo, de lo ridículo del pensamiento único, así como la práctica asociada a su decadencia en lo cotidiano, donde se juega el mundo de la vida. Y en eso los europeos, I. Bergman inicialmente, y específicamente los alemanes en este caso, siguen siendo magistrales.
Estamos hablando de una película que expone el monismo ético de los Socialismos Reales, (Alemania Oriental) pero también existentes en todos los pensamientos únicos de corte autoritario nazista, fascista, dictatoriales. Lo interesante por lo tanto del film en términos de cuestionamiento a la cultura política y de aporte a la misma es lo que pone en discusión como proyección actualizada de esta forma de gobierno en la RDA de Erich Honecker. Es decir, el control, la vigilancia, el sistema de seguridad, el policiamiento, los aparatos de fiscalización de la información relativa a la vida de los ciudadanos en su intimidad para la defensa del modelo político y de gobierno. La teoría, la ciencia, la sofisticada forma educacional al servicio del control de las conciencias y la producción del pensamiento y del conocimiento. En concreto, interesa la actualización, en democracia, de esa forma “antigua - moderna” de control e instalación sofisticada de tecnología para y en la vida de las personas. La “gente” toda.
Hoy por hoy estamos hablando de los dispositivos institucionales que vía sondeos de opinión, encuestas, buscan registrar, parametrizar las actitudes, las tendencias, los sentimientos de empatía de la ciudadanía aún en estado de subjetividad. Anteayer para mantener la dominación, la distribución desigual, el poder de cualquiera sea la elite. Hoy día para mantener una “lealtad” construida en el límite del monismo a-crítico, a-racional en el sentido de la preeminencia de lo devocional y del fideísmo ciego. En este contexto y a la salida de haber visto el film, una se pregunta si la ANI o la Oficina, los partidos políticos, sus mandatarios a partir de 1.990, si muchos de quienes nos gobiernan no se dedican a hacer lo mismo que la Stasi alemana pero con otros formatos “más democráticos”, y por lo mismo más improvisados desde el punto de vista del control de los discursos y las conversaciones, más “secretas” como las grabaciones de los celulares para contabilizar los minutos y las hablas, los monitoreos de cámaras en las calles, en los grandes supermercados, dentro de las casas, en las mansiones para proveer una cierta “seguridad” cada vez más escasa, una protección desde el Estado que cada vez se hace menos comprensible en su intervención en estas materias de políticas públicas. Y en fin, el sujeto resiste, y el ciudadano pasa como ignorante o como desconocedor aunque pagando sus impuestos contribuye a este ordenamiento social. Resiste desde el lenguaje, en el lenguaje, generando precisamente “el coa” para no ser “normado”.
Por cierto, el film sugiere un procesamiento de principios y un proceso de subjetivación que puede tener a Marx como telón de fondo para buscar excusas en relación al socialismo, a la utopía, a la defensa de la misma pero no es el caso. Ya no puede ser el caso. Y esto es lo que parece risible. Parafraseando al film, los hombres buenos no siempre triunfan. Es decir, triunfan en su metro cuadrado, triunfan en su opción de consistencia y coherencia, pero en la estructuración del poder desde esa Visión de la Politica (por eso la mayúscula) siguen ganando los malos. Y en eso, no basta con reírnos del informe que asegura que Lenin está exhausto o fatigado. Aunque nos reímos porque entendemos el paralaje intelectual desde donde surge el humor enfrente de la librería que por cierto nos vuelve a recordar a Marx y la cultura para el proletario. (JAJAJA)
En verdad, lo que hay en el film por tanto es el punto de partida de una conversación sobre la participación y el pluralismo ético más allá de las protecciones y blindajes que las mentes monistas continúan colocando en la defensa del vasallaje en sus feudos “electorales” comunales, regionales, nacionales. Más allá de la fe y la devoción porque así no se puede continuar gobernando. Por lo mismo, lo que hace interesante de verlo en Chile, es precisamente poder empezar a sacar la mugre de debajo de la alfombra para ver si en verdad queremos o no queremos ser una ciudadanía activa y ¿Cómo serlo? más allá de los controles políticos del Estado – Gobierno que en su esquizofrenia no puede dar soluciones.

