domingo, junio 29, 2008

Un Desencanto llamado Democrático: De los llantos o inflexibilidades del machismo simbólico


En el campo de la política y en lo específico, lo que está en juego a nivel nacional de cara a las próximas elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales, de cara a la gobernabilidad actual en el escenario de las configuraciones consabidas desde 1990 en adelante es: la valoración por parte del electorado y la ciudadanía emergente, de una forma de la ética que asociada a las tres formas de capital: cultural, social, y simbólico, todas especializaciones en el mundo moderno, del capital económico; en democracia, ha sufrido irrupciones, consolidaciones, victorias, transformaciones, descentramientos, afectos y desafectos, y porque no decirlo, deterioros.
En la construcción cultural popular, en la cual por cierto han contribuido los medios de comunicación de masas, el malestar viene siendo asociado a percepciones sucesivas de consolidación burguesa, oligárquica de la inequidad distributiva, en defensa además de la desigualdad. Y a la comprensión cada vez más elaborada de la decadencia del circuito mandarín, que por una parte juega y simula luchar por cambiar este estado de cosas, mientras por otra, busca participar, construir y reproducir desde la institucionalidad de gobierno, el mismo mal.
En efecto, lo que está en juego es la valoración moral por parte de la ciudadanía, hacia una elite mandarina construida desde la asociatividad y de la planificación cerrada del chorreo de capitales entre ellos y ellas, todas familias de la elite política y de las máquinas del poder, que sumando derecha, centro e izquierda, gobiernan desde 1990 y aspiran a gobernar el futuro más allá del 2.010, sin grandes transformaciones, sin grandes propuestas, sin grandes ideas o proyectos, más que no sea, la propia defensa de sus respectivos espacios y posiciones ganadas para y por el poder.
Al fin de cuentas, se trata de la defensa de sus intereses corporativos, financieros, políticos ahora institucionales, construidos desde antes de 1990 por la derecha política y económica, ampliados hacia ciertos municipios vía empresas prestadoras de servicios con posterioridad a las victorias electorales como una forma de garantizar la ampliación del chorreo al menos a las recientes emergentes generacionales. Y por cierto, también están los propios gobiernos de la concertación, que tienen a su ver a estas alturas, varios íconos institucionales: Chile deporte, Inverlink - Corfo, Mop Gate, EFE, Educación, D.O.S. Servicio de Identificaciones, sin aún auscultar, las redes de capitales asociadas e invertidas a figuras públicas individuadas como los ministros, ex presidentes, parlamentarios, etc., que se promueven e inmolan como representantes gloriosos y afamados ostentadores del capital simbólico sin más, y que por cierto les permite circular desde un gobierno a otro, transitar de un eje divisor político cultural de aguas a otro, simulando portar como si se tratara de entelequias, transferencias de ciertas garantías, de confianzas, acuerdos de gobernabilidad tránsfugos, que por cierto, deben a posteriori ser leídos como parte del ejercicio del “servicio público”.
En verdad, el punto es que el poder por el poder no existe. Y obtener el poder para ponerlo al servicio de otros y otras está en cuestión. Lo que se ve es que el poder cuando se adquiere, se adquiere asociado a los otros capitales. Se busca por tanto además del dinero o capital, los bienes, la fama o prestigio, acceder a la educación ojala norteamericana y a la red de becas y circuitos de la burguesía oligárquica republicana, acceder a las familias que las entregan y controlan: partidarias, religiosas, militares, espirituales, etc. Se accede a las redes institucionales para obtener dinero desde el Estado, desde diferentes reparticiones públicas, y una vez que se tiene, se comienza a luchar para no perderlo, simplemente para mantenerlo y ojala ampliarlo. Y este es el circuito de operaciones que desde dentro del gobierno y desde la derecha está en jaque porque a 18 años de gobierno, es esta democracia la que sufre deterioro con “nombres y apellidos”.
Y esta en jaque o cuestionamiento porque “son estos nombres y apellidos”, baluartes otrora de la democracia y su recuperación, integrantes de connotadas familias políticas, los que están puestos en “tela de juicio” por la ciudadanía. Ejemplos en ámbitos distintos: ¿Por qué se cuestiona a la Ministra de Educación, al Ministro de Gobierno, al de Interior y al de la Presidencia? Con distintos tiempos en el poder, y con distintas historias de liderazgos, el tema es la credibilidad de sus circuitos de relaciones sociales, políticas, económicas que ostentan, dicen circular y por cierto además, se los contrata. Es decir, el cuestionamiento del malestar son: sus respectivas inserciones en el poder conforme todos los capitales que portan a la fecha.
¿Que se le cuestiona a la derecha, que se le cuestiona a los candidatos a presidentes de la DC?, ¿Qué surge de los municipios cuestionados de la UDI por la Contraloría? Ni más ni menos que la instalación desde la derecha de una nueva generación que se suponía representaba el servicio público popular, y que por cierto en ese ejercicio, ha construido poder económico consolidado a través de los otros capitales ya escritos.
Por lo mismo y desde este lado, llantos más e inflexibilidades menos tratándose de la primera mujer presidenta, donde si hay responsabilidad que enjuiciar, y que potencia el malestar, es, en la mala selección del equipo de gobierno y en faltar a las promesas de transformación de la élite mandarina. Por el momento, esas promesas no se cumplieron y el cuarto gobierno de la concertación se deteriora precisamente porque después de dos gobiernos que han prometido esa re-ingeniería, uno optó por consolidar sus propios negocios o intereses a costas de fraudes y jarrones rotos, y este, el actual, buscó parapetarse en una extraña construcción simbólica que apuesta a la seguridad como si no fuere represión, caracterizada por la presencia en palacio de una elite “vieja” representante de esa casta oligárquica plutocrática mandarina que transita y trafica con la entelequia de la gobernabilidad ya mencionada, auspiciada por lo republicano, pero que, en el fondo, se duerme en los laureles italianos de su propia reproducción y se hiperventila en su narcicismo. En este contexto, la gerontocracia de la oligarquía plutocrática democrática asociada a sus respectivas familias de sucesión en el campo político, podrán entregar la seguridad que se requiere para terminar este periodo de gobierno, pero no entregara la oportunidad, la apuesta, el desafío, el cambio, la renovación, la oxigenación que en verdad la ciudadanía necesitaba y necesita para confiar en el carácter “representativo” de sus líderes mandatados por sufragio universal. Siendo así, esta vez más, más que en otras elecciones, la ciudadanía será sometida a la profundización del malestar y a lo que pueda hacer sobre este el capital económico. Será este el que al fin de cuentas resolverá más que en otras ocasiones el voto. Garantías de quien robara menos, garantías de con quién ganaré más durante el proceso de campaña y en el flujo individualista serán el (des) light motive. Unos y otras en la ética reducida de las opciones de esta miserable democracia aún vasalla de una casta oligárquica plutocrática burguesa que juega a la caridad, juega a creer y a definir “que sea el servicio público”.

sábado, junio 14, 2008

Una razón más para no escribir: La huelga de los Profesores


Los tiempos de la política son desenfocados cuando se está del lado de la ciudadanía a cuando se está del lado del gobierno. La coyuntura chilena es “rara”. Y los hechos desbordan.
Al parar y leer el escenario se percibe que los actores son leídos desde posiciones, lugares distintos. Hay intereses cruzados en juego.
En un cierto sentido son intereses cruzados por grupos de poder y de presión política y financiera.
Son ordenamientos de significaciones diferenciales.
Se conjuga a lo anterior que el momento que vive el país, en términos de relevancia histórica es crucial, trascendental. Estamos en democracia y por lo mismo la L.G.E que está en el congreso requiere no solamente ser discutida sino perfeccionada.
Pero los temores se sueltan por otras razones. Se sueltan porque han ingresado divisas al país dado el alza del cobre en los mercados internacionales, y a su vez, hay pocos sectores que pueden participar de esa riqueza, bonanza e incluso inversión en desarrollo autosustentable. En su mayoría se participa como consumidor, pero no como coadyuvante a la generación de recursos, por ejemplo, científico tecnológicos.
La "Educación" en este campo por lo tanto, no resulta ser un detalle en orden a las decisiones de inversión en materia de innovación y de recursos humanos. Tampoco de mercado. Y los actores sociales más conscientes lo saben cuando no lo están observando o palpando. Pero además, en esta lucha o territorio en disputa se juegan intereses de capital y de inversión de capitales distintos y contra puestos. Un sostenedor o una corporación educacional no es lo mismo en el mercado que un académico, un docente, un profesor, un para-docente, un auxiliar, un director o finalmente un cuerpo colegiado de profesionales que trabajan en liceos. Un sostenedor puede ser una persona jurídica asociada a partidos políticos o intereses estrictamente de propiedad individual o familiar patrimonial. Esta participación de intereses contrapuestos al interior del territorio tensiona la disputa incluido el capital simbólico y no solamente el económico. Tensiona la “dignidad” propio al capital simbólico, el cual en el mundo ético de los cuerpos profesionales y técnicos, está incluso arraigado como legitimidad histórica. Ganada como derechos, inclusive como patrimonio de la recuperación democrática. Y que por cierto el mundo social popular también ostenta.
Por lo mismo la galla está molesta. La clase media está un poquito cabreada ad portas de un proceso eleccionario que se inicia este año con las municipales y termina el próximo año con la elección parlamentaria y presidencial.
Se asocia a lo anterior la opinión generalizada en cuanto a que los gobiernos de la concertación no han hecho mucho por la clase media de este país. Han sacado de la pobreza al país precisamente cobrándoles los impuestos a los que trabajan a honorarios que a nivel nacional son los sectores de clase media, y a los jefes o jefas de hogar, trabajadores profesionales, técnicos, que deben invertir/pagar por la educación de sus hijos. Mientras, los ricos están $ más o $ menos, intactos.
Los que ingresaron a la democracia de Aylwin con capitales invertidos en educación y en todas las otras áreas fuertes: minería, electricidad, aguas, bancas, ISPRES, AFP, medios de comunicación han aumentado su capital, incluso fuera, han ampliado y consolidado sus redes de expansión financiera. Pinochet se los regaló, y Aylwin, Frei, Lagos y ahora Bachelet, los han dejado intactos y les han permitido crecer, ergo, han vivido durante estos últimos 17 años de esas ganancias.
Por otra parte, los que ingresaron a la riqueza a partir de los gobiernos de la Concertación, léase los electos y la alta gerencia pública, se constituyeron en un cuerpo cerrado de circulación de cargos, cuando no de tráfico y transferencia de dineros desde la gerencia pública hacia familias mandarinas asociadas a partidos políticos o grupos emergentes, porque el 0.5% de la farándula deportiva y “pop start” son el 0.5%, el 4% que se lleva, se ha llevado el 75% de la torta sigue siendo más o menos el mismo desde la democracia republicana.
Entonces, la cuestión es ¿Quién se va a quedar con la educación pública desde la superintendencia y a nivel regional desde los sostenedores?, ¿Quién se va a quedar con la orgánica institucional que traspasará la educación municipal a los actuales sostenedores privados?
El asunto no es lucrar, sino, ¿quién se va a quedar con el lucro? ¿Quién del actual gobierno?

