domingo, julio 12, 2009

A la caza de ese otro/otra Light Lechuga elector/a Emergente


Hay dos ideas políticas rondando la opinión pública que se construye en torno a las elecciones presidenciales, que juntas tienen sentido, en relación a como buscará definirse el voto por una parte, y a como debieran estructurarse las campañas de los tres principales candidatos por otra en lo que queda de tiempo de carrera.
En efecto, la primera es planteada en la Tercera Dominical por Patricio Navia y se refiere al rol de las clases media en esta elección, la cual dicho sea de paso debiera, en el detalle, precisamente llevarnos no solamente a realizar una radiografía actualizada de la inserción en la distribución de la misma, sino, a la detección del cambio cultural y a su actual morfología, lo cual lleva, a poner en cuestión la segunda idea planteada por Ernesto Águila en La Nación Dominical, a saber que, es probable que quienes voten desde los sectores medios bajos, medios-medios y bajos propiamente tal, no lo hagan desde una cultura política dura o si se prefiere desde una ideología, muchos menos, solicitándole a los candidatos que la posean y hagan uso de la misma para sopesar y calibrar su decisión.
En efecto, Ernesto Águila sugiere que la candidatura de Marco Enríquez Ominami experimenta el dilema del prisionero dado que al parecer no define elementos duros en su programa de gobierno, y que al hacerlo, toma elementos que lo acercan al comportamiento de la derecha económica y elementos que lo acercan a la izquierda humanista y ecológica indistintamente sea para re definir el rol del Estado, los empresarios y la ciudadanía en general, más allá de una definición de clase, o sin considerar el conflicto de clases en el escenario. Por cierto, todo lo anterior supone una cultura política definida y presente en los electores, los cuales en términos de actores sociales, demandarían este posicionamiento del candidato.
En otro sentido, pero que se relaciona con lo anterior, Patricio Navia aclara el rol que los actores de clases medias tendrán en estas elecciones. Basado exclusivamente en el consumo, y la movilidad social ascendente que han experimentado las: clases bajas y pobres hacia la clase media baja y media media en el país en estos últimos 20 años, sostiene con verosimilitud, que estas han aumentado demográficamente, y que serán las que definirán el voto. Es decir, no será como en otras oportunidades advierte, los sectores populares los que definan el voto, sino estos actores emergentes en función de: la oferta de consolidación, aspiracional e integración a la dirigencia o élite de gobierno, las que decidan el presidenciable.
Juntando ambas ideas, se puede hacer la siguiente propuesta, quién de los candidatos logre de mejor manera identificarse con esa clase media, con sus ideas de bienestar, con sus ideas de progreso, será el electo. Quien de mejor manera logre impregnarse de esa sensibilidad aún no del todo consolidada como cultura, y emergente de estos últimos 40 años en el país, será quien logré su adhesión. Y al parecer, esa clase media emergente, no tiene necesariamente una idea “históricamente” definida que le cierre a priori oportunidades de innovación, de inserción, de integración, etc., como demanda Águila. Es probable que estas clases medias sean desconocidas y hubiera que indagar en torno a su visión del medio ambiente, incluso en torno a los consensos éticos ciudadanos de convivencia más allá del politeísmo o monismo moral, dado que bien pueden ser actores transversales como queda manifiesto frente al uso de la píldora del día después, al aborto terapéutico, a la ley de uniones homosexuales, etc. También queda de manifiesto en temas de rechazo como la corrupción presente en las diferentes instancias y poderes del Estado, la opinión sobre la élite de los partidos políticos, el distanciamiento de la Iglesia Católica, etc.
En este contexto, sería conveniente comenzar a plantearse la pregunta acerca de ¿Cuál es el estilo de vida de esta clase media? En el entendido que esta clase media surge al alero del mercado, es joven en inserción en este estrato, y tiene un nicho cultural indefinido aún políticamente hablando. Sería conveniente indagar entonces sobre sus aspiraciones en materia educacional, dado que como es sabido desde hace ya 40 años, desde la privatización el nivel de la misma en términos de cobertura ha ido en aumento.
También es conveniente indagar sobre sus niveles de desarrollo espiritual, más allá de la tradicional instalación de las religiones católicas, cristianas, evangélicas en general. Es probable que tengan hábitos alimenticios, de entretención diferenciales.
Chile ha cambiado en múltiples factores, los nuevos ricos de hoy, no son los mismos ricos de familias oligarcas de hace 100 o 50 años atrás. Si bien es cierto se mantienen los mismos grupos de familias oligárquicas en el mundo económico y político, hay un porcentaje de ellos que ha cambiado, aspira ha consolidarse y/o aspira a democratizar las redes sociales que permiten acceder a la gobernabilidad. En este sentido, es conveniente detectar las diferencias regionales en relación con el centro metropolitano ya que lo que antes, es decir en 1.990 se aceptaba como un padrón de comportamiento a copiar o a seguir, hoy por la globalización y la Internet, por efecto de la necesidad de diferenciación, simplemente no se sigue ni se acepta y se pone la reivindicación de lo propio como lo prioritario.
Así las cosas, la lealtad a la concertación, o a la alianza, a la derecha o a la izquierda, parecen ser variables “de ética política” que no serán leídas de manera rígida o desde un solo ángulo. No será tan fácil definir y convencer a un/una elector/a opinante, lector de su propia realidad, sin anteojeras y tal vez algo light-lechuga, consumidor de farándula propia y ajena del futbol
o de la televisión. Esto es como decir que todos y todas están construyendo su propio paralaje.

domingo, junio 07, 2009

Chilito, ¿cuanto te quiero en el 2.009?


Hace tiempo que nos venían diciendo en el futuro plus cuan perfecto que vivir en democracia supone el riesgo, la complejidad, la incertidumbre. Pero nosotros/as en el Chilito del tiquitiquiti, el vino tinto, el queso o la empanada, también ese de la wisquierda habíamos dado como por sentado que de ese virus estaríamos curados. Y no fíjese.
Divertido, entretenido, estimulante, apanicador y aterrador, para otros/as, lo cierto es que vivimos un futuro incierto en términos de gobernabilidad política para el próximo año y al menos los 4 que vienen por varias razones.
En muchos casos nuestros trabajos están en administraciones municipales y/o nacionales públicos. Y los alcaldes recientemente electos no saben con que administración del Estado – Nacional tendrán que trabajar el próximo año al menos a nivel de regiones. Y si los acuerdos serán respetados. Esto sin considerar aún los efectos de la crisis de la globalización que al parecer se tiene regulada en su impacto financiero y social - salud.
Las candidaturas parlamentarias decididas por las élites partidarias aún no han sido confirmadas por el comité central ni por las directivas de los partidos políticos ni de la concertación, ni de la alianza. Aún no tenemos candidatos/as confirmados de postulación que irían en la plantilla. Todo aquello porque al parecer tendremos varios candidatos presidenciales inscritos en la papeleta y los militantes andan medio perdidos, no saben a quien apoyar. Sobretodo en la Concertación, el Juntos Podemos, la DC y porque no decirlo el PPD. Si ya llega a ser cahuin farandulero de opiniones con recetas a cerca de lo que hay que hacer o dejar de hacer con la candidatura de los Enríquez-Ominami en la política y los apoyos o logros conseguidos.
Frente a los hechos, ríndete. Nada quehacer. Sin anestesia a vivenciar la incertidumbre. En verdad en este contexto, las confianzas también tienden a moverse de lugar y de espacios, se mueven, sobretodo la de los empresarios y la de los jóvenes que por una disposición de edad son más plásticos y dinámicos, más favorables a la flexibilidad y la apertura que requiere el riesgo democrático. La osadía, la valentía esta en alza.
Por esto y en un horizonte de muestreo comunicacional, algunos detalles que se podrían explorar son las formas de construcción de la paternidad, de la masculinidad, de organización de los procesos de trabajo, de distribución de responsabilidades al interior de la sociabilidad más cercana de los candidatos así como su forma de construir liderazgo y equipo. Es interesante saber como viven su humanidad, ¿de que se alimentan?, ¿cuánta agua consumen?, ¿Cuánta energía?, ¿en que ocasiones encienden velas? En fin, más allá de la farándula y orientación hacia el consumo doméstico, enfatizar y poder apreciar detalles como de “novela de las 20.00 hrs” para aumentar el rating, la performance y la participación ciudadana, así como profundizar los cuestionamientos acerca de los estilos de vida y si los mismos se acercan a criterios de desarrollo auto-sustentable.
Sin embargo no todo es de leche y miel. Además de las confianzas, también se movilizan miedos, odios, ciertos resentimientos de afectividad no elaborada sobretodo en aquellos que han dejado familias partidarias y se han trasladado a nuevos referentes sociales y políticos. Ese clima de odiosidad en las conversaciones, esa hostilidad en la opinión pública hacia aquellos/as que no quieren votar por tal o cual candidato, o mostrar intención de voto, de apoyo a un candidato que es y ha sido considerado el adversario durante por lo menos los últimos 50 años también se está dando y resulta comprensible solamente como un enclave autoritario presente en la argumentación. En efecto, la democracia y su capacidad de construir reflexividad en términos comunitarios, así como su forma de definir virtud en un sentido ético no pueden ponerse en juego. Y cuando eso se hace con epítetos como ¡traición!, quiere decir que hay déficit de tolerancia, pérdida de samaya como dirían los budistas porque lo que sale de la boca hacia ese ser que es o fue miembro de la comunidad es una palabra poco compasiva por decir lo menos. En lenguaje político, más allá del desafecto hay problemas en la convivencia cívica. Algo del tejido social se agrieta.
Por eso la confianza en la ciudadanía y su sabiduría para decidir su votación es clave. Esto además porque el sistema político tiene que ser capaz de hacerse responsable de la votación de casi cuatro millones de no inscritos en los registros electorales. Más aún si son jóvenes en el sentido generacional. Es esa cultura política la que mostrará una transformación en la tendencia de voto, y es su incidencia en la gobernabilidad lo que debería manifestarse o expresarse. No me cabe duda que a nivel regional hay profesionalismo, capacidad de gestión suficiente para ese empeño. También a nivel nacional. Por eso cuando se dice que Enríquez Ominami no tiene parlamento, ni gobernabilidad para administrar el Estado, lo que se dice es que no hay ciudadanía joven capacitada para aquello. Aquí no solo se equivocan sino que además eso resuena como rechazo anticipado hacia quienes lo apoyan en la búsqueda de firmas. Y refuerza el proyecto, en el sentido de la inscripción para hacer gobierno y generar el recambio de una elite que no escucha, se pelea entre sí y además pierde el rumbo en torno a si misma como “comunidad”.
Hay gente para renovar el parlamento, sin embargo la élite política no quiere hacerlo. Y no quieren hacerlo porque tienen comprado el asiento senatorial o el de la cámara con el binominal o andan buscando imponer encuestas piñuflas o trucadas con criterios de selección o designaciones a dedo. En la antesala, se espera a saber que sucede con las candidaturas parlamentarias de los presidenciables que van por fuera de las dos grandes coaliciones. Se espera a saber si además de las firmas para la inscripción existirán listas paralelas. Esto es, juguemos al riesgo. A danzar con la realidad.
Más en concreto, cuando se dice que Enríquez Ominami es también oligarquía y que junto a su padre mantienen un comportamiento díscolo ante el PS y la concertación surgen variadas formas de interpretar ese posicionamiento. Entonces la complejidad del proceso que se experimenta se abre más aún en términos de definiciones. Y nuevamente soltar, amar la incertidumbre, sumado al tener confianza es lo más adecuado.
Por todo lo anterior finalmente, quien ama la democracia aprenderá a amar la incertidumbre y vivir tiempos inciertos, ojala pueda casarse con ella, aunque sea bígama, practique la poligamia y sea un poquito promiscua con condón claro está, es decir, con ciertas protecciones y cuidados. Todo ello porque en verdad, la derecha política estancada en tormo al 38% no tiene garantizado tampoco el triunfo. Y por cierto, algunos jóvenes pueden irse movilizando cada día más hacia la oferta generacional Enríquez Ominami en la medida que consiga constituir “ethos” a nivel de las regiones y de la nación. Un ethos que incluya propuestas, proyectos además de candidatura.

domingo, abril 19, 2009

¿Será Frei capaz de hacerse el harakiri?