domingo, septiembre 16, 2007

Casa de Remolienda

Es un lugar común decir en el cine y en relación con los filmes que las adaptaciones de libros especialmente novelas o piezas de teatro, como es el caso in comento, están destinadas a ser malos retratos que no se condicen con la descripción de los conflictos o los detalles de la expresión literaria. Sin embargo, la adaptación al cine de la obra teatral costumbrista de Alejandro Sievecking está siendo una gran diferencia. Impresiona por de pronto en varios aspectos: la actuación de los actores, la producción, la escenografía, la puesta en escena, la música, el manejo del tiempo, la fotografía, la intensidad y el manejo de la misma a través de las distintas historias semi-biográficas y la historia o relato principal. Todo junto en una síntesis que muestra identidades construidas del Chile de antaño, rural más que urbano, tal vez ya por cierto en desuso en el mundo del mercado y del consumo de los grandes edificios, el cemento y el alquitrán donde la pobreza aparece con rostro “modernizado” y farandulero de la pobreza de taco alto y brillantina. En contraste por cierto con lo moderno del film que queda configurado con la instalación e inauguración del cableado de la luz eléctrica en un pueblo alejado de la metrópolis al inicio del siglo XX en el Chile del inicio del desarrollo y la alianza para el progreso.
De hecho el film al inicio muestra en un contraste, la vida del campo de quién cuida ovejas, teniendo como telón de fondo una gran carretera. Tal vez como un indicador chocante para el telespectador de que la mirada será hacia dentro, etnográfica y endogámica de lo que se experimenta tras los cerros, valles y montes. Posteriormente la historia inclusive en su nivel de conflictividad queda reducida a la expresión de los dichos populares, de la música, de las historias simples de esas vidas humanas. En esas circunstancias, impresiona la descripción cinematográfica de la historia sexual del mundo rural, impresiona las fiestas, la chingana, la sonoridad, y porque no decirlo, la ritualidad en las diferentes ceremonias de cada uno de esos detalles. El resplandor que adquieren en su configuración de imagen y relato. En este sentido, podría decirse que el montaje pierde en conflictividad para ganar en configuración mestiza.
Por cierto, que la simbología de “pelar el chancho”, del uso del instrumento musical de la pandereta, así como de las diferentes tomas de los atardeceres, anocheceres, amaneceres, quiebran el ritmo del relato y de las escenas y hacen de soporte a la versión turística en el sentido de que el film tiene la pretensión de “mostrarse también al otro”, como objeto de exportación. Es decir, busca ser un aporte nacional que sintetiza una historia que prácticamente ya se fue de la vida de los chilenos, o que está en extinción, y de algún modo muestra hacia el extranjero “algo” (aliquid) que aún tenemos culturalmente hablando. Sin embargo, lo hace desde la sencillez de los personajes, de la picardía, y porque no decirlo desde esa forma de internalizar y expresar los contenidos de la traición/infidelidad en lo que sería el complejo de nuestra propia Malinche – Lilith por oposición a la simbólica María.
En el tiempo justo, en las transiciones desde una escena a otra, es donde se encuentra el mayor acierto porque generalmente se suele decir que estas películas son lentas precisamente por ser costumbristas. En esta ocasión, no es así o más bien el paso de una historia a otra está movida por la música, por el escenario y por el paraje, como si a través de estos se nos invitara a reconocer significados ocultos, perdidos o deslegitimados de la cultura oficial. Es un gran montaje, al servicio de un cotidiano que se nos escapa y que en su diminuta expresión confiesa esa alegría, esa transparencia, esa sencillez y ese bienestar que respira la tierra.
A los ojos de esta observadora, interesa sin embargo como la cinematografía chilena elabora y muestra la historia de nuestra sexualidad inherente a ciertos personajes símbolos e iconos también de la cultura latinoamericana. En la comparación por ejemplo con Julio comienza en Julio que también es otra obra costumbrista aparece elaborada nuevamente la sexualidad desde la prostitución, desde las prostitutas, desde el huacharaje o guacharaje. Aparece la significación del goce y del placer anclado a estas experiencias de intercambio.
Mucho paño que cortar en esta simbología que bien podrían ser nuestros propios complejos de identidad al modo de Edipo y Electra sicoanalizados que buscan una redención desde el olvido en el sur del fin del mundo. Sombras que se alargan en la noche del dolor, náufragos del mundo
que han perdido el corazón… reaparecen con el renacer de la patria. ¡Buen regalo para septiembre!