domingo, mayo 11, 2008

Gerardo Rocha: el fin de un producto cultural mass mediático


La opinión pública no ha dejado de insistir en mostrar y hacer seguimiento tanto del triste episodio que finalmente llevo a la muerte a Gerardo Rocha, como al ritual de su funeral. Lo complicado, y patético es que no lo hace desde un punto de vista crítico, de manera tal que le permita precisamente hacer una autoevaluación no antojadiza de lo que fuera su propio quehacer y trabajo, ya que si se mira con detención, lo que entierran no es ni más ni menos que lo que ayudaron a construir durante años conjuntamente con otros poderes del Estado como lo son el legislativo y el ejecutivo. Si, aunque fue un hombre, Gerardo Rocha fue por sobretodo un producto cultural mass mediático que da cuenta del estilo de gobierno de Pinochet asociado al estilo de gobierno de la transición a la democracia que por cierto ha vivido Chile, específicamente, en la educación y con ciertos matices en la instalación de la élite mandarina.
En efecto, conocí al mentado y al grupo que lo seguía en la formación de su imperio educacional al inicio de los años 90. Ya en 1994 tuve la oportunidad de formarme un juicio sobre la forma de trabajar y la forma de estructurar sus relaciones de poder y su propio empoderamiento precisamente en razón de la evaluación a que se tuviera que someter la universidad Santo Tomás ante el consejo superior de Educación creado por el gobierno de Patricio Aylwin. Dado que el proceso de autoevaluación de algún modo le fuera impuesto, y el primer resultado de la misma no fueran de su agrado, no solamente se movilizó para sacar al rector de la institución, e instalar otro de aparentemente mayor capital simbólico, sino que además inicio una serie de persecuciones a todo el equipo que había participado y construido el proceso de evaluación. Por cierto, esa tarea no la realizó solo, lo acompañaba ya en esa época un equipo de personas que en plena democracia, llamaban a altas horas de la madrugada a los profesores a sus casas, los amenazaban, los seguían en la universidad a través de los alumnos a quienes los conminaban a delatar, los tenían tardes enteras y agotadoras con interrogatorios también conminándolos a cambiar los juicios, o a verificar informaciones obtenidas, etc. Mientras, por cierto a otros se les ofrecía dinero, manutención en sus cargos, cargos de dirección de escuelas, simplemente para que cumplieran y se adecuaran a los objetivos mayores que el dueño de la institución tenía (Él). Estos planes estaban en su mente “creativa” y serian revelados a su tiempo, fuera de toda definición institucional y planificación estratégica conforme eran las exigencias.
En ese periodo quienes conducían las evaluaciones desde el Consejo Superior de Educación, organismo del Estado, (para estatal) tenían los nombres de todas las personas, docentes, académicos y académicas que realizaban el proceso de autoevaluación, y cuando los mismos desaparecieron del plantel aparentemente por motivos administrativos, a ningún miembro de esta instancia institucional aún en funcionamiento, se le ocurrió preguntar qué había pasado, en qué lugar estaban o hacia donde habían sido trasladados. Todos amparados en un silencio complaciente o temeroso, tal vez dinero complaciente o recibido temerosamente, mal que mal las universidades pagaban por este servicio al Consejo, permitieron que avanzara en la construcción del “imperio” del prestigio y del capital simbólico cambiando a los rectores a su antojo y libre albedrio, cada vez que según su omnipotencia se lo aconsejara.
Ya en esa época sometía a la opinión pública, a periodistas con dinero, a alumnos con pago de becas, a trabajadores necesitados con la manutención de sus contratos laborales siempre y cuando le obedecieran ciegamente. Y por cierto, también sometía a políticos, a gobiernos, desde Pinochet en adelante con extraños cantos de sirena porque en el fondo, todos y todas quienes se relacionaron con él sabían que era un personaje “raro”, que ocultaba extraños procedimientos. Sin embargo, nadie en su momento quiso saber, ni consultar, ni trasparentar ni encararlo. Nadie dijo públicamente como es que este hombre estaba construyendo eso que hoy llaman su imperio, a costa de quien ni de quienes.
Y no lo hicieron porque Él mejor que nadie sabía de la importancia de la imagen, y pagó a todos los medios para que tomaran fotografías de todas sus experiencias de negocios ya que salir en las páginas sociales era un logro preciado en el camino a la inmortalidad y a la fama no solamente por su alma sino por aquellos a quienes se acercaba y que lo frecuentaban. No hay medio de comunicación que se le haya resistido. No hay ningún político de centro hacia la derecha que no haya querido salir en la fotografía que mandaba a publicar sobre sus viajes y sus invitados. Mientras y por debajo cuerda, todos sabían de lo resbaladizo que resultaba ser el genio de este aparentemente esforzado hombre de la educación. Todos al parecer ante el dinero y el flash foto que él se encargaba de pagar, eran seducidos. Fue un hombre que supo como ninguno usar para seducir a otros en su propio beneficio, el encanto de la pompa que entregan los medios de comunicación. Fue el primero en construir la farándula del emprendedor, en esta suerte de maridaje de una derecha informante residual, delatora, con una militancia democracia cristiana ávida de fama, de dinero, de clase media y de resultados que brillaran rápido.
Este autor de universidades otrora de papel, fue como ningún otro hombre, cosificado por los medios de comunicación a quienes también pago grandes sumas de dinero para que lo mostraran al lado de figuras internacionales y nacionales. Todos vivieron de él. Y muchos buscaron retroalimentarse egoicamente desde esa plataforma que él brindaba. Por eso, la sociedad mediática y política es parte responsable de lo ocurrido. Y es el momento, que dejen de lavarse las manos como Pilatos. Todos los incumbentes emperifollados algunas vez en esta honorable democracia para el reino de la imagocracia del flash y foto, sabían de su personalidad border line y lo dejaron hacer. Entonces, ojala que el aprendizaje en pos del beneficio de la comunidad sea actuar a tiempo, antes que sea tarde. Y eso que aún no estamos haciendo mención a los antecedentes sobre violencia doméstica que a estas alturas no se explican cómo es que fueron “curiosamente” silenciados durante todo este tiempo precisamente por la opinión pública.

jueves, mayo 01, 2008

Elecciones en el Partido Socialista: 2.008


Allende inicia la conversación con Escalona ante la “mass mídia”. La puesta en escena del Flash – foto de Kundera en el reino de la imagocracia. Ominami conversará con Solari, Letelier y todos con Navarro y Zamorano. Schilling tendrá también que hacerlo con Ominami. El escenario es el congreso, el parlamento, pero las conversaciones, el cabildeo, eso de ponerse de acuerdo republicano se da cuando se sientan a tomar café. Y está claro que Escalona tendrá que negociar su mandato porque “solo” no le da para definir los dos años. Y hay una fecha importante para Isabel Allende en relación a que estaremos ante el natalicio de su padre y en ese periodo pedirá la presidencia. Escalona no le va a negar eso a Isabel.
Ahora: ¿Cuál será la petición de Ominami va a depender de lo que quiera él, quieran los Terceristas: Solari y Letelier, pero también pasa por cabildear y saber que quiere Navarro y Zamorano. Ominami es el puente de plata hacia esa recuperación, es un aporte. También lo es Barrios, Lazo, y Moya en las otras listas. Interesante proceso de deliberación porque trae implícita muchas conversaciones que recuerdan posicionamientos tendenciales, formas de confrontarse en la opinión pública que han sido duros en el último tiempo previo a la elección y también durante el congreso. El partido ha estado tensionado en el último tiempo en sus relaciones internas por eso hay muchas conversaciones que sincerar. Por lo tanto ¡Misterio! sobre cómo en definitiva se terminará calendarizando la rotación en la presidencia.
En términos de fuerzas quienes se tienen que sincerar obviamente son Schilling y Ominami. Ahí hubo claramente un quiebre. Y pueden llegar a hacerse deliberaciones serias porque los asuntos que han ventilado han sido claramente materia de controversia en la opinión pública y ante los tribunales. Tienen como antecedentes el trato duro y cortante que dieron los Ominami (Padre e Hijo) a la permanencia y paso de Schilling por la Oficina de Inteligencia versus la cuestión de los programas pro empleo en la quinta región donde Ominami es senador y que hasta el día de hoy se ha mantenido en congelamiento al interior del Partido. Se suma a lo anterior que, ambos tuvieron una alta votación y estaban en las antípodas políticas en términos de propuesta, coyuntura y planificación estratégica del Partido. Se podría decir que uno es conservador socialista, y el otro transformador. En fin, en los gestos de acercamiento está la clave de la restitución de confianzas para definir los acuerdos, y en eso es clave el tribunal supremo al entregarles y proporcionarles el espacio para que puedan conversar.
Pero los gestos de flash y foto ante la prensa también son indicadores de las peticiones que hará cada cual. Allende sabe que va a participar de la Mesa. Y ella tiene claro lo que quiere negociar: un periodo en la presidencia. Y en eso sabe que no tiene para que pelear. Ominami, Letelier, Navarro, Solari y Schilling claramente no quieren que todo el nuevo periodo sea entero de Escalona. Entonces Allende fue a solicitar su parte. Y falta ver como se resolverá el resto del periodo.
En efecto, durante el proceso de campaña todos los otros candidatos habían levantado sus candidaturas a suceder a Camilo Escalona, por lo que si mantienen sus deseos en términos de liderazgo también deberán negociar su tiempo ya que todos habrían dicho que lo requerían. Y para ello por cierto necesitan tomar conocimiento de la conformación entera de la totalidad de los miembros al Comité Central.
Al Comité Central concurren algunos alcaldes que consiguieron alta votación interna y los representantes de regiones que aunque obedecen también a apoyos tendenciales, tienen su propia demanda. Por lo tanto negociaran su voto a cambio de los deseos concedidos u otras consideraciones. En este contexto, se abren un conjunto de temas sobre los cuales hay que negociar acuerdos relevantes para la institución partidaria: política de alianzas, relación con el gobierno, relaciones internacionales, elecciones municipales, organización y conducción de las mismas, ergo, definición de carrera presidencial y definición dentro del Partido, del que sea su candidato. Por cierto, de este ramillete, las elecciones municipales están ad portas y lo que se acuerde o no sobre el presidenciable es clave.
De la política de alianzas con otros partidos, se puede decir que todo dependerá de quien sea el rostro elegido para iniciar el nuevo periodo. Pueden haber sorpresas en el sentido de que Camilo Escalona no lo inicie y sea otro rostro. Por ejemplo Letelier o Solari o hasta el propio Schilling o hasta Ominami. Entonces, el punto es que tal vez entre todos tengan que compartir periodos, y negociar por ejemplo la secretaria general concentrada durante todo el periodo en una sola mano y la creación de más vicepresidencias ya que como se reitera: todos ellos cual más o menos dieron la señal de que querían un cambio de rostro, al menos durante la campaña. Es decir, todos y todas las/los que no son Camilo Escalona.
¿Cómo satisfacer? Lo que está claro es que Camilo Escalona tendrá que resolver dentro de su lista y las otras con quien comparte su presidencia, además de Isabel Allende por cierto. Puede ser que todos señalen y apoyen a esta última en su demanda. El punto es que este apoyo no resuelve el tema de la conducción, y el giro que necesita hacer el Partido para transformarse en un partido ciudadano, más deliberante en relación con el gobierno y más propositivo en torno a lo que sea el futuro de la Concertación.
Bien. Eso es todo por ahora… a lo lejos alguien canta, a lo lejos.