Las dudas que aparecen en torno a la candidatura de Eduardo Frei Ruiz Tagle son de carácter endógeno, es decir “hacia dentro” de las fuerza políticas que lo apoyan y lo apoyarían en su intento por llegar al sillón presidencial por segunda vez, y no exógeno, es decir, en su relación con otras fuerzas políticas en confrontación específicamente con la Alianza por Chile. Aunque las mismas pueden hacer antropofagia de esas fragilidades argumentativas, si como de hecho puede ocurrir, no se encaran las falacias y las verdades en el tiempo de la política que tiene plazos cortos esta vez.

En efecto, el “hacia dentro” tiene más que ver con los contenidos de lo que sería su propuesta de gobierno 2.010 – 2014 en torno a los compromisos abortados o frustrados. En definitiva promesas y ofertas no cumplidas de los anteriores gobiernos de la Concertación por una parte, lo que debiera llevarlo a revisar críticamente la gobernabilidad pasada principalmente en lo que han sido sus errores, dada la oligarquización progresiva de la élite mandarina de la cual forma parte, sea como su heredero y representante, la creación de circuitos claramente corruptos asociados al nepotismo y que por cierto indirectamente lo involucran en cuanto perteneciente a un partido y a una familia política, así como a la propia coalición. Ejemplos ya tenemos de sobra: traspaso del mundo privado al público y viceversa con tráfico de influencias, de redes de parentesco y de negocios, de capitales sociales, culturales, económicos, etc.
Este proceso de revisión crítica “hacia dentro” debería por cierto considerar otra arista no menor de este empeño y desafío en el que está decidido a jugársela con rienda en la mano, y que dice relación con lo que en su propio juicio haya sido, es y sea, su propia transformación cultural como líder, dirigente político cualquiera sea el carisma que quiera poner en juego durante el proceso de campaña electoral.
En términos generales se menciona ya en la opinión pública el carácter definitorio que debiera tener la presencia de su familia en el gobierno en términos de inclusión o exclusión, dada la ética política que en el clima social y de la opinión pública, se ha ido construyendo durante estos últimos años. Sin embargo, a lo anterior debiera sumársele la importancia y la significación que la ciudadanía pueda darle a los atributos, a los actos, a las palabras y a las presencia de las sucesivas familias y parientes de los presidentes en los gobiernos pre y post Frei, es decir, la evaluación por ejemplo que se hace de la presencia en los respectivos gobiernos de la familia de Lagos, de la propia familia de Frei, de Bachelet, y con menos memoria de Aylwin. Asuntos que por cierto, a estas alturas del campeonato no son detalles “menores” y de poca relevancia.
Es más, debiera ser importante no solamente la preocupación por el “tipo de participación” en torno a las familias más importantes y a los cargos que ocupan, sino a todos aquellos miembros participantes de los cargos medios y de la alta gerencia pública con los cuales el gobernante llegara al poder de ganar. En el caso de la elite concertacionista, y su nicho electoral, las ofertas de campaña deben cuidar “mucho” y “muy bien” su relación no solamente con el sector popular, sino y esta vez, con los sectores medios, pues son estos los que se perciben cansados “éticamente” de mantener, preservar y sostener el hilo sustentable de lo que otrora se llamara reserva moral.
Por lo mismo, en todos los sentidos, el problema que enfrenta Frei es complejo. Debe hacerse cargo de su propio cambio de liderazgo que debería impulsarlo a transformar la élite actual e instalada desde 1.990, y democratizarla más allá de su propio grupo, élite y ethos lo cual implica trascenderla, cortar con aquellos que, ya instalados, lo han escogido para que se los mantenga donde están y sin riesgos, incluso colocando en posiciones privilegiadas a sus delfines cuando estos son sus propios parientes, hijos o hijas. Mal que mal, el mismo es un representante de la oligarquía democrática que patrocinada por el sistema binominal ha sido incapaz después de 19 años de proponerle al país otro rostro, es decir, él mismo encarna la repetición, a modo de alternativa a que la derecha política arribe al poder, y en esa encrucijada pierde credibilidad y confianza.
En verdad, en el proceso de campaña no solamente se le pedirá que convenza a la gallada o gente, sino que les demuestre que el argumento de la derecha en torno al cansancio y al agotamiento de la concertación no tiene asidero en la realidad. Esto, en términos de gestos significa ni más ni menos que entregar a priori las caras y los rostros de las familias “nuevas” y jóvenes”, distintas/diferentes que propone para demostrar que en su gobierno “no habrá más de lo mismo. Y que, precisamente los apellidos que ya han estado en la opinión pública, esos, no se repetirán con Él durante su gestión. Como todos y todas entienden, estas demandas fueron solicitadas ya en campañas anteriores y no fueron cumplidas.
Es más, el 10% que le faltará a Frei para ganar, va a votar por él si se convence antes de las elecciones y en el proceso de decisión del voto, que los rostros y las caras nuevas tanto a nivel regional y nacional, dan el marco de equipo que sustenta el cambio y la transformación de Frei como líder. Internamente eso supone entonces que él se haga su propio harakiri, la que no hizo Bachelet porque las fuerzas políticas no la dejaron, donde Lagos metió nepotismo “blaqueador” asociado al empresariado y donde hoy tenemos como resultado círculos de corruptela y “negocios raros”.
Frei entonces debería ciudadanizarse, pero de verdad. Y la gerontocracia de la nomenclatura que ya lleva entre 10 y 20 años en los gobiernos debería ser lo suficientemente generosa para abrir camino a “caras nuevas” en los puestos de gobierno. Que no se trata esta vez, otra vez de “huachar puesto de gobierno”.
Una vez que este contexto sea modificado y para lo cual queda poco tiempo, solamente entonces se podrá decidir la conversación sobre el futuro y los temas país como la producción de energía, la innovación tecnológica y el desarrollo sustentable, o el manejo de la crisis del capitalismo en la era de la globalización.

sábado, abril 11, 2009

“Mujeres de /con tacos” o Del Vaginismo Social Tradicional

Una parte de la ciudadanía se ha acostumbrado a la farándula. Y le gusta ese clima “aspiracional y emergente”, que tiene y muestra la elite oligárquica chilena. Por eso no sería extraño que en el futuro nos gobiernen no solamente actores, sino, músicos, deportistas, modelos de pasarela y afines. Mal que mal, las ideas largas y coherentes están en bajada en los medios de comunicación hace ya bastante tiempo, y tienden a subir, o están al alza, las ideas cortas necesarias para los tacos altos, ya que de otra manera las identidades de las cuales estamos hablando, no se sostendrían en pie. Es decir, no tendrían y no alcanzarían el tan deseado equilibrio.
Recuerdo todo esto a propósito del viaje a Miami de uno de los candidatos a las presidenciales durante estos días de interrupción de las actividades por feriado religioso, y de una propaganda donde una mujer, actriz y modelo, les enseña a las mujeres que su identidad está en los pies y por cierto más específico en los tacos. Pienso, (luego existo en el asombro) como hemos llegado al arribo de las falacias en el mundo de la imagocracia televisiva al punto de cambiar los ejes de comprensión y dimensión de la vid al punto de aceptar que la cabeza está en los pies, y el corazón está en los tacos. Aceptar que otra mujer, hermana en cultura nos lo diga de una manera sonriente y sensual promoviendo el consumo, y el resto sin levantar sospechas, partir por ese camino, mientras la sugerente modelo se echa unas cuantas lucas sin conciencia alguna a los bolsillos.
O sea 19 años de democracia, incluida mujer médico en el sillón presidencial, sirven de poco los avances, a la hora de prever la salud ciudadana femenina en términos de enfermedades a la columna y a los huesos, y a la hora de proponerle a la cultura de género, una construcción de sentidos del equilibrio en busca de la identidad diferentes. Al parecer 19 años no es nada, o lo que es peor será nada a la hora de emitir un voto. Volverá a apoderarse de la conciencia de las mujeres, ese sopor insufrible, inenarrable de “otra vez” lo mismo: las “Mujeres de… “, mujeres de familias biparentales monogámicas en el gobierno como modelos de identidad a seguir en los procesos de toma de conciencia que alguna gatillamos.
En verdad, planteo todo aquello como una posibilidad de trabajar sobre el sentido común de las modelos de “primera dama sobre tacos” que inevitablemente tendremos que soportar en el próximo periodo principal. No le hace mal a las chilenas post Bachelet, cuestionar ese “rol subordinado y latero. Cuestionarlo desde el punto de vista de género, es decir, como construcción cultural “agregado” a la posición y rol del primer mandatario.
En efecto, durante todos los otros gobiernos de Chile, tuvimos que aceptar como parte del arribo del presidente al sillón, esa suerte de “mujer de” con: poder de influencias, con poder en el palacio, con control de palacio incluido derecho a voz y flash foto en la tonalidad incuestionable y en el modelaje también incuestionable. Por cierto todo aquello además, a cargo y por cuenta de todos y todas las chilenas. Es decir, nosotras mismas las chilenas trabajadoras, lo pagamos sin preguntarnos si lo deseamos o no.
Esta vez, volvemos a la misma idea. Reproducción. Kitsch dirán algunos. Lo cierto es que no es democrática porque se instala “allí” pero sin votos, se instala con una voz en off privilegiada y el pueblo no le ha otorgado representación popular, es decir, es una representación social “usurpada”, “bastarda en términos de su ilegitimidad”. Entonces es bueno al menos desde ya marcar los límites de no deseo de reproducción de esa farándula, que en algunos casos le puede quitar hasta votos al candidato en campaña. En verdad, no todas las mujeres queremos volver a ese modelito de “mujeres de /con tacos o botones al gobierno”, mujeres acompañantes como el arroz o los gomeros de palacio.
Es tiempo que comencemos también a discutir sobre esa posición privilegiada que da a algunas mujeres lo que en Brasil se llama “vaginismo social”. Desde el lado del sexo opuesto se llama siutiquería, o arribismo en Chile (es decir, intentar movilizarse socialmente en ascenso a través del pene en el caso de los hombres).