domingo, septiembre 02, 2007

¡Gánate!, Gánate aquí no más… es que No me quiero Ganar allá

Hay una expresión popular nacional, tal vez regional, que aunque reiteradamente se lo indica como una deformación del lenguaje castellano e incluso a nivel del habla aristocratizante y erudita implica una cierta discriminación hacia el portador o portadora, insiste en persistir, sintomáticamente, colocando en evidencia aquello que precisamente quiere manifestar y de otro lado, ocultar. Una cierta construcción de identidad del chileno común y corriente. Se refiere al típico: “Gánate” que como significación en uso y aplicación, como desplazamiento o paralaje se amplia antropológicamente desde el poder del cual se inviste aquel o aquella que “gana” o vence, a la ampliación que significa el ganar en relación con la ubicación, el espacio, el territorio, y con ello, cualifica el proceso que constituye a un ciudadano o ciudadana en tal, a partir de la posición, el dominio de algo o alguien y la posesión.
En efecto, en ciertos espacios populares cívicos chilenos del habla y de la comunicación coloquial, se entiende que como una deformación del lenguaje, existe la tendencia a conjugar el verbo ganar desde el imperativo, para mencionar, solicitar o indicar una apropiación de lugar, territorio, posesión y posición a alcanzar. Por ejemplo, una llega a ciertas reuniones con cierto atraso, y a modo de solidaridad, una mujer le dice:”gánate aquí” o “gánese aquí” semantizando en el diferencial del trato, el lugar que cada quién puede ocupar en la sociedad. En otras ocasiones, al observar como otra persona se ubica en un cierto espacio/lugar/acomodación en una sala donde hay jerarquías y distancias sociales entre los participantes, se escucha el decir popular: “se ganó allí” o “mira como se ganó al lado de…”
Se usa el “gánate” para designar la toma de pose de un lugar por parte de un ciudadano, que es además connotado como “un lugar en disputa”, o “una tierra social percibida como de nadie momentáneamente”, entonces, el o la que se ubica, hace alianza con quién dona el lugar, u observa, en el juego del poder, a quien se colocó donde no corresponde y se promovió indebidamente por algunas horas. Un lugar en disputa.
En relación con esto, el otro día, hablando por ejemplo acerca de la moral, la experiencia moral y el déficit de bien en nuestra sociedad, algunos alumnos me comentaron como por ejemplo en los buses, en las micros, en los espacios ciudadanos, se “gana un asiento”, “se gana en la fila o columna” cuando se va a pagar una cuenta, o se espera la atención en algún servicio público. Forma parte de la cultura y del deporte popular y nacional: “ganarle el quien vive al otro” sin pensar en el bienestar comunitario o en la generosidad del bien común. Lo que está detrás de la acción del “gánate” en este caso, es arrebatar el lugar o la lucha por el lugar, o la posición, o el territorio, dado que se da por supuesto que en el estado de la distribución de lo estrictamente ciudadano, no alcanza para todos ni todas.
Incluso, me decían algunos de mis alumnos, el “gánate en una micro” por ejemplo es vivido de maneras distintas cuando la lucha es entre hombres, que cuando hay hombres y mujeres en la disputa, y cuando lo que está en el juego de poder es un asiento o simplemente ganar el derecho a subir. Los hombres “ponen el cuerpo”, las piernas, y hay competencia en el juego de poder por “ganar” el derecho a subir a la micro. Pero cuando hay una mujer de por medio, ellos no compiten, ceden el lugar y el derecho.
De este modo el “gánate” en verdad es una invitación social que implícitamente implica entrar camufladamente en una disputa por el territorio e invitar a hacerlo a un recién llegado, a cualquier espacio cívico en general. Por lo tanto si se da en el espacio cívico es una experiencia moral. Y designa el inicio de una disputa en la cual puede haber algunos presentes que pueden estar de acuerdo con el espacio, posición y posesión que el o la reciente invitada. Por otra parte, supone que al interior del espacio cívico no hay territorio o lugar para todos y todas por igual, por lo tanto, el “gánate” es un llamado, una interpelación que hace alguien que ya está dentro, al recién llegado, para tomar una postura, o una ubicación en relación a lo que hay: a repartir, a ganar, a conquistar, a pelear.
Todo este preámbulo para decir que así está el estado de las artes en Chile en relación con el poder político que aunque trata de eliminar el “gánate” de la opinión pública, insiste en aparecer desde la historia. Hay algunos que desde nacimiento no necesitan del “gánate”. Que no necesitan pronunciarlo, y además discriminan o “miran feo” cuando el populárico otrora gente comienzan a decirle a sus hijos al hacer fila para esperar la atención en el hospital, o pagar la cuenta de los servicios, o simplemente subir al bus: “gánate ahí” que es un decir, transformado en enseñanza-aprendizaje de cómo desde pequeño se debe esperar para en una de esas llegar a obtener lo justo. Ese justo que la oligarquía desde el nacimiento y como enseñanza aprendizaje nunca pronunciara
.