domingo, abril 20, 2008

La cultura y el estilo Chanta


Hay tantos dichos populares que podrían resultar ser el resumidero explicativo que pudiera no explicar, pero si describir en su proceso, los últimos acontecimientos políticos que han acongojado al alma nacional, y que por lo mismo entonces, el silencio de la opinión vale más que las palabras para direccionar el sin-sentido. En este contexto, la ausencia de horizontes, de fulgor, de esplendor, de fama, de prestigio y por cierto de soporte en el y al fondo para esta caída, sobre todo cuando estamos hablando de una actividad como la política, es lo único que puede constatarse en el ánimo de la ciudadanía.
La vida, pasión y muerte de Provoste a nivel nacional como síntesis de una desprolija relación con la Contraloría y de la salida del seremi Traverso, la vida, pasión y muerte del viaje a China y el respectivo posicionamiento del gobierno de Bachelet frente al problema del Tibet traslucido en la acción de la Presidencia de la Cámara de diputados a nivel internacional; la vida, pasión y muerte del caso Curepto, a nivel local, con su “avanzada” repercusión, el caso ya sancionado del Registro Civil en relación con el tráfico de influencias y las secuelas de investigaciones en curso, el fallo del Tribunal Constitucional en torno a la prohibición del uso de la Pastilla del día después, son en el espejo, o en la fotografía, los resumideros “imposibles” de consumir que por cierto revelan en términos de ética del bienestar y de la responsabilidad, en términos de apuestas de innovación y desarrollo para la libertad y los derechos sociales y políticos, en términos de gestión, participación y transparencia de los poderes del Estado en Democracia, no sé si los indicadores últimos, pero si los peores síntomas de la digestión de esta suerte de corruptela, arcaísmos, y como si se insinúa, estilo de hacer de la “política chanta chilena” . Todo ello porque además, la elite mandarina no consigue entregar discursos donadores de explicaciones comprensibles para los acontecimientos ante el país y a la propia opinión pública, lo cual es como decir que además, la cultura política “democrática” que otrora sirvió para explicar lo existente, en la actualidad, se presenta como caduca, agotada en sus sentidos ordenadores de lo social y de lo emergente desde sí misma. Es como decir, que lo arcaico autoritario “chanta chileno” es una versión hoy día que se auto contiene en la propia élite de los 4 poderes: Ejecutivo, Legislativo, Judicial y desde los Medios de Comunicación de Masa.
Nada que defender, nada porque comprometerse, nada con que identificarse, ninguna idea justificadora, ningún proceso de emergencia de renovación al cual apostar, ninguna rectificación de camino, ninguna conducción política, ningún liderazgo. En efecto, la Nada nadea o nada… más aún si se le agrega a lo anterior las declaraciones del ex presidente Lagos en el sentido de no estar dispuesto a presentarse a primarias, porque Él, está por sobre la democracia, los procesos históricos, la vida de la ciudadanía misma. Francamente al parecer, es el cierre del último gesto del “estilo chanta” en curso. Un gesto último y desesperado por re-introducir la mano y la acción del “presidencialismo” para ver y probar si aún puede pasar “piola”, y vuelve a imponer una autoridad desde la tradición porque ya no acepta justificarse en la debida deliberación y generación de argumentos ante la ciudadanía que aspira a profundizar y profundizarse en democracia. “Chanta Chile”.
... Mientras a la espera, para ver si conseguimos capear este invierno…

domingo, marzo 30, 2008

No hay mal que dure 2 años ni diablo por conocer… en las elecciones del PS


Otra vez como tantas otras veces desde su inserción en la alianza de gobierno de la concertación, la militancia socialista se ve tensionada para estas elecciones del 27 de abril entre opciones de listas que por una parte prometen, concuerdan, aluden a una lealtad “sin significante” hacia el gobierno, y alternativas que buscan el “significante” perdido del mismo y de la coalición, en una suerte de tramo recorrido de descentramiento histórico que al parecer ha construido ya ciertas distancias éticas que aluden a desafectos, desconfianzas, cuando no resentimientos y rabias por antropofagias mal digeridas, trasnochadas, carreteadas e indigestadas producto del sistema binominal y del desgaste político en la serie sucesiva de combinaciones de alianzas que resultan ser finitas. No es posible entonces no mirar la situación en su conjunto y en función de aquello emitir un voto que tenga exclusivamente la validez de dos años que como dijo un compañero: pasan luego…
Tanto el liderazgo actual del partido socialista principalmente a través de su presidente y secretario general asociado al gobierno de la actual presidenta y a la concertación se encuentran en problemas de proyección. Por lo tanto de alguna manera en esta elección interna se trata de abrir caminos a corto plazo, dos años, que garanticen una cierta estabilidad, una cierta disciplina al límite del sometimiento y acato porque no decirlo, para terminar bien el periodo presidencial de una de sus militantes. Se trata de comprender la lealtad entonces, como un apoyo irrestricto, acrítico, con censura, a las medidas, acuerdos, gobernabilidad de la Señora M. Bachelet. Se trata de comprometer esfuerzos para apoyar a parte de la actual elite mandarina electa y gubernamental en su gestión dado el fraccionamiento y la falta de cohesión de la coalición. Y por cierto dada la ausencia de espacios de convencimiento, de deliberación y argumentación sobre el estado de las artes de gobernar, (la política) de la actual mandataria, se trata de mantener el concubinato en una relación en que por cierto “los caballeros no tienen memoria”.
Por tanto, el partido socialista como partido en estas elecciones, se encuentra en este horizonte sin escisiones como lo ocurrido con la DC, o con el PPD, lo cual es bueno, es estimulante y esperanzador. Y lo es, no porque este sin discusión, o porque haya claridad en relación al horizonte y al devenir de Chile. Preocupa a los socialistas el desencanto que genera el referente político a 20 años de gobierno mas menos, preocupa la falta de ideas y liderazgos nuevos aunque sean maduros en edad, preocupa el paralaje ético de la política, preocupa las rendiciones de cuentas, los desbalances en materia de probidad funcionaria, preocupa efectivamente la distribución inequitativa, la participación desigual del desarrollo y del crecimiento, preocupa el manejo de las relaciones internacionales sin ir más lejos la tibia postura frente a China por lo ocurrido en Tibet, y la posición dilatada y no resuelta con Bolivia por el tema de la mediterraneidad, preocupa la ambigüedad de la ausencia, y no por la complejidad de la coyuntura, de un discurso político proveniente de la elite, en orden a, precisamente genera coordenadas, inventar un orden que permita leer, proponer una suerte de mapa de navegación. En este contexto, preocupa en serio la ausencia de liderazgos nuevos dentro del PS desde donde emane la propuesta de futuro y de proyección de lo que pueda ser: la refundación de la concertación por una parte, y de lo que puedan ser los nuevos dirigentes incluidos los presidenciables por otra. Esta situación hace poco creíble a las listas que buscan o aspiran suceder a Camilo Escalona y a la propia presidenta como pre-candidatos. Son los mismos lobos pero con otra piel, ahora, hablan de renovación pero quieren seguir manteniendo sus cargos en el parlamento después de 18 años o 20 de mandato, quiere mantenerse en el gobierno compartiendo sillitas musicales, etc. Todo lo cual otorga incredulidad y duda acerca de la consistencia de sus propuestas. En efecto, son pocos los creíbles y a estas alturas del campeonato, 18 años de gobernabilidad, no dan para apostar a las mismas caras de siempre con maquillaje o retocado de apertura. No hay confianza que aguante.
Pero por otra parte, si bien es cierto apostar a las mismas caras pero con palabras nuevas resulta ser un problema de credibilidad y de confianza, esto no quiere decir que el discurso no sea pleno de sentido ni conmueva a los militantes puros y sinceros. Es decir, desde este discurso con significante, los militantes pueden curiosamente entender la complejidad del momento que vive y sostiene al Partido Socialista en el siglo XXI con la actual directiva que busca la re elección. Entienden que de proyectarse en el tiempo esta lógica de participación y de centralismo democrático en la orgánica hará insostenible la convivencia al interior del partido, incluso, en la aplicación de los criterios de participación, en la lógica tendencial, paulatinamente se irá resquebrajando la lealtad vacua, transformada en lealtad pagada por servicios prestados y votos acarreados, una suerte de instalación de un proceso de oligarquización que nada tiene de socialismo obrero ni mucho menos proletario, ni intelectual ni técnico organizado. Tanto para la actual mesa como para las aspirantes a serlo o a componerla, se trata de una redefinición del proyecto de partido que supone redefinir también su vínculo con los futuros gobiernos en base no al modelo de cooptación de las conciencias, del disenso, la crítica bajo el presidencialismo, sino a un modelo que parta por redefinir el carácter ciudadano de un partido político.
En síntesis, lo más probable es que la militancia se incline por mantener y votar a la actual mesa, no porque estén de acuerdo con la gobernabilidad actual de la mesa en concordancia con el actual gobierno, no porque deseen mantener lealtad vacía a la concertación, sino que van a dar su apoyo sobre la base de descartar las otras opciones por sospechas de inconsistencia entre el hacer y el decir de quienes se auto proponen ahora como “renovados” (más vale diablo conocido que uno disfrazado como desconocido), además, votaran a la actual mesa porque existe una presión y una urgencia por mantener y contener el apoyo a la actual Presidenta dada la baja sostenida en las encuestas de opinión pública y a sus propios desaciertos de liderazgo; y finalmente, porque aun se mantiene no elaborado el efecto del presidencialismo en las conciencias cívicas, el cual por cierto, durará poco tiempo más ya que no hay mal que dure cien años ni tonto que lo aguante como dice el dicho popular. Los y las militantes apostaran a la seguridad de lo conocido, a lo necesario de la disciplina, a la tozudez de ese esforzado silencio dado el contexto circunscrito.
Esto último es como decir que los procesos de autonomización de las conciencias colectivas e individuadas respecto del presidencialismo no las detiene una mujer líder que busca apelar e imponer sistemáticamente un discurso de orden y cohesión sobre la hipótesis del femicidio simbólico. La deliberación viene tarde o temprano y construye juicios de orden y evaluación social. Tampoco el efecto de esta droga de poder asociada a la cooptación puede mantener per se, vacío de contenidos y significados, a la lealtad. Una sociedad, una tribu o una organización partidaria como es el socialismo tarde o temprano buscarán preservar sus principios éticos y morales si es que como referentes los ha perdido, de otro modo, va condenada a morir en las manos de cuatro pelagatos que se toman el partido y la mantienen bajo coerción de las conciencias a cambios de puestos de trabajo o sillitas en el gobierno de turno.
Siendo así entonces la previsión de los resultados eleccionarios, ojala que los militantes entiendan que dos años es poco tiempo, pasa luego. Y que allí será el momento de reaparecer tal vez ya con otras propuestas políticas de mayoría elaboradas. Entre tanto, hay que zafarse del presidencialismo cooptador que obnubila y mata la individuación, la autonomía de la sociedad para irse dando sus propias formas de gobierno.

