miércoles, diciembre 26, 2012
La Épica y el Tiempo de Michelle
Más allá de las arremetidas sin fundamento del juego de guerrillas de la política partidaria, su élite en el parlamento y el gobierno, y del cruce de palabras entre lo que se entiende por alianza que apoya y sustenta al actual gobierno de Sebastián Piñera y la formación de articulación política que por ahora solamente se denomina Oposición; en la cuestión de fondo, lo que preocupa es: el tiempo de la política de alianzas con los movimientos sociales a nivel de las comunas, regiones y nacionales, el tiempo de la elaboración de proyecto de gobierno para el próximo periodo, el tiempo de transitar de la desconfianza a la confianza, el tiempo de elaboración de la derrota y la fragmentación, el tiempo de transitar del desafecto al afecto, el tiempo de transitar del desencanto a la inclusión e integración, el tiempo de pasar de la incredulidad a la credibilidad de las palabras y las promesas, el tiempo de acotar la crisis de representatividad política, el tiempo de proponer los nuevos rostros que sostendrán el próximo gobierno, así como los criterios de selección de la gobernabilidad.
Es más, Bachelet sin lo anterior es nada. Bachelet no es ni será un cheque en blanco. Es cierto que los partidos políticos que componen la concertación sumado al Partido Comunista ahora, lo que han buscado es entrar en sintonía con esa demanda de maternidad perdida y de desprotección en que al parecer nos dejará la ausencia de nuestra primera mujer en el sillón presidencial durante estos últimos 4 años. Es decir, ellos (la élite de los partidos) saben que Bachelet al igual que “los atrapa sueños”, ha capturado nuestras necesidades de consuelo, de afecto, de regazo, cariño y empatía.
Bachelet como un bálsamo a la distancia y bien dosificada nos calma y sana de todos los rechazos que este gobierno de derecha por ser tal, de derecha, aún en sus rasgos populares nos ha regalado en este tiempo: nos ha discriminado por pobres, nos rotea, nos sube el tono altanero cuando tiene poder político y financiero, se vuelve resentido cuando se ve con oportunidad, nos negrea en el trabajo, en las relaciones sociales y en la cama, se blanquea cuando se trata de negocios con la burguesía internacional y global. Y por cierto a la hora de los quiubos, constantemente nos mira en menos y ponen las lucas sobre la mesa para definir quién tiene la manija.
En efecto, Bachelet en este proceso, que es más bien un camino que recorrer, bien se puede transformar en la sonrisa de esperanza que sana todos los males distribuida como política de un marketing de campaña publicitaria si es que los partidos políticos siguen cooptando su imagen, siguen cooptando su sonrisa y finalmente la transforman en el delirio de altura, cautiva para la ciudadanía. Esta situación obviamente tendría sus costos severos antes y/o bien después de re instalarla en el poder político, ya que accedería al poder y correría como candidata sin un proyecto de gobierno construido con participación ciudadana.
Y claro está, sin participación ciudadana, sin proyecto de re conexión de Bachelet con su pueblo, sin contacto con las necesidades de la gente, sobre todo a nivel de anclaje de la justicia, anclaje de la ética del bien común y del servicio público, sin esa energía del regreso y del re encuentro que solamente el pueblo organizado y las nuevas generaciones pueden aportar; Bachelet no alcanza a sumar lo suficiente, no alcanza lo necesario para ganar. Y si, alcanza a ganar, no tendrá la fuerza suficiente para construir la gobernabilidad social que el país necesitara, y que ya vemos este gobierno en su deterioro además no ha podido darnos.
Por lo anterior, Bachelet puede seguir enviando cartas a los partidos como organizaciones que pueden “institucionalmente” darle garantía a un gobierno, como una forma de construir puentes de respeto; sin embargo, entre nosotros, sabemos de su desprestigio, del cuestionamiento del cual son objeto, de la forma como construyen sus directivas, de la forma como se han mantenido en el poder, de sus negociados, de su participación en lobby que redunda en la crisis del sistema en su conjunto.
En chileno y con todo respeto, producto de las ideologías blandengues y aguachentas, no del consenso, sino de las transacas: los partidos y principalmente sus dirigentes valen callampa. Y es por eso es que surgen los candidatos independientes como callampas, valga la redundancia: aspiracionales emergentes que buscando colocar y vender la pomada con la misma sonrisa de marca y el mismo populismo de siempre, ahora con la guitarra y el asado, la empanada, el abrazo y el golpeteo suave en la espalda, vienen por el voto.
En este contexto entonces, la pregunta que se juega será por la diferencia. Es decir ¿Qué ofrece Bachelet en su diferencia ahora? En educación, en medio ambiente, al sistema político, en redistribución de ingreso, y en Justicia, que llama a la Ética del bien común a Chile. ¿Qué ofrece su cercanía y empatía como valor moral? O ¿Qué podemos hacer con ella?">
Y la diferencia está precisamente en el proceso de participación, en la elaboración de proyectos por regiones y comunas con una ciudadana activa, informada integrada en su crítica. Porque antes cuando se recuperó la democracia lo que se necesitaba era lo básico, respirar, y ahora lo que se quiere es profundizar con conciencia lo que de bueno se hizo y cambiar aquello que está podrido de acomodado y o corrupto. En este sentido, esta última parte es drástica, severa, sin espera, indómita porque Chile tiene hambre de Ética Ciudadana, de dignidad. Y la amabilidad y el buen trato de Bachelet solamente tendrán sentido si viene de la mano con esa conciencia de la norma moral del poder materno: no más abusos y aplicado en el ordenamiento político transversal.
En este contexto, es necesario recordar que Sebastián Piñera con su propio ejemplo de manejo en las empresas, incluido el caso de Teodoro Ribera, dejará al pueblo en la evidencia profunda de la inmoralidad en el ámbito de los negocios. A menos de un año en que el propio parlamento rechazara el lucro y aprobara una ley que entrega a 7 familias la industria de la pesca. Sin olvidar los propios negocios y problemas de la era en el poder de la Concertación y de la propia Bachelet.
Por eso, la diferencia implicara precisamente aprendizaje de cortar por lo sano. Ahí están los estudiantes, los padres y apoderados, el poder local de las alcaldesas y alcaldes. Ahí están los movimientos de defensa del medio ambiente en sus caletas, en sus puertos los pescadores, en sus barrios las juntas de vecinos. Ahí están impertérritos mirándonos sarcásticamente los que no participaron del proceso de elecciones: cerca del 60%. Ahí están las clases medias, los profesionales de los mandos medios de los servicios públicos, ahí están los obreros y obreras esperando esa justicia con aroma a ética democrática y de profundización de mínimos que no llegó, que no se construyó.
En lo explicito toda el agua que ha pasado bajo el puente durante estos cuatros años incluye la derrota de la concertación y la candidatura de MEO. En lo implícito por cierto cada quien esperamos que reflexione y mire su estómago y su bolsillo, revise si ya ha ganado lo suficiente y se retire no solamente del espacio político sino también del ámbito de las finanzas. No como sillita musical, sino sin repetición de plato, y sin participación en los negocios para dejarlo contento. La élite de la concertación y las políticas públicas de gobernar con los amigos, el nepotismo y sus redes también tiene que tener término. Y si no lo hacen en público, al menos en privado quienes han dirigido la concertación incluida “la nomenclatura” deben dar un paso al costado. La dignidad y el respeto ciudadano están en juego.
Bachelet construirá una Épica del retorno y del regreso desde un ejercicio de maternidad fraterno, benevolente y justo. Restaurando la moral de buena convivencia entre hermanos. Eso nos salva y redime. Lo otro es más de lo mismo. Inaceptable.
lunes, octubre 29, 2012
ENTRE EL GRAN RUIDO Y PEQUEÑAS ALEGRIAS: De los Resultados Electorales Municipales 2012
viernes, octubre 05, 2012
X una política en serio: 2012 Octubre
Si la oposición, entiéndase Movimientos Sociales más Partidos Políticos quieren sacarse definitivamente la gobernabilidad y el gobierno de Piñera de encima en cuanto capital simbólico tiene que deconstruir estos tres activos del actual presidente tal cual se manifiesta en la recordación y el anclaje de los electores de acuerdo a las últimas encuestas de Adimark Septiembre 2012.
1.- Es activo y energético
2.- Cuenta con capacidad para enfrentar situaciones de crisis
3.- Cuenta con capacidad para solucionar los problemas del país.
Y por cierto mantener a la baja, las que sistemáticamente se han construido en la recordación y el anclaje bajo la línea de aceptación promedio:
1.- Cuenta con autoridad
2.- Cuenta con liderazgo
3.- Le genera confianza
4.- Es respetado por los chilenos
5.- Es creíble Es querido por los chilenos
Deteriorar la imagen de autoridad y liderazgo del gobernante pasa simplemente por ir indicándole todos los negocios mal hechos, los emprendimientos en medio ambiente y en la minería, en la configuración de lo nacional. Es decir, dejarlo hacer. En efecto, el no ha podido liderar ni controlar sus propios impulsos depredadores capitalistas de competencia salvaje, y por lo mismo no tiene agallas para frenar a los de su propia élite ni al mundo de las finanzas. Va a morir en su ley, desesperada, porque se les acaban los 4 años y necesitan hacer negocios antes que se vean obligados hacer los cambios profundos a la Constitución para abrir las puertas más temprano que tarde.