domingo, agosto 19, 2007

Alguien ya no me mira, ahora me conversa…

Políticamente hablando, al entrar en el último semestre del año junto con la discusión del presupuesto de la hacienda pública de la nación, y por cierto de lo que será el de la región del Maule para el 2.008, claramente las materias de posicionamiento en la opinión pública serán: la evaluación de lo que ha sido el desempeño del actual Intendente, el cual al parecer en este ámbito no lo ha hecho del todo bien ya que solamente ha gastado un 38% del presupuesto asignado para el 2.007, y por lo tanto se comienza a dudar a nivel de gobierno nacional de si necesitará del fondo destinado a las regiones producto de la negociación y votación del presupuesto del Transantiago. En este contexto, se evalúa por tanto, la capacidad a un año y medio de liderar la representación del ejecutivo, de ser capaz de construir equipos de profesionales y técnicos que hayan aunado sus esfuerzos y competencias en pos del desarrollo de proyectos comunales, la capacidad de transparentar la entrega de recursos económicos para obras de emprendimiento, ( véase escuela de Colín) y por cierto finalmente, la capacidad de conducir, estratégicamente para la Concertación, lo que llegue a ser el resultado de las próximas elecciones.
En este horizonte, aparece entonces la justificación de la evaluación general que se adviene. Los partidos políticos, comienzan a ajustar los motores para definir la nominación de las pre-candidaturas a alcaldes y concejales. Y por cierto, más allá o más acá de las proyecciones que esta elección pueda sugerir en términos de resultados, se entiende que, los diputados y los senadores también comienzan a articular sus apuestas en términos de la selección de sus delfines comunales, conforme sea la intencionalidad de mantener sus actuales cupos en el parlamento o transformarlos según sea el caso. Suponiendo por tanto este ejercicio, bastante ajeno a los electores, es dable suponer no solamente la largada en carrera de todos los pingos, ahora también potrancas a la cancha, para que la ciudadanía comience a observar “lo que hay”, así como también, se den los cambios y ajustes en los respectivos gobiernos regionales, y por cierto a nivel nacional. Todo ello, en un telón de fondo temporal de abril - mayo 2.008.
Pero vamos más al grano en esta materia. De acuerdo a lo que se conversa y se delibera en los pasillos, se desprende que el principio del “que tiene mantiene” (uso posidetis) usado hasta la actualidad desde el año 90, por las dos coaliciones políticas para seleccionar a sus postulantes a elección popular, esta vez, sea en el caso de pérdida o en el caso de manutención, no asegura necesariamente al mismo partido, el lugar de su candidato. Esto es, en el caso de Santiago por ejemplo, en que el candidato no va a la re – elección, ambos partidos UDI y RN tienen la misma “chance” de escoger al nominado para postular a alcalde. En el caso de Constitución por ejemplo, que la DC perdió su cupo con Roberto Urrutia, esta misma tienda, la DC, no tiene asegurada y compite con todas las otras PS, PRSD y PPD la posibilidad de levantar candidato a alcalde.