sábado, marzo 21, 2009

Los vaivenes de los candidatos presidenciables y parlamentarios terminaron con- mi- go-go



Aunque ya en diciembre del 2.008 muchos analistas políticos y la ciudadanía preveían la bajada de Ricardo Lagos primero y de José Miguel Insulza después, mi reflexión fue absorbida por el voluntarismo político y un excesivo subjetivismo impidieron efectivamente analizar los comportamientos de ambigüedad presentes, y obnubiló precisamente la capacidad de visión, impidiendo emitir juicios realistas y la reconstrucción de escenarios y actores políticos que se ajustaran a los acontecimientos presentes y futuros, que por cierto hoy día, implican considerar en principio la candidatura de Eduardo Frei, la “insólita” opción y preferencia de las dirigencias de los partidos progresistas como el PPD y el PS por el mismo candidato, la realización de primarias al interior de la Concertación con el candidato Juan Antonio Gómez del PRSD sin la posibilidad de jugar con otra posibilidad como la de Marco Enríquez Ominami, y la secuencia de candidaturas paralelas de las cuales ninguna consigue aunar fuerza electoral desde la izquierda y el progresismo sumados al Juntos Podemos.

Cuando esto sucede el silencio es la única actividad posible por un "tiempo razonable". Desde Enero hasta Marzo, y lo más probable que se mantenga durante la mayoría del proceso eleccionario que culminara lo más probable en segunda vuelta presidencial. Silencio político a manera de ostracismo y construcción de paralaje político porque se cometió un error en el sentido de mezclar: a través del análisis y construcción de opinión la anticipación de posibles hechos del futuro político junto con construir un orden favorable a la adhesión, a la propia credibilidad y la de otros en orden a apostar a un determinado liderazgo. Y esta mezcla fue la que no dió resultado, no permitió ver con claridad y tuvo como resultado el fracaso de una apuesta. Se quebró la búsqueda intencionada desde la voluntad por generar un orden en torno a una candidatura. En efecto, buscar sumar adhesiones a la candidatura de José Miguel Insulza y su posterior bajada fue un golpe bajo en el sentido que generó un quiebre a la continuidad de ese sentido forjado, generó frustración, desamparo, poca credibilidad, desconfianza al interior del escenario político favorable a su campaña en general, y desde el punto de vista del diseño de posibilidades del juego político de los actores asi como de las opciones elaboradas y en elaboración por la ciudadanía.
En este contexto, la opinión pública política y el ánimo de muchos y muchas se fueron de vacaciones sin ningún interés de comprometerse con una producción de discursividad en torno al orden social y su reproducción porque no hay ordenamiento y sentido en términos de coordenadas sociales evidentes de suyo en términos de futuro gobierno. Y porque además se produjo un cierto desgaste asociado a una desmotivación por la impropia forma de proponer/imponer sentidos de articulación. Lo que haya y hay lo construyen otros, la élite resuelve quienes son los candidatos en un diseño de temporalidad que no contempla a la ciudadanía ni las transformaciones que el sistema electoral y político requiere y necesita. El tiempo/espacio de la política se ajustan al pragmatismo y las utopías y sueños se colocan en el perchero del recuerdo. Todo ello sin rotular los efectos que la crisis del sistema financiero global pueda tener sobre la esfera política local durante este año de elecciones. Todo ello porque la cultura de gobierno oligarquica busca colocarnos en unas coordenadas de comprensión "insoportables" a 20 años de gobierno de la Concertación.
El silencio tiene sentido si efectivamente sitúa en un entre paréntesis las opciones para ver si se alcanza a proveerlas de significación durante el proceso de campaña más allá del eje imposición/acatamiento que acomoda a la lógica partidaria y al sistema binominal.
El silencio tiene sentido si, como puede ocurrir dados los plazos, no se encuentra ni se teje significación al proceso de campaña electoral en ninguno de los postulantes tanto a la cámara alta, baja y presidencial. De hecho en la repetición obsesiva de candidatos después 19 años al parlamento claramente no hay significación democrática sustentable, más bien se trata de una enfermedad oligárquica de la democracia actual.
El silencio no daña y puede ser un catalizador de conciencia crítica.
El silencio puede ser una forma de escuchar lo que efectivamente la ciudadanía desea y promete escoger.
Por eso, a transitar por el silencio… hasta que vea y descubra que hacer con mi voto.

domingo, enero 18, 2009

Así Están las Cosas en Este Matrimonio Amor al 2.009


Cuando no se quiere “decir públicamente” una cualificación que admitiera o admitiese la profundidad de la disputa semántica por significar una situación al campo de la política o al campo de poder, en este caso al escenario político, como así también confirmar la amplitud de los actores, los rangos, las posiciones, posicionamientos que se la están jugando por diseñar ese “nuevo” trazado de cancha, se usa en Chile desde 1.990 en adelante, el concepto “complejo”.
En efecto, es un término ingresado por Edgard Morin al léxico de la ciencia y el desarrollo de un paradigma contemporáneo, precisamente para hablar del pensamiento desde coordenadas que admitan reordenamientos de formaciones culturales en los procesos de construcción y deconstrucción. Busca reunir elementos como crisis, crecimiento, conflicto, contradicción, transformación, dialéctica junto a los procesos de enacción a través de los cuales la humanidad en cualquier lugar del planeta, procura armarse un relato sobre su cotidiano para de ese modo, en lo cotidiano y particular, cada quién diariamente saque a pasear su identidad en el mundo y al mundo.
Lo complejo es entonces lo que designa el estado y camino de la élite de la Concertación luego que las directivas del PPD, del PS, y de la PDC a través de sus estructuras orgánicas hayan nominado a Eduardo Frei Ruiz- Tagle como su candidato presidencial sin abrirse a primarias o abriéndose a las mismas.
Varios son los aspectos de esta “des-composición” si se mira la articulación política llamada “Concertación” como una totalidad con sentido país que comienza a generar elementos particulares (liderazgos y ciudadanía) que no pueden ser tratados como partes de un sistema con consistencia, coherencia, cohesión y significancia proyectable en el tiempo.
De una parte, pareciera ser que la élite a través de sus mandatarios ha buscado proponer un ordenamiento unitario útil, pragmático, que permita al menos sacar a la ciudadanía del estado inerte de significados o de desorden o de pluralidad. Una propuesta con un candidato que enfrente precisamente lo complejo en cuanto a diversidad ciudadana emergente con los gobiernos de Ricardo Lagos E. y consolidada con M. Bachelet J y sus respectivos liderazgos. Al parecer, Zaldívar, Flores, Arrate, Navarro, Enríquez-Ominami, Tellier, Hirsch, Gómez constituyen opciones de liderazgo desde dentro y fuera de la Concertación, cuyas coordenadas de reproducción del “sentido armado o construido de la nomenclatura” que gobierna desde 1.990 han crecido en retroalimentación lo suficiente, como para no caber en la administración de lo que existe.
Es decir, todos juntos no caben en la torta y la torta se desarma, se abre y se vuelve a cerrar reduciendo el espacio de intercambio de posiciones y por lo mismo, ampliando las disputas por las mismas. Todo ello en el entendido que el imaginario del poder es un círculo de posiciones a distribuir con más o menos privilegios asociados a las mismas. En este contexto, el liderazgo de ordenamiento es más un dispositivo de control del desarme absoluto de lo que hay, que un verdadero liderazgo. Y cualquiera de los liderazgos que al día de hoy aparecen como fuera de la carrera presidencial, Insulza y Lagos, al parecer habrían significado matices más/menos, de la misma instalación del dispositivo de orden, mas que construcción del orden deseado.
Lo complejo aparece entonces por un parte en lo que hay que negociar encarnado a través de cada liderazgo mencionado, y no solamente en capacidad antropofágica sino en elegir y discernir lo posible de ser cooptado. Además, lo que no se resuelve desde lo que pasara a constituir el “núcleo duro” de la concertación en el poder político de la élite y su nomenclatura que buscará sacar provecho de haberse transformado en el muro de contención mientras estaba moviéndose la descomposición. Y también, aquello que permanecerá fuera cuanto daño pueda ser en su construcción de nuevo referente sobre todo hacia la izquierda.
En este último sentido, hacia la izquierda, es donde es posible ampliar complejidad si como se espera, la cultura política de las nuevas generaciones sea más progresista, liberal, con conciencia ecológica y estatista en el sentido de privilegiar al Estado como protector y garante distributivo, y menos individualista, consumidora y neoliberal. Hacia la izquierda socialista y progresista, cuyos nichos electorales posibles son el PPD y el PS porque además a ellos están asociadas las transformaciones sociales, y no necesariamente la estabilidad y la dinámica del acomodo político desde la oligarquía, el nepotismo y la defensa de las familias tributarias históricas.
Más allá de los liderazgos que puedan representar simbólicamente más reproducción familiar patrimonial oligárquico del poder político en Chile, es claro que el tejido social ha sido transformado, y un liderazgo desde arriba hoy día no le garantiza a esa cultura emergente recomponer el afecto y la pasión de la participación. El pragmatismo tiene aquello de la conveniencia de cuidar de los bienes y del capital adquirido en 20 años, pero no garantiza que tras el flash foto, tras el flash foto, pueda la ciudadanía abrir puentes comunicacionales que permitan aceptar la gerontocracia, la construcción cultural de la diferencia desde el género y “el estado del orden familiar patrimonial oligárquico de las posiciones políticas”.
Así el orden de las cosas, las interrogantes que enmarcaran este año nuestro proceso y posterior decisión a la hora de votar son ¿Cuál de todos los líderes, futuros seductores, puede garantizar el recambio y la ingeniería de la elite de la concertación? ¿Cuál de todos los posibles citados, en el imaginario colectivo puede contener los deseos de transformar el estado del discurso, del orden, del símbolo “Concertación” para encaminarnos hacia otra plataforma de participación, de cohesión y de inserción social coherente al bicentenario? ¿Cuáles son los rostros y cuerpos de ese ritual de atracción?

miércoles, diciembre 31, 2008

Al andar se hace camino...