Es más, si observamos cada uno de los ítems por los cuales un gobierno es evaluado en la encuesta, hay 7 claramente vinculados a Ministerios que están bajo la media de aprobación, esto es, los propios ministros a los cuales están asociados resultan no estar aprobados en su gestión:
a.- Cuidado del Medio Ambiente
b.- Descentralización del país, (Ministerios de la Moneda preferentemente Interior
c.- Salud
d.- Transporte público
e.- Corrupción en organismos de Estado (TODOS)
f.- Educación
g.- Delincuencia (Interior de nuevo)
Pero todo esto no es suficiente. A estas alturas de los hechos, que es como aceptar, que ya se han jugado los dos tercios del tiempo del partido de gobierno y van perdiendo, la élite política de la oposición articulada en los partidos políticos, y anclada en la institucionalidad como legítima y hegemónica gracias al sistema binominal, junto a los movimientos sociales, deberían no solamente generar espacios de celebración de hitos históricos, sino, desde allí, desde la funa misma, comenzar por reconstruir sociabilidad para el proyecto de refundación de Chile bajo el segundo mandato de Bachelet.
Esto es, comenzar a sacar las cuentas de las ganancias que ha generado la inversión y soltar la generosidad por la ventana y la puerta.
Es bueno que se jubilen de los negocios construidos en virtud o sin ella, del ingreso al campo de la política de las nuevas familias endogámicas desde 1.990, y por cierto, al ejercicio de la política como negocio. Es necesario que suelten el nepotismo y la democracia oligárquica. Viva la exogamia o es tiempo para la sobre vivencia del linaje cultural. Es bueno que lo hagan como experiencia moral. Además en sintonía con los jóvenes a nivel regional y nacional. Viceversa. Ya que sin ellos no hay gobernabilidad ni proyecto para Chile. Si no hay inclusión misogenación, Bachelet no podrá gobernar.
Más allá de lo que digan las elecciones a concejales y alcaldes en cuanto a resultados incluso porque han aumentado los candidatos independientes. La baja o deconstrucción de los atributos de liderazgo y gobierno del presidente, no dicen mucho si la oposición no enfrenta su propia tarea: construir las redes de sociabilidad, de conversación, la comunicación, las neuro-lingüísticas y el entrenamiento ontológico en el lenguaje necesario para generar la sinergia hacía los líderes y liderezas que deberán acompañar el próximo gobierno de Bachelet.
No estamos pidiendo ni escribiendo nada nuevo. Se lo pedimos a Lagos, y Flores hizo lo que pudo aunque como sabemos los lazos de nepotismos se exacerbaron. Se lo pedimos a Bachelet,y los que siguen aún ahora en el gobierno binominal de la oposición no la dejaron, y ella a su vez, llego con su propia familia de amigos y amigas. Por lo mismo, la tercera es la vencida. Y como dice el emblema nacional: es “por la razón o la fuerza”.
Por la razón sería conversar, escuchar. Los viejos tienen que entrar a motivarse con las rabias de los jóvenes, con los límites que sobre los negocios y la moral nos pondrán. Y tendrán también que entrar a explicar los hitos que hicieron la circunstancia histórica “humana” para en espacios cerrados y/o abiertos ir acotando el sentir de la asamblea constituyente. Sea, en termas congresales o como termas al modo clásico de recibir un tesoro espiritual societal fundante.
Por la fuerza es mantener las movilizaciones sociales, seguir con la protesta y la denuncia en todos los ámbitos políticos y sociales donde surjan elementos de gobernabilidad dudosa.
En este contexto, lo del Ministerio del Interior con Peña-Hinzpeter, la cuestión de la delincuencia asociada a la droga, lo del Litio por economía, lo del presupuesto, sumado a lo de educación, salud que no tiene solución en este gobierno, lo de medio ambiente, etc. en otros imprevistos, requieren solamente de organización de parte de las fuerzas políticas de oposición e insistimos "generosidad".
miércoles, septiembre 07, 2011
Comentarios sobre la Encuesta Adimark Agosto 2011-09-07
Alguien y con razón podría decir que no se sabe cuales son el conjunto de significados asociados por los encuestados de cara a la pregunta sobre la forma como el gobierno desarrolla su labor, pero al menos hay claridad en que, no son significados concentrados en la exclusiva figura del Presidente, sino que dicho desarrollo contempla a todos sus ministerios y por cierto el resultado es de un altísimo 70% de desaprobación. Ahora bien, asociado exclusivamente al presidente están sus atributos para gobernar y en este esfuerzo claramente repite de curso porque: no es respetable, los chilenos no lo quieren, no es creíble, no cuenta con liderazgo y no genera confianza. Ahora esto se complejiza porque son características que no se adquieren de un día para otro, de un mes para otro. Ni tampoco requieren de un golpe de timón, de suerte que un par o tres acciones puedan generar un cambio drástico en la población para modificar estas percepciones tan arraigadas, porque en efecto, la mayoría de ellas se vienen ya perfilando en varias encuestas anteriores.
En concreto, a la luz de los datos de los meses anteriores, en todos los atributos el presidente baja. Es decir, en este mes agosto, al parecer se acentúo su caída. Y entonces suponiendo el posicionamiento de la empresa Adimark comentado inicialmente, esto puede ser el envío de una potente señal que contiene un regalo al gobierno. Esta señal sería en una lectura gruesa: “estás en lo más bajo en popularidad y niveles de adhesión, es lo más bajo que puedes caer, por lo tanto de aquí para adelante, lo único que te queda es mantener o subir. Y claro está: ningún hecho social puede hacer que se esté más bajo porque los movimientos sociales ya se han desarrollado, se han desplegado, los conflictos ya están en curso y septiembre serían meses de soluciones, de posibilidades de arreglo, acuerdos o simplemente de gobernar más de lo mismo”. En este mismo sentido, administrar más de lo mismo, sería insistir a nivel promedio con la delincuencia, insistir a nivel promedio con la educación, insistir a nivel promedio con el transporte público e insistir a nivel promedio con la descentralización del país. Es decir, asumir como política de comunicación que hay que continuar con la saturación del umbral perceptivo de la gente en esos mismo nichos informativos.
Y en este contexto, donde se le podría echar más pelos a la sopa para acentuar a la baja de septiembre sería en corrupción de organismos del estado, en la situación de la salud donde por cierto el gobierno aún se mantiene por sobre el 25% de aprobación. También en faltar a los compromisos sobre el apoyo a la reconstrucción donde se observa una suerte de aumento del gobierno en un 3% pero que si no se capitaliza y vuelven aparecer manifestaciones de damnificados en torno a esta situación, bien podría ser que se cayera de nuevo y aún más. En este mismo sentido es afirmar que: si no se aprovechan los meses de primavera y de verano para la reconstrucción, sumados a todos los problemas que ya señalamos pero principalmente el de educación, el próximo año de cara a las elecciones municipales va a ser un año perdido y un caos. Pero hay más, en relación con los ministros, aunque todos son evaluados en su trabajo, comienza a aclararse que no todos son presidenciables, y que el nivel de recordación y/o de identificación no sostiene un liderazgo con trayectoria ni proyecto. En ese mismo contexto se observa que la Ministra del Trabajo tiende a consolidar su presencia, liderazgo y posicionamiento. Aunque este mes de septiembre puede bajar por su política de confrontación y hostigamiento a los empleados públicos ante el llamado a paralización. A la inversa, dada su exposición y cercanía a la ciudadanía por la situación ocurrida en la isla de Juan Fernández, es probable entonces que el Ministro de Defensa en septiembre también consiga: reposicionarse, liderar y subir. Finalmente y ad portas de una catástrofe financiera y productiva de las universidades de la Confech a nivel regional, de las cuales algunas de ellas declararan cesación de pagos y que no podrán cerrar sus semestres en octubre, lo cual acarrea cesantía, y baja en el consumo precisamente de las capitales de cada región que las sostienen. Ad portas de un año académico y en materia educacional “improductivo”, nos aproximaremos hacia el fin del año con una alta desmotivación de parte de las familias que han absorbido económicamente las movilizaciones. Efectivamente entonces, septiembre será un mes clave de mantenerse este ánimo, si el gobierno evalúa estos mismos datos como indicadores de una caída por el precipicio, esto lo puede llevar a acentuar la percepción de derrota anticipada, y a precipitar un estado de descomposición social mayor que lo llevará a elevar los niveles de represión, aumentar los indicadores de delincuencia y acentuar el clima de conflictividad y agotamiento. Por otra parte, un cambio radical en la evaluación del gobierno de parte de la ciudadanía ya no es posible. No hay golpes de suerte radicales en esto. Lo único que se puede planificar es un aumento lento, que implique, involucre: decisiones, elecciones sin ambigüedades de la mano del presidente de aquí a diciembre, que inspire al gobierno en la sospecha que puede tener mejores resultados en las elecciones municipales. Y para ello, le quedan septiembre, octubre y noviembre. Si consiguen en estos tres meses subvertir el clima de deterioro y descomposición política instalado, bien pudiera ser que los chilenos celebráramos fiestas patrias y nos encaminásemos hacia fin de año con la sensación de haber recorrido un camino que valió la pena durante los primeros meses del año.