viernes, marzo 21, 2008

Del XVIII Congreso Salvador Allende en Panimávida 2.008


Si bien es cierto en el XVIII Congreso del Partido Socialista se mantuvo la unidad y se expresó la fuerza y la pasión de los/las militantes puros y sinceros de corazón como canta el himno, no es menos cierto que en términos de futuro, de proyección en términos de política de alianzas, de consistencia y coherencia partidaria “orgánica” se dio un resultado “complejo”, curioso, del cual se esperan definición de nuevos rumbos, algunos de ellos no tan previsibles.
En efecto, aunque la actual mesa logró imponer una mayoría en las votaciones de los congresales en orden a suavizar las posiciones sobre asuntos de relevancia como: la concertación, su viabilidad y la del mismo Partido Socialista en la misma, el gobierno y el estado de su gobernabilidad, la política exterior entre otros, este triunfo y control fue construido sobre la base del manejo disciplinario “responsable y leal” de las tendencias que obedecen a un cierto caudillismo parlamentarista regionalizado asociado a la conducción del actual presidente Camilo Escalona, más que sobre el estado de las deliberaciones, la apertura a las mismas, la construcción del buen sentido y las argumentaciones. En este contexto, lo primero que debiera llamarnos a reflexión es la fragilidad del liderazgo que se sostiene bajo esta metodología de trabajo, los costos que imprime en materia de democracia interna, ampliación de derechos, de ciudadanización, y el tiempo de duración que esta forma de liderar procesos puede aspirar.
En este contexto, se abre la discusión sobre las elecciones internas del Partido para abril del 2.008, e inevitablemente se abre la misma en torno a los próximos dos años de conducción en el sentido de optar por mantener la disciplina en pos de una gobernabilidad y una política de alianzas, o favorecer la deliberación para buscar construir una propuesta de gobernabilidad hacia una redefinición del actual escenario político chileno en el marco del sistema binominal que nos rige desde 1.990. En esta línea, se trataría de favorecer una suerte de reconversión programática al 2.010 que debería prepararse desde el interior de la orgánica partidaria, que por cierto tomaría tiempo, esfuerzo y trabajo, todo lo cual bien podría manifestarse en una progresiva desafección hacia el actual gobierno de Bachelet pero que tendría por sentido la constitución de una Asamblea Constituyente.
Tal como se puede apreciar, los dos límites colocados por ambas posturas tienen bastante que negociar, cortar, resignificar al interior de una suerte de elite política que no va al diván a auto-analizar el estado de su propia construcción y plantea, sin más, una proyección de sus mandatos, en un giro discursivo que bien puede no traspasar esa frontera. Aspiraría a un nuevo trato entre las tendencias hegemónicas y las minorías dentro del partido. Aspiraría a un nuevo trato regional, a la ampliación de la participación en el evento que elegirá al candidato o candidata que elegirá el partido a la presidencia de la república.
En este contexto, es esperable que las tendencias se vayan a articular para negociar internamente con el más fuerte de los presidenciables, aunque no se sepa si el destino o el futuro político de algunas, incluidas sus candidaturas presidenciales y a la re – elección (municipales y parlamentarias), puedan estar más fuera de la orgánica que dentro, por eso, las posturas de Allende y Navarro fueron distintas en el congreso. La primera solicitó “un militante, un voto” para dirimir en la elección del candidato/a presidencial, y perdió ante la postura de Camilo Escalona que propuso hacerlo por convención con participación ampliada de los diferentes cuerpos colegiados del partido (parlamentarios, concejales, alcaldes, consejo, comité central, tribunales supremos regionales y metropolitanos, que junto a la de Navarro, aspiraba abrirla aún más a la participación ciudadana consciente que allí estaría más su fuerza.
Coyunturalmente y para estas elecciones, los criterios son los de negociar entre tendencias porque todas tienen su porcentaje de apoyo sea deliberativo, clientelar y “maquínico” en términos de la cantidad de votos que pueden regular, influenciar. Ninguna se la puede solo y por lo tanto ninguna tendencia o liderazgo está dispuestos a soltar. Lo cual significa que tendrán que ponerse de acuerdo y buscar esta vez una mesa consensuada ya que ninguno se puede arrogar la capacidad de decidir por el Partido como un todo. Y eso trae consecuencias también en las regiones.
Lo bueno de todo, es que a la fecha ninguno liderazgo ha anunciado que se va. Respeta que nadie tiene el sartén por el mango así que a negociar sea dicho, conversar no solo para posicionar, confirmar los liderazgos existentes, sino, proyectar futuros políticos con ideas y propuestas urgentes y más transformadoras. En eso la nueva izquierda como tendencia y agrupamiento necesita de proyecto de innovación.
O sea hay indicadores de unidad y fuerza. Con énfasis distintos “nuevos, amplios, transformadores”, todos están de acuerdos que la concertación así como está no va… para ningún lado. No va más! Reconocen pasado exitoso de 20 años de gobierno, realizaciones, modernizaciones. Pero para el futuro quieren otra cosa. Es la misma gente, la misma elite, los mismos mandarines pero con otra palabra que puede dar resultado a través de Insulza, aunque también se puede aplicar a Arrate. Todos quieran contribuir. Aunque el halo de la corrupción ha generado una “aliquidad” en el PS, algo así como un clima enrarecido que ha minado el deseo, la pulsión de transformación en pro de la manutención del status quo, el desafecto, la desazón y las desconfianzas. En verdad, la estabilización de esa relación de concubinato entre “gobierno y partido” por 20 años ha generado efectos dañinos entre los militantes de gobierno y socialistas. Por eso la parte del himno: “socialistas a luchar, dispuestos a vencer tiene un mandato vigente, solo que de esta vez fue: “militantes puros y sinceros, prometamos jamás desertar, prometamos jamás desertar fue la que copo el corazón. Recuperar aquello de militantes “puros y sinceros” y derrotar al pulpo del imperialismo tuvo más eco.
Hay algo del concepto de “cooptación” entre el gobierno y el partido lo que da vuelta en el ánimo de la toma de decisiones y en el efecto maquínico. Por eso el partido manteniendo la Unidad y la cohesión debería moverse un poco en estas elecciones internas. Trasladar los temas del congreso hacia la ciudadanía, las críticas y las propuestas llevarlas a la calle. No importa que pasen la máquina, (aunque que no se perciben los ánimos como para dejar los disensos fuera), si de verdad esas ofertas de futuro político toman cuerpo en el pueblo.