Una primera consideración necesaria para leer la encuesta recién publicada del Centro de Estudios Públicos (CEP, Nov-Dic 2.008) es que los datos recolectados en terreno fueron levantados entre el 19 noviembre y el 10 de diciembre, periodo caracterizado en materia de política electoral por la instalación segura de la candidatura de Eduardo Frei desde el centro, la instalación de José Antonio Gómez por el PRSD, y la ambigüedad de la instalación de la candidatura de Ricardo Lagos Escobar con el envío de las respectivas cartas demandando condiciones, la espera silenciosa y prudente de José Miguel Insulza mientras el ex presidente militante del PPD decidía su bajada que ocurrió el día 7 de diciembre a 3 días de cerrar definitivamente la muestra, que por cierto no considera, la venida e instalación definitiva de los candidatos de la concertación entre los cuales, vía primarias, la ciudadanía resolverá en abril del 2.009, ni tampoco la declaración del candidato que encarna definitivamente el progresismo, el socialismo y la social democracia como cultura y proyecto de gobierno al interior de la coalición. Es decir, no considera el cierre y la definición de los dos rostros que al final de cuenta definirán la contienda: Frei e Insulza.En este contexto, esta encuesta muestra y analiza datos que no dan cuenta del proceso de competencia, ni de las reglas del juego convenidas, ni del “clima” de discusión y de competencia que al interior de la concertación, de la elite, de los militantes, del mundo intelectual, científico y académico y de la ciudadanía en general se ha dado, y sanamente debiera darse en torno a los candidatos, a las ideas de gobierno, en relación además al escenario general, suponiendo que el candidato de la derecha es Sebastián Piñera. Tampoco da cuenta, de la competencia entre los dos candidatos en pos de la realización de primarias propiamente tal porque en efecto, esto no ha ocurrido, y porque la largada está decidida para enero del 2.009. Tampoco da cuenta de la discusión sobre sus competencias, capacidades, liderazgos, más allá de la elite política y del propio gobierno. No da cuenta de lo que en verdad interesa, a saber que hay 2 candidatos y que están fijadas las reglas para que se midan en primarias. Y en este contexto, anterior a la definición de Insulza, está podría ser la encuesta que muestra su piso, su punto de partida antes de iniciar su campaña.En verdad es importante resaltar este horizonte para comprender el significado de otros indicadores como los niveles de rechazo que puedan tener estos mismos candidatos ante los electores, la posibilidad de traspasar, sobre todo al interior de la concertación, las adhesiones de uno hacia otro candidato (Frei a Insulza o Insulza a Frei) en caso de que el porcentaje de diferencia en la adhesión no sea relevante durante todo el proceso de competencia en primarias. Y por otro lado, considerar la retirada, previa a la realización de la primaria, en caso de que uno de los dos candidatos se disparará en la carrera con una diferencia que hiciera innecesaria el evento propiamente tal de emisión del voto, como fue el caso de M. Bachelet con S. Alvear. Dicho esto entonces que es lo que dicen los datos que ameriten interés: la ciudadanía encuestada percibe que de los 2 candidatos en competencia que nunca han estado en La Moneda Insulza y Piñera, este último tiene más ventaja en preparación. Sin embargo también tiene ventaja sobre los otros candidatos que han estado ya en La Moneda. Con lo cual se anula el efecto de diferenciación de la respuesta porque no es relevante dado que los aventaja a los 4 incluido Lagos y Frei.Tanto Piñera como Lagos son los 2 presidenciables que a la fecha de la encuesta aparecen como los que tienen mayores índices de unificar al país. Sin embargo, son los que reciben mayores indicadores de negatividad en relación con los diferentes estratos sociales. Y por otra parte, Piñera es el que recibe más bajo porcentaje de confianza entre los no inscritos de los 4 candidatos considerados en la muestra: FREI, INSULZA, LAGOS, PIÑERA.En verdad de la revisión general, y dado el carácter reactualizado de la coyuntura política es interesante ver que entre Frei e Insulza prácticamente no hay diferencias en términos de adhesión y al consultársele a los entrevistados quienes debieran ser los candidatos presidenciales. Es más, de esa consideración que además coloca a Lagos aún en primer lugar, y a un 35% que no responde, debiera desprenderse la idea que la respuesta indica el piso que es igualitario para ambos, y que es en la discusión de las primarias donde la ciudadanía debería definir. En un sentido hipotético, puede esperarse que parte del porcentaje que obtiene Lagos en su mayoría pase a Insulza y uno minoritario pase a Frei. Así como, el 35% comience con las primarias a posicionarse porque aún a pesar de la carrera corrida de Piñera no han resuelto.Finalmente, aunque Frei aparece con una ventaja de un 9% sobre Insulza suponiendo una confrontación en primarias entre ambos al momento del muestreo, en este mismo sentido aparece un 10% que no se define o que no ha resuelto su decisión, y un 25% que no optaría por ninguno de los dos. Ambos porcentajes pueden modificar su estado en función de una discusión y una participación bien encauzada dado que Insulza tiene mayor aceptación y adhesión entre los Hombres No Inscritos en los registros electorales en relación con Frei. Y en el imaginario de deseabilidad empatan.Siendo así las empatadas posibilidades, al parecer lo que puede sacarnos del marasmo de las vacaciones de verano y las discusiones en las otoñales aguas de marzo serán al interior de aquello que queda de la concertación nuevamente: la defensa de temas de la cultura política cotidiana, es decir, los temas que tocan la liberalización de los estilos de vida promovidos en los dos últimos gobiernos por una parte, los temas valóricos de corrupción, de igualdad social ante la ley y el trabajo, de profundización del pluralismo cívico, y los temas país: producción de energía, transporte, sistema binominal, educación pública, derechos humanos, políticas públicas y reingeniería de la transparencia, de la gobernabilidad del aparato público y de los poderes del Estado, de la élite oligárquica concertacionistas, en un proyecto país que efectivamente muestre la transformación antes, ya en y desde la campaña, y no después de las elecciones. Los candidatos para ganarle a la derecha de Piñera, deben colocar los rostros “nuevos” y el proyecto de país a construir antes y durante la campaña. No después. Para Re encantar, incluso a la inscripción de los 3 millones, el proceso de campaña de primarias y la siguiente, deben suponer la incorporación de la reingeniería de la concertación. Se trata de la salida de un referente político para construir uno nuevo desde dentro y durante el proceso.







domingo, diciembre 28, 2008

Pasamos del Horror al Error porque no se trata de cambiar manzanitas por manzanas y decir que suman o restan lo mismo


Los errores en la detección de al parecer 8 casos de “detenidos desaparecidos” entrega a la derecha política el último bastión que le faltaba para terminar de enlodar la gestión de los gobiernos de la Concertación. Sin embargo, un desatinado y revanchista uso del mismo, puede volver la balanza o bumerang hacia precisamente, este baluarte ético moral del progresismo y de la izquierda chilena. La fuente de inagotable sabiduría, experiencia política, gobernabilidad, conocimiento en materias de derechos humanos a los cuales dicho sea de paso, el mismísimo Eduardo Frei Ruiz Tagle mientras fuera presidente de Chile no le diera ni un día de audiencia, bien pudiera convertirse nuevamente en “producto de una guerra de significaciones” y por lo tanto en la piedra de tope que dirima, en justicia, el futuro gubernamental.
Preocupa por cierto de una parte, que la derecha política se valga de este pequeño error con la intención de tergiversar la verdad “universal” de los hechos y establecida en la conciencia colectiva no solamente de los chilenos y chilenas sino de la humanidad democrática del siglo XXI. Se enfatiza la función de construcción de lo universal y lo democrático porque precisamente hace pocos días en un examen oral final, un alumno de un curso de Sociedad y Cultura, a partir de este error, defendió la tesis de que el marido de Gladys Marín estaba vivo en Argentina, que en el gobierno de A. Pinochet no se habían violado los derechos humanos, ni tampoco se habían secuestrado ni torturado a ciudadanos y ciudadanas.
En efecto, buscar mal intencionadamente cambiar la significación general de lo sucedido en materia de derechos humanos, en virtud de la detección de 8 errores de un total de más de 1.000, no elimina la historia y la memoria de los familiares de los detenidos desaparecidos que aún buscan los restos de sus muertos y cuyas fotografías no se terminan de aparecer como animas en pena por el territorio nacional. No elimina la reiterada “violación a su dignidad de seres humanos que aún no pueden dar sepultura a sus muertos”, no elimina en el lenguaje moral de Giannini “la ofensa”. Y, precisamente viene a reflotar la “ausencia del pedido de perdón” de parte de la derecha que colaboró al hecho. Es decir, se vuelve a ser flotar el quiebre del alma nacional como un sello que aún no se cierra, y que contiene significantes imprecisos en lo intangible desde el punto de vista electoral, suponiendo que estamos ad portas de un año eleccionario. Y suponiendo que con la elección de Michelle Bachelet las cuentas quedaban saldadas.
En verdad, no se trata de cambiar manzanitas por manzanas y decir que suman o restan lo mismo a modo de falacia argumentativa. Con todo respeto, porque no es solamente falto a la lógica, sino porque es inmoral, es indigno, es falto a la verdad, y a la justicia porque es antidemocrático. Por cierto además, mandar a los hijos e hijas a la universidad para que se transformen en los defensores de su élite está bien, es necesario en relación con un interés instrumental, y es democrática la tolerancia. Pero sobre aquello, convocar a los hijos e hijas a transformar la verdad en mentira, y a buscar imponerla, puede ser una bomba de tiempo, sobretodo si se piensa que hoy en la educación universitaria están prácticamente el 70 % de jóvenes primera generación.
En otro sentido, muestra que “la ausencia de pedido de perdón” vuelve a tomar figura y fondo en la memoria. Aquel que no ha sido juzgado, que esconde un delito, vuelve como manera residual a emitir el acto fallido de querer construir su versión de felicidad y de vida buena. Y busca instalar su verdad pequeña y avara, como la verdad universal válida para todos y todas. En este sentido repone un eje en materia de conversación nacional que parecía zanjado y por lo tanto aquel que quiera vencer en las elecciones del próximo 2.009 tendrá que referirse en su discurso al “eterno revival” esta vez presentado en el lenguaje, como un “error” en el proceso de construcción muestral. Tendrá que construir un significante para el error del “detenido, desaparecido, aparecido”. Y de un día para otro, pasamos del Horror al Error, sacando la ley de ventaja por no decir del simulacro.
En un sentido nuevamente universal y de sentido país, poner en cuestión la política pública construida por los gobiernos de la concertación a partir del reconocimiento del informe: Rettig Verdad y Reconciliación, puede ser un arma de doble filo para la derecha, y también para la concertación, sobretodo para su vertiente progresista, de izquierda y más a la izquierda. Sabido es que a partir de este informe, se vehicularon una serie de leyes reparatorias hacia los familiares de las víctimas, sea en materia de salud, sea en materia de educación, sea en materia de jubilaciones, a modo restaurar el daño infringido. Dichas leyes reparatorias fueron votadas en el parlamento con el acuerdo de la mayoría de la cámara y el senado en momentos en que imperaba en el país la regla de oro de los consensos. Por lo mismo, volver sobre el asunto para cuestionar la concretización y materialización de dichos logros puede tener efectos “exóticos” para la derecha que puede con este caso estar jugando con fuego. Y podría tener resultados bastante interesantes y articuladores para una concertación que aún no elige al abanderado único que los represente.
En este horizonte, por cierto, y desde el punto de vista de los expertos en el tema, lo que se advierte es la ausencia de un seguimiento desde el punto de vista institucional, académico y de reporte a las políticas públicas vehiculadas, y, en todos los sectores implementadas: salud, educación, etc., así como a los agentes portadores y sostenedores de los bancos de datos. Sabido es que desde el gobierno de Frei en adelante ha existido una enorme dificultad en el parlamento para ver y votar “las políticas públicas sobre la memoria”, incluida las bases arquitectónicas requeridas a nivel país para su construcción y manutención. Este episodio de “errores” bien pudiera servir para concretizar desde las universidades estatales regionales acuerdos con el gobierno en materia de investigación, seguimiento, a dichas políticas públicas y relativas a los bancos de datos, a la manutención y construcción de memoriales, etc.

domingo, noviembre 09, 2008

¿En que estamos Chilenos y Chilenas?