martes, marzo 01, 2011
Ese Desencanto llamado Democracia

Durante la década de los setenta y ochenta no nos gustó la dictadura o los gobiernos burocráticos militares, entonces nos organizamos y luchamos para reemplazarlos por la democracia porque considerábamos que era una forma superior de gobierno. Una expresión más civilizada de participación social. A 20 años de instalación de sucesivos gobiernos democráticos experimentamos un desencanto profundo y un desafecto de la misma. Aunque consideramos, en comparación, que sigue siendo mejor que la dictadura, nos hemos ido alejando de la gobernabilidad que nos ha propuesto sea como forma de representación y selección de los líderes o dirigentes o elite, como vivencia de la integración social, como experiencia de la equidad distributiva de los ingresos, de lo que sea la encarnación de la justicia social, de la participación, la pertenencia y la cohesión social, sea finalmente como evacuación de políticas públicas. Al punto es así, que el desencanto hacia la democracia nos está llevando como sociedad hacia un descentramiento de la vida ética y de los principios de mínimos y máximos que debieran orientar nuestra vida en comunidad.
De algún modo hemos ido detectando en la construcción de la distancia y el desafecto que quienes deberían preocuparse de nuestro bienestar, es decir, los gobernantes en su amplia acepción, no lo hacen, no lo vienen haciendo, demoran el logro de la solución de nuestros problemas, y que el sentido general de protección del medio ambiente, del entorno donde vivimos, de la cultura que necesitamos para sobrevivir y que desarrollamos no nos genera paz ni afirmación desde la propia existencia humana.
No queremos volver a la dictadura, pero esta democracia que se disloca fácilmente hacia la corrupción del sentido del dinero y de la riqueza, que se disloca en el entendimiento de lo que es la participación y la preocupación por el Bien Común con la consecuente perdida y desubicación del quehacer de quienes han sido electos para liderarnos, nos viene generando en la subjetividad una sensación de término de momento histórico en términos humanistas, ya que no se hace evidente ni comprensible el sentido constructivo racional, ni civilizatorio ni evolutivo de nuestras formas de organización ni del tratamiento que le estamos dando a nuestro entorno en lo local y al planeta. Esta inflexión dicho sea de paso, implica comenzar a diseñar una nueva visión no solo de gobernabilidad sino de gobernancia que por cierto debemos construir entre todos y todas. Se trata de una noción de gobernancia que indudablemente cuestiona los cimientos del ordenamiento político vigente principalmente construido desde la ego- manía, la neurosis y porque no decirlo el consumo, el materialismo exacerbado, la instrumentalización de las relaciones en el contexto de la globalización.
Sin embargo, la precariedad y la vulnerabilidad de la actual democracia radica preferentemente en la pérdida de vínculos genuinos, auténticos, entre quienes son electos para gobernar y sus electores. La democracia se hace cada día mas inestable precisamente porque aumenta la distancia social, aumenta la desconfianza en los gobernantes, aumenta la falta de credibilidad en sus formas de ejercer liderazgo porque la ciudadanía palpa la falta de un genuino interés y preocupación por ellos y ellas, todos los miembros de una comunidad, nación. Es cierto que esto es la oligarquización de la democracia, sin embargo, aunque sabemos nombrarla no tenemos para ella antídotos precisamente porque los propios integrantes de este proceso no están capacitados para verse a si mismos en esta contradicción. En verdad, están encerrados en su propia constelación como en el reino de los dioses o semidioses.
Por otra parte, no existe peligro de involución hacia formas de gobierno autoritarias y represivas sustentadas en el dominio de la fuerza militar o ideológica conservadora, pero tampoco existen caminos para avanzar hacia una forma de organización política centrada en el bienestar común que ponga el acento en la autenticidad, en la cooperación, en la integración, en el conocimiento y la sabiduría. En este contexto entonces, tampoco sabemos cuales serán las formas de detectar nuevos liderazgos ni como deshacernos de aquellos que nos suenan a pervertidos. En ese cruce, estamos estancados.
Estamos estancados porque precisamente el orden del discurso político continúa anclado a significados y sentidos de un referente caduco o en descomposición construidos en los últimos cincuenta años: el eje dictadura/democracia y su respectiva organicidad. Con la salvedad que, teniendo la experiencia de ambas formas de gobierno, ninguna hoy día nos compromete o mejor dicho nos involucra. Y el nuevo accionar, aún no emerge con continuidad como para generar una lectura, un orden. Es un proceso de ontología del lenguaje que interpela a toda la ciudadanía y cuya visión es probable que trascienda también las ideas políticas y los posicionamientos de centro, izquierda, derecha porque debería involucrar un cambio de paradigma.
Estamos de algún modo viviendo el agotamiento de la Democracia de las desigualdades sociales y las inequidades distributivas en la era de la globalización. Y la temporalidad que esta experiencia en términos ciudadanos requiere no es desconocida. A diferencia de la dictadura que tenía urgencia, acá, al parecer, no tenemos fecha ni plazos.
domingo, agosto 29, 2010
Las íes de la reconstrucción en Constitución: Otro rostro de la pobreza
Esta semana deben ir a Infante 251 calle de la comuna de Constitución a realizar una entrevista desde la Dirección de Desarrollo Comunal a fin de saber ¿Cuál es el estado de pobreza o vulnerabilidad de la casa habitación y de sus moradores?
Se trata de la entrevista que debiera dar una ex moradora, una señora anciana de 78 años, sobreviviente de ambos fenómenos de la naturaleza terremoto y maremoto por diversas circunstancias de la vida. Ella estaba allí el 27 de febrero del 2010. Y pudo huir gracias a la ayuda de vecinos y familiares. Sin embargo, ella ya no vive allí, por lo tanto en su representación deberá comparecer su hija, mujer profesional de 52 años (yo en la vida real).
De ambas mujeres de las cuales tratará la entrevista, y sobretodo de la anciana es conveniente decir que no era pobre o inserta en la vulnerabilidad social “antes de”. Y por las mismas circunstancias de edad y derivadas de las catástrofes, “Ella”, no está en este momento en edad de comenzar la reconstrucción, no puede hacerse cargo de la deuda que genera, a futuro, la reconstrucción. Ni siquiera está en edad de responder entrevistas porque fue retirada del lugar, su casa durante más 50 años al amanecer, y no ha vuelto más.
Todos los herederos más cercanos, tienen propiedades por lo cual no pueden postular “aparentemente” a los subsidios habitacionales otorgados por el gobierno. Y no se sabe si los que se generaran a partir del nuevo modelo de fichaje de la entrevista servirán a estas necesidades.
En efecto, los familiares no pueden hacerlo “en la apariencia”, porque desde “antes” del terremoto y en este caso Maremoto, la ficha CAS o Social que llenaba este órgano del municipio DIDECO, no contempla este tipo de “actor o agente social”. El actor social del “antes de” no debía tener ningún bien o terreno. No debía tener propiedad privada como bienes. Ni mucho menos ser en emprendedor/a social, pequeño empresario que tiene sus negocios en un espacio concomitante a su casa inmueble. Para este tipo de actor o agente no estaban ni están diseñadas las políticas de subsidio habitacional o de la vivienda. Tampoco los criterios de vulnerabilidad social en términos de riesgo.
Y aquí es donde comienzan a surgir los puntos en consideración. En Constitución en torno al 70% de los terrenos tenían estas antiguas casas por lo tanto presentan características sociales similares. Y los “actores sociales emergentes” son de igual consideración. Es decir: clase media, mujeres, hombres, adultos, con familiares hijos hijas, algunos de los cuales vendieron terrenos para poder sobrevivir, otros/otras pequeños empresarios locales que han mantenido servicios pero que necesitan ahora apoyo del Estado para la reconstrucción de sus propias viviendas así como de sus negocios cercanos. Son prestadores de servicios, habitantes de la comuna de toda una vida, pequeña burguesía local con patrimonio ganado con el esfuerzo del trabajo, familias que se han visto lesionadas por lo ocurrido, pero que a su vez no están en condiciones de endeudarse por su edad. Sectores medios que se hicieron vulnerables y los cuales modificaron su nivel y calidad de vida quedando en riesgo social como familias extendidas y no solamente biparentales vigentes.