domingo, marzo 09, 2008

Los problemas de la Candidatura de J. M. Insulsa

Al parecer cada día hasta junio-julio se instala la idea y por lo tanto la conversación en torno a si José Miguel Insulsa conseguirá las adhesiones al interior del Partido Socialista para ser el nominado como candidato a la presidencia de la república para suceder a Bachelet y lo primero que hay que reconocer es que de todos los candidatos y candidatas que desde la gerontocrática elite concertacionista han surgido, es el que aparece con la mayor temple, las mejores habilidades y competencias, condiciones de liderazgo, etc., no solamente al interior del Partido sino al interior de la Alianza. Sin embargo es precisamente la condición de ser portador de ambas identidades, socialista y concertacionista, lo que le juega en contra por estos días. Y le juega en contra porque “la gente”, esa ciudadanía que al final de cuentas es la que da el voto, no se siente interpelada, ni comprometida, ni muchos menos entusiasta con el futuro político del país en el marco de lo existente.
En efecto el ser concertacionista por estos días significa ser portador de una historia de realizaciones pero también una historia de desaciertos entre los cuales está saber circular por una compleja red de relaciones sociales que traspasan hacia el gobierno, hacia la derecha política y económica desde los partidos políticos que conforman dicha alianza política desde 1.990 sin una ética de la responsabilidad. Es decir, se forma parte de un entramado o engranaje político que es precisamente el que se cuestiona cuando no claramente se forma parte de su descrédito.
Para empezar, desde el Gobierno de Ricardo Lagos en adelante que sucesivamente en las campañas se hacen las promesas de modernización del Estado, lo que es y fue leído por la ciudadanía, como un recambio de las personas, recambio generacional, recambio con equidad de género, fin de las sillitas musicales y finalmente, gobierno de la ciudadanía, transformación de los partidos políticos; ninguna de esas promesas se ha cumplido, en algunos casos se ha caído incluso en visos de nepotismo cuando no corrupción y lamentablemente y el candidato Insulsa forma parte de esa articulación, y de esa élite mandarina. Es decir, él (José Miguel Insulsa) no va a cambiar ni hacer la reingeniería que se requiere porque tiene demasiados compromisos que vienen precisamente de esa red que a nivel nacional y regional mantienen a la concertación en un ejercicio del poder absolutamente caduco, demodé y porque no decirlo al borde de la corruptela.
Desde el gobierno de Aylwin, Frei, Ricardo Lagos a la fecha que las relaciones internacionales se situaron en un plano de desconocimiento de la importancia de Sudamérica. Poco o nada se ha hecho por la convergencia económica con países como Bolivia, Argentina por citar dos. José Miguel Insulsa no será distinto de Ricardo Lagos quien nos propone hacer una causa común con Colombia y el presidente Uribe, en desmedro de Ecuador, su presidente Correa, Morales, y Lula.
Pero hay más. Políticamente el gobierno actual intento dar una suerte de respaldo a la Democracia Cristiana y al Partido por la Democracia en relación con las respectivas escisiones que tuvieron. Lo mismo hicieron los partidos políticos restantes de la coalición que terminaron perdiendo internamente puntos de convergencia y vasos comunicantes que imposibilitaron visualizar las claves con las cuales se manejarían a posteriori estos “hijos pródigos”. En esta línea, se podría pensar que José Miguel Insulsa tiene el suficiente “juego de cintura” como para solicitar y aglutinar las adhesiones políticas que esta fragmentación generó, valiéndose del “tomala da cá”, (dando aquí, sacando allá, tomando de aquí y de allá para dejar contentos a todos), sin embargo lo más probable es que no se pueda precisamente porque en materia de cambio o refundación los quiebres son insalvables. Por un mal manejo y una mala lectura de cierre concertacionista, ya enfrentamos el camino propio que lleva a la presidencia del senado a Záldivar, cuestión que es difícil de hacer volver atrás.
Finalmente, al interior del propio partido socialista la situación no es distinta. La misma gente que apoya a Insulsa es la gente que ha gobernado todos estos años, que forma parte de la élite mandarina de los cuales algunos vienen aprovechándose ya que van a cumplir 20 años en el poder y más en el senado o en el parlamento, que quieren ir a la re elección, y que por cierto quieren seguir gobernando sin recambio de la elite.
Tanto con Lagos como con Bachelet, el partido y la dirección hicieron un esfuerzo por “ciudadanizarse”, y sobretodo con esta última, se adquirió el compromiso de apoyarla y sumar participación considerando las variables género, juventud y etnia sobretodo a partir del movimiento de los pingüinos y el movimiento indígena. Demás está decir, que José Miguel Insulsa es parte de la misma elite mandarina que desde 1990 se instaló en el poder, sus redes políticas, sus capitales sociales, culturales, de amigos y “amiguis” son las mismas, por lo tanto la “refundación” de la concertación en sus manos no tiene sentido, ni contexto. El será más de lo mismo, más concertación de lo mismo que hemos visto 20 años.
José Miguel Insulsa no conoce al partido socialista de los militantes de los últimos 5 o 10 años, quienes lo conocen son los patrones de fundo regionales que son los que le acarrearan gente para conseguir votos si va a una interna. Demás esta decir que son las incrustaciones militantes en el gobierno, los dispositivos que tendrá que mover y con los cuales tendrá que comprometerse “en mantenerlos” (darles de mamar en el futuro) para su campaña presidencial. Así el estado de las cosas, la transformación, refundación, recambio, de la concertación no es viable dado los compromisos contextuales e históricos del candidato. Y por cierto, no podrá hacerlo él, ni mucho menos ninguno de los otros candidatos. Lo cual quiere decir, que si queremos un cambio de veras, el ala progresista de la concertación anti neoliberalismo y medio ambientalista en términos ciudadanos, tiene que prepararse para no ser gobierno el próximo periodo, o buscar una alternativa fuera de la concertación. También un líder que esté desde el inicio más dispuesto a “cortar por lo sano” y a garantizar que ese corte sea dado ya en la configuración de su equipo de campaña. El resto es continuar con la misma cantinela…que nos va dejando un sabor amargo y poca fe.

viernes, febrero 15, 2008

Ceremonia de Otro Adiós porque 20 Años Suman o Restan Más que Cero


Los escenarios políticos a través de la historia se repiten, Marx en el 18 Brumario dijo que como drama o como comedia, parodia, etc., supuestamente para ser superados en términos de episodio dialéctico que requiere de transformación para cambiar, modificar un padrón conductual colectivo. Lo cierto es que la repetición incluso a nivel individual de una circunstancia, contexto o escenario, tiene que ver con la reproducción precisamente para “limpiar” o modificar un karma a nivel espiritual, emocional, etc., por algo insiste el dicho popular en aquello de cruzarse dos veces con la misma piedra cuando bien pueden ser en algunos casos tres o cuatros, si es que no hemos aprendido ni superado lo que a cada cual le toca.
Todo este preámbulo es simplemente para decir que como otras veces, se reitera la imagen de que la concertación de partidos por la democracia que inicio una era de gobernabilidad en 1.990 está “nuevamente” en una ceremonia del adiós. Parafraseando a Ricardo Solari, actual vicepresidente del Partido Socialista, en un eje de coordenadas tiempo – espacio, hoy, la Concertación no se ubica en el cero, o se está en el negativo o se está en el positivo. Y por reiteración de los ánimos, puestas en escenas, bien pudiera ser que este más en la negatividad.
En efecto, nunca como antes la descomposición o si se prefiere fragmentación había llegados a niveles de expresión tan altos sea a nivel interno, y a nivel externo. A nivel interno, porque dos partidos básicos que conforman dicha articulación política, uno clásico y uno emergente, sin embargo ambos con dos definiciones “modernas” de lo que sean estas instituciones, han sufrido escisiones: el PPD como institución moderna de partido instrumental, y el PDC como institución moderna de partido ideológico han soportado problemas serios, que por cierto han requerido de cirugías mayores, incluso a nivel de gobierno con el cambio de gabinete recientemente realizado, pero que dado su componente autoritario, gerontocrático y misógino vienen a confirmar el retroceso democrático desde la perspectiva ciudadana, y las opciones de mando que impone la era Bachelet a favor y en función de los mismos.
Estas mismas (opciones) dicho sea de paso, vienen a confirmar a nivel externo, la desafección o distanciamiento de la juventud, de las mujeres, principales adherentes al proyecto que eligió a la actual mandataria, y de algunos miembros de la clase política “de y con” la Concertación en cuanto realización actual de gobierno por una parte, y como proyecto futuro de gobierno más allá de la Señora Bachelet por otra, dada la reposición de criterios, liderazgos y formas de liderazgos pasados de moda, y frente a los cuales los mismos actores sociales no sienten ningún compromiso electoral, o perciben falta de compromiso o de palabra empeñada.
Pero hay más por venir y esto se incuba dentro del propio Partido Socialista principal contenedor del gobierno actual de cara a su Congreso de Organización a realizarse en Marzo. Si bien es cierto, los militantes y la actual conducción de esta institución entienden su lealtad absoluta con este gobierno, y eso es como decir que silenciaran sus conflictos ideológicos internos hasta el término del actual gobierno, no todos ni todas entienden la continuidad de la gobernabilidad de la concertación en los mismos términos, ni bajos los mismos mandos, principios, ni propuestas, ni liderazgos.
También allí se revela un cansancio larvado, arrastrado y sostenido desde la recuperación de la democracia que por cierto está llevando a una progresiva desafección y distanciamiento. Los militantes en muchos de sus congresos comunales previos al que se celebrara en marzo, han demostrado y manifestado formas agotadas y clientelares de elección de sus representantes cuyo objetivo es defender tendencias patronales de conducción parlamentaria en las regiones, formas criticas profundas a la continuidad de la forma de gobierno de la Concertación bajo los mismos modos de designación de cargos, y por cierto una descomposición y un cierto relajo por cansancio de la elite política.
En este contexto, se entiende que la dirección del Partido Socialista ha hecho y hace enormes esfuerzos por mantener la unidad y el apoyo irrestricto al gobierno actual, pero no puede ni podrá trasladar ese mismo apoyo ni adhesión hacia un quinto gobierno de la Concertación desde la ausencia o vaciamiento de liderazgos nuevos. En este mismo sentido, se entiende entonces que la actual conducción socialista paga un precio muy alto hacia el interior de dicha organización por liderar y sobretodo simular una coherencia, una consistencia, una sintonía con el actual gobierno que como es de conocimiento público, se trata de una mujer de sus propias filas. Pero, esa adhesión se fragiliza cada día. Se obedece, se acata, se explican y sobre explican en el simulacro las decisiones de la actual mandataria, pero eso no es suficiente para amarrar, proyectar y cumplir con las promesas de campaña que rodearon el imaginario colectivo socialista tanto en la elección de la actual mesa directiva, como del propio gobierno.
De hecho, la promesa de “ciudadanización” en línea con lo que fuera la propia emergencia de la otrora candidata, y que ofertara Camilo Escalona es hoy letra muerta hacia dentro y hacia fuera del partido. Es decir, si algo significó el nombre Bachelet fue precisamente el cambio al interior de la Concertación y del propio PS, pero ese cambio es el que hoy es percibido por la ciudadanía y también por parte de la militancia de base socialista como bloqueada cuando no letra muerta porque no hay en el espacio de la opinión pública líderes que lo proyecten. Y la propia conducción de la actual mandataria, a dos años de gobierno, ha sufrido una reconversión poco feliz que la aleja de su base de apoyo, y, no trasmite esperanzas de posibilidades.
Para cerrar una anécdota de viaje de vacaciones que confirma lo anterior. Mientras viajaba por Bolivia mochila al hombro hippie después de muchos años, me toco alternar con jóvenes mujeres y hombres: argentinos, alemanes, chilenos, uruguayos, brasileños, latinos en general. En un almuerzo en Isla del Sol, (Challa), un alemán preguntó a los/las jóvenes chilenos/as presentes, “¿Qué significaba el gobierno de la mujer Bachelet?”. Y todos los chilenos (mujeres y hombres), ante la mirada inquieta y ansiosa sobretodo de las mujeres argentinas, fueron respondiendo lo siguiente, mientras yo guardaba sepulcral silencio:
“Nos inscribimos por ella, votamos por ella…pero no lo haríamos de nuevo”. “No lo haría porque no me gusta como ha dirigido al país, pensé que sería más fuerte”. “No votaría por la concertación porque no tiene líderes nuevos”. (Ambas mujeres) “Le ha tocado difícil porque ha tenido que hacerse cargo de problemas heredados con anterioridad y no ha sabido cortar por lo sano”. (En su mayoría hombres jóvenes)
Dichas así las cosas, las argentinas y argentinos fueron dando su opinión, taxativa, como suelen expresarse. Para ellas y ellos, el actual gobierno exhibía exceso de represión sobretodo a nivel de los movimientos ciudadanos, especialmente con los indígenas. Y por lo tanto, las promesas de redención que se habían hecho durante la campaña, no se habían cumplido…
En varios sentidos, los jóvenes chilenos y chilenas asintieron…y no refutaron ni contra-argumentaron…

lunes, febrero 04, 2008

Desde Bolivia: Dos años de Gobierno hacia la Revolución Democrática Cultural ( II)