Por otra parte, al analizar ciertas experiencias locales minoritarias donde existen problemas de liderazgo al interior de una coalición, a esta situación, puede sumársele niveles de conflictividad dentro de las propias coaliciones para llegar acuerdos. Algunos concejales se auto perciben con mayores posibilidades al examen de los resultados de sus respectivas votaciones.
Sin embargo, en la región del Maule Norte, hay comunas donde la nominación de los candidatos tanto a concejales como a alcaldes ya está acordado y esto puede significar por cierto despejar el cálculo matemático de la “cuota” asignada a cada partido político en respeto a los equilibrios. Es el caso de la capital de la provincia donde el candidato es Patricio Herrera (PS) por la Concertación y donde la Alianza por Chile debe definir quién será su competidor dado que el que lo fuera, es en la actualidad diputado en cupo RN. Otro caso es el candidato en San Clemente que es el actual alcalde (DC). Y por cierto, el que ya exista candidato a alcalde para la Concertación o la Alianza en algunas comunas, al parecer despeja ciertas intenciones y estrategias tanto de los senadores como de los diputados de los distritos y de la región, en relación a sus posibilidades y sus propios intereses electorales.
En este sentido, es conveniente observar que es lo que existe políticamente hablando en: Pelarco (IND – Pro P. Lorenzini), Río Claro (PS), Maule (PDC), Empedrado (UDI), Pencahue (PDC), Curepto (RN), San Rafael (PDC) que conforman el distrito 38 donde existe un diputado DC Pablo Lorenzini que aspira a la re elección con una disputa senatorial truncada, y un diputado RN Pedro Pablo Álvarez-Salamanca que debería estar de “out let” por una parte; y en la provincia de Curico (UDI), Teno (IND-PRSD,) Molina (IND –PPD), Romeral (PDC), Sagrada Familia (PS), Hualañe (PDC), Licanten (PS), Vichuquen (RN) y Rauco(RN) que conforman el plato de interés de los senadores los cuales son Juan Antonio Coloma (UDI) que por cierto va a la re elección, y Jaime Gazmuri (PS) que también debería estar de “out let” pero sin sucesor a la vista. Todo ello para comenzar a comprender como se desgranara el choclo de las nominaciones.
Al parecer, y solo para comenzar a conversar, podría pensarse que la tendencia es primero a no romper el cálculo de cuotas actualmente existente y ya distribuido, aunque el ánimo de algunos partidos como el PRSD en la Concertación sea ampliar su participación, y el PS compensar su no participación equitativa en el gobierno de M. Bachelet sacrificada en favor de la DC principalmente, y el PRSD en la región. Y por cierto cotejar este criterio con las necesidades de los diputados o senadores que van a la re elección por ambas coaliciones.