En efecto, si se entiende por Estado a “la expresión del tipo de relaciones internas entre clases y grupos, (…) Al punto donde se define el tipo de relación externa que la sociedad asume”. Y “al constituyente del poder de la o las clases que establecen la relación externa (Faletto, 1982- 2007:41), y, al parecer si se observa la realidad histórica de la construcción del Estado en Chile y América Latina, la problematicidad que presenta el actual momento de la coyuntura social y política se asemeja o puede ser leída e interpretada como un agotamiento de un Estado de bienestar – oligárquico con ribetes autoritarios dado por el fuerte componente de la figura presidencial del sistema político que por cierto articula un conjunto de arcaísmos difíciles de-construir desde el punto de vista de la democracia y la ciudadanía.
Ergo de cara a las elecciones presidenciales del 2.009, no se trata de un problema de atracción, de mayor/menor generación de deseabilidad de los candidatos presidenciales que desde la élite de la concertación se propongan para que la ciudadanía los resuelva en votación de primaria, dado que como se explicará, se trata de un formato de organización y de contenidos del mismo que caducan: en su forma de operar, en su forma de interpelar, en su forma de incluir referentes culturales, en su forma de ofrecerse como liderazgos con proyectos país. Se trata de un cansancio generalizado a una forma de conducción vehiculada desde los 3 poderes del Estado que no se puede a estas alturas buscar recomponer o “pegar” de “sentido”.
Estamos hablando por cierto, de un agotamiento “clientelar” o de relación de clientela en el sentido de un tipo de vasallaje electoralista de parte de la ciudadanía con la élite o mandarinato que ha detentado la representación o el liderazgo durante estos 18 años, agotamiento o descomposición de la reproducción de la conducción de la línea de hegemonía en función de los sentidos y significados asociados precisamente a la hegemonía desde el ordenamiento social, el consenso, la cohesión, y/o la coerción, con ribetes de populismo, dado los efectos del ejercicio del liderazgo presidencial y/o electoral en momentos de campaña y como un efecto de las TIC. (Castells, 1.999)
Además y específicamente el agotamiento se da por la instalación de una suerte de alianza de clases y grupos de gobierno transversal que desde 1990 y amparados por el sistema binominal luchan por: la defensa de sus propios intereses políticos, económicos que a estas alturas de la gobernabilidad, no consiguen ampliar proyección, verificándose una suerte de “participación restringida”, una suerte de manipulación del “miedo al eterno retorno” para no dejar expresar la conflictividad y la demanda social, y una suerte de estancamiento del dinamismo. (Faletto, 1982)
En efecto, todo ello se entiende como un agotamiento de la organización y estructuración de la élite política que desde los diferentes poderes del Estado, incluido su acceso al cuarto poder: es decir, desde el manejo y control de la propiedad de los medios de comunicación de masas, en un contexto de modernización inserta a su vez en la globalización: económica, política y cultural (Ortiz T., 2001) no consigue generar los mecanismos para traspasar la significación de “democracia” en la construcción de las relaciones de poder hacia la ciudadanía, y sobre todo hacia los jóvenes, nuevas generaciones, hacia las cuales no se consigue traspasar la barrera mínima ética del ejercicio de los derechos políticos y civiles. Se trata de un Estado que pone en evidencia la contradicción de las diferentes formaciones culturales, sociales, políticas y económicas que le han dado cuerpo durante el último siglo XX y que por cierto le sirvieron para recuperar la democracia institucional, capitalista y burguesa, pero que no le sirven para ingresar al siglo XXI desde los problemas ecológicos, medioambientales, con proyectos generados desde el desarrollo sustentable, etc.
La hipótesis explicativa en clave hermenéutica implica considerar las 3 formaciones del Estado chileno durante el siglo XX: oligárquico, de compromiso (bienestar) autoritario con sus respectivas caracterizaciones. Y considerar la cultura política que vehicularon hacia la ciudadanía, para desde aquí y en una suerte de recomposición, mezcla, amalgama sucesiva a los diferentes momentos presidenciales del siglo XX, y específicamente de la Concertación de partidos por la Democracia, viene a redundar en este híbrido de Estado/ gobierno sin posibilidad de proponer de manera vinculante “más democracia representativa”. Se trataría por cierto de un formato simbólico cultural que como representación del Estado oligárquico no ha sido desmontado desde la propia élite política y a modo de patología subyace como forma de ejercicio de liderazgo asociado al nepotismo, la plutocracia y por cierto al estado de compromiso.
En verdad, desde el siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX, Chile vivió su primera treintena el estado oligárquico, posteriormente y con los frentes populares se experimentó el inicio de la conformación de un Estado de Compromiso que en términos de derechos y de ciudadanía amplió las protecciones sociales y laborales. Un momento de auge de las libertades. Podría hablarse de un Estado de bienestar similar al europeo (Arrau y Avendaño, 2001) que profundiza los derechos y la participación ciudadanía con Eduardo Frei y Salvador Allende, pero que por lo mismo aumenta la conflictividad social. Y posteriormente, se experimenta el Estado autoritario bajo el régimen de Augusto Pinochet quien vuelve a disciplinar a la ciudadanía bajo un modelo de coerción, represión y silenciamiento de la participación.
En su profundización re definitoria de significados de ciudadanía entre los años 64 – 70 con Frei Montalva, 70-73 Allende, la profundización de esa democracia llevó a Chile a dirigir desde el Estado, la reforma agraria, la nacionalización del cobre, la devolución de propiedad de la tierra a los mapuches, etc. Sin embargo, esta ampliación de ciudadanía no fue soportada por la elite oligárquica nacional que principal y políticamente estructurada desde la derecha conservadora asociada a la Iglesia, desde la derecha económica a través de la burguesía financiera y empresarial asociada al poder de los medios de comunicación, desde la derecha militar terminan drásticamente con la imposición y posterior consolidación de un estado burocrático militar (1973-1990).
En sentido estricto, la recuperación de la democracia y los procesos de transición así como los diferentes gobiernos de la concertación intentaron redefinir un Estado de Bienestar acorde a las necesidades de la ciudadanía que, varía y transita en 19 años de un 50% de pobreza a un sector duro que bordea a la entrada del 2008 en el 15%. Sin embargo, la gobernabilidad que permite estos procesos desde el Estado, ha terminado por conjugar una serie de alianzas políticas precisamente con la derecha oligárquica que en su remanente cultural y posicional político, a modo de enclave, consigue hacerse transversal a la élite en todos los poderes, y después de 18 años, muestra un deterioro, un agotamiento como proyecto movilizador e interpelador de la transformación y de la explicación de ciudadanía. En otro sentido, muestra falta de credibilidad en la gobernabilidad, en la gestión, el diseño e implementación de las políticas públicas y en los rostros símbolos que han encarnado esa representatividad a la fecha.
Por otra parte, si el Estado en términos de definición expresa en cualquier momento que vive una nación, el conjunto de relaciones de poder (económicas y sociales) que se dan en una determinada sociedad, y eso lo aplicamos a lo que sucede en la actualidad del Chile del siglo XXI a 18 de gobierno del sistema binominal y de la Concertación que ocupa parte del Estado en conjunto con la Derecha, esto significa decir que, parte de la ciudadanía ha comenzado a observar la transversalidad de la construcción de la gobernabilidad con “buenos ojos” y “con buena intencionalidad”. Es decir, leen la transversalidad cultural como “estilo de vida” con resultados favorables y también como un bien adquirible. La anulación de las diferencias al interior de la élite mandarina que comparte en sí y de manera cerrada las bonanzas del poder desde la élite oligarquizada, y que chorrea “caridad” o lo que sobra, supone efectos de muestreo que de hecho se dan sobre el desdibujamiento de los contenidos “progresistas” del proyecto reformador del Estado de Compromiso, en la actualidad, agotado en su carácter cultural y democrático “asistencial” por lo menos en dos ítems de inclusión relevante: el regional y el generacional.
Por lo mismo, ha llegado el momento de mirar ¿Quiénes están hoy en ese Estado? ¿Qué conjunto de relaciones de parentesco se estructuran y se organizan? Para efectivamente desde la ciudadanía construir un proyecto transformador dado que desde la historia, la oligarquía se rompe siempre desde el conflicto social. Esto es como decir que los grupos del Estado actual cualesquiera sea su definición política institucionalizada no saldrán del mismo por acto de caridad o de altruismo. Buscaran enquistarse para permanecer ostentando las prebendas que han obtenido hasta ahora. No saldrán simplemente porque hay agotamiento o cansancio. O porque en la reciente elección se les demostró con votos que “perdieron”.
La oligarquía concertacionistas no saldrá por sus propios pies ni porque desde “arriba” se generen condiciones para su recambio “ahora”. No se hizo con Lagos, ni con Bachelet quienes hicieron la promesa, es decir, no se hizo con 6 años ni en 3, por lo tanto es difícil pensar que a estas alturas del periodo de gobierno, el mismo tenga bajo la manga un proyecto renovador que pueda impedir este vaciamiento. Esto es como decir entonces que, o la política desde el Estado y de los partidos está agotada por ahora en su aspecto transformador, integrador y dinámico o se consigue aquello acentuando las contradicciones, es decir, con conflictividad social.
1.- Faletto, Enzo, 1982 2007: Dimensiones sociales, políticas y culturales del desarrollo, Flacso Catalonia, Chile.
2.- Castells,1.999: Globalización, Identidad y Estado en América Latina, PNUD Stgo.,Chile.
3.- Ortiz Tulio, 2.000: Globalización histórica desde Sudamérica En Globalización y Nuevas Tecnologías Ed. Biblos Argentina.
4.- Arrau y Avendaño, 2001: Notas acerca del desarrollo de la ciudadanía en Chile Flacso - Predes Programa Estudios y Desarrollo Sociedad Universidad de Chile, Chile.

martes, octubre 28, 2008

La lucha por el Orden es al fin de cuentas la lucha por significar el poder político en la Conflictiva y Nunca Acabada Construcción del Orden Deseado