En este contexto entonces, se trata por cierto de reconocer que la reconstrucción es una tarea de emprendiendo y que son estos los actores emergentes para los cuales deberían modificarse los apoyos estatales orientados por subsidios.
El punto entonces es que los criterios antiguos vigentes hasta “antes de” no sirven para los criterios de la reconstrucción “después de”. Y son estos precisamente los que deben cambiarse.
Hay además razones sociales y patrimoniales de peso distintas a considerar como: el re establecimiento de la vida comunitaria, proponer planes de reconstrucción por cuadra que ayuden al re ordenamiento de la vida cívica así como la re construcción de los espacios de sociabilidad pre existentes. Esos espacios merecen reconstrucción, necesitan reconstrucción incluso como memoria del imaginario urbano del sector o sectores en una comuna.
En el caso in comento- se trata de la única casa y fachada que se mantiene en pie en su visión tradicional en la cuadra, y una de las pocas de la manzana. Por lo mismo, su restauración y/o reconstrucción sería además también un mensaje de salud mental hacia el pueblo. De hecho, en ese lugar funciona la única feria de la ciudad por donde transitan los parlamentarios, los políticos cada vez que hay elecciones y necesitan de las bendiciones del pueblo. Hay otros lugares cercanos al mercado en iguales condiciones.
Ahora en general en Constitución, todo el sector que va desde Blanco hasta Freire y que fue torpedeado por el maremoto y que va desde el sector Estación hasta la Poza, necesita proponer una lectura de la reconstrucción del espacio cívico ya desde octubre. Eso no puede esperar. Y lo mismo ocurre con Dichato, Iloca en general las zonas costeras afectadas que tengan un indicador demográfico considerable. De este modo se puede comenzar la reconstrucción acelerada durante los meses de primavera, verano y otoño. La idea es comenzar y enfrentar con otra mirada el invierno de 2011.
Por otra parte, es cierto como dijera la Ministra de Vivienda que los planes reguladores comunales debían ser modificados. Sobretodo en lo que respecta a las zonas costeras donde existían instalaciones de balneario. Sin embargo, esto ya debiera estar zanjado al momento de entregar los subsidios. En el caso de Constitución, la zona de la Poza igual puede reconstruirse, la prueba más evidente es la resistencia del Edificio de departamentos. Dependerá entonces del tipo de vivienda a construir y materiales a usar, en síntesis de aspectos sociales, tecnológicos y científicos que ya debieran a 6 meses estar resueltos.
Por lo tanto para avanzar se requiere de concretizar acciones en torno a la ampliación de criterios para la entrega de subsidios. Dichos criterios tienen que contemplar claramente a los sectores medios que tengan propiedades históricas pero que desarrollen actividades de cualquier tipo en la zona o comunidad. Ya se sabe que la mayoría de los terrenos son terrenos en sucesión, con derechos de herencia cedidos, etc., y se están otorgando beneficios especiales. Es decir, se trata de apoyar a los actores organizados en gremios para la reconstrucción: comerciantes, profesores, funcionarios municipales en general o del gobierno que fueron claramente damnificados. En términos de responsabilidad social, los familiares de adultos mayores deberían poder asumir en la actualidad la reconstrucción de la vivienda, el ordenamiento y el re establecimiento del entorno de los ancianos adultos mayores que fueron afectados. Por lo mismo, son los que ante la ley, debiera permitírseles asumir la reconstrucción
Pero hay más. Los medios de comunicación señalan que la Ministra Matte enviará una carta a todos los damnificados señalándoles los modos y la información sobre la reconstrucción. Y la pregunta que cae de cajón es: ¿A dónde les enviará la carta a los damnificados que ya no viven en los mismos lugares que antes?
La mayoría de los damnificados han sido catastrados a través de los respectivos departamentos de obras de los municipios y es allí donde se ha concentrado la información de la ciudadanía. De hecho son ellos los que están haciendo las entrevistas “sociales” para determinar el apoyo de subsidios. Entonces, la consideración obvia es que los criterios que deben ser dados a conocer por el gobierno, desde el Estado, desde la Ministra debieran tener representación también en el municipio para agilizar no solamente la reconstrucción sino la burocracia.
Si los criterios no son modificados y no son dados a conocer a los órganos locales, no podremos ahorrar recursos en: entrevista ni en uso de recursos humanos del municipio, tampoco de la representante de la señora anciana que debería ir a dar la entrevista y mostrar el estado de in habitabilidad y consecuente pobreza de la casa in comento.
domingo, julio 18, 2010
Sobre la Pobreza en Chile: en el año del Bicentenario

La entrega de la información sobre el alza del nivel de pobreza que ha entregado el gobierno en los últimos días, ha generado una discusión en la elite política errónea y desviando el foco de atención de lo que debiera ser una evaluación conducente hacia la democratización del conocimiento social y de re ingeniería y por lo mismo satisfactoria, eficiente, gatilladora de una intención hacia el desarrollo.
Entrampada y cautiva en el marco político “populista” que el oficialismo quiso darle a los datos de la CASEN, haciendo responsable de la situación a la otrora administración concertacionista, específicamente al gobierno M. Bachellet, en efecto, no se revisan ni se permite observar otros elementos que de verdad interesan redimensionar si lo que se quiere, no es solamente medir la pobreza, sino evaluar las políticas públicas que se ejecutaron para ello, así como, el rol que les compete a los científicos y tecnócratas en el diseño, la gerencia, la implementación de las mismas. En el marco además de lo que ha sido el ordenamiento mundial dado el contexto de globalización, en el periodo in comento.
Observando el escenario de los institucionalizados de la política chilena ante los medios de comunicación de masas, es decir, ante la Opinión Pública al parecer de lo que se trata es de comenzar con las acusaciones de parte del oficialismo y continuar con las defensas de parte de la concertación, las cuales lo más probable duren hasta la celebración del mes de la patria tapando de paso los dos temas centrales sobre los cuales si el gobierno pretende, con apoyo de la concertación, instalar “la mordida” que falta, a saber: educación y salud.
Dicha así la realidad, la pobreza entonces pasa por el ordenamiento social del discurso, de las propuestas y de los proyectos nacionales lo cual muestra que hacia el Bicentenario, estaremos celebrando una reconstrucción de ciudades que no existen por daños intangibles al patrimonio producto del terremoto y maremoto, y el alza de la pobreza con una ciudadanía que entre tanto jolgorio y demagogia comenzara a perder la paciencia dado que la credibilidad en sus autoridades la perdió hace tiempo.
En este diseño del juego de la política local que tiende afianzarse, lo que se sale del tablero es precisamente la pregunta por la pobreza no en su sentido de medición cuantitativa, sino, en el sentido de interrogarse por el lugar que la ciencia y la tecnología pueden llegar a tener al servicio de su disminución. En palabras de Sen ¿Cómo expandir las libertades hacia el desarrollo para superar la pobreza?, ¿cuáles serían a partir de aquí las herramientas ciudadanas que en términos de políticas públicas puedan construirse para ese fin u objetivo?, ¿Cuáles son los agentes que deben ser intencionados hacia esa meta?
Lo que muestran los datos, es que sin la ciudadanía considerada pobre, sin su participación, sin su motivación, Chile no cruzara la línea del subdesarrollo. Y si de algo sirven los datos es para mostrarles a los moros y cristianos de la política que, los agentes sociales no son con exclusividad los tecnócratas, técnicos, ni científicos que diseñan las políticas sociales desde palacio o desde sus respectivos palacios. Ni los que las evacuan desde los mandos medios de los respectivos gobiernos o las gerencian. Ya durante la gestión de Lagos, se discutía la pobreza dura y claramente se reconocía que no existían vehículos que desde las política públicas permitieran integrar a ese 13%. Para ese entonces, se acuño la terminología conceptual de Durkheim como necesaria al momento político, a saber, integración y cohesión social. Sin embargo, nuevamente los datos duros del aumento hacia el 15% indican que esa dureza tendió a consolidarse bajo un escenario mundial adverso de crisis bajo el gobierno de M. Bachellet.
En este horizonte entonces, la revisión y evaluación de las políticas públicas evacuadas debería recuperar e incluir matices de “democratización” del conocimiento y de la tecnología de acuerdo a lo dimensionado por Arocena y Sutz. Todo ello si se piensa que la política pública es un artefacto de innovación científico tecnológico que debiera elaborarse considerando un enfoque sistémico, y no puramente cognitivo de ciencia aplicada, o artefactual instrumental de uso sin conciencia ni participación ciudadana como ha sido generada y evacuada hasta ahora por los diferentes gobiernos del tinte que sea.
Si algo muestra esa pobreza dura que aparece en los datos es que como “conocimiento a ser modificado” se resiste a una intervención “desde fuera”. Es decir, desde un Estado que busca colocarla como “objeto de políticas asistenciales”, en una relación social “neutra” y no “integradora”. En este sentido, el propio concepto de integración puede estar presentando sesgos de discriminación en la relación social. Y, finalmente en este sentido, lo anterior no permite construir conocimiento social de la pobreza, sino que desde el modelo interventor que se aplica se busca aislarla lo que al final se reduce en que se la deja tal como está, en un marco delimitado, como si se tratara de un objeto de conocimiento imparcial.