martes, agosto 07, 2007

El liderazgo de Bachelet comparado con sus Pares


Evaluar el liderazgo ejercido por la Presidenta Michelle Bachelet en lo que va de su gobierno sin introducir la variable de género requiere por cierto precisar por lo menos los modelos de comparación en relación con otros desempeños del mismo tenor, es decir, se trata de indicar los ejemplos pares con los cuales puede realizarse la comparación por una parte, y por otra, revisar los contenidos de sus compromisos, ofertas y propuestas realizadas en campaña después.
En relación con la primera opción, es decir, siguiendo una comparación con sus pares, lo primero que salta a la observación es la necesidad de hacerlo con liderazgos ejercidos dentro de la misma conglomeración política que ha estado en el gobierno desde 1.990 a la fecha y que también por cierto es la base de su actual apoyo, es decir, sus referentes son ni más ni menos que: Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz Tagle y Ricardo Lagos Escobar. Y hacerlo, en el marco de la recuperación y estabilización de la democracia.
En efecto, al comparársela con los tres en el contexto democrático, el único que compite con ella en la actualidad después de 17 años, en términos de carisma, cercanía ciudadana, empatía es Patricio Aylwin. Mientras uno se simboliza como el buen padre ante el imaginario colectivo, la otra se construye en la medida de lo posible, como la buena madre. Uno y Una profundizan en construir vínculos hacia la ciudadanía basados en el respeto por oposición al autoritarismo, en la capacidad de acoger, incluir en vez de rechazar y marginar, en la calidez en el trato hacia las personas, en la capacidad de escuchar, en el saber ser generoso/a y justo/a, en buscar sintonía, y por cierto en saber tomar decisiones a tiempo y mesuradas.
En verdad, si se observa desde estos criterios el ejercicio de liderazgo de Bachelet suma una alta nota, salvo en algunos en los cuales es de largo aliento inscribir comportamientos diferentes a los que históricamente como chilenos y chilenas hemos socializado.
En efecto, en un clima donde la adquisición y circulación de la pompa de ser presidente o presidenta de Chile, el recorrido para llegar hacerlo ha dejado de ser simbólicamente importante para la ciudadanía, donde esta condición perdió interés de participación, interés de proyecto de vida y de realización; entonces, el ejercicio de liderazgo de Bachelet se ha topado con detalles que vienen del modelo patriarcal presidencialista de gobierno por una parte, y, con un sesgo de imprecisión propias a la emergencia de lo nuevo por otra. Todo esto, sin entrar a evaluar el efecto que genera el clima de desencanto en la población acerca de lo que es fue y sea un gobierno democrático que por cierto es harina de otro costal.
En este contexto, lo que pudiera decirse es que el ejercicio de liderazgo maternal ha perdido la impronta de ser un liderazgo también paritario. De hecho en la Moneda, en el equipo de ministros los dominios y competencias, los posicionamientos claves están en manos de hombres los cuales su única condición es mayoritariamente presentar formas de ejercicio del poder masculinas, clasistas y androcéntricas. Pueden aparecer como suaves y dóciles, pero en el fondo son autoritarios, despóticos y defensores de una cultura de élite, de clase, nepotista.
Es más, lo que efectivamente le ha jugado en contra a Bachelet es precisamente ordenar esos egos desde la generosidad y la toma de decisiones. Y en esa arena se le ha ido su mayor caudal de energía de liderazgo. Es decir no ha podido traspasarles su disciplina, traspasarle su solidez en términos de respeto a la ciudadanía, traspasarle la vocación de servicio público manifestada en su capacidad de acoger y abrir democracia. En verdad podría decirse que, por sobre estás condiciones, Bachelet ha tenido que sobrepasarse en severidad, sobre pasarse en ambivalencia, sobrepasarse en sobreactuación de un liderazgo austero y adusto, sobre pasarse en simpatía hacia la rigidez.
En términos reales, en lo que va de su gobierno como nunca desde la recuperación democrática, Bachelet ha acogido el sentir de los estudiantes, los trabajadores, de diferentes áreas del país en términos de sus demandas. Sin embargo, sus ministros no lo han hecho del mismo modo confiados precisamente en el esquema de liderazgo Frei – Lagos: controlado, autoritario, mandón, machista, de centro derecha como muy bien lo calificara Altamirano en una entrevista de un diario dominical.
Así las cosas por cierto, la pregunta que no se soporta a si misma es preguntarse por ejemplo ¿Cómo habría reaccionado Lagos o Frei con los estudiantes, con los trabajadores de Codelco y de la Celulosa Arauco? Y la respuesta más obvia es que los habrían reprimido, que no los habrían escuchado, y que no habrían legitimado sus demandas en términos económicos. Entonces, en este punto las preguntas que se caen del guindo son ¿Qué cultura está evaluando el liderazgo de Bachelet? Y por cierto ¿en que cultura política están quienes están gobernando con ella?