Le ha costado en estos dos años ha Evo Morales Ayma posicionar su liderazgo y legitimarlo sobretodo ante ciertos sectores de la población, aunque todo indica que mayoritariamente tendrá y tiene el apoyo para su continuidad aunque tenga que defenderlo con grandes movilizaciones populares en la capital y en las ciudades más importantes del país.
En efecto hacia dentro y desde el punto de vista de género, el conjunto de políticas públicas destinadas a que las mujeres sobretodo de sectores rurales y campesinas alcancen la alfabetización por una parte, aprendan a reforzar sus lenguas originarias sea el aymará y el quechua, y aprendan alguna lengua que las posiciona como micro empresarias sobretodo aquellas que se dedican a cultivar la artesanía, el tejido, etc., le otorga un especial reconocimiento a su liderazgo dado el empoderamiento, el nivel de organización, de participación que se ha conseguido recuperar, y también dado el nivel de adhesión y profundización del significado de lo que sea la revolución cultural para las mismas.
Sin embargo, esta misma evaluación no es comprendida por toda la población que busca oponerse al referéndum de aprobación constitucional precisamente porque se los obligara a una educación bilingüe: idioma de pueblo original (quechua o aimará) más el español. Indican al oponerse como argumento, que no todos los bolivianos y bolivianas son descendientes de pueblos originarios, y que el actual presidente está siendo autoritario actuando solamente en pro de los de su condición e identidad.
Por otra parte, el aumento del salario mínimo hasta más o menos el doble en la actualidad, asociado a las políticas de bonificación mencionadas en el artículo anterior, consolidan al gobierno desde el punto de vista social y precisamente popular, pero como puede verse, no todo es favorable y pueden existir otras lecturas al proceso “cultural”. Según indica la propia ciudadanía ya acostumbrada a lo que denominan un quehacer político “dinámico”, varios serán entonces los conflictos que están ad portas principalmente conducidos por la oposición de la articulación “Podemos” y lo que se denomina el sector oriental de Bolivia, es decir, principalmente la región de Santa Cruz específicamente los empresarios de oleaginaceos (soya y derivados agrícolas), más petróleo, y los ganaderos que representan a los sectores conservadores no solamente al cambio, sino a la nueva constitución que este gobierno ha formulado a través de la “asamblea constituyente”, reactivos a la historia de clase y de etnia, a la memoria boliviana que el propio Presidente encarna. De hecho las negociaciones locales con Santa Cruz serán importantes dado que es el segundo departamento en capacidad exportadora del país junto a Tarija que también se sitúa al Oriente y es el mayor exportador de gas. Ambos departamentos para los efectos de gobernabilidad contribuirán a pagar la bonificación de los adultos mayores, una de las principales políticas públicas de este gobierno. El conflicto aquí es por el manejo y destino de los recursos económicos.
Ahora, desde una oposición política populista del PODEMOS que es evidente y transparenta sus criticas al gobierno, se camufla sin embargo el operar de una oposición política más peligrosa porque opera de manera invisible sobre la cultura política emergente de la revolución democrática. En este caso se trata por una parte de la influencia acostumbrada y por cierto artera, sobre la inteligencia militar boliviana, de parte de los Estados Unidos de América, es decir, existen organizaciones de inteligencia militar bolivianas paralelas a las del Estado – Nación que están siendo financiadas por este país y tal vez otros que no están de acuerdo con los contenidos de la revolución cultural democrática. Estas organizaciones operan para desestabilizar el gobierno y también para desestabilizar la necesaria unidad de la conducción del proceso de validación de la “constituyente”.
Pero hay más. Los propios medios de comunicación de masas muestran cierta hostilidad al gobierno de Evo Morales y esto se expone a través de la forma tradicional en que es entregada, vehiculada: la producción de formas de la noticia y la información aún del todo no democráticas en términos de formación de opinión, de límites o encuadre de la ritualidad ad hoc al liderazgo y conducción del Presidente. En vez de trabajar analíticamente hacia la sociabilidad persistente a los enclaves autoritarios de los rituales de la democracia oligárquica, o mismo de la ritualidad generada por los gobiernos conducidos por militares que emergen en la producción de opinión, se concentran y denuncian aspectos de la pompa, o del carisma diferencial desplegado por el actual mandatario. En este sentido, vienen a reforzar elementos culturales de resentimiento y aristocratizantes que sectores del pueblo han internalizado, y que por cierto no les permiten discriminar lo verdadero, lo justo, lo propiamente democrático que puede resultar ser este gobierno.
En este contexto, pareciera que hay mucho paño que cortar en materia de política pública gubernamental en lo que se refiere a lo propiamente “cultural”, educativo, económico en pro de esta democracia alternativa. Por de pronto, la discusión sobre el sistema provisional y la posibilidad de devolver al Estado el manejo de estos recursos para las jubilaciones de todos los bolivianos junto con los privados es ya otro paso más hacia la recuperación de la sociedad nacional. Recuperarla del neo liberalismo y de las leyes del mercado. Un asunto que por cierto en Chile aún es impensable.

lunes, enero 28, 2008

Desde Bolivia: La Revolución Democrática Cultural


La semana recién pasada del 21 al 25 de enero en Bolivia Evo Morales cumplió dos años de gobierno de la revolución democrática cultural. Y por cierto aunque queda camino por recorrer y ha habido intentos de desestabilizar su liderazgo, la mayoría de la población principalmente popular ha celebrado por estos días previos además al carnaval que ya se inicia los primeros días de febrero.
Pero, ¿Qué es lo que celebra la mayoría de hombres y mujeres bolivianas de esta revolución? Al parecer son aspectos prácticos, de la organización de la vida diaria y también aspectos políticos como es el “chorreo de capital social y simbólico” por sobre el económico y cultural.
En principio las políticas públicas a nivel nacional e internacional, en relación al tratamiento que el gobierno le ha dado a sus recursos naturales, como los hidrocarburos, el petróleo y sus derivados, han sido bien vistos en términos de nacionalización y subsidios específicos “hacia dentro” al consumo de la bencina para todos aquellos que se dedican al transporte. En este sentido, la política diplomática implementada hacia los países vecinos y fronterizos como una forma de posicionar a Bolivia tiene elementos de aprobación en términos de apropiación de capital económico pero también social, en el sentido de recuperación de dignificación. “Me gusta lo que hizo con los hidrocarburos. Yo soy chofer de este taxi y Evo además me subsidia la bencina así yo puedo trabajar mejor y he podido hasta ahorrar…” comenta el señor del taxi que nos lleva desde el centro de La Paz a Cementerio lugar donde viajaremos a Tiwanaku.
Desde una perspectiva más ciudadana sin embargo hay elementos de la conducción democrática de Evo Morales Ayna que es evaluada por diversos sectores de la población como más que satisfactoria. La política pública de bonificación financiera para jóvenes y niños, estudiantes en general de todos los establecimientos educacionales públicos, entregada a sus familias una vez al año, es considerada uno de sus mayores logros en materia de ayuda, protección desde el Estado hacia los mismos. Se agrega a lo anterior, el apoyo a niños en edad escolar (párvulos y básica) de escuelas públicas al inicio de año en ropa, vestuario y materiales de estudio.
Por otra parte, desde una perspectiva sectorial, también se ha puesto en práctica la política pública de bonificación para el adulto mayor o ancianos. “Todos y todas los ancianos cobran una bonificación solamente por el hecho de ser tales, no importa si son ricos o pobres, cobran igual”, me dice una mujer que ciertamente esta grata de este gobierno.
En efecto, es al parecer la ciudadanía boliviana en general, el campesino y la campesina, el que mejor evalúa el liderazgo del presidente Evo Morales. Sin embargo, hay aspectos intangibles y que forman parte de la biografía de este líder cocalero de Oruro, su procedencia, su esfuerzo, que como investidura asume la Casa de los Presidentes, lo que remite a la donación y porque no decirlo un cierto chorreo de capital social y simbólico a los hombres y mujeres bolivianos de origen más pobre y alejada del mundo urbano. “Ahora podemos entrar a la Casa de Gobierno” me dice una mujer campesina aymará. “Si yo voy, me anotan y puedo entrar”. “Ahora no me pueden echar y tienen que dejar entrar a la chola, a la china, a la que viene de Cochabamba porque Evo gobierna para nosotros, él es uno de los nuestros”.
Hay un halo en esa afirmación que no es oligarquía, no es democracia oligárquica aristocratizante como en general se entiende lo que ocurre con las democracias occidentales. Todo ello, porque este líder es y fue un dirigente social popular incluso sin mayores títulos en términos de posesión de capital cultural, que procede del mundo indígena aymará. Es un hombre que se ha esforzado y está comprometido con su memoria histórica. Y la ciudadanía boliviana se siente, se auto percibe dignificada a través de esta forma de ejercer liderazgo político. Incluso señalan que es por primera vez en la historia de la nación boliviana que es el pueblo el que gobierna. Se podría hablar de clase, porque entienden que fueron los “ricos” bolivianos los que no los dejaban participar en el gobierno y quienes sistemáticamente los excluían, pero también más allá de la clase, es la población de origen étnico preferencialmente aymará la que se auto percibe como sujeto constructor de la revolución democrática cultural.
Por este motivo, se trata de un capital social en términos de ascenso al poder político, en términos de instalación, en términos de linaje de familias el que se democratiza con Evo Morales. Por lo mismo, se trata de un capital social que se transforma en capital simbólico, toda vez que este prestigio, esta fama, esta pompa, así como este proceso de legitimación de este honor, de esta honra, de esta dignidad empodera “ahora en estos dos años” a aquellos y aquellas que históricamente (como Evo) fueron discriminados. Por lo mismo, los rayados en las calles dicen: Evo se queda… así la revolución avanza.

viernes, enero 18, 2008

De “La Compañera Presidenta” a “La Señora Bachelet”