Los resultados de las recientes elecciones municipales muestran sin duda el punto de inflexión más bajo de la Concertación en lo que va de su gobierno durante estos 18 años. Buscar por lo tanto las razones que expliquen este desplome tiene que ver con la necesidad, principalmente por ahora, de explicar el giro de un posible re-ordenamiento político y de las fuerzas sociales, en un año previo a las presidenciales y parlamentarias. Esto es como decir que volvemos a pensar en el “orden social” no como un conjunto de símbolos y conglomerados políticos ya dados “per se” desde una entelequia continuista disciplinaria y paradigmática, incluso en términos de liderazgos; sino y repensando a Norbert Lechner, se trataría más bien de proponerlo como una construcción conflictiva y nunca acabada que tensiona deseos e intereses en constante redefinición.
Hoy por hoy, estamos hablando de una crisis de conducción y de hegemonía generacional conducida por una élite continuista que instalada desde los 90 puede ser definida a estas alturas del juego político, como una burguesía nacional oligárquica y democratizadora, transversal en términos de partidarios políticos, acomodaticia, y francamente con ribetes de descomposición ética, dada la pitutocracia, el vasallaje de los mandos medios o del monismo moral dependiendo de la posición o ubicuidad de quien lo experimente, que ha ejercido el lobby no regulado, el tráfico de influencias, el tráfico de dineros y de los diferentes capitales (simbólico, cultural y social) desde el sector público al privado en una suerte de red, que también implica la ineficacia de algunas políticas públicas, que no consiguen transformar el soporte cultural de la pobreza.
En cierto sentido, se trata de comprender las razones de fondo del porque de la crisis de “Unidad”, la crisis de orden, la crisis de sentido de gobernabilidad dado un cierto agotamiento del proyecto democratizador. Y esto significa, mirar al fondo las promesas que los últimos presidentes de la concertación han encarnado y que definitivamente no han realizado. No se trata por tanto de pedir, como un Pinochet cualquiera de la vida, orden, disciplina, mandar a la “gente” que se ordene, sin ofrecerle un sentido y una explicación del porque del actual sin sentido de la reproducción del poder político. Es decir, sin explicarle, porque el actual momento se caracteriza por un “vacío de poder”, “vaciamiento de proyecto”.
En otro sentido, se trata entonces de dilucidar en torno a las fuerzas políticas, los actores, los liderazgos en descomposición o en crisis, sopesar su proyección futura en términos de peso, para definir el marco y el escenario de sus luchas individuales, y no necesariamente representativas, por mantenerse vigentes en la redefinición del nuevo ordenamiento social, y construcción de esa “nueva” hegemonía. Es decir, observar el “quantum” para disponer lo que se puede efectivamente, y con la urgencia de lo existente, en las redes, circulaciones y simulacros políticos, en las alianzas y configuración de trenzas, ofrecer de transformación “real”, antes del término del mandato de la Presidenta, para recomponer el orden simbólico cultural aún dominante, recomponer el imaginario decadente si es que efectivamente se entiende la dimensión de la crisis y la importancia de ofrecer alternativas de símbolos culturales previos a las próximas elecciones antes de la derrota definitiva.
Esto es como decir, que las nuevas caras ofrecidas para recambiar la constitución del poder concertacionistas, y nunca realizadas como compromisos y promesas durante estos 9 últimos años, esta re-ingeniería ofrecida desde la diferencia y encarnada a través de Bachelet, que no llegó a concretizarse, y que a su vez fue significada con más nepotismo, amiguismo y una cierta ineficiencia, una cierta corruptela, un cierto conformismo en la repartición del poder central desde el ejecutivo, ha dejado una marca clara desde las regiones y comunas de cara a los resultados electorales. No sirven, no son confiables, no transfieren poder, no vehiculan gobernabilidad, no editan significaciones previas.
En efecto, podrían muchos decir que la Concertación en estas elecciones sufrió los efectos de las fragmentaciones de la DC y del PPD y que bastaría con arreglar esas diferencias para remarcar el “orden”. Es decir, se trataría de recomponer “desde arriba” un orden quebrantado por decisiones de liderazgos “representativos” de la burguesía nacional nepotista democrática instalada. Si se adopta este modelo y se abren negociaciones, esto significara no dar cuenta del efecto que desde los votos y desde las sensibilidades culturales emergentes, estos procesos de “independización del juicio” y de la opción han generado en los electores.
Ergo, significa no tomar en cuenta estos procesos “culturales”, como procesos de autonomización, como procesos de elaboración de la cultura vasalla impuesta por los caudillos parlamentarios durante 18 años y mantenida con un cierto clientelismo, hoy en decadencia. No tomarlos en consideración, significa pensar que se puede reordenar, con disciplinamiento coercitivo, la autonomía generada desde “arriba”, con acuerdos cupulares, instrumentales. En este sentido, la resignificación del orden va implicar una lucha por delimitar el poder de influencia de determinados actores, específicamente los parlamentarios, que no necesariamente “representan” la voz de su gente, representan si sus propios intereses en las futuras elecciones.
En otro sentido, la propuesta de construcción de orden puede pasar por la agudización de las contradicciones. Estos es por una parte, trabajar para entregar el actual gobierno a la derecha política realizando desde un hoy un traspaso progresivo de los mandos medios vía pacto político “secreto” de manutención negociada de los cargos. Lo que podría definirse como una transición pactada gobierno concertación – alianza, manteniendo una cierta visión que no radicalice a las fuerzas políticas y a la ciudadanía, y por sobretodo permita un reposicionamiento de la oligarquía democrática de las familias tradicionales al campo del control político mantenerse en el ejercicio y dominio del poder.
Desde otro lugar, las fuerzas sociales no acordes con esta negociación pactada, trabajarían para profundizar las contradicciones socialmente y generar condiciones para que la Alianza junto a Sebastián Piñera accedan al gobierno, en el entendido que esta ascensión y durante el tiempo que ejerza su gobernabilidad, permitirá redefinir el proyecto democratizador términos sociales, de política de alianzas y contenidos.
Cualquiera sea la significación del orden que se consiga estructurar, lo que está claro es que existirá desde el gobierno una propuesta a corto plazo. Al observar los rostros nacionales y regionales del cambio de gabinete, se podrá observar la dimensión de la ingeniería que efectivamente la elite de la Concertación está dispuesta a sacrificar desde: su oligarquía, su nepotismo. Solamente en ese momento, y a partir del mismo, la ciudadanía podrá decidir como dirimir su propio proceso de autonomización en las deliberaciones políticas. Es decir, profundizar su proceso de desembarque definitivamente del modelo de gobierno concertacionista por inviable, o de continuar en el mismo reforzando sus intereses, sus lineamientos: signos de proyecto futuro.

martes, octubre 21, 2008

En el caso de la Encuesta Trucada hubo Mano Mora o la del Mercado: Invisible


Sancionaron con 15 días de retiro de la vida política partidaria y 30 días respectivamente a los dos principales implicados en el caso de la encuesta trucada en el comunal orgánico socialista de Talca.
Se trata del caso “ético” del regional del Maule que en la previas de las inscripciones a las municipales salpicara al Senador Socialista por el Maule Norte y a la candidata a concejala por Talca, publicado en algunos medios nacionales como la Nación, y también algunos locales como es el caso del diario El Centro, el cual en su primera plana acusara recibo de envío de mails, tráfico de información y denuncias con fuentes protegidas en el anonimato, con inclusión de actos y declaraciones reparadores de constricción y de confesión que no llevaron a aclarar la situación sino a volverla más histérica, confusa e inconsistente. Pero, como el nepotismo también asola junto con la oligarquía en este bárbaro páramo medieval democrático apatronado, más vale tirar una palabra para que no se diga que la dignidad socialista histórica no se la conoce por estos lados.
Por cierto el fallo, de manera eficiente, en menos de 3 meses resuelve el caso porque no existe ningún proceso de investigación en curso, ni en el pasado que dé cuenta de “quienes” fueron todos y todas los involucrados e involucradas, y que incluso, llevara al diputado del distrito a defender los datos de la “famosa encuesta” por la mañana, y a solicitarle la renuncia a la candidata del Partido a la alcaldía después por la tarde, y en menos de 24 horas reconocer su propio error de confianza por una parte, junto con convocar a la candidata para que desistiera en su empeño, cuestión que nunca se hizo por otra.
Es más se insistió en actuaciones de inocencias variadas y de múltiple índole, aunque al interior de la vida orgánica y partidaria regional y comunal la “gente” sabe a qué tendencia se adscriben todos y cada uno de los militantes envueltos en el cuento. Se colocaron querellas criminales por robo de material computacional de computadores de espacios públicos. Bien, todo eso quedó en nada, no existió, ni existe.
En efecto, sin distinción de género porque en el ejercicio de liderazgo aún no hay criterios de definición de la diferencia cultural que permitan la evaluación, moros y cristianas, todos y algunas como en el tango, cuesta bajo en la rodada bailan el tango cambalache porque en esta escena no hay ética de mínimos.
Lo cierto es que, salieron libres del polvo y paja. ¿Qué tal? (Así me quedo el ojo orgásmico cuando me enteré).
La carcajada del presidente del Partido, Camilo Escalona podrá escucharse ahora en la radio Cooperativa nuevamente y después de que hace más o menos de 4 meses, pidiera sanciones “máximas” al tribunal supremo porque los “autores” habían enlodado el capital simbólico, social y político del partido socialista chileno. Es más solicitaba al mismo Tribunal competente, una investigación exhaustiva para verificar quienes eran los responsables de toda la situación.
La verdad de la verdad cotidiana, esa, microfísicamente absurda y disparatada para Foucault, desde la ética de los mínimos al parecer, es a lo menos “rara” “exótica” al considerar el veredicto del máximo Tribunal “Supremo” del Partido Socialista. Y obvio como poder elegido e instituido congresalmente, no es cuestionable en los “juicios” que emite. De manera tal que al militante que no le gusto o pareció la redundancia del parecer del máximo tribunal, y lo manifiesta, se arriesga a sanciones similares por apelar. (Jajaja) Son los tiempos del pensamiento único del binaminal en crisis que dado que no logra el pluralismo, entonces, resuelve desde el monismo moral en defensa de los intereses de unos pocos que por cierto no necesariamente son ya del “socialismo”.
Bajó la polvareda y por encima de la alfombra, Alexis Sepúlveda resultó ser el candidato alcalde por la Concertación en Talca y después del fenómeno de la “encuesta trucada” que finalmente se resolvió en la mesa de los notables concertacionistas con la vergüenza en la cara de muchos de los socialistas regionales. Y lo más probable es que sea el ganador, aunque nuevamente en la pelea chica, “nadie” sigue sin saber ¿Cómo es que el candidato del Juntos podemos hace uso de información privilegiada, guardada con 7 llaves al interior del PS regional y en contra de las encuestas que esta vez tienen a la Universidad de Talca y al departamento de opinión como el epicentro? Y por cierto, se mantiene como candidato Alcalde después de haber dado su palabra de bajarse delante de los parlamentarios.
En verdad, el “neutral” Tribunal Supremo Socialista resolvió por lo tanto de manera eficiente “una patita de pollo” y decidió regalarlas para la cazuela a los mandarines, pero de ganar Alexis Sepúlveda volverán a cantar las golondrinas porque obviamente “aquí” hay mano mora. Otra manera de decir que la agonía antes de morir de los apernados por el sistema binominal de la democracia concertacionista políticamente hablando será un proceso lento que tendrá muchas aristas como la transformación de la mente vasalla existente incluso en los propios y propias militantes de uno de los partidos se supone más revolucionarios culturalmente hablando.