miércoles, julio 25, 2007

El liderazgo de Camilo Escalona en el Partido Socialista


Desde hace algún tiempo se viene construyendo en la opinión pública la necesidad de evaluar el liderazgo ejercido por los presidentes de los partidos políticos de la concertación en aras de definir y delinear la gobernabilidad, y lo que es y sea su forma insertarse en el actual gobierno de la presidenta M. Bachelet.
En efecto, parece más sensato comenzar por el liderazgo testarudo, impreciso, destemplado en juicios y de anteojeras ejercido por Camilo Escalona presidente del Partido Socialista. Sin embargo, antes de la crítica lo primero que se debe aclarar es que: de todas las tendencias que se articulan al interior del Partido Socialista, la que lidera Escalona junto al Tercerismo y un sector de la Mega Tendencia ha sido y es la más sólida, la que concita más adhesión militante, más coherencia, y por lo tanto, es en este contexto, que existió un incuestionable apoyo electoral a su candidatura, suponiendo que ejercería y conduciría a dicha organización hacia un rumbo acorde con los tiempos. Y en efecto, hasta la fecha, ninguna de las otras tendencias de liderazgo como por ejemplo "las grandes alamedas" que articula al otro sector de la mega tendencia y a la nueva izquierda podría constituirse en alternativa de sucesión.
Puesto así los límites, esto no quiere decir que dejemos de ver los errores de conducción a la fecha cometidos, las promesas no cumplidas junto con los silencios, vacíos de liderazgo llenados con autoritarismos parlamentarios a nivel de las regiones, que de seguir operando se pueden transformar en la articulación de un descontento cultural que puede pasarle la cuenta principalmente a la conducción y a la alianza política tendencial que contiene la actual mesa directiva del Partido Socialista.
Los errores son varios pero los resumiremos en tres: el uso no autorizado de la vocería de Camilo Escalona sobre la próxima candidatura presidencial para dirigir, plantear y publicitar nombre de candidato, la vocería exclusiva y excluyente para la nominación de cargos de gobierno del Partido Socialista dejando a las otras tendencias sin salida de negociación lo que ha dificultado y tensionado por una parte, el entendimiento con la Presidenta de parte de los militantes en general, y de los parlamentarios que no son de la tendencia Nueva Izquierda liderada por Escalona por otra. Y finalmente el error más complejo de medir en términos de su eficacia que se refiere a la obtusa forma ejercer la lealtad hacia el gobierno de la presidenta después de 17 años de retorno a la democracia y de la Concertación.
En verdad, todo indica que la cultura política chilena esta embarcada en una transformación de la cual los partidos políticos no están ajenos. Y en este horizonte, la lealtad además de entrar a ser semantizada por las reglas del mercado de la oferta y la demanda, entra también a ser definida en orden a sopesar votos y electores, intereses instrumentales de personalismos políticos, toda vez, que otras formas de presión o negociación han sido canceladas. También, pasa a ser semantizada en función de un soporte ético, conforme el agotamiento del proyecto político democrático del primer periodo de democratización si es que se pudiera así denominar al periodo de transición que condujo Patricio Aylwin, y los dos periodos de consolidación de la democracia formal de recuperación y estabilización de los derechos sociales y políticos conducida por Eduardo Frei Ruiz Tagle y Ricardo Lagos Escobar.
Recuperando lo anterior, podría decirse que parte de los errores que se perciben en la conducción de Camilo Escalona lo son también de otros presidentes de partidos políticos, la cuestión de fondo sin embargo, es que se percibe una suerte de agotamiento para proveer respuestas satisfactorias que se inserten en esta suerte de nueva cultura política de participación ciudadana en elaboración, a la vez que interpelen y aglutinen a las generaciones que no han sido incluidas en la gobernabilidad actual.
En este horizonte es necesario recordar que: Camilo Escalona surge como presidente del Partido Socialista precisamente para encauzar y abrir dicha instancia orgánica a ese movimiento ciudadano que logró llevar a Michelle Bachelet como primera mujer a la presidencia de la República, y ciertamente al paso que va, se ha transformado en un sólido refuerzo autoritario que recuerda en sus formas de reaccionar y conducir, a nivel cultural, al modo como el autoritarismo respondía a los movimientos sociales libertarios. En este ejercicio, la promesa de inclusión, consolidación y transformación de la orgánica partidaria, consensuada con la mayoría de las tendencias, no se cumple, no se propone, no se visualiza.
En concreto, se percibe al presidente tomando decisiones solo, separándose de la alianza política que lo llevó a la conducción, arrancándose con los tarros como se dice en buen chileno. Y por cierto, ya se le comenzó a pasar la cuenta. En verdad, desde que asumió se supo que el 36% de la lista contrincante: “las grandes alamedas” liderada por Isabel Allende le haría oposición. Pero lo que comienza a observarse es que en la propia articulación política que lo escogió, existe fragmentación y molestia. La evidencia aparece en las últimas votaciones en el Senado, que es donde se puede hacer visible y dejar constancia por ahora de dicha malestar.