Entonces lo que tenemos a estas alturas es una secuencia de problemas asociados entre sí y que pasan más bien por la semántica existente en el laboratorio de las políticas públicas y que dice relación con el enfoque que se tiene de dichos dispositivos al momento de generarlos, al momento de evacuarlos, y al momento de gestionarlos e implementarlos. Es decir, se trata de científicos, profesionales, técnicos que las han generado y producido, que las generaran y producirán.
En este espacio del saber científico, tecnológico y político, en este laboratorio humano al fin y al cabo, la pregunta es: En un contexto de democracia ¿qué rol y función en cada una de las secuencias de la producción de ese conocimiento y saber tuvo en el pasado y le compete en el presente precisamente al actor o agente pobre y al orden de la pobreza?
Más que discutir sobre las responsabilidades para sacar dividendos políticos, lo que se debiera medir es el carácter ciudadano, de participación y de democratización que implican las políticas públicas. Es decir, hasta que nivel se necesita profundizar la democracia para romper esa pobreza dura al cual al parecer no le basta con las migajas de un Estado Caritativo.
jueves, diciembre 24, 2009
Caminamos entre dos aguas por esto días, ¿a donde irán a dar nuestras confianzas a la hora de votar el 17 de enero del 2010?

Caminamos entre dos aguas por esto días, sin saber aún donde irán a dar nuestras confianzas a la hora de votar el 17 de enero del 2010. Desde el campo de la política, las formas que asume el quehacer y los comportamientos al interior del ordenamiento concertacionista, y posterior a las elecciones de diciembre, tiene dos formatos: uno que es el formato clásico convencional con olor antiguo régimen institucional de la cultura democrática que nos gobernara durante estos 20 años, y otro, desde el comando del candidato, con formato mas de movimiento social, de redefinición y definición de actores, también de escenario, con una impronta de cambio y de resignificación de la democracia. Uno con un rostro antiguo, duro, empoderado y parapetado en dos partidos políticos y sus dirigentes máximos: el PDC y el PS; y otro parapetado también en los Partidos, en los militantes del PPD, independientes abiertos, más progresistas cercanos al movimiento Nueva Mayoría que se aglutinara en torno a ME-O. Es evidente que los segundos aparecen más libertarios, más integradores, más cercanos. Y los primeros, se parecen a los que fueran otrora, allá por los noventa, los rostros de liderazgos Pinochetista al asumir el presidente Aylwin.
Curiosa forma que asume la destrucción de un referente y la emergencia de uno nuevo desde su misma piel. Parece la transformación que experimentan las serpientes. Un proceso necesario de vivir para renovarse pero cuyo término no podemos planificar con certeza y exactitud.
Por lo mismo no se sabe aún que rumbo tomaran esas fuerzas políticas nacidas y sostenidas de un mismo tronco. No se sabe si llegaran a generar en torno a su propio ordenamiento la suficiente masa crítica para mantener las cosas como están, o para cambiarlas. Estamos entonces transitando por la tensión que tiene como anclaje además la tan manoseada cuestión intergeneracional.
Tampoco sabemos aún y ese es el mayor problema que genera este proceso, en quien finalmente depositará el candidato su propia confianza de gobernabilidad sobre todo si como se sabe este es un régimen presidencialista.
En nuestra experiencia, este régimen presidencialista, al otro día de ser electo y contar los votos de la mayoría, el candidato ha decidido con quienes gobierna, quienes serán sus colaboradores más cercanos, quienes serán parte de su equipo de trabajo durante los cuatro años de su mandato. Y he aquí el conflicto de confianza entonces, porque no sabemos por quienes optara Eduardo Frei, o si en su gobierno, priorizara una línea de trabajo u otra: la de la conservación o la del cambio, la del continuismo o la de la transformación.
Demás esta decir, que mientras dure el proceso de campaña el candidato tenderá a reducir esa disonancia cognitiva y emocional que genera en los electores ambas construcciones de orden discursivo: la del continuismo a través de líderes como el presidente demócrata cristiano y el del partido socialista, y, aquellos voceros o voceras que logren articularse en torno a su comando.
Sin embargo, en esta reducción de la disonancia, también juega un rol importante el propio candidato y su historia política. Y en este sentido, la memoria no le juega a favor, le juega más en contra. En el pasado, su liderazgo fue ejercido más cercano a la forma parca, autoritaria, jerarquizada, mandona, del prototipo del pensamiento único y presidencialista con mentalidad generadora de vasallos, que, democratizadora, inclusiva, jovial, liberal y abierta a la formación de la ciudadanía.
Por todo aquello, estamos caminando entre dos aguas, por entre medio de ambigüedades y apostaremos a candidatos del pasado que no sabemos como se comportaran en el futuro. No sabemos si Frei va a instrumentalizar nuestro voto, y al día siguiente de ser electo, nos volverá la espalda porque para su mujer “somos todos unos rotos”. Y para él, somos un mal necesario para sus anhelos presidencialistas. La memoria nos dice que ya una vez actúo en nuestra contra, ¿Quién nos asegura que no lo hará de nuevo?
En esa disyuntiva al final de cuentas, el electorado que voto por ME-O, maltratado, minusvalorado, aún ninguneado, no tiene muchas alternativas de inserción y de apuesta más que a si mismo. Es cierto, que por cercanía apostamos a la representatividad generada desde el Comando. Pero en ese escenario, volvemos a plantearnos ¿Por cuánto tiempo? ¿Estamos en condiciones de firmarles otra vez un cheque en blanco? Bachelet lo prometió en campaña y no lo hizo, terminó instalando en el Ministerio del Interior a dos personeros que vienen desde el gobierno de Eduardo Frei Montalva y con ello las regiones conocieron el peso del centralismo y del parlamentarismo regional. Lagos también lo prometió en campaña, y tampoco lo hizo.
Caminamos como los trapecistas, por una cuerda, buscando un equilibrio precario con cada paso que damos y asegurando los pies…domingo, julio 12, 2009
A la caza de ese otro/otra Light Lechuga elector/a Emergente
En efecto, la primera es planteada en la Tercera Dominical por Patricio Navia y se refiere al rol de las clases media en esta elección, la cual dicho sea de paso debiera, en el detalle, precisamente llevarnos no solamente a realizar una radiografía actualizada de la inserción en la distribución de la misma, sino, a la detección del cambio cultural y a su actual morfología, lo cual lleva, a poner en cuestión la segunda idea planteada por Ernesto Águila en La Nación Dominical, a saber que, es probable que quienes voten desde los sectores medios bajos, medios-medios y bajos propiamente tal, no lo hagan desde una cultura política dura o si se prefiere desde una ideología, muchos menos, solicitándole a los candidatos que la posean y hagan uso de la misma para sopesar y calibrar su decisión.
En efecto, Ernesto Águila sugiere que la candidatura de Marco Enríquez Ominami experimenta el dilema del prisionero dado que al parecer no define elementos duros en su programa de gobierno, y que al hacerlo, toma elementos que lo acercan al comportamiento de la derecha económica y elementos que lo acercan a la izquierda humanista y ecológica indistintamente sea para re definir el rol del Estado, los empresarios y la ciudadanía en general, más allá de una definición de clase, o sin considerar el conflicto de clases en el escenario. Por cierto, todo lo anterior supone una cultura política definida y presente en los electores, los cuales en términos de actores sociales, demandarían este posicionamiento del candidato.
En otro sentido, pero que se relaciona con lo anterior, Patricio Navia aclara el rol que los actores de clases medias tendrán en estas elecciones. Basado exclusivamente en el consumo, y la movilidad social ascendente que han experimentado las: clases bajas y pobres hacia la clase media baja y media media en el país en estos últimos 20 años, sostiene con verosimilitud, que estas han aumentado demográficamente, y que serán las que definirán el voto. Es decir, no será como en otras oportunidades advierte, los sectores populares los que definan el voto, sino estos actores emergentes en función de: la oferta de consolidación, aspiracional e integración a la dirigencia o élite de gobierno, las que decidan el presidenciable.
Juntando ambas ideas, se puede hacer la siguiente propuesta, quién de los candidatos logre de mejor manera identificarse con esa clase media, con sus ideas de bienestar, con sus ideas de progreso, será el electo. Quien de mejor manera logre impregnarse de esa sensibilidad aún no del todo consolidada como cultura, y emergente de estos últimos 40 años en el país, será quien logré su adhesión. Y al parecer, esa clase media emergente, no tiene necesariamente una idea “históricamente” definida que le cierre a priori oportunidades de innovación, de inserción, de integración, etc., como demanda Águila. Es probable que estas clases medias sean desconocidas y hubiera que indagar en torno a su visión del medio ambiente, incluso en torno a los consensos éticos ciudadanos de convivencia más allá del politeísmo o monismo moral, dado que bien pueden ser actores transversales como queda manifiesto frente al uso de la píldora del día después, al aborto terapéutico, a la ley de uniones homosexuales, etc. También queda de manifiesto en temas de rechazo como la corrupción presente en las diferentes instancias y poderes del Estado, la opinión sobre la élite de los partidos políticos, el distanciamiento de la Iglesia Católica, etc.