jueves, octubre 09, 2008

Momento de Inflexión Política


El campo estructurado de las fuerzas políticas y organizadas del país enfrentan las elecciones desde el descrédito, la falta de confianza, el desencanto a la democracia oligárquica y la apatía juvenil. Sin embargo, y al contrario de lo que planteó el ex presidente Ricardo Lagos en Estado Nacional (TVN, 2008) esta situación no se explica por la indisciplina de los militantes de los partidos que no acatan de manera vasalla ni clientelar lo que sus directivas buscan imponerles conforme sus intereses que ahora se pueden distinguir y trasparentar en el escenario social. Se explica más bien por un agotamiento de la participación a través del sistema binominal, el cual, favorece en la actualidad no solamente a la articulación de la derecha política instalada desde 1990 a través de la Alianza con dos partidos como la UDI y RN, sino también, a la propia Concertación a través de la ocupación del Senado y la Cámara de Diputados por electos que no se mueven de sus respectivos asientos, muchos de ellos desde hace 18 años, y que en su mayoría, cuando han sido cambiados lo hacen por problemas con la justicia, o sino por muerte. Y a partir de aquí, se suceden desde el nepotismo o desde la nominación indirecta vía Partidos, que a su vez presentan un padrón de militantes no sincerado, no transparentado similar al padrón electoral nacional y además con baja adhesión electoral, es decir, con una densidad necesaria para mantenerse vigentes, pero internamente con poca democracia participativa en la elección de sus dirigentes y en la definición de políticas país.
El momento de inflexión tiene como telón de fondo por cierto la emergencia de la diversidad ciudadana que se abre paso a la participación política por los espacios más inesperados. Por ejemplo para estas elecciones municipales, en algunos casos en el país en las candidaturas a alcaldes, hay hasta 7 postulantes como es el caso de Constitución donde votan aproximadamente 21.000 inscritos, lo cual indica que no se trata de un país, o en este caso de una comuna con inercia de ideas, ni propuestas, sino más bien de un país y de una comuna que no se siente interpretado por los canales tradicionales construidos para participar, y que cansados de buscar y no encontrar espacios más que a través del sometimiento a lealtades políticas espurias, cansados de verse interpretados por y desde culturas políticas monistas moralmente como es la concertación o la alianza, salen al encuentro de la construcción de nuevos liderazgos rediseñando precisamente el espacio marcado y signado para las fuerzas políticas tradicionales.
De un modo general sin embargo, el no acatar u obedecer a la imposición de un determinado partido político o conglomerado en orden a votar ergo escoger al interior de la coalición, significa ni más ni menos pasar a la moral post convencional desde el punto de vista de la adquisición y ejercicio de la ética ciudadana. Todo ello como un modo de deliberar más allá del padrón de comportamiento “dado desde arriba”, incluso desde el “patrón de fundo parlamentario” que no permite el razonamiento desde la comunidad. Por lo tanto en este sentido, se trata de un ejercicio de reflexión y muestra de desarrollo y crecimiento de la autonomía por la lateral. Ergo se trata de un proceso de democratización de la cultura política que redunda en un crecimiento de las asociaciones, agrupamientos, referentes de diferenciación que cambian los criterios de selección y elección al momento de votar. Y de rostros, cuerpos del control de la regulación identitaria que otrora regulaban la adscripción de los cuales se fugan los sentidos que donan “lugar común” y consenso de significados.
Este proceso como no retorno, con posterioridad a la elección, y posterior al fraccionamiento de algunos partidos que incluso tienen representatividad en el Congreso como el PRI, los independientes o el Chile Primero, sumados a la fuerza del Juntos Podemos los cuales por cierto tendrán una expresión electoral, debería necesariamente, mover a las fuerzas políticas ancladas en el institucionalismo partidario del binominal, a reconsiderar sus posiciones y sus posturas en torno al mantenimiento del orden vigente antes de la largada definitiva de la próxima carrera presidencial y parlamentaria. El horno no está para bollos en el sentido que de no consultar, o proponer modificaciones al sistema, la fragmentación política irá en aumento, esto es, la antropofagia no regulada entre ellas que aumentara el canibalismo político no regulado en un clima de violencia y agresión simbólica, es decir, al interior del orden político y su clase etaria en un decaimiento y/o descomposición.
Aristóteles ya señalaba que la oligarquía y la demagogia son desviaciones de los buenos gobiernos cualesquiera sean los formatos que asuman: siguen siendo desviaciones. Y a estas alturas de los procesos de profundización democrática que redundan en ampliación de niveles de deliberación de parte de la ciudadanía, y de conocimiento organizacional burocrático del Estado y del gobierno, lo que comienza a quedar claro además es que, a lo anterior, se suma una creciente toma de conciencia de parte de la ciudadanía en cuanto a que la instalación democrática desde 1990 en adelante y a casi 20 años, se ha sobregirado en su posicionamiento temporal desde la élite, lo que implica generación de incredulidad y desconfianza: grados de erosión de los vínculos, los circuitos, las redes por donde se constituye y se reproduce el poder y sus capitales. Los mismos rostros, la misma secuencia de productividad de sentidos “de orden gubernamental” arroja además de nepotismo asociada a herencias políticas, una suerte de corrupción que acumula “rabia en la desigualdad”. El descontento se transforma en “fuerza de violencia” frente a un orden simbólico aparentemente democrático que se percibe como imposible de modificar porque la pitutocracia ya es una suerte de corrupción instalada en y desde las redes de gobernanza o gobernabilidad de la oligarquía nacional: burguesía nacional en red con burguesía regional en la reproducción de sus privilegios vía sistema de herencia, sistema patriarcal y no cuestionamiento de la propiedad privada que redunda en inequidad distributiva.
En la subjetividad, las grandes cifras comparativas del gobierno de Pinochet versus el gobierno de la Concertación comienzan a ser leídas no solamente como progreso, sino, como calidad del progreso y el desarrollo. No se trata por tanto de que el 30% sacado de la pobreza se perciba instalada en la clase media alta, sino, que tiene conciencia que del salió del E al D en términos de bienestar y desde el ajuste de la clase media y no desde la redistribución justa. Es decir, hay caridad del dar lo que sobra que no es necesariamente dar lo que cada quien se merece, o dar lo mejor. En ese sentido la cultura democrática de la ciudadanía se ha descentrado del vasallaje, mientras, el gobierno que distribuye se parapeta en las buenas palabras y la demagogia.
Por otra parte, el sector que se mantiene como núcleo duro en el nivel E, culturalmente se adaptó el clientelismo populista y a la lealtad conseguida desde el sometimiento a la clase mandarina. Mientras, el sector del gobierno que vehicula las respectivas políticas públicas, en su mayoría mandos medios regionales, mantiene y sostiene una adhesión espuria, cada vez más difícil de sostener. Todo ello será puesto en juego en esta elección y por cierto será clave para la próxima elección presidencial y parlamentaria.
Finalmente, están también y además los dos millones y más de no inscritos jóvenes en el sistema electoral. Es cierto que a la actual clase política no les conviene que voten ni que se inscriban. Para la burguesía mandarina actual instalada que consiguió esta democracia, la vejez del padrón electoral no es un problema, porque así van a continuar siendo electos. Pero ¿Qué pasaría si los jóvenes se inscriben y les piden a sus padres que anulen el voto o que busquen otros candidatos o candidatas en la profundización de la ciudadanía?
Ya lo hicieron una vez con el movimiento de los pingüinos. Pueden re editar esa tarea el próximo año.

martes, septiembre 30, 2008

Microfísica del Momento del Momento actual: Valga la Redundancia


El tema de la autonomización de la esfera de los procesos económicos tiene a la élite nacional en estado de hiperventilación. Independientemente de que la globalización implique la aceptación de los problemas y de las crisis como situaciones que afectan a la red de producción planetaria, y que se acepte la categoria de la complejidad para analizarlo, lo cierto es que de un día para otro palabras como crisis subprime, commodities, accountability, gobernancia o gobernabilidad, se transforman en la principal motivación de la conversación de las altas esferas, en los referentes paradigmáticos para definir los asuntos públicos en un intento desesperado por bajar y buscar una forma de acercamiento comunicacional hacia una ciudadanía cada vez más absorta, ensimismada, absorta en el mercado de la “modernet”, del estado de cuentas bancarias, en sus deudas, de cara a la imposibilidad de ingresar al paraíso del consumo tecnológico y científico conforme la instalación hiperrealista.
Sin secuencia, sin antecedentes, sin contextos en relación a la fase del capitalismo actual, en relación a los elementos trasnacionales, sin internalizar algunos conceptos que permitan comprender los estilos de vida emergentes asociados a patrones estilizados de consumo que propician las diferencias de comprensión cognitivas, las empatías y las antípatias, o los elementos éticos y de justicia argumental que permitan contraponer puntos de vistas y concordar mínimos de bienestar o de operatividad ligados a la racionalidad instrumental, la ciudadanía y la subjetividad, se ve impelida a formularse preguntas “en un continuum de sin sentido” sobre asuntos “raros”, “lejanos”, “abstractos”. Y la banda ancha, larga y corta, gira o trasmite sin cesar. En ella “el tiempo no para” como dice la rockera canción de Cazuza.
En realidad esta hiperventilación tiene que ver con la hiper modernidad, el hiper consumismo, la hiper concentración de la riqueza, los hiper acontecimientos de un estado hiperrealista donde la respiración no alcanza a tomar nota de sí misma cuando se cabalga hacia otro episodio, y luego hacia otro episodio, determinante para la vida de quienes al parecer perdemos memoria, secuencia, ilación. En este contexto, hacer o plantear alguna pregunta que radicalice un corte, un quiebre, una inflexión ni siquiera genera sentido. Es decir, es mejor contemplar el “sin sentido”.
Hoy amaneció nublado en Talca, y el distrito 38, es decir, Maule – Talca Rural amaneció con una nueva diputada y al parecer futura senadora, Lili Pérez. El país amaneció con esta sorpresa. Entretenido, dinámica, suelta, extraña, la nominación y el horizonte político que se abre con esta elección partidaria. Mientras, las moiras siguen desplegando un sentido oculto en ese tejido de actores y actrices sociales en la política.
Hermosa las nubes, cargadas de agua algunas pasando hacia el sur, moviéndose hacia la cordillera, jugando con la impermanencia, los anclajes de la memoria y de los aprendizajes. Esto es como decir, que la sonrisa se dibujó en los rostros delante de la afirmación de la actual diputada al anunciar antes las cámaras que estábamos ante “la futura senadora por la región del Maule Norte”. Un sano cosquilleo remeció la sensibilidad al observar a esa mujer colocarse en ese escenario de desplante. Abran quincha…abran quincha, abran cancha sonó lejos la tonada mientras busca el eco del sentido/sin sentido.