El cambio de gabinete de la actual Presidenta refleja la imposición burda y grosera a la ciudadanía de un diseño político cuya estrategia no es solamente la finalización de los 2 años de su mandato, sino por sobretodo, rayar la cancha en relación a las opciones presidenciales con las cartas marcadas que los partidos políticos de la Concertación han logrado posicionar hasta el momento. Y por cierto con todo ello se destierra definitivamente el criterio de participación ciudadana que inaugurara la propia Sra. Bachelet, así como los criterios de transparencia para modernizar el Estado en la nominación de cargos públicos.
Pero vayamos por parte para que no quede la idea que el disparo fue a la bolea. La elección del Ministro del Interior fuera de ser el más comentado, es claramente la reconfirmación, no solamente de la posición de la actual presidenta del partido demócrata cristiano Soledad Alvear, sino de su deseo de proyectarse hacia La Moneda post Bachelet. Es entonces el primer aceitador de su máquina.
En efecto, el actual ministro Pérez Yoma no solamente no se corresponde con el modelo de trabajo en equipo, ni de la cultura participativa de cercanía a la gente que había prometido en campaña la actual mandataria, sino que al interior de su propio partido su misión es dejar fuera de competencia a Eduardo Frei Ruiz Tagle, profundizar y zanjar las tensiones con un sector de la familia DC dada su participación “insólita” en el silenciamiento de la muerte de Eduardo Frei Montalva, y claramente mantener a raya y alejada a la juventud democratacristiana que no lo quiere dada su historia de trabajo autoritario fuera y dentro del partido.
Pero lo que resulta ser negativo hacia el progresismo y la ampliación de derechos ciudadanos, resulta ser el capital político, simbólico y social hacia la derecha política y económica que por cierto ha visto con buenos ojos y aceptación su arribo a palacio. Así el estado de cosas y siendo mínima en las aspiraciones en materia de seguridad y protección ciudadana, a lo que se puede esperar bajo su mandato es que no haya más muertos por represión en la zona donde se ha radicalizado el conflicto Mapuche, menos muertes por movilizaciones con los actores sociales al movimiento por la educación pública, menos muertes de trabajadores, etc. En su contraparte, la ciudadanía podrá hacer la lectura cuando se vengan los hechos sociales y políticos en relación a como opera dicha mano porque de represión popular sabe.
Pero hay más. La llegada de Sergio Bitar al ministerio que muestra las realizaciones, para como se ha dicho cortar cintas, también es una muestra clara del diseño del PPD post configuración del referente Chile Primero al interior de la Concertación para las próximas elecciones presidenciales y con menor importancia, las municipales. Por cierto, la Señora Bachelet junto con agradecer el “flaco” favor que le hiciera el actual presidente de dicho partido al retirarse del Ministerio de Educación durante el periodo de campaña presidencial, (no se olviden que el primer estallido social que enfrentó la Presidenta provino de dicho sector social con la movilización de los pingüinos); su actual nominación al ministerio es claramente la posibilidad de perfilamiento y posicionamiento como candidato presidencial conforme sean sus deseos ya expresados en la opinión pública con anterioridad. Y de ahí, coloca políticamente un bye pass hacia dos lados, fuera y dentro del partido PPD y la Concertación: hacia Flores (Flower Power de Chile Primero) y potencial candidato presidencial; y hacia Lagos Escobar (nominado como candidato para la re elección presidencial).
Finalmente, llegamos a la imposición del candidato al interior del Partido Socialista desde La Moneda y desde la conducción realizada por Camilo Escalona. Esto es como decir, que la continuidad de Viera Gallo en el Ministerio Secretaria de la Presidencia tiene que ver con el aceitamiento de la máquina, al interior de palacio, de la potencial campaña presidencial de José Miguel Insulza. En efecto, el actual ministro, garantiza a su amigo candidato y actual secretario general de la OEA, la información, la manutención vigente de dicha candidatura, mientras se ve que ocurre en el Congreso de organización preparado para marzo del 2.008 y las elecciones internas a la mesa directiva que buscaría suceder a partir de mayo del mismo año. Mientras, los militantes socialistas están silenciosos hacia fuera, como son los indios antes de la guerra, o cuando se preparan para afilar el hacha, masticando y girando la lengua de los pensamientos con la boca cerrada. Saben que están obligados a ser leales al buen término del gobierno de la Sra. Bachelet, pero en la mayoría de los congresos comunales, en las asambleas a puertas cerradas, las cuitas se están yendo por caminos distintos al diseño ya mencionado. A los indios no les gustan las presiones, ni las imposiciones, de eso sabe muy bien Martner y debería saberlo Camilo Escalona. Lo demás es forzar, torcer el destino y después de 18 años en el gobierno, es mucho pedir.
Así las cosas, el actual equipo político de La Moneda nominado por la Sra. Bachelet garantiza los equilibrios en relación con el futuro político de los candidatos presidenciables y cierra la primavera ciudadana abierta desde el inicio de su posicionamiento en las encuestas, pasando por su elección hasta estos días. Todos los candidatos presidenciales de los partidos de la Concertación que tienen aspiraciones: Bitar o Lagos por el PPD, Alvear por la PDC y Insulza por el PS, desde el diseño y planificación estratégica tienen a un Vidal, un Pérez Yoma y a un Viera Gallo colocando aceite en máquinas de votos. Y como premio de consuelo al PRSD se le da un ministerio de economía manteniendo lo que ya tienen.
Y todos los mandarines contentos Señor (a) contentos…

miércoles, enero 02, 2008

Chile: Que Dos años es Más que Nada...

El discurso de defensa hacia la gestión y gobernabilidad de la actual mandataria en lo que van los dos años de gobierno se centra por una parte en la cultura política que ha posibilitado vehicular hacia la opinión pública con énfasis en aspectos sociales con la respectiva constitución de actores en las áreas de educación y trabajo, y por otra, específicamente consolidar en materia de legislación ambas demandas a través de la derogación de la LOCE para concordar un nuevo marco regulatorio a nivel parlamentario, y la inserción y aplicación de la ley de subcontratación.
En efecto, quiérase o no, en estos dos años se han consolidado actores en ambas áreas sociales, han generado cultura política en términos de demandas y han conseguido reconocimiento y legitimación a nivel de la conversación ciudadana, al punto, que la derecha política y empresarial, ha tenido que comenzar a redimensionar el eje ideológico de su posicionamiento y su relación con el actual gobierno.
Es decir, el modelo de vinculación del cual hicieran uso con los gobiernos de la Concertación hasta Ricardo Lagos Escobar inclusive, esta vez no les ha dado resultado, por lo mismo, se han visto en la necesidad de recuperar opinión pública visibilizando su batería conceptual más ortodoxa y no ya tan “neo” liberal, todo ello en pro de la flexibilidad del empleo en el ámbito de la relación capital/trabajo, lo cual quiere decir, mantener sin contrato estable y sin respetar los derechos laborales como son las imposiciones para la salud, las vacaciones, las jubilaciones, etc., en pro del intercambio para la inserción y creación de empleos sobretodo para los jóvenes, las mujeres y otrora los adolescente y niños.
En este contexto, y mirado desde el punto de vista del compromiso ciudadano, evidentemente en el espacio donde más se ha avanzado es precisamente en la aplicación de la ley si se piensa en Codelco, las forestales, y en la consolidación en la opinión pública de que es legítima esta demanda de los trabajadores, así como la discusión en relación sobre el salario ético. Y esta cuestión no tiene vuelta atrás en materia de profundización de la democracia aunque la derecha busque reactivarla a través del “conflicto social” o de clases, lo cierto es que ha entrado como parte de lo que se entiende como justicia de los mínimos.
En el ámbito de la educación, el pacto social logrado con la derecha política y económica vía administración de colegios particulares y subvencionados sigue siendo un avance pero “aguado” en referencia a la solvencia y consistencia de acuerdos sobre argumentaciones procedurales. En efecto, la ley aprobada en el Senado crea la superintendencia, así como las agencias para verificar la calidad de le educación, pero no dice absolutamente nada en relación con lo que movilizó al país en el 2.006, a saber, el destino de la educación municipalizada.
Es decir, se crea un nuevo marco regulatorio, pero este mismo no avanza en los aspectos que interesa y para los cuales se constituyeron actores sociales: padres y apoderados, estudiantes, profesores, etc. Insertos en el sistema de educación municipal, el cual queda intacto, y no se proponen transformaciones. Esto es como decir, que en esta materia específica, este gobierno dejó pendiente una situación para ahorrarse conflictividad con la derecha neoliberal que ingresó a la gestión y gerencia de la educación con el gobierno de Pinochet. En pro del contrato o pacto social, se acepta y aprueba la creación de una súper estructura burocrática para observar como va el negocio de los privados, pero el Estado, no genera una propuesta sólida de Bienestar para lo que el mismo debe gerenciar y administrar como parte de su propio patrimonio y de lo que sea una política social consistente con la forma más eficaz de redistribuir y mejorar la movilidad social.
Pero hay más cultura política social emergente. Los casos sancionados de contaminación de Celco y la forma como el gobierno asumió el conflicto evidentemente dan un buen respaldo a la Presidenta. A diferencia de sus pares anteriores, la conducción dejó que la ley funcionara y que el gobierno trabajara a través del Ministerio de Medio Ambiente, lo cual posibilitó que la ciudadanía tomará nota de que se trata de un problema serio y que no hay que permitir el “dejar hacer libertino” de los empresarios en estas materias. En este mismo sentido, pero haciendo una transferecia temática, más se podria haber avanzado en materia de protección ciudadana si el gobierno "interior" hubiera desde el inicio despejado los caminos para la creación de un Ministerio o Subsecretaria, y no haberse negado a los acuerdos o soluciones burocráticas dads como copromisos de campaña.
Ahora bien, en este mismo contexto de lo sucedido en medioambiente, esta situación asociado a los temas de consumo y necesidades básicas (gas, electricidad, etc.,) han permitido que la ciudadanía comience a informarse y a tomar en consideración aspectos de la vida política que al parecer antes no dimensionaba como también de su incumbencia y participación, se refiere a temas o problemas sociales como son: la cuestión de la energía, su desarrollo y las variables económicas que implican, la cuestión del calentamiento global y sus efectos sobre el clima y en la vida diaria de las personas, la cuestión de las tecnologías, su uso, desuso y absorción, y en este horizonte, lo que sucederá con la toma de decisiones sobre la banda de televisión y comunicación que normará al país: sea europea, norteamericana, japonesa-brasileña.
En verdad, al observar estas cuestiones planteadas para la conversación durante estos dos años asociadas por cierto a una creciente conciencia de género sea por la política de uso de la píldora del día después, sea por el seguimiento de los femicidios que como propaganda instala la cuestión de la contención de formas de violencia ejercida contra las mujeres, lo cierto es que no se puede dejar de destacar “avances” en la cultura política que se perciben no a largo plazo como es lo esperable, sino a corto plazo.
No tenemos que esperar 10 años para darnos cuenta que estos efectos están en el empoderamiento de la ciudadanía al punto que hoy forman parte de sus derechos y de esta misma forma son exigidos al Estado. Un ejemplo claro es el mismo TranSantiago, las demandas de los usuarios y usuarias son por la calidad de vida, sobre la base de que es un deber del Estado proporcionarlas a la ciudadanía como una eficiente política pública. Y es cierto, esta conciencia eigente y critica era impensable hace 10, 7, 6 años atrás.
Por otra parte hacia el exterior, debemos reconocer que producto de las circunstancia el actual gobierno se ha visto en la obligación de concentrar sus relaciones en la propia región, más específicamente en el cono sur, en el MERCOSUR y la zona andina. Es probable que los otros mandatarios concertacionistas hayan invertido más en Estados Unidos, y Europa, sin embargo este gobierno se lo ha visto desplegando como ningún otro un marcado acento latinoamericanista, Se ha preocupado de sus vecinos, de las relaciones políticas y por cierto de los problemas que el vacío de relaciones generará durante los años anteriores. Y aqui, especialmente la actual mandataria ha marcado satisfactoriamente un cambio de estilo, de gestión de enfoque en relación con sus pares concertacionistas. Se ha notado más compromiso.
Finalmente, es cierto que quedan 2 años de gobierno y que las líneas de consolidación están dadas. Sin embargo es obvio que la Presidenta tendrá que ponderar en su liderazgo si concuerda con los conservadores mandarines, pertenecientes a las clásicas familias concertacionistas y parte de la derecha política que le soplan al oído que ya no es tiempo de recambio de dirigencias, ni de nuevos aprendizajes, no es tiempo para la innovación ni para el reconocimiento meritocrático dado que a su juicio ya no se puede abrir mano de la gobernabilidad alcanzada, y por otro lado, una suerte de necesidad de reforzar con ideas, impulso, apertura lo que la Concertación desde dentro necesita a borbotones: aires, rostros nuevos para tiempos, propuestas y proyectos nuevos para este nuevo periodo.
Ponderar la dosis para los ajustes que se necesitan será una tarea de la mandataria Michelle Bachelet durante las vacaciones.

lunes, diciembre 17, 2007

¿Aires de cambio? : Nunca tanto, y ni tanto ni tan poco…

Por estos días la opinión pública desde los partidos políticos pasando por los medios de comunicación discuten e insinúan los cambios y ajustes de gobernabilidad y de gobierno con el objetivo de enfrentar las próximas elecciones municipales y porque no decirlo, planificar las elecciones al parlamento y presidenciales suponiendo que a partir de marzo del 2.008 se acorta a la mitad del mandato de M. Bachelet la primera mujer Presidenta de Chile.
En este contexto, se sugieren criterios para la realización de los cambios asociados a lo que está en juego, por una parte, la evaluación de la alta dirección pública nominada por la Presidenta en lo que va de los dos años de cuatro que hacen su mandato, las tareas pendientes suponiendo que se ponderan las promesas y compromisos de campaña, y los intereses de postulación a candidaturas de elección popular desde los actuales funcionarios públicos. En este, sentido y de manera clara la Presidenta ha dado un plazo perentorio: diciembre 2.007 para la renuncia voluntaria de todo aquel o aquella que aspire desde su gobierno algún cargo de elección. Con lo cual se indica que el ajuste y cambios no serán de una sola vez, sino que comenzaran en diciembre y serán por partes. En diciembre saldrán los primeros o primeras por voluntad propia, en enero del 2.008 se harán las evaluaciones de esos cambios, y las evaluaciones de los cargos a nivel nacional y regional de lo que hay en relación a las tareas que vienen y relevantes a concretizar en el periodo que queda, en febrero es probable que se hagan algunos cambios aunque por las vacaciones se entiende que los mismos sean pocos, y definitivamente tal vez al finalizar marzo se terminará dicho proceso.
En este horizonte temporal, cabe formular los criterios políticos y sociales que están en juego en términos de cultura política para la realización de estos ajustes o cambios que bien pudieran consolidar la profundización democrática ciudadana del estilo bacheletista. En principio por cierto está la variable “género”. Aunque las mujeres en cuanto movimiento social consciente de su condición continuara apoyando políticamente a la Presidenta, esto no significa que como tal no esperen nuevamente ser sacrificadas en términos de equidad, cuotas de participación en función del encuadre general de gobernabilidad que destaca el propio femicidio simbólico.
Más allá, están los criterios de recambio generacional y el fin del juego de las sillitas musicales o de la repetición del plato, el cual mezclado con el anterior (género) tuvo un buen punto de partida, pero a mitad de camino fue combinado con un cierto nepotismo por una parte, lo cual ha venido a reforzar la oligarquía democrática ya existente, y por otro lado, un cierto agotamiento del engranaje o del “aceitamiento” de las sillitas que dio como resultado una “suerte de aceptación piola de la corruptela” , que sigue teniendo su piedra de tope a la propia gerontocracia concertacionista que aspira a heredar el capital simbólico y social a los de su propio linaje, más la idea de que un profesional (tecnocracia) sirve en cualquier puesto de gobierno si tiene una visión o proyecto político.
Lo anterior deslinda finalmente en el criterio que combina profesionalismo, en un cierto sentido tecnocracia, necesaria a la gobernabilidad, y visión ética política del servicio público presente y elaborada en la cultura democrática “concertacionista” si es que pudiera llamársele, la cual por cierto se percibe como agotada. Es decir, los funcionarios que otrora -desde 1.990 en adelante-, actuaban bajo un supuesto básico que era la instalación y propagación de una cultura democrática, en la actualidad se ven traspasados en su propio modelo debido al vaciamiento de contenidos ético políticos a corto plazo. Todo ello incluso en el entendido que el género sería el soporte y aporte ciudadano de la actual construcción del orden social. Es decir, el aporte de este gobierno a la concertación es/sería la conciencia de género, la cual en la actual coyuntura se asfixia en su deseo o pulsión de avance por un circuito de reproducción del poder político concertacionista que la fija y obliga a mantener operando el conservadurismo en los criterios de selección.
Y llegamos entonces al problema de fondo sobretodo concentrado en la Democracia Cristiana que como partido de gobierno manifiesta una dificultad para elaborar y aplicar estos criterios democratizadores, y al interior de la cual se manifiesta cierta resistencia a otorgar y respetar el presidencialismo. En efecto, durante los dos años de mandato de la presidenta Bachelet, su gobierno ha tenido que enfrentar dos crisis de dos partidos políticos importantes de un total de cuatro que forman la base de sustentación: el PPD y la DC. Ambas crisis han sido larvadas durante años y se corresponden con intereses, propuestas, proyectos e ideas de liderazgos diferenciales y puestos en conflicto terminal precisamente por una cuestión de delimitar un espacio, una posición y una influencia hacia fuera y hacia dentro del propio partido. Es decir, dado que no se puede crecer hacia fuera, hacia la ciudadanía que aumenta su desafección, entonces se genera antropofagia hacia dentro por fijar y defender propiedad sobre el capital generado.
En este escenario, la pregunta obvia es ¿Cómo zanjara la actual presidenta este dilema? Puede optar por reinstalar al pragmatismo de los viejos tercios y no avanzar en la configuración de la estructura diferencial semántica de género como formato radical de ruptura al conservadurismo y profundización en la equidad. Puede optar por mantener lo que tiene, dando algunas pinceladas que mantengan la tonalidad de lo que hay, generando más desafección, dispersión, falta de cohesión social y una ambigüedad en torno a la cultura ciudadana a la cual se aspira. Puede combinar lo que hay con alguna osadía que llame al desafío suponiendo que las decisiones en el plano de la economía y las finanzas están estabilizadas. Son pocas las combinaciones y por cierto tal vez antes del año nuevo y al finalizar marzo, la mandataria ya nos las habrá despejado. Sabremos como ella querrá pasar a la historia.

domingo, diciembre 02, 2007

El espectáculo de la otra farándula

Lo que esta sucediendo con los partidos políticos especialmente con los que conforman la Concertación mas allá del desencanto posmoderno era previsible aunque eso no quiere decir que por lo mismo no deje de ser triste y preocupante. Decir “alarmante” como sugiere Cortez Terzi en la Nación Dominical puede sonar demasiado fuerte para los augurios, pero realista.
Es posible también que la emoción de la tristeza sea parte de la experiencia del desencanto en su elaboración analítica, y lo preocupante como ánimo del electorado pueda ser por una parte en términos de paralización y por otra, como factor desvinculante de lo societal.
En este contexto y por tratarse de un referente histórico, la situación que experimenta la Democracia Cristiana emerge como el núcleo más duro de la problematicidad, porque aunque el discurso de Adolfo Záldivar, actor del conflicto puede aparecer en la actualidad como oportunista a secas y sin darle muchas vueltas en relación con la mesa directiva, genera ante la ciudadanía una distorsión en relación con la gobernabilidad a la cual ese mismo partido aspira. Distorsión que dicho sea de paso opera sobre la amnesia de la propia actuación histórica del actor principal. Por lo mismo, una división como la que se destaca en la opinión pública no hace sino que descentrar la base de confianza sea ella frágil o débil como es el caso porque se trata de una ofensa a la propia memoria pero en público. Adolfo Zaldivar se infringe así mismo una herida, como si con el corte quisiera instalar otra "matriz" de comprensión de su conducta política.
Es cierto que más factores influyen como la descomposición del sistema de relaciones de reproducción del campo a la política chilena, pero el otro punto es que por estar apagando el incendio no se generan ideas, acuerdos, política de las significaciones en perspectiva, en el horizonte. Y a cambio, se entrega un escenario de conflictividad que puede tener cierta racionalidad convocante y procedural por el pathos que se destila, pero que sin embargo por no tener sustento, profundidad, intersubjetividad cae al precipicio y no permite recuperar lo que en verdad interesa: construir disciplina pero no con pies de barro, sinceramiento pero no a cuchilladas, erradicación de prácticas de corruptela asociadas a la pitutocracia pero no acusaciones a la bolea.
En este contexto, lo que ocurrió en el PPD tampoco es un detalle aunque es necesario señalar que no se trata aquí de un conflicto con la historia, sino de un conflito al interior del carácter instrumental moderno (ómnibus) que caracteriza a esta institucionalidad. Y lo que sigue desgranándose en relación con la escisión que articula Chile Primero tiene elementos culturales y de asertividad complejos, y por lo mismo interesantes de digerir como formato de toma de decisiones y efectos de paralaje ético - político que al parecer tocan incluso a Renovación Nacional en los ejes de regionalización, descentralización, y transversalización de estos asuntos públicos reiteradamente a la política en general. Es decir, son temas – país que cobran significación para la ciudadanía, pero que a fuerza de torcerle el camino a la democracia, la oligarquía constituida que nos gobierna bajo el sistema binominal los ha postergado para su propia conveniencia.
Así las cosas, la cohesión termina siendo desafecto, presión y conflicto, la posibilidad de generar un nuevo contrato social denuncia “ruidos” por arriba porque las desafiliaciones generan dolor, separaciones costosas y onerosas, pérdidas de articulación en capital social. Sobretodo mirado con perspectiva histórica, las piedras en el zapato terminaron transformándose en callosidad por no haberlas retirado a tiempo. Esto es como decir, que los conflictos cuando no se resuelven generan daños irreparables. Finalmente, no solamente el Partido Democratacristiano o el Partido por la democracia pierden potencia y confiabilidad como tal en términos de oferta de presente y futuro, sino que esto se traspasa a la Concertación y al gobierno. Es decir, si en un momento se decía por la medición de encuestas, que se estaría subsidiando al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, ahora tal vez se de el efecto contrario. Esto es que el gobierno termine pagando los costos de la descomposición y el desencanto posmoderno de parte de la ciudadanía en la política y los políticos
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