En este contexto, sería conveniente comenzar a plantearse la pregunta acerca de ¿Cuál es el estilo de vida de esta clase media? En el entendido que esta clase media surge al alero del mercado, es joven en inserción en este estrato, y tiene un nicho cultural indefinido aún políticamente hablando. Sería conveniente indagar entonces sobre sus aspiraciones en materia educacional, dado que como es sabido desde hace ya 40 años, desde la privatización el nivel de la misma en términos de cobertura ha ido en aumento.
También es conveniente indagar sobre sus niveles de desarrollo espiritual, más allá de la tradicional instalación de las religiones católicas, cristianas, evangélicas en general. Es probable que tengan hábitos alimenticios, de entretención diferenciales.
Chile ha cambiado en múltiples factores, los nuevos ricos de hoy, no son los mismos ricos de familias oligarcas de hace 100 o 50 años atrás. Si bien es cierto se mantienen los mismos grupos de familias oligárquicas en el mundo económico y político, hay un porcentaje de ellos que ha cambiado, aspira ha consolidarse y/o aspira a democratizar las redes sociales que permiten acceder a la gobernabilidad. En este sentido, es conveniente detectar las diferencias regionales en relación con el centro metropolitano ya que lo que antes, es decir en 1.990 se aceptaba como un padrón de comportamiento a copiar o a seguir, hoy por la globalización y la Internet, por efecto de la necesidad de diferenciación, simplemente no se sigue ni se acepta y se pone la reivindicación de lo propio como lo prioritario.
Así las cosas, la lealtad a la concertación, o a la alianza, a la derecha o a la izquierda, parecen ser variables “de ética política” que no serán leídas de manera rígida o desde un solo ángulo. No será tan fácil definir y convencer a un/una elector/a opinante, lector de su propia realidad, sin anteojeras y tal vez algo light-lechuga, consumidor de farándula propia y ajena del futbol o de la televisión. Esto es como decir que todos y todas están construyendo su propio paralaje.
domingo, junio 07, 2009
Chilito, ¿cuanto te quiero en el 2.009?

Divertido, entretenido, estimulante, apanicador y aterrador, para otros/as, lo cierto es que vivimos un futuro incierto en términos de gobernabilidad política para el próximo año y al menos los 4 que vienen por varias razones.
En muchos casos nuestros trabajos están en administraciones municipales y/o nacionales públicos. Y los alcaldes recientemente electos no saben con que administración del Estado – Nacional tendrán que trabajar el próximo año al menos a nivel de regiones. Y si los acuerdos serán respetados. Esto sin considerar aún los efectos de la crisis de la globalización que al parecer se tiene regulada en su impacto financiero y social - salud.
Las candidaturas parlamentarias decididas por las élites partidarias aún no han sido confirmadas por el comité central ni por las directivas de los partidos políticos ni de la concertación, ni de la alianza. Aún no tenemos candidatos/as confirmados de postulación que irían en la plantilla. Todo aquello porque al parecer tendremos varios candidatos presidenciales inscritos en la papeleta y los militantes andan medio perdidos, no saben a quien apoyar. Sobretodo en la Concertación, el Juntos Podemos, la DC y porque no decirlo el PPD. Si ya llega a ser cahuin farandulero de opiniones con recetas a cerca de lo que hay que hacer o dejar de hacer con la candidatura de los Enríquez-Ominami en la política y los apoyos o logros conseguidos.
Frente a los hechos, ríndete. Nada quehacer. Sin anestesia a vivenciar la incertidumbre. En verdad en este contexto, las confianzas también tienden a moverse de lugar y de espacios, se mueven, sobretodo la de los empresarios y la de los jóvenes que por una disposición de edad son más plásticos y dinámicos, más favorables a la flexibilidad y la apertura que requiere el riesgo democrático. La osadía, la valentía esta en alza.
Por esto y en un horizonte de muestreo comunicacional, algunos detalles que se podrían explorar son las formas de construcción de la paternidad, de la masculinidad, de organización de los procesos de trabajo, de distribución de responsabilidades al interior de la sociabilidad más cercana de los candidatos así como su forma de construir liderazgo y equipo. Es interesante saber como viven su humanidad, ¿de que se alimentan?, ¿cuánta agua consumen?, ¿Cuánta energía?, ¿en que ocasiones encienden velas? En fin, más allá de la farándula y orientación hacia el consumo doméstico, enfatizar y poder apreciar detalles como de “novela de las 20.00 hrs” para aumentar el rating, la performance y la participación ciudadana, así como profundizar los cuestionamientos acerca de los estilos de vida y si los mismos se acercan a criterios de desarrollo auto-sustentable.
Sin embargo no todo es de leche y miel. Además de las confianzas, también se movilizan miedos, odios, ciertos resentimientos de afectividad no elaborada sobretodo en aquellos que han dejado familias partidarias y se han trasladado a nuevos referentes sociales y políticos. Ese clima de odiosidad en las conversaciones, esa hostilidad en la opinión pública hacia aquellos/as que no quieren votar por tal o cual candidato, o mostrar intención de voto, de apoyo a un candidato que es y ha sido considerado el adversario durante por lo menos los últimos 50 años también se está dando y resulta comprensible solamente como un enclave autoritario presente en la argumentación. En efecto, la democracia y su capacidad de construir reflexividad en términos comunitarios, así como su forma de definir virtud en un sentido ético no pueden ponerse en juego. Y cuando eso se hace con epítetos como ¡traición!, quiere decir que hay déficit de tolerancia, pérdida de samaya como dirían los budistas porque lo que sale de la boca hacia ese ser que es o fue miembro de la comunidad es una palabra poco compasiva por decir lo menos. En lenguaje político, más allá del desafecto hay problemas en la convivencia cívica. Algo del tejido social se agrieta.
Por eso la confianza en la ciudadanía y su sabiduría para decidir su votación es clave. Esto además porque el sistema político tiene que ser capaz de hacerse responsable de la votación de casi cuatro millones de no inscritos en los registros electorales. Más aún si son jóvenes en el sentido generacional. Es esa cultura política la que mostrará una transformación en la tendencia de voto, y es su incidencia en la gobernabilidad lo que debería manifestarse o expresarse. No me cabe duda que a nivel regional hay profesionalismo, capacidad de gestión suficiente para ese empeño. También a nivel nacional. Por eso cuando se dice que Enríquez Ominami no tiene parlamento, ni gobernabilidad para administrar el Estado, lo que se dice es que no hay ciudadanía joven capacitada para aquello. Aquí no solo se equivocan sino que además eso resuena como rechazo anticipado hacia quienes lo apoyan en la búsqueda de firmas. Y refuerza el proyecto, en el sentido de la inscripción para hacer gobierno y generar el recambio de una elite que no escucha, se pelea entre sí y además pierde el rumbo en torno a si misma como “comunidad”.
Hay gente para renovar el parlamento, sin embargo la élite política no quiere hacerlo. Y no quieren hacerlo porque tienen comprado el asiento senatorial o el de la cámara con el binominal o andan buscando imponer encuestas piñuflas o trucadas con criterios de selección o designaciones a dedo. En la antesala, se espera a saber que sucede con las candidaturas parlamentarias de los presidenciables que van por fuera de las dos grandes coaliciones. Se espera a saber si además de las firmas para la inscripción existirán listas paralelas. Esto es, juguemos al riesgo. A danzar con la realidad.
Más en concreto, cuando se dice que Enríquez Ominami es también oligarquía y que junto a su padre mantienen un comportamiento díscolo ante el PS y la concertación surgen variadas formas de interpretar ese posicionamiento. Entonces la complejidad del proceso que se experimenta se abre más aún en términos de definiciones. Y nuevamente soltar, amar la incertidumbre, sumado al tener confianza es lo más adecuado.
Por todo lo anterior finalmente, quien ama la democracia aprenderá a amar la incertidumbre y vivir tiempos inciertos, ojala pueda casarse con ella, aunque sea bígama, practique la poligamia y sea un poquito promiscua con condón claro está, es decir, con ciertas protecciones y cuidados. Todo ello porque en verdad, la derecha política estancada en tormo al 38% no tiene garantizado tampoco el triunfo. Y por cierto, algunos jóvenes pueden irse movilizando cada día más hacia la oferta generacional Enríquez Ominami en la medida que consiga constituir “ethos” a nivel de las regiones y de la nación. Un ethos que incluya propuestas, proyectos además de candidatura.
domingo, abril 19, 2009
¿Será Frei capaz de hacerse el harakiri?

En efecto, el “hacia dentro” tiene más que ver con los contenidos de lo que sería su propuesta de gobierno 2.010 – 2014 en torno a los compromisos abortados o frustrados. En definitiva promesas y ofertas no cumplidas de los anteriores gobiernos de la Concertación por una parte, lo que debiera llevarlo a revisar críticamente la gobernabilidad pasada principalmente en lo que han sido sus errores, dada la oligarquización progresiva de la élite mandarina de la cual forma parte, sea como su heredero y representante, la creación de circuitos claramente corruptos asociados al nepotismo y que por cierto indirectamente lo involucran en cuanto perteneciente a un partido y a una familia política, así como a la propia coalición. Ejemplos ya tenemos de sobra: traspaso del mundo privado al público y viceversa con tráfico de influencias, de redes de parentesco y de negocios, de capitales sociales, culturales, económicos, etc.
Este proceso de revisión crítica “hacia dentro” debería por cierto considerar otra arista no menor de este empeño y desafío en el que está decidido a jugársela con rienda en la mano, y que dice relación con lo que en su propio juicio haya sido, es y sea, su propia transformación cultural como líder, dirigente político cualquiera sea el carisma que quiera poner en juego durante el proceso de campaña electoral.
En términos generales se menciona ya en la opinión pública el carácter definitorio que debiera tener la presencia de su familia en el gobierno en términos de inclusión o exclusión, dada la ética política que en el clima social y de la opinión pública, se ha ido construyendo durante estos últimos años. Sin embargo, a lo anterior debiera sumársele la importancia y la significación que la ciudadanía pueda darle a los atributos, a los actos, a las palabras y a las presencia de las sucesivas familias y parientes de los presidentes en los gobiernos pre y post Frei, es decir, la evaluación por ejemplo que se hace de la presencia en los respectivos gobiernos de la familia de Lagos, de la propia familia de Frei, de Bachelet, y con menos memoria de Aylwin. Asuntos que por cierto, a estas alturas del campeonato no son detalles “menores” y de poca relevancia.
Es más, debiera ser importante no solamente la preocupación por el “tipo de participación” en torno a las familias más importantes y a los cargos que ocupan, sino a todos aquellos miembros participantes de los cargos medios y de la alta gerencia pública con los cuales el gobernante llegara al poder de ganar. En el caso de la elite concertacionista, y su nicho electoral, las ofertas de campaña deben cuidar “mucho” y “muy bien” su relación no solamente con el sector popular, sino y esta vez, con los sectores medios, pues son estos los que se perciben cansados “éticamente” de mantener, preservar y sostener el hilo sustentable de lo que otrora se llamara reserva moral.
Por lo mismo, en todos los sentidos, el problema que enfrenta Frei es complejo. Debe hacerse cargo de su propio cambio de liderazgo que debería impulsarlo a transformar la élite actual e instalada desde 1.990, y democratizarla más allá de su propio grupo, élite y ethos lo cual implica trascenderla, cortar con aquellos que, ya instalados, lo han escogido para que se los mantenga donde están y sin riesgos, incluso colocando en posiciones privilegiadas a sus delfines cuando estos son sus propios parientes, hijos o hijas. Mal que mal, el mismo es un representante de la oligarquía democrática que patrocinada por el sistema binominal ha sido incapaz después de 19 años de proponerle al país otro rostro, es decir, él mismo encarna la repetición, a modo de alternativa a que la derecha política arribe al poder, y en esa encrucijada pierde credibilidad y confianza.
En verdad, en el proceso de campaña no solamente se le pedirá que convenza a la gallada o gente, sino que les demuestre que el argumento de la derecha en torno al cansancio y al agotamiento de la concertación no tiene asidero en la realidad. Esto, en términos de gestos significa ni más ni menos que entregar a priori las caras y los rostros de las familias “nuevas” y jóvenes”, distintas/diferentes que propone para demostrar que en su gobierno “no habrá más de lo mismo. Y que, precisamente los apellidos que ya han estado en la opinión pública, esos, no se repetirán con Él durante su gestión. Como todos y todas entienden, estas demandas fueron solicitadas ya en campañas anteriores y no fueron cumplidas.
Es más, el 10% que le faltará a Frei para ganar, va a votar por él si se convence antes de las elecciones y en el proceso de decisión del voto, que los rostros y las caras nuevas tanto a nivel regional y nacional, dan el marco de equipo que sustenta el cambio y la transformación de Frei como líder. Internamente eso supone entonces que él se haga su propio harakiri, la que no hizo Bachelet porque las fuerzas políticas no la dejaron, donde Lagos metió nepotismo “blaqueador” asociado al empresariado y donde hoy tenemos como resultado círculos de corruptela y “negocios raros”.
Frei entonces debería ciudadanizarse, pero de verdad. Y la gerontocracia de la nomenclatura que ya lleva entre 10 y 20 años en los gobiernos debería ser lo suficientemente generosa para abrir camino a “caras nuevas” en los puestos de gobierno. Que no se trata esta vez, otra vez de “huachar puesto de gobierno”.
Una vez que este contexto sea modificado y para lo cual queda poco tiempo, solamente entonces se podrá decidir la conversación sobre el futuro y los temas país como la producción de energía, la innovación tecnológica y el desarrollo sustentable, o el manejo de la crisis del capitalismo en la era de la globalización.
sábado, abril 11, 2009
“Mujeres de /con tacos” o Del Vaginismo Social Tradicional
Una parte de la ciudadanía se ha acostumbrado a la farándula. Y le gusta ese clima “aspiracional y emergente”, que tiene y muestra la elite oligárquica chilena. Por eso no sería extraño que en el futuro nos gobiernen no solamente actores, sino, músicos, deportistas, modelos de pasarela y afines. Mal que mal, las ideas largas y coherentes están en bajada en los medios de comunicación hace ya bastante tiempo, y tienden a subir, o están al alza, las ideas cortas necesarias para los tacos altos, ya que de otra manera las identidades de las cuales estamos hablando, no se sostendrían en pie. Es decir, no tendrían y no alcanzarían el tan deseado equilibrio.Recuerdo todo esto a propósito del viaje a Miami de uno de los candidatos a las presidenciales durante estos días de interrupción de las actividades por feriado religioso, y de una propaganda donde una mujer, actriz y modelo, les enseña a las mujeres que su identidad está en los pies y por cierto más específico en los tacos. Pienso, (luego existo en el asombro) como hemos llegado al arribo de las falacias en el mundo de la imagocracia televisiva al punto de cambiar los ejes de comprensión y dimensión de la vid al punto de aceptar que la cabeza está en los pies, y el corazón está en los tacos. Aceptar que otra mujer, hermana en cultura nos lo diga de una manera sonriente y sensual promoviendo el consumo, y el resto sin levantar sospechas, partir por ese camino, mientras la sugerente modelo se echa unas cuantas lucas sin conciencia alguna a los bolsillos.
O sea 19 años de democracia, incluida mujer médico en el sillón presidencial, sirven de poco los avances, a la hora de prever la salud ciudadana femenina en términos de enfermedades a la columna y a los huesos, y a la hora de proponerle a la cultura de género, una construcción de sentidos del equilibrio en busca de la identidad diferentes. Al parecer 19 años no es nada, o lo que es peor será nada a la hora de emitir un voto. Volverá a apoderarse de la conciencia de las mujeres, ese sopor insufrible, inenarrable de “otra vez” lo mismo: las “Mujeres de… “, mujeres de familias biparentales monogámicas en el gobierno como modelos de identidad a seguir en los procesos de toma de conciencia que alguna gatillamos.
En verdad, planteo todo aquello como una posibilidad de trabajar sobre el sentido común de las modelos de “primera dama sobre tacos” que inevitablemente tendremos que soportar en el próximo periodo principal. No le hace mal a las chilenas post Bachelet, cuestionar ese “rol subordinado y latero. Cuestionarlo desde el punto de vista de género, es decir, como construcción cultural “agregado” a la posición y rol del primer mandatario.
En efecto, durante todos los otros gobiernos de Chile, tuvimos que aceptar como parte del arribo del presidente al sillón, esa suerte de “mujer de” con: poder de influencias, con poder en el palacio, con control de palacio incluido derecho a voz y flash foto en la tonalidad incuestionable y en el modelaje también incuestionable. Por cierto todo aquello además, a cargo y por cuenta de todos y todas las chilenas. Es decir, nosotras mismas las chilenas trabajadoras, lo pagamos sin preguntarnos si lo deseamos o no.
Esta vez, volvemos a la misma idea. Reproducción. Kitsch dirán algunos. Lo cierto es que no es democrática porque se instala “allí” pero sin votos, se instala con una voz en off privilegiada y el pueblo no le ha otorgado representación popular, es decir, es una representación social “usurpada”, “bastarda en términos de su ilegitimidad”. Entonces es bueno al menos desde ya marcar los límites de no deseo de reproducción de esa farándula, que en algunos casos le puede quitar hasta votos al candidato en campaña. En verdad, no todas las mujeres queremos volver a ese modelito de “mujeres de /con tacos o botones al gobierno”, mujeres acompañantes como el arroz o los gomeros de palacio.
Es tiempo que comencemos también a discutir sobre esa posición privilegiada que da a algunas mujeres lo que en Brasil se llama “vaginismo social”. Desde el lado del sexo opuesto se llama siutiquería, o arribismo en Chile (es decir, intentar movilizarse socialmente en ascenso a través del pene en el caso de los hombres).
sábado, marzo 21, 2009
Los vaivenes de los candidatos presidenciables y parlamentarios terminaron con- mi- go-go
Cuando esto sucede el silencio es la única actividad posible por un "tiempo razonable". Desde Enero hasta Marzo, y lo más probable que se mantenga durante la mayoría del proceso eleccionario que culminara lo más probable en segunda vuelta presidencial. Silencio político a manera de ostracismo y construcción de paralaje político porque se cometió un error en el sentido de mezclar: a través del análisis y construcción de opinión la anticipación de posibles hechos del futuro político junto con construir un orden favorable a la adhesión, a la propia credibilidad y la de otros en orden a apostar a un determinado liderazgo. Y esta mezcla fue la que no dió resultado, no permitió ver con claridad y tuvo como resultado el fracaso de una apuesta. Se quebró la búsqueda intencionada desde la voluntad por generar un orden en torno a una candidatura. En efecto, buscar sumar adhesiones a la candidatura de José Miguel Insulza y su posterior bajada fue un golpe bajo en el sentido que generó un quiebre a la continuidad de ese sentido forjado, generó frustración, desamparo, poca credibilidad, desconfianza al interior del escenario político favorable a su campaña en general, y desde el punto de vista del diseño de posibilidades del juego político de los actores asi como de las opciones elaboradas y en elaboración por la ciudadanía.
En este contexto, la opinión pública política y el ánimo de muchos y muchas se fueron de vacaciones sin ningún interés de comprometerse con una producción de discursividad en torno al orden social y su reproducción porque no hay ordenamiento y sentido en términos de coordenadas sociales evidentes de suyo en términos de futuro gobierno. Y porque además se produjo un cierto desgaste asociado a una desmotivación por la impropia forma de proponer/imponer sentidos de articulación. Lo que haya y hay lo construyen otros, la élite resuelve quienes son los candidatos en un diseño de temporalidad que no contempla a la ciudadanía ni las transformaciones que el sistema electoral y político requiere y necesita. El tiempo/espacio de la política se ajustan al pragmatismo y las utopías y sueños se colocan en el perchero del recuerdo. Todo ello sin rotular los efectos que la crisis del sistema financiero global pueda tener sobre la esfera política local durante este año de elecciones. Todo ello porque la cultura de gobierno oligarquica busca colocarnos en unas coordenadas de comprensión "insoportables" a 20 años de gobierno de la Concertación.
El silencio tiene sentido si efectivamente sitúa en un entre paréntesis las opciones para ver si se alcanza a proveerlas de significación durante el proceso de campaña más allá del eje imposición/acatamiento que acomoda a la lógica partidaria y al sistema binominal.
El silencio tiene sentido si, como puede ocurrir dados los plazos, no se encuentra ni se teje significación al proceso de campaña electoral en ninguno de los postulantes tanto a la cámara alta, baja y presidencial. De hecho en la repetición obsesiva de candidatos después 19 años al parlamento claramente no hay significación democrática sustentable, más bien se trata de una enfermedad oligárquica de la democracia actual.
El silencio no daña y puede ser un catalizador de conciencia crítica.
El silencio puede ser una forma de escuchar lo que efectivamente la ciudadanía desea y promete escoger.
Por eso, a transitar por el silencio… hasta que vea y descubra que hacer con mi voto.
domingo, enero 18, 2009
Así Están las Cosas en Este Matrimonio Amor al 2.009
En efecto, es un término ingresado por Edgard Morin al léxico de la ciencia y el desarrollo de un paradigma contemporáneo, precisamente para hablar del pensamiento desde coordenadas que admitan reordenamientos de formaciones culturales en los procesos de construcción y deconstrucción. Busca reunir elementos como crisis, crecimiento, conflicto, contradicción, transformación, dialéctica junto a los procesos de enacción a través de los cuales la humanidad en cualquier lugar del planeta, procura armarse un relato sobre su cotidiano para de ese modo, en lo cotidiano y particular, cada quién diariamente saque a pasear su identidad en el mundo y al mundo.
Lo complejo es entonces lo que designa el estado y camino de la élite de la Concertación luego que las directivas del PPD, del PS, y de la PDC a través de sus estructuras orgánicas hayan nominado a Eduardo Frei Ruiz- Tagle como su candidato presidencial sin abrirse a primarias o abriéndose a las mismas.
Varios son los aspectos de esta “des-composición” si se mira la articulación política llamada “Concertación” como una totalidad con sentido país que comienza a generar elementos particulares (liderazgos y ciudadanía) que no pueden ser tratados como partes de un sistema con consistencia, coherencia, cohesión y significancia proyectable en el tiempo.
De una parte, pareciera ser que la élite a través de sus mandatarios ha buscado proponer un ordenamiento unitario útil, pragmático, que permita al menos sacar a la ciudadanía del estado inerte de significados o de desorden o de pluralidad. Una propuesta con un candidato que enfrente precisamente lo complejo en cuanto a diversidad ciudadana emergente con los gobiernos de Ricardo Lagos E. y consolidada con M. Bachelet J y sus respectivos liderazgos. Al parecer, Zaldívar, Flores, Arrate, Navarro, Enríquez-Ominami, Tellier, Hirsch, Gómez constituyen opciones de liderazgo desde dentro y fuera de la Concertación, cuyas coordenadas de reproducción del “sentido armado o construido de la nomenclatura” que gobierna desde 1.990 han crecido en retroalimentación lo suficiente, como para no caber en la administración de lo que existe.
Es decir, todos juntos no caben en la torta y la torta se desarma, se abre y se vuelve a cerrar reduciendo el espacio de intercambio de posiciones y por lo mismo, ampliando las disputas por las mismas. Todo ello en el entendido que el imaginario del poder es un círculo de posiciones a distribuir con más o menos privilegios asociados a las mismas. En este contexto, el liderazgo de ordenamiento es más un dispositivo de control del desarme absoluto de lo que hay, que un verdadero liderazgo. Y cualquiera de los liderazgos que al día de hoy aparecen como fuera de la carrera presidencial, Insulza y Lagos, al parecer habrían significado matices más/menos, de la misma instalación del dispositivo de orden, mas que construcción del orden deseado.
Lo complejo aparece entonces por un parte en lo que hay que negociar encarnado a través de cada liderazgo mencionado, y no solamente en capacidad antropofágica sino en elegir y discernir lo posible de ser cooptado. Además, lo que no se resuelve desde lo que pasara a constituir el “núcleo duro” de la concertación en el poder político de la élite y su nomenclatura que buscará sacar provecho de haberse transformado en el muro de contención mientras estaba moviéndose la descomposición. Y también, aquello que permanecerá fuera cuanto daño pueda ser en su construcción de nuevo referente sobre todo hacia la izquierda.
En este último sentido, hacia la izquierda, es donde es posible ampliar complejidad si como se espera, la cultura política de las nuevas generaciones sea más progresista, liberal, con conciencia ecológica y estatista en el sentido de privilegiar al Estado como protector y garante distributivo, y menos individualista, consumidora y neoliberal. Hacia la izquierda socialista y progresista, cuyos nichos electorales posibles son el PPD y el PS porque además a ellos están asociadas las transformaciones sociales, y no necesariamente la estabilidad y la dinámica del acomodo político desde la oligarquía, el nepotismo y la defensa de las familias tributarias históricas.
Más allá de los liderazgos que puedan representar simbólicamente más reproducción familiar patrimonial oligárquico del poder político en Chile, es claro que el tejido social ha sido transformado, y un liderazgo desde arriba hoy día no le garantiza a esa cultura emergente recomponer el afecto y la pasión de la participación. El pragmatismo tiene aquello de la conveniencia de cuidar de los bienes y del capital adquirido en 20 años, pero no garantiza que tras el flash foto, tras el flash foto, pueda la ciudadanía abrir puentes comunicacionales que permitan aceptar la gerontocracia, la construcción cultural de la diferencia desde el género y “el estado del orden familiar patrimonial oligárquico de las posiciones políticas”.
Así el orden de las cosas, las interrogantes que enmarcaran este año nuestro proceso y posterior decisión a la hora de votar son ¿Cuál de todos los líderes, futuros seductores, puede garantizar el recambio y la ingeniería de la elite de la concertación? ¿Cuál de todos los posibles citados, en el imaginario colectivo puede contener los deseos de transformar el estado del discurso, del orden, del símbolo “Concertación” para encaminarnos hacia otra plataforma de participación, de cohesión y de inserción social coherente al bicentenario? ¿Cuáles son los rostros y cuerpos de ese ritual de atracción?