domingo, septiembre 07, 2008

Laurie Anderson en Chile: Un regalito desapercibido


Cuando no existen conversaciones comunitarias atractivas y potentes tal vez uno de los refugios sea el desarrollo de la cultura política a través del arte de la poética. Es el caso del aporte de la instalación artística de Laurie Anderson en su reciente venida al país. Variados son los detalles de la puesta en escena de “homeland” y precisamente en aquellos, tanto de los que quedan para el recuerdo de la memoria humana, como para los que definitivamente se escapan, valga la apología, en el sentido que en la suma constituyen el aporte magistral y único.
En efecto, en términos de universalización se ofrece una propuesta de lectura y una postura política en contra la globalización, la guerra, el armamentismo, marcadamente anti imperialista norteamericana, por cierto de género y la reproducción de la american way of life del mundo actual de los “estilos de vida”. Sin embargo, decir esto no tiene mucho sentido y significación si no nos adentramos en el modo como la autora se dice contar su visión. Y es en este carácter donde reside el aporte insospechado de subversión crítica cultura, y de entre los cuales se destaca, el auto descentramiento planificado del sujeto femenino del discurso en el escenario, hacia una voz masculina como en una suerte de impostación androcéntrica que remataría el empoderamiento. En concreto actúa una mujer ciudadana artista que pasando en distintos momentos por diferentes registros vocales que incluyen los típicamente caracterizados como femeninos, en algunos momentos descentra su voz discursiva hacia lo caracterizado como registro masculino, y lo hace, con la intencionalidad de instalar un peso y una posición, una marca diferencial a la propuesta poética. He aquí una posición claramente de género, que busca subvertir el orden desde el mismo orden. Por eso la risa.
Por otra parte, a lo anterior se suma el trabajo sistemático sobre el texto poético en términos de presentación de la ironía, el sarcasmo, la muestra de lo ridículo por sobre la obviedad plana del pensamiento único, del subjetivismo o del vasallismo como postura o visión de mundo. Ello permite que emerja un sentido del humor “diferente” en el público, sobre la base de una identificación con una cultura intelectual introducida, sostenida, discurrida en el concierto, manejadora de referencias bibliográficas filosóficas, periodísticas, que por lo mismo tienen una profundidad de elaboración por sobre el sentido común de la opinión pública, lo que implica entonces una propuesta que se mueve desde y hacia saberes sutiles, no facilistas, ni de oreja. Se trata de un saber ciudadano que tiene una visión de la política planetaria mundial la que puede objetivarse, intersubjetivarse ergo criticarse en espacios no consolidados del mercado del consumo artístico.
La identificación con el público en el humor a partir de compartir una crítica acida, profunda, y de referencias, implica un trabajo sostenido de búsqueda, no de lugares comunes estrictamente “populares” ni de consumo masivo, ni de empatías facilistas del consumo, no se trata de un “homeland del kitsh farandulero egocéntrico del siglo XXI global de los mandarines nepotistas”, sino de lograr capturar una suerte de imaginario colectivo planetario y ofrecerlo como imágenes de la realidad que se vive, para que los demás, el público, pueda realizar su propio cierre. En este contexto se insertan, y valen las referencias de lo estrictamente poético, al derrumbe de las torres gemelas, la guerra en Afganistán, la guerra e invasión a Irak que permiten construir/compartir/desacordar una visión sobre el modo como el gobierno de Estados Unidos gerencia la política global de intervencionismo.
Ahora, en los detalles de la arte poética referida a la vida cotidiana de la ciudadanía, merece atención la crítica irónica hacia los problemas de comunicación y de aquello que han sido uno de los pilares de la democracia y la vida humana: la conversación. La instalación de este tema con su actual pareja, muestra en la reiteración una lectura crítica antropológica a la convivencia de las familias, pero desde un soporte dialogal casi habermasiano. En este contexto, la propuesta de arte poética trabaja sobre la traducción simultánea al castellano de los textos o discursos en inglés con lo cual “desmonopoliza” el habla única de la globalización. Nuevamente desmonta, deconstruye.
Otro aporte es el arte poética referida al gobierno de los expertos y especialistas y el modo como se han transferido decisiones ciudadanas en todos los sentidos hacia la tecnocracia que constituye en la actualidad una casta aristocratizada asociada a los gobiernos. En la esfera de la economía claramente se trata de una autonomización de prácticas sin límites morales y con consecuencias para la democracia como son su oligarquización y plutocracia. Por cierto, se trata de otro “problema residual” que encara la autora con ironía si efectivamente queremos recuperar participación, derechos sociales, políticos, y por sobre todo “cultura política” desde el arte.
El goce sensorial y estético adviene precisamente al participar de un evento que de manera completa, rigurosa permite a quién lo contempla, un avance en la comprensión de su propia vida desde otros parámetros.

domingo, agosto 17, 2008

Aguzando el Olfato Político ...en el PS


La elección de la Comisión Política de Marcelo Shilling como diputado de la República para reemplazar a Juan Bustos, y posteriormente, la elección de Francisco Encina como presidente de la Cámara de Diputados, muestran no solamente el cumplimiento de la ley en un estado de derecho, lo cual es de una obviedad abismante, sino que muestran, el modo como se articulan las mayorías para resolver y decidir presente y futuro al interior de una organización política que está, participa y se auto percibe comprometida con la gobernabilidad vigente. En este contexto, lo que parece emerger ante la opinión pública de cara al cuestionamiento de dicha instalación, es precisamente el peso de esa hegemonía en términos de conducción de la actual mesa y su proyección de cara a las elecciones presidenciales y parlamentarias.
En efecto, en relación con todo aquello que envuelve el futuro político, lo primero que se puede recuperar es que el pacto y compromiso de gobernabilidad asociado al buen término del mandato de M. Bachelet, y que en el presente se ve unido estrechamente a los destinos de la democracia cristiana, y en el futuro, podrían percibirse como extensivos al próximo periodo presidencial y parlamentario, no necesariamente son trascendentes en términos de políticas de alianzas. Mayoritariamente, los socialistas perciben un compromiso coyuntural con la DC, hasta de cogobierno, pero este no se proyecta como relación más allá del fin de este periodo presidencial. Y en efecto, lo que la opinión pública busca desentrañar desde la elección del PS, es precisamente, ese destino.
En concreto lo que sí está en juego en esta ocasión como en las futuras secuencias de decisiones de parte del Partido Socialista, es como la actual hegemonía de la mesa directiva busca proyectarse en el parlamento y en el gobierno. En este sentido, por el momento lo que se entiende es que la dirección de Camilo Escalona busca proyectar liderazgos que le son afines para poder mantenerlos en el próximo periodo electoral, y de gobierno. Esto implica como es obvio, ir dejando fuera del camino a aquellos que deben salir por renovación de liderazgos, porque así lo señalan los estatutos y por tanto para no dar posibilidad de proyección (vitrina) e ir colocando nuevas confianzas según las transformaciones requeridas, y para lo cual se les han dado 2 años de mandato.
Viendo más por debajo del agua, lo que es claro es que una cierta opinión pública cercana y tal vez pagada por una cierta tendencia del Partido Socialista, no ve con buenos ojos las decisiones que la Comisión Política mayoritariamente resuelve porque está siendo manipulada desde el otro sector que precisamente ve y observa como sistemáticamente comienza a ser desbancada por múltiples razones: exceso de tiempo en el cargo, nepotismo, etc.
Ahora bien, lo que sin embargo se deja pendiente aún y no se hace la pregunta por el sentido de la acción y de la decisión en este caso es, ¿qué relación tiene ese proceso con la concertación, con la democracia cristiana y con las próximas presidenciables? porque en verdad la puntada tiene hilo. Y existe una relación entre lo que se decide hoy con la apuesta de la Mesa a futuro. Por el momento, pareciera ser que el Partido Socialista está haciendo su juego y sus apuestas en un sentido tal que: sin desarmar la concertación, suponga su reforzamiento y ampliación, sin comprometerse con el matrimonio DC más allá de lo necesario, no lo rechace ni se separe antes de tiempo, no antes de disfrutar y hacerse cargo de los problemas, sin decirle que NO de frentón a Lagos, tampoco le deja espacios como para que se auto proclame como su candidato, o para que se pasee al interior de dicha orgánica. Se trata de anticipar cambios internos con efectos hacia el exterior que marquen la cultura política que guía la toma de decisiones asumiendo el compromiso hasta el término de Bachelet, pero no más allá de eso. La medida es el término de este gobierno y muy subterráneamente ir colocando marcas, señas, de lo que se viene.
Es como decir, que algo se está gestando al interior del PS con esta mesa. Algo que tiene que ver con la gobernabilidad y el mandato de los senadores que además la componen. El Senador Escalona actual presidente y el Senador Letelier actual vicepresidente, no se juegan nada el próximo año en términos de sus periodos, y esta condición les da una cierta mirada a largo plazo en relación a las perspectivas y los empoderamientos. En este sentido, la posición y nominación que tiene Shilling es por cierto estratégica si se pondera la vigencia de la senaduría de la V región para el socialismo, en un contexto en el que se colocan los intereses de mantener y/o el necesario cambio de liderazgos. Se agrega a lo anterior el hecho que la posición y el cargo de Presidente de la Cámara, es una vitrina para liderazgos a un año de elecciones que no se pueden dar sin mérito, ni mucho menos cuando está en juego la manutención del sillón parlamentario como es el caso de Sergio Aguiló.
Es más la actitud de Allende, Ominami y Gazmuri hacia los medios, demuestran el sentido de olfato para ponerse un parche antes de la herida y anticiparse a una situación en la que sus propios sillones serán puestos en votación y en competencia al interior del comité central el próximo año. No tienen garantizado su futuro político, no tienen propuesta y sus liderazgos regionales decaen, llegan al fin de sus respectivos periodos. Todo ello en un contexto donde Lagos ha buscado presionar para colocar alcaldes, concejales, etc., y no ha tenido eco. Lo cual indica la distancia de este con la militancia y por cierto la pérdida de fuerza y anclaje del tipo de liderazgo que encarnó, por cierto en desuso.
Todo ello es como decir que: Así como se están tejiendo los hechos, simplemente se puede olfatear como viene la mano… y es bueno que la opinión pública vaya más al grano y no se quede por